Normalistas bloquean aeropuerto de Acapulco; lo liberan después de tres horas
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Normalistas bloquean aeropuerto de Acapulco; lo liberan después de tres horas

Felipe de la Cruz, papá de uno de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, explicó que más allá de afectar a los turistas éstos respaldaron el movimiento y comprendieron la clausura simbólica de la terminal aérea.
Por Paris Martínez
10 de noviembre, 2014
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Tras más de tres horas de bloqueos en el aeropuerto de Acapulco, maestros y padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre finalizaron la protesta y se retiraron.

Los padres -a través de su vocero Felipe de la Cruz- calificaron a la de hoy como una jornada satisfactoria tras la toma pacífica de la terminal aérea. El vocero agregó que los manifestantes regresarán a la Normal de Ayotzinapa para definir el plan de acciones de esta semana.

El también padre de uno de los estudiantes desaparecido explicó que más allá de afectar a los turistas, éstos respaldaron el movimiento y comprendieron la clausura simbólica de la terminal aérea.

A las 15:30 horas, normalistas liberaron las 3 puertas de la términal aérea y el estacionamiento. Minutos después empezaron a abordar los más de 30 camiones en los que llegaron para volver a Ayotzinapa.

Como resultado del bloqueo, las aerolíneas Aeroméxico, Interjet y United cancelaron cuatro vuelos programados para llegar o partir este lunes por la tarde en el aeropuerto de Acapulco, informó Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA), la empresa que administra el aeropuerto.

Se trata de los vuelos 313 y 314 de Aeroméxico, y 4094 y 4618, de United Airlines. Los primeros dos tenían como puntos de origen y destino la Ciudad de México, mientras que los últimos conectarían a esta ciudad con Houston, Texas. Adicionalmente, el vuelo 4O2703, de Interjet, proveniente de la Ciudad de México, sufrió un retraso.

Detallaron que “en todo momento los manifestantes guardaron compostura y si bien hicieron pintas en diferentes áreas exteriores, no ocasionaron daños mayores contra las instalaciones del aeropuerto”, añade OMA en un comunicado.

La empresa aseguró también que las instalaciones del edificio terminal “se encuentran operativas”, ya que la manifestación se realizó fuera del edificio.

Normalistas y padres ‘toman’ el aeropuerto de Acapulco por los estudiantes desaparecidos

Al menos 3 mil personas —entre ellas normalistas de Ayotzinapa, Michoacán, Aguascalientes, así como los padres de los estudiantes desaparecidos en pasado 26 de septiembre— tomaron simbólicamente, este lunes 10 de noviembre, el Aeropuerto Internacional del puerto turístico de Acapulco, en Guerrero, para exigir la presentación con vida de los 43 normalistas.

La protesta ocurre tras un fin de semana de manifestaciones en la Ciudad de México, luego de que el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, informó el viernes 8 de noviembre que hay “indicios” de que el grupo de más de 40 personas que fueron asesinadas e incineradas por presuntos integrantes de Guerreros Unidos en Cocula, Guerrero, podrían ser los normalistas, cuyo paradero se desconoce desde septiembre pasado, cuando fueron detenidos por policías de Iguala, en complicidad con los de Cocula, y posteriormente entregados a ese grupo delictivo.

En un comunicado difundido por los manifestantes en Acapulco, y firmado por los normalistas, calificaron el hecho como “una farsa” y un “montaje” por parte de Murillo Karam para “intentar darle carpetazo al delicado asunto de los desaparecidos de la Normal Rural ‘Raúl Isidro Burgos’ de Ayotzinapa”.

Aunque los vuelos partieron sin inconveniente alguno, los manifestantes rodearon las instalaciones impidiendo el acceso al mismo; en los alrededores, algunos usuarios tuvieron que caminar para llegar al lugar.

Foto: Paris Martínez.

Foto: Paris Martínez.

Ahí, los manifestantes realizaron un mitin, en el cual un representante de los normalistas dijo que “hemos pasado a una nueva etapa de lucha para impulsar un movimiento nacional  que cimbre las estructuras del gobierno que carece de autoridad; no nos vamos a detener”.

La nuestra es una violencia de respuesta, producto de la rabia de un padre que no se va a quedar de brazos cruzados ante el asesinato y la desaparición de su hijo; hemos sido pacíficos hasta donde los padres de los desaparecidos nos digan”, agregó el normalista.

En el mismo mitin, profesores de Bachilleres de Guerrero denunciaron que el 26 de septiembre también sufrieron un ataque al pasar una delegación por Igual, sin que nadie resultara herido.

La manifestación, que duró al menos seis horas antes de que el mitin terminara, inició con la participación de una 700 personas. Posteriormente, ocurrió un enfrentamiento contra granaderos que impedían el paso frente a la plaza comercial la Isla, ubicada en los alrededores de Acapulco.

Los elementos de la Policía Federal usaban traje antimotines, toletes largos y escopetas lanzagas, mientras que los manifestantes se armaron con cadenas, palos, tubos, bombas molotov y cohetones.

Al respecto, el vocero de los familiares y padre de uno de los desaparecidos, Felipe de la Cruz, dijo que “las armas son para defenderse de quien ya mató a 43 estudiantes… Tenemos miedo a la represión del Estado. Vamos embozados porque cuidamos la identidad de los jóvenes”. 

Un segundo grupo de granaderos los esperó unos 300 metros adelante de ese lugar. Sin embargo, los policías ofrecieron permitir la protesta junto a la plaza Mundo Imperial, pero los normalistas lo rechazaron.

Los padres advirtieron a los policías que obstruyen su derecho a la libre manifestación y que su presencia es una “provocación del gobierno federal”.

Avanzaron. Los padres en el primer contingente, después normalistas de tercer y cuarto año; el resto detrás.

“Vamos a marchar hasta el aeropuerto”, dijo a medios locales Felipe de la Cruz, padre de uno de los desaparecidos y quien encabeza la protesta.

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

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