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Miles en las calles, paran 115 escuelas y llaman a Caravana Nacional

Los compañeros y padres de los estudiantes desaparecidos, que marcharon junto con otras 150 mil personas más, convocaron a la unión para "articular un movimiento nacional".
Por Paris Martínez
6 de noviembre, 2014
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Foto: Manu Ureste

Foto: Manu Ureste

Al mismo tiempo que el presidente Enrique Peña Nieto esté de gira internacional por Asia —del 8 al 15 de noviembre—, los padres de los 43 normalistas detenidos y desaparecidos por la policía municipal de Iguala, así como los alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, llamaron a todos los estudiantes y a todas las organizaciones sociales del país a realizar una Caravana Nacional de las Indignaciones, que permita articular un “movimiento nacional, y si Enrique (Peña Nieto) se va, que se vaya, y preferiblemente que ya no vuelva, porque va a encontrar otro país cuando regrese: tiene que encontrar un país diferente, eso es lo que pretendemos, a eso es a lo que estamos convocando”.

Tras la marcha realizada el miércoles 5 de noviembre en la Ciudad de México, como parte de la Tercera Jornada Global por Ayotzinapa, y ante más de 150 mil manifestantes que se congregaron en el Zócalo capitalino, el normalista Omar García —sobreviviente del ataque policial en Iguala, en el que fueron raptados los 43 estudiantes, y quien habló en nombre de la comunidad escolar de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos explicó que “el hecho de que todo mundo se haya indignado por lo que pasó el 26 de septiembre (en Iguala) refleja claramente que no somos solamente nosotros los indignados, como estudiantes de Ayotzinapa, (sino que) es todo un país el que ha sufrido durante muchos años estos atropellos. Y no sólo se trata de la indignación por tanta delincuencia e inseguridad, sino que hay indignación también cuando vemos al campesino sin trabajo, al obrero sin trabajo, al estudiante que después de cursar una carrera no tiene acceso a una plaza (…) Cada indignación de la población tiene que llegarnos hasta el fondo, no sólo cuando se mata o se desaparece a 43 estudiantes. Las cifras aquí no importan, somos miles en el país, somos miles de inconformes y de atropellados, diariamente, y ese es el problema”.

Así, detalló, la Caravana Nacional de las Indignaciones se realizará porque “es hora de dejar de guardar silencio, hay que dejar de hacer como que no están los problemas, porque ahí han estado desde que éramos chicos (…) No tenemos miedo a lo que venga, a lo único que le tenemos miedo es a que la gente siga callada, a que la gente siga cerrando los ojos y pretenda no ver las cosas que están pasando en nuestro país. A eso sí le tenemos miedo (…) Por eso, desde aquí hacemos un llamado a todos los estudiantes, a todos los sectores sociales que han manifestado sus repudios por las políticas gubernamentales: es hora de articularnos“.

Ayer, también 115 universidades y bachilleratos de todo el país se sumaron a un paro nacional de tres días para exigir la presentación con vida de los normalistas.

Darlos por muertos, la estrategia oficial

Durante la megamarcha en el DF —en la que participaron diversos contingentes de universidades y preparatorias públicas y privadas de la capital y del Estado de México, así como distintos sindicatos, agrupaciones civiles, colectivos artísticos y ciudadanos—, Felipe de Jesús de la Cruz, vocero de los padres de los normalistas desaparecidos, denunció también que el gobierno federal se alista para, en los próximos días, “salir ante los medios de comunicación para informar, otra vez, que están muertos nuestros muchachos, pero queremos decirles que, para nosotros, hasta que los peritos forenses de Argentina nos den resultados, nuestros hijos siguen vivos“.

Esta denuncia fue, además, reiterada por la madre de uno de los jóvenes desaparecidos, quien, en su turno al micrófono, advirtió que “no vamos a aceptar que el gobierno federal cierre el caso, porque (Peña Nieto) ya se quiere ir de gira, (ya que) es por eso que quieren cerrar el caso, haciendo creer a la sociedad que nuestros hijos están muertos… pero el procurador (general de la República, Jesús Murillo Karam) nos informa que están vivos, porque así lo demuestran las investigaciones que realizó la PGR. (Por ello) hacemos un llamado a toda la ciudadanía mexicana y del mundo para que estén pendientes y no nos dejen solos, nuestros hijos están vivos. Vivos se los llevaron, vivos los queremos. La lucha apenas empieza y no vamos a descansar hasta que aparezcan, ¡queremos justicia!”

Muchos, muchos miles…

Aunque la marcha de ayer estaba convocada para partir de la residencia oficial de Los Pinos, agentes federales bloquearon todas las vías de accesos a este punto, usando incluso cercas metálicas para impedir el paso, por lo cual, los manifestantes se congregaron frente al Auditorio Nacional, para desde ahí partir hacia el Zócalo, marchando a lo largo de la avenida Reforma.

El temor expresado por los padres de los normalistas desaparecidos era que los “medios amarillistas y vendidos” minimizaran la asistencia a la protesta e informaron que, al menos, 150 mil personas marchaban junto con ellos (sólo en la Ciudad de México) para exigir la presentación con vida de sus hijos, así como que los responsables sean sometidos a la justicia.

Y sí, quizá fueron 150 mil los participantes, o quizá fueron todavía más. Lo cierto es que el primer contingente llegó al Zócalo capitalino a las 18:15 horas, y el último arribó tres horas después

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Yaba, la droga sintética (y muy barata) que conmociona a un país

Yaba es una mezcla de metanfetamina y cafeína que está causando estragos en Bangladesh, con centenares de miles de adictos y cientos de personas muertas en enfrentamientos con la policía.
Getty Images
25 de abril, 2019
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Centenares de miles de personas en Bangladesh se han vuelto adictas a yaba, una mezcla de metanfetamina y cafeína que se vende barata en forma de pastillas rojas o rosadas.

La respuesta de las autoridades ha sido férrea, con cientos de personas muertas en supuestos incidentes de “fuego cruzado”.

“Me mantenía despierto durante siete, ocho, hasta diez días a la vez. Consumía yaba en la mañana, tarde, noche y hasta entrada la noche. Trabajaba hasta la madrugada sin irme a la cama”.

Mohamed era un adicto. Después de estar despierto durante tanto tiempo caía exhausto.

“Perdía el conocimiento. Completamente fuera de acción. Después de dos o tres días, me despertaba, comía y me iba otra vez a la cama. Pero, si tenía yaba, la consumía. Si te queda tan sólo una pastilla, seguro que la tomas”.

La adicción de Mohammed a yaba empezó en el trabajo en la capital, Daca.

Cita: "Te vuelves más sociable... Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo".

BBC

“Teníamos un negocio de importación con Japón, así que teníamos que trabajar durante la noche por la diferencia horaria. Uno de mis colegas me contó sobre yaba. Me dijo que si la tomaba me ayudaría a mantenerme despierto, tener más energía y trabajar duro en la mañana y hasta tarde en la noche”.

Al principio, Mohamed experimentó las beneficios que su colega le describió. Pero no por mucho tiempo. Mohamed empezó a comportarse erráticamente y casi tuvo un colapso total.

“En las primeras etapas del consumo de yaba hay muchos efectos positivos. Todo queda realzado con yaba”, comenta el doctor Ashique Selim, psiquíatra especializado en adicción.

“Te vuelves más sociable… Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo. En Bangladesh hay una relación muy poco saludable entre yaba y el sexo. Te mantienes despierto durante más tiempo, tienes más energía, te sientes más confiado. Si dejas de consumir yaba, no hay síntomas de abstinencias, no es como el alcohol o la heroína. Pero son los efectos de yaba los que son realmente adictivos. Es una droga muy, muy peligrosa”.

Yaba apareció por primera vez en Bangladesh en 2002 y su uso y abuso se incrementó continuamente desde entonces.

Se produce ilegalmente en cantidades industriales en Myanmar (Birmania), de donde se trafica hacia Bangladesh por la remota zona sureste del país, donde la frontera sigue parcialmente el río Naf.

Mapa de Myanmar y Bangladesh

BBC

Fue a través de este río que cientos de miles de desesperados refugiados rohingya huyeron hacia Bangladesh en 2017 escapando del ejército birmano.

Ahora, casi un millón de refugiados desamparados viven en campamentos improvisados en esa región y los traficantes han logrado transformar a algunos en mulas -frecuentemente mujeres- que transportan bolsas de pastillas escondidas dentro de sus vaginas.

Los expertos sospechan que los traficantes han encontrado una oportunidad comercial que no pueden dejar de aprovechar.

Es una época de rápido crecimiento y Bangladesh es una de las economías más pujantes del mundo, así que los traficantes están introduciendo grandes cantidades de yaba y vendiéndolas barato para crear un mercado cautivo.

Anecdóticamente, parece que el consumo es más prevalente entre la generación de emprendedores ambiciosos que se están beneficiando del boom económico.

“Yo era completamente dependiente”, recuerda Mohamed.

Su esposa, Nusrat, que en ese entonces cuidaba de un bebé recién nacido, dice que su comportamiento se volvió cada vez más impredecible.

Mohammed y su esposa Nusrat

BBC
Mohammed y su esposa Nusrat

“Solía llegar a casa y culparme de todo en cuanto a la comida, amistades, mi trabajo… Eso era muy inusual y no es como él es en realidad”, explica.

Después de que encontró unas pastillas de yaba en la casa, decidió enfrentar a Mohamed al respecto.

“Me gritó. Lo traté de convencer de que buscara algún tipo de tratamiento, pero lo seguía negando. Decía: ‘No confías en mí, quieres irte con otro, quieres separarte de mí’. Pasé un tiempo difícil. Y, al mismo tiempo, sabía que podía hacer cualquier cosa -hasta matarnos”.

Según el psiquíatra Ashique Selim, yaba cumple un papel singular en Bangladesh, una nación donde el alcohol no está libremente disponible y la bebida frecuentemente se ve con desaprobación.

“Me llegó un paciente que llevaba una vida bastante convencional. Sus padres eran muy conservadores. Así que cuando sus amigos salían a tomarse un par de cervezas, él no podía hacerlo porque no quería regresar a casa oliendo a trago. Entonces, en sus 30, se topó con yaba. No hubo cambios visuales en su apariencia y no había olor alguno. Y cuando consumía pequeñas dosis no sufría efectos al día siguiente”.

Policías detienen los mototaxis cerca de Bazar de Cox

BBC
Policías detienen a los mototaxis cerca de Bazar de Cox.

Pero los consumidores tienen problemas intentando mantener el hábito en el aspecto puramente recreativo.

Y es la amplia disponibilidad de la droga, y el caos que está causando, lo que ha provocado que el gobierno de Bangladesh endurezca el castigo contra la posesión de yaba y declare una política de “tolerancia cero”, una medida que algunos alegan incluye ejecuciones sumarias por parte de las fuerzas del orden.

“Estaba regresando de la mezquita, cuando vi una cantidad de policías frente a mi puerta”, recuerda Abdur Rahman, que vive en Teknaf, una localidad en el núcleo del comercio de yaba en el distrito suroriental Bazar de Cox.

“Entraron en mi casa y encontraron a mi hijo, Abul Kalam, en el baño. Lo aprehendieron y lo esposaron. Les pedí: ‘Por favor, suéltenlo, ¿qué ha hecho?’. El policía me respondió: ‘Si usted sigue hablando, le vamos a pegar un tiro'”.

Abul Kalam acababa de cumplir una sentencia de cárcel por tráfico humano, no de drogas. Fue retenido en la comisaría durante cinco días antes de que su padre recibiera noticias muy malas.

Abdur Rahman

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Abdur Rahman

“La policía me dijo que mi hijo había muerto en un enfrentamiento armado”, cuenta.

Abul Kalam murió el 9 de enero, a alguna distancia de la comisaría, en lo que lo que la policía describió como un incidente de fuego cruzado. Los medios informaron que otro hombre murió junto a él, y que 20.000 pastillas de yaba y cinco armas fueron recuperadas en el lugar de los hechos”.

Una organización de derechos humanos estima que en 2018, en los primeros siete meses de los operativos antidrogas del gobierno, casi 300 personas murieron en Bangladesh.

La prensa local frecuentemente escribe las palabras “fuego cruzado”, entre comillas, para reflejar la amplia sospecha de que estos enfrentamientos armados algunas veces son montajes.

Pero el superintendente de la policía, A B M Masud Hossain, niega que haya una política de disparar a matar contra aquellos sospechosos de estar en el tráfico de yaba.

¿Cómo, entonces, explica las circunstancias en torno a la muerte de Abul Kalam?

“Algunas veces, cuando salimos en operativos, nos enfrentamos a traficantes de yaba. Creo que ese fue uno de esos incidentes”, expresa.

“Después de que arrestamos a alguien lo llevamos a la comisaría. Luego, tras recopilar información durante el interrogatorio, iniciamos el operativo. Así que, cuando llegamos a los criminales, algunas veces se enfrentan a la policía con armas. Así que, tal vez murió en ese momento”.

E l superintendente de la policía de Bazar de Cox, A B M Masud Hossain

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“Le puedo asegurar que no hay una lista de fuego cruzado”, dice el superintendente de la policía A B M Masud Hossain.

Además tiene una explicación de por qué se da que todas estas muertes siempre parecen seguir el mismo patrón.

“Pueda ser que se trate de las mismas historias, pero los incidentes siempre ocurren así. De manera que ¿para qué contaría otra historia?”.

En febrero, el superintendente organizó un extraordinario evento público en Teknaf. En un ambiente carnavalesco, frente a una muchedumbre de miles, 102 hombres lugareños -todos sospechosos de ser traficantes de yaba- se rindieron ante las autoridades.

Entre ellos estaban los familiares de un parlamentario local de la gobernante Liga Awami, y de otros funcionarios electos. 30 armas y paquetes que contenían 350.000 pastillas de yaba fueron desplegadas ceremonialmente.

Los hombres que se habían entregado fueron alineados en fila frente a un podio adornado con flores, donde el ministro de Interior, Assaduzaman Kahn, le entregó a cada uno un gladiolo.

“El país entero está inundado de yaba, hasta los estudiantes de escuela y universidad dependen de ella”, dijo el ministro.

102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf

Getty Images
En un ambiente carnavalesco, 102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf.

Luego se dirigió a los hombres que se habían entregado y que, hasta hoy en día, todavía se encuentran encarcelados.

“Su sola presencia hoy es garantía para todos nosotros de que seremos capaces de erradicar la yaba de Teknaf y del resto del país”.

Sonaba como si esos sospechosos de traficar con yaba se habían entregado voluntariamente. Pero un hombre denuncia que su hermano, Shawkat Alam, se entregó únicamente porque temía por su vida.

“La policía hizo una lista de todas las personas que iban a estar en fuego cruzado, o algo por el estilo”, asegura Mohamed Alamgir. “Y cuando mi hermano supo de eso, estaba tan atemorizado que se entregó”.

El superintendente de la policía A B M Masud Hossain rechaza la acusación de que les aplicaron presión.

“Le puedo asegurar que no hay una lista. Siempre procuramos arrestarlos”.

Añade que, desde la rendición de febrero, el tráfico de yaba en el distrito de Bazar de Cox ha decaído casi 70%.

Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf

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Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf.

En 2018, las autoridades de Bangladesh se incautaron de 53 millones de pastillas de yaba en todo el país. El valor total de este comercio ilegal se estima en más de US$1.000 millones al año.

No hay datos confiables sobre el número de personas dependientes de drogas en Bangladesh. El Departamento de Control de Narcóticos (DCN) estima que hay cuatro millones de adictos, pero las ONG colocan esa cifra en cerca de los siete millones. De esos, se cree que casi un tercio usa yaba.

Los efectos eufóricos de yaba en Mohamed pronto se tornaron en episodios negativos.

“Estaba constantemente confundido y sentía que alguien me escuchaba, que alguien me observaba”.

La paranoia no es algo inusual entre los que consumen yaba.

A medida que su vida se descontrolaba, Mohamed fue llevado a la fuerza a un centro de rehabilitación en plena noche por unos extraños contratados por su familia.

Fue traumático, pero se siente agradecido ahora. Pasó cuatro meses en tratamiento y ha estado alajado de la droga durante más de un año. Además funge de voluntario en la misma clínica, en parte para evitar una recaída.

“Ahora creo que está listo para conseguir empleo”, dice Nusrat, su esposa. “Pero nunca lo presiono. Y si dice que necesita ayuda, aquí estamos todos para él”.

Mohammed y Nusrat

BBC
Mohammed y Nusrat

La adicción de Mohamed a yaba puso profundamente a prueba la relación de esta pareja.

“Pero nuestros lazos se han fortalecido”, sostiene Nusrat. Mohamed está de acuerdo.

“Tengo más fe en ella. ¡Sé que no me va a abandonar!”, afirma.


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