SCT indemnizará a consorcio chino tras cancelar licitación de tren queretano
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SCT indemnizará a consorcio chino tras cancelar licitación de tren queretano

“De acuerdo con la Ley de Obra Pública y servicios relacionados, cuando se cancela la licitación después de haber dado el fallo, vamos a ver cuáles son los gastos en los que incurrieron en la presentación y vamos a negociar la afectación que todo esto pudo haber significado”, explicó Pablo Suárez Coello, director general de Transporte Ferroviario y Multimodal de la SCT.
9 de noviembre, 2014
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Anuncio del fallo de la licitación entregada a un consorcio chino para el Tren de alta Velocidad ruta México - Querétaro. Foto: SCT.

Anuncio del fallo de la licitación entregada a un consorcio chino para el Tren de alta Velocidad ruta México – Querétaro. Foto: SCT.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) prevé indemnizar al consorcio liderado por China Railway Construction, tras la revocación de la licitación que le entregó la concesión del Tren de Alta Velocidad (TAV) México-Querétaro.

“De acuerdo con la Ley de Obra Pública y servicios relacionados, cuando se cancela la licitación después de haber dado el fallo, vamos a ver cuáles son los gastos en los que incurrieron en la presentación y vamos a negociar la afectación que todo esto pudo haber significado”, explicó Pablo Suárez Coello, director general de Transporte Ferroviario y Multimodal de la SCT.

Mencionó en entrevista con Notimex que pese a esta situación, esperan que el consorcio vuelva a inscribirse, ya que cuenta con una oferta muy competitiva. Sobre las fechas de la nueva licitación, el funcionario prefirió no mencionar ninguna.

Suárez Coello señaló que con este cambio, se espera que el tren México-Querétaro esté listo para entrar en operación antes de que termine la presente administración, mismo que estaba previsto para 2017.

“En el nuevo proceso se dará un plazo mayor para la presentación de las propuestas considerando el tiempo que ya han tenido desde que se les dio de manera oficial desde el mes de julio, más lo que se dará con la nueva presentación de ofertas”, precisó.

Finalmente, señaló que las autoridades mexicanas aún no se reúnen con los representantes de estas empresas en el país, pero que a la brevedad buscarán un encuentro.

El pasado 3 de noviembre, la SCT anunció como ganador de la licitación al consorcio integrado por China Railway Construction Corporation, China Railway Construction Corporation International, CSR Corporation Limited, asociadas con cuatro empresas mexicanas: Constructora y Edificadora GIA, Prodemex, GHP Infraestructura Mexicana y Constructora TEYA.

Además, para la operación se incorporó la empresa Francesa SYSTRA Filial de SNCF Société Nationale des Chemins de Fer, organismo estatal responsable del Sistema Nacional de Ferrocarriles de Francia.

Por la oferta presentada, el consorcio tendría el contrato por 20 años, 2.5 años de gracia y una tasa de interés fija de 3.22 por ciento, lo que representaba para el gobierno federal un ahorro de dos mil 767 millones de pesos.

El Tren Rápido México-Querétaro será el primero de alta velocidad en el continente americano, viajará a una velocidad de 300 kilómetros por hora, velocidad que le permitirá hacer su recorrido en 58 minutos, tendrá una capacidad por tren de 426 pasajeros en ocho vagones y contarán con Internet y asientos ergonómicos, entre otros.

El tren tendrá una demanda de 27 mil pasajeros diarios durante su primer año de operaciones, se creerán 60 mil empleos, dejarán de circular 18 mil vehículos en la autopista, con la que se evitará su saturación prevista para el 2017, además de disminuir la tasa de accidentes.

El viernes, el consorcio liderado por China Railway Construction dio a conocer que volverá a participar en la licitación que lance la SCT para la construcción del Tren de Alta Velocidad.

En un breve comunicado, el consorcio enfatizó que está listo y comprometido para participar nuevamente en el proyecto, “por lo que estaremos atentos a las fechas de la siguiente licitación que marcará la entrada de México al mundo de los trenes de alta velocidad”.

Notimex*

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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