Roberto Gómez Bolaños, la vida del travieso superhéroe mexicano
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Roberto Gómez Bolaños, la vida del travieso superhéroe mexicano

Roberto Gómez Bolaños –nombre del carismático actor y escritor de comedia mexicano- murió el viernes a los 85 años en Cancún. “Chespirito” fue uno de los más populares personajes de la televisión de América Latina. Sus programas, grabados hace décadas, son de los más vistos del continente.
29 de noviembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

La escena iba bien: con las tijeras en la mano, El Chavo tomó una de las coletas de La Chilindrina y sin más cortó un pedazo de pelo. La niña se echó a llorar con sus típicos aspavientos.

Pero esa vez había salido mal. El guión decía que el niño cortaría un par de centímetros de cabello: el trozo arrancado era cinco veces más grande.

La actriz María Antonieta de las Nieves -a la sazón, “La Chilindrina”- se dio cuenta casi de inmediato. Pero como no podía detener la grabación –ni tampoco recuperar su pelo-, no le quedó otra que llorar más fuerte, esta vez de verdad.

El responsable no era otro que uno de los actores de comedia más populares de América Latina: Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, quien falleció este viernes a las 85 años, después de luchar más de una década con enfermedades respiratorias y diabetes.

Lea también: Muere Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”

La travesura de aquel día de grabación sería una de tantas que marcarían los 24 años que duró al aire su personaje más famoso, el niño que vivía en un barril en una vecindad de su México natal.

“Fue sin querer queriendo”, fue la disculpa que Bolaños le dio a de Las Nieves, según le contó a BBC Mundo 40 años después.

Los programas “El Chavo del Ocho” y “El Chapulín Colorado” son todavía hoy de los más vistos en México, Argentina, Venezuela, Perú o Guatemala. Algunos especialistas dicen que El Chavo es el más exitoso en la historia de la televisión latinoamericana.

Aún en la era de las redes sociales, pasaron eximidos la prueba del tiempo: Chespirito -Shakespeare “chiquito”, según explicara él- llegó a ser también uno de los personajes con más fanáticos en Twitter, donde se llama @ChespiritoRGB y al que se unió por consejo de su hijo Roberto.

Su primer mensaje, el 28 de mayo de 2011, causó furor en la red. “Hola. Soy Chespirito. Tengo 82 años y esta es la primera vez que ´tuiteo. Estoy debutando. ¡Síganme los buenos!”.

Y lo siguieron. Un día después de inaugurado, su perfil tenía más de 100.000 seguidores. La semana siguiente ya eran medio millón, y el último registro es de varios millones.

Eran aquellos niños -que ya crecieron- de su audiencia original, sus padres -que ya son mayores-, y hasta los hijos y los nietos de los anteriores, que conocieron el programa incluso años después de que se dejara de grabar.

“Te descalabro los cachetes”

Roberto Gómez Bolaños estuvo muy cerca de no llegar a este mundo.

Su madre Elsa Bolaños-Cacho Aguilar tomó por error un medicamento para aliviar la gripe que puso en riesgo su embarazo de varias semanas de gestación.

El médico –su hermano Gilberto- recomendó practicar un aborto, pero ella se negó. “Y así fue como pude nacer yo el 21 de febrero de 1929”, escribió Chespirito en su libro autobiográfico “Sin querer queriendo”, publicado en 2006.

La infancia de Gómez Bolaños fue parecida a la vida de El Chavo. Como el personaje de la televisión, tuvo amigos muy cercanos y traviesos que conocieron todos los rincones y secretos de la colonia del Valle, que era entonces (1933) un suburbio poco habitado y que ahora es el tercer barrio más cotizado de la capital mexicana.

El niño Roberto también era bueno para “las trompadas” (golpes), y en su camino desde la escuela primaria al bachillerato se topó con muchos “Quicos”, su alter ego de la vecindad a quien El Chavo frecuentemente soltaba manotazos después de advertir: “Ahora sí te descalabro los cachetes (mejillas) de marrana flaca”. Cada golpe sonaba en pantalla como un campanazo.

Según contó en sus memorias, Gómez Bolaños siempre inició sus cursos escolares con un pleito, lo cual era una forma de enfrentar su baja estatura. “La desventaja física me generaba un complejo de inferioridad”, escribió.

Pero el afán por las trompadas desapareció cuando quiso ser ingeniero y un profesor de topografía lo reprobó. Chespirito encontró al maestro en una fiesta de la escuela y le reclamó su calificación. “A usted no le conviene estudiar esta carrera”, respondió, mientras el alumno le agarraba las solapas del saco.

Tuvo razón. Al poco tiempo Gómez Bolaños consiguió empleo en una agencia de publicidad, donde empezó a escribir guiones de programas de radio y televisión.

Fue el primer paso “para cambiar por completo la trayectoria de mi vida”.

Lea: Las 22 frases famosas del Chavo del Ocho y el Chapulín Colorado

“Se me chispotió”

En 1969 Chespirito era ya un cotizado guionista, e incluso tenía un espacio en el canal 8 de televisión llamado “Los Supergenios de la Mesa Cuadrada”, donde los personajes leían supuestas cartas enviadas por el público y contestaban con bromas y alusiones a la coyuntura del momento.

En ese programa, Gómez Bolaños era acompañado de Rubén Aguirre, Ramón Valdés y María Antonieta de las Nieves. Aunque era un espacio bien recibido por la audiencia, Chespirito decidió cancelarlo, y en su lugar presentó a un superhéroe vestido de rojo, con antenitas de vinil, trusa deportiva amarilla y un corazón en el pecho con las letras CH.

Para defenderse del enemigo utilizaba un martillo de plástico que soltaba un sonido agudo al golpear: el Chipote Chillón.

Originalmente el personaje se llamaría Chapulín Justiciero, pero luego el actor le bautizó con el nombre que lo hizo famoso: El Chapulín Colorado.

Aparte del superhéroe, en el programa aparecían otras escenas de comedia, como “Los Chifladitos”, junto a Rubén Aguirre -“Lucas Tañeda”-, en el que Chespirito interpretaba al personaje Chaparrón Bonaparte.

Pero Aguirre fue contratado por el canal 2, y para llenar el hueco el guionista presentó el acto de un niño pobre que tenía un problema con el vendedor de globos de un parque.

La escena fue muy bien recibida por el público, y en poco tiempo rebasó la audiencia del programa original. Así nació, en 1971, El Chavo del Ocho al que se incorporaron Ramón Valdés, María Antonieta de las Nieves y el propio Rubén Aguirre.

Luego se sumaron otros: el reportero Carlos Villagrán, a quien Chespirito conoció en una fiesta; Edgar Vivar, médico de profesión, Angelines Fernández, actriz de reparto, y Florinda Meza, a quien el guionista encontró cuando interpretaba un monólogo en un set adaptado como vecindad.

El programa tuvo un impacto enorme en México y América Latina, por donde el grupo viajaba con frecuencia.

Miles de personas los recibieron en cada visita, algo que no esperaban los actores. “La verdad nunca lo imaginamos, pasaron 10, 15 años, y decíamos ‘uf, cómo ha durado'”, recordó La Chilindrina.

“Pasaron 20 años y congregábamos tumultos dondequiera que íbamos y decíamos: esto es algo maravilloso. Pero pasaron 30 años y decíamos qué pasó, porque el programa se acabó a los 24 años de haberse grabado (por primera vez)”.

“Es que no me tienen paciencia”

Graciela Fernández Pierre tenía 15 años cuando conoció a un vecino de 22, famoso en el barrio por su pandilla Los Aracuanes. Era Roberto Gómez Bolaños, con quien se casó al poco tiempo.

La pareja tuvo seis hijos. Tras dos décadas juntos decidieron separarse, cuando Chespirito y Florinda Meza decidieron vivir juntos.

No fue la única ruptura. A finales de 1977, Carlos Villagrán, quien interpretaba a Quico en la vecindad, se fue del grupo; poco después se fue también Ramón Valdés. El Chavo del 8 se mantuvo al aire tres años más como programa, y luego se incorporó como parte de la serie “Chespirito”, que terminó en 1995.

En ese período, los guiones de la vecindad eran prácticamente los mismos de la primera época.

Mientras, Chespirito filmó tres películas, produjo una novela, protagonizó una obra de teatro y hasta participó como compositor en el festival de la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI) con la canción “Nacer”, que hablaba del aborto.

Fue un tema que lo acompañó toda su vida. Incluso en la década de 2000 participó en campañas antiaborto y apoyó a los gobiernos del conservador Partido Acción Nacional (PAN).

Muchos criticaron el respaldo a ese partido, aunque la polémica en torno a Chespirito y sus personajes lo acompañaron por más de cuatro décadas.

“Buenas noches, vecindad”

Una tarde, Gómez Bolaños llegó apresurado a una junta, y al sentarse a la mesa se dio cuenta de que había olvidado sus cigarrillos.

“Ni modo -pensó-, no me pasa nada si no fumo un rato”. La reunión duró varias horas. Cuando terminó, entró a otra más y después, cansado, se fue a dormir a casa.

Así siguió durante varios días, con agenda llena, hasta que de pronto Chespirito cayó en cuenta que tenía una semana sin cigarrillos, y que realmente no los necesitaba. En ese momento dejó el hábito.

Pero tal vez su decisión fue tardía. Durante décadas, desde que era joven, había fumado más de una cajetilla por día. Y en la madurez el hábito le ajustó cuentas.

Chespirito enfermó de diabetes y luego padeció problemas respiratorios que lo obligaron a mudarse a la playa en Cancún, donde permaneció los últimos años de su vida y donde falleció este viernes.

En 2012, cuando se realizó uno de sus últimos homenajes, Roberto Gómez Bolaños tuvo que ser atendido en una ambulancia, porque la emoción le causó problemas para respirar.

Pero en su retiro nunca dejó de escribir. Su hijo Roberto Gómez Fernández dijo que su padre dedicó sus últimos días a un texto del que sólo él conocía el contenido. “Ya lo verán”, dijo.

El 5 de abril escribió en su cuenta de Twitter: “¡Gracias a todos, lo que me escriben cada día, es hermososisisisisisisisisísimo! Lo amo, Chespirito”.

 

 

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Qué es el albedo de los polos y por qué es vital para el enfriamiento del planeta

El calentamiento global está haciendo que los polos se derritan, pero ¿sabes por qué son tan vitales para la humanidad? Te explicamos el papel fundamental que juegan.
3 de noviembre, 2021
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Seguramente hayas escuchado que una de las consecuencias más graves que está teniendo el calentamiento global es que se están derritiendo los polos.

Y quizás incluso hayas oído las advertencias de los científicos de que el Ártico y partes de la Antártica se están calentando entre dos y tres veces más rápido que el resto del planeta.

Pero ¿sabes por qué los polos son importantes -más bien, vitales- para la humanidad?

¿Y por qué las regiones más frías del globo son las que más se están calentando?

Pues, posiblemente intuyas que la función principal de los polos es enfriar la Tierra. Y algo de razón tienes.

Pero no porque actúen como el freezer del planeta.

La razón por la que estas grandes extensiones de hielo enfrían no es que sean heladas. Enfrían sobre todo porque son blancas. Y ese blanco refleja el calor del Sol.

“El hielo del planeta refleja la cantidad justa de energía solar de regreso al espacio”, explica el divulgador naturalista de la BBC David Attenborough en el documental Breaking Boundaries: The Science of Our Planet (“Rompiendo límites: la ciencia de nuestro planeta”).

“Este efecto de enfriamiento ha sido fundamental para mantener estable la temperatura de la Tierra”, remarca en el film que Netflix estrenó a mediados de este año.

Albedo

Sin los rayos del Sol no podríamos vivir, pero tampoco podríamos hacerlo si la Tierra absorbiera el 100% de la radiación solar.

Por eso es tan clave la capacidad de nuestro planeta de poder reflejar parte de ese calor, un fenómeno conocido científicamente como albedo.

Imagen satelital del Ártico

WORLDSAT INTERNATIONAL/SPL
Los hielos polares juegan un papel fundamental al reflejar la radiación del Sol.

A través de este mecanismo, nuestro planeta refleja el 30% de la radiación del Sol.

El restante 70% que absorbe nos ha permitido mantener una temperatura ideal para el desarrollo de nuestra civilización.

Pero en las últimas décadas, el mundo ha estado perdiendo su capacidad de reflejar el calor del Sol, haciendo que ese perfecto equilibrio que duró unos 10.000 años -un período conocido como el Holoceno- se rompiera.

El climatólogo del Instituto Antártico Argentino (IAA) Alpio Costa le dijo a BBC Mundo que, si bien la principal barrera reflectora de radiación solar es nuestra atmósfera, los polos cumplen una función indispensable como la mayor fuente del albedo en nuestra superficie.

Costa destacó que los hielos son responsables de cerca de un cuarto del total que es reflejado por nuestro planeta.

Pero en el último medio siglo los polos se han vuelto cada vez menos blancos, reduciendo su efecto reflector.

Y es esta “reducción del albedo” la que está haciendo que estos inmensos hielos se estén calentando unas tres veces más que el resto del planeta, señaló el experto.

Por qué ocurre

“El problema empezó con la revolución industrial, cuando nosotros como especie comenzamos a tener una influencia sobre el clima, porque empezamos a ser una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero”, explica Lucas Ruiz, geólogo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla)

Ruiz fue uno de los autores del último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC), que concluyó que inequívocamente la quema de combustibles fósiles y otras acciones contaminantes del hombre son las que están causando que el planeta se caliente a una velocidad nunca antes vista.

Gráfico que muestra las emisiones de CO2 por combustibles fósiles

BBC

La polución que generamos -más de la mitad en los últimos 30 años (ver gráfico arriba)-, no solo elevó la temperatura del planeta, llevando a que los polos se empezaran a derretir.

También hizo que se tornaran menos blancos, reduciendo su capacidad de reflejar el calor del Sol.

¿Cómo ocurrió esto? La reducción del albedo se dio, por un lado, por los residuos de la combustión de hidrocarburos que depositaron ollín sobre el hielo y la nieve, indica Ruiz.

Pero el mismo derretimiento también oscureció la superficie de los hielos, generando pequeños cuerpos de agua y fomentado el crecimiento de algas.

“Si uno mira a Groenlandia desde el aire, en vez de ver blanco ve blanco azul, blanco azul, blanco azul”, destaca Ruiz sobre el casquete polar que más rápidamente se está derritiendo.

Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este.

Getty Images
Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este, y el hielo refleja cada vez menos.

Los hielos marinos del Ártico -los más extensos del planeta- también están perdiendo masa a velocidades récord, exponiendo la superficie oceánica.

El problema, dice el experto, es que mientras el hielo refleja el 90% del calor del Sol, el agua solo refleja el 20% y el 80% es absorbido, elevando sus temperaturas, lo que hace que también se expanda.

La combinación del hielo que se derrite y el agua que se expande está haciendo que se eleve el nivel del mar, lo que representa una amenaza para las ciudades costeras, entre ellas varias de las capitales del mundo.

Las estimaciones del IPCC son que, incluso si el mundo logra ponerse de acuerdo para que la temperatura del planeta no supere los 1,5°C por encima de los niveles preindustriales -hoy nos estamos acercando a 1,2°C- el daño ya generado hará que para 2050 el nivel del mar suba 50cm con respecto a los niveles del 1900.

“Parece poco pero es muy malo, porque cuando lo proyectas en la línea de costa, dependiendo de la pendiente que tiene la costa, puede llegar a ser kilómetros“, afirma Ruiz.

Aunque aclara que recién se dará a conocer en febrero un nuevo trabajo del IPCC detallando cuáles serán los lugares más afectados, el informe actual prevé que “tanto el nivel del mar como la temperatura del aire aumenten en la mayoría de los asentamientos costeros”.

De más está decir que si la humanidad no lograra ponerse de acuerdo en la próxima Cumbre Climática de Glasgow (COP26) para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, y la Tierra se calentara aún más, el daño sería mucho más pronunciado.

Círculo vicioso “irreversible”

En ese sentido, lo que más preocupa sobre el oscurecimiento de los polos es que ha desencadenando un círculo vicioso que podría resultar catastrófico.

Los científicos lo llaman un “proceso de retroalimentación” y funciona así: a medida que el planeta se calienta las zonas polares pierden superficie blanca, eso refleja menos, lo que produce un aumento de temperatura, que a su vez genera mayor pérdida de hielo.

Este fenómeno es lo que explica por qué los polos se están calentando entre dos y tres veces más que el resto del planeta, afirma Costa del IAA.

“Tiene un nombre: se llama amplificación polar“, señala a BBC Mundo.

Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino en la Antártida

IAA
Aunque la Antártida es “mucho más resistente” al cambio climático que el Ártico, la región occidental también se está derritiendo, advierte Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino.

La mala noticia es que, una vez que se desencadena este proceso, no alcanza con mantener las temperaturas actuales para frenarlo. Tendríamos que encontrar la manera de enfriar la atmósfera, algo que hoy está fuera de nuestro alcance.

Es por esto que los científicos afirman que el derretimiento del casquete polar ártico (Groenlandia) es irreversible a escala de tiempo humana.

Costa advierte que también la región occidental de Antártida se está derritiendo.

Y entre ambos, tienen suficiente agua para elevar los niveles del mar más de 12 metros.

Sin embargo, también hay una “buena” noticia: estos bloques de hielo son tan masivos que incluso si el calentamiento continuara tardarían decenas de miles de años en derretirse completamente.

En cambio, el peligro más inmediato es la desaparición del hielo marino ártico, que es menos voluminoso -y por ende no afectará tanto los niveles del mar- pero es clave para proteger a la Tierra de los rayos del Sol, ya que evita que la radiación solar impacte sobre el océano, que la absorbe, calentándose y expandiéndose.

Según el informe del IPCC, el hielo marino en el Hemisferio Norte durante el período más seco se redujo en promedio cerca del 25% en las últimas cuatro décadas.

De ahí que muchos científicos creen que es clave limitar la emisión de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento de la atmósfera y evitar que más hielo marino desaparezca, reduciendo críticamente el albedo.

El océano Ártico bajo el rayo del Sol, a la medianoche

Getty Images
Lo que más se ha perdido es hielo marino ártico, pero este cambio es reversible si actuamos pronto, advierte Lucas Ruiz.

“La pérdida del hielo marino no es irreversible“, resalta Ruiz.

“Si nosotros disminuimos la temperatura, el hielo marino va a aumentar”.

La base del clima

La amplificación polar también amenaza con desequilibrar otra función vital de los polos: la climática.

Y es que, como señala el climatólogo Costa, estos grandes hielos que reflejan el Sol son la base de nuestro clima.

“La diferencia de radiación solar entre los polos y los trópicos, que genera una diferencia de temperatura, es el motor que pone en movimiento a la atmósfera y genera lo que conocemos como clima en todos los rincones del mundo”, explica.

Este fenómeno es el que hace que haya “lluvias muy cerca del ecuador, zonas muy secas en latitudes subtropicales y pasajes de altas y bajas presiones en latitudes medias, que permite que allí haya estaciones diferentes”.

Por eso, el derretimiento de los polos y la consecuente reducción del albedo no sólo están aumentando las temperaturas de la atmósfera y amenazando nuestras costas, sino que, además, podrían provocar caos en el delicado balance climático de nuestro planeta.


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