Un grupo de manifestantes prende fuego a puerta del Palacio Nacional
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Un grupo de manifestantes prende fuego a puerta del Palacio Nacional

Tras el ataque salieron del Palacio Nacional un grupo de policías federales con equipo antimotines para contener a los manifestantes.
Por Con información de Nayeli Roldán
9 de noviembre, 2014
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Una docena de jóvenes vandalizaron Palacio Nacional después de la marcha pacífica de miles de personas que exigían el hallazgo con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa. El intento de hombres y mujeres por detenerlos fue infructuoso.

Poco antes de las 21:00 horas, un reducido grupo de manifestantes con el rostro cubierto patearon la puerta principal del recinto histórico desde donde el Presidente realiza el grito de independencia.

Gritaban “mátennos, mátennos”, “asesinos”, “¿también nos van a desaparecer?” y con las vallas metálicas que resguardaban el acceso, golpeaban una y otra vez para intentar romper el portón.

Una mujer con el rostro cubierto fue la primera en hacer una pinta con aerosol. Otro joven que encabezaba las agresiones propuso utilizar una valla como escalera. Le pasaron un cilindro al tiempo que preguntaba: “¿qué pongo?”. Una voz propuso: “vivos los queremos”.

Casi una hora después, los jóvenes parecían no cansarse pese a que ningún intento había conseguido derribar esa puerta. Decenas de personas que rodeaban la escena acompañaban la protesta al grito de “asesinos, asesinos”. Sin embargo, la mayoría que había participado en la manifestación se estaba retirando.

El primer intento para replegarlos ocurrió cuando salió agua desde la puerta de Palacio, pero no inhibió a los manifestantes. Volvían a la carga una y otra vez. Comenzaron a escucharse los primeros cohetones y luego, con gasolina y una de las antorchas que habían acompañado la marcha pacífica prendieron fuego al portón, pero fue apagado segundos después por extintores y el sistema anti incendios que arrojaba agua desde la parte de superior.

Más tarde, intentaron seguir el incendio utilizando los aerosoles. Al final, lograron hacer un boquete en la parte inferior de la puerta de manera.

Mientras arremetían contra la puerta y lanzaban petardos a través de una de las ventanas al interior del recinto, un trabajador de Palacio Nacional vestido de negro que no se identificó, se acercó a la zona del disturbio, lo que enfureció a los jóvenes que lo persiguieron y golpearon. Algunos civiles intervinieron y lograron sacar al hombre que resultó herido de la cara.

Minutos después, una treintena de policías con equipo antimotines avanzó hacia la zona, marchando y golpeando los escudos contra el suelo, en estrategia de repliegue y por primera vez lograron amedrentar a los inconformes. Detrás de ellos avanzaron elementos del Estado Mayor Presidencial que inmediatamente levantaron las vallas de resguardo.

Foto: Nayeli Roldán

Uno de los golpeados por la policía es atendido. //Foto: Nayeli Roldán

Los manifestantes se alejaron, pero unos seis jóvenes comenzaron a lanzar piedras contra los uniformados y estos las aventaban de regreso.

Cuando la situación parecía más controlada, más elementos se reunían frente a Palacio Nacional y de pronto avanzaron hacia la plancha del Zócalo para arremeter contra los manifestantes. Primero los federales y detrás, elementos del Estado Mayor Presidencial quienes alcanzaron y golpearon a César Jiménez, que no pudo levantarse del asfalto aún pasada la agresión por lo que fue atendido por paramédicos de la Cruz Roja. En tanto, Moisés Castillo, recibió golpes en la cabeza y fue auxiliado por asistentes a la manifestación. También Pedro Rivero, camarógrafo de Milenio, fue golpeado en la cara por manfestantes.

Poco antes de la media noche, los federales subieron a cinco camiones y tomaron distintas rutas en las calles aledañas al Zócalo para detener a los responsables de las agresiones; sin embargo, algunos de ellos como Aurelio y Jessica López Torres de 33 y 28 años, respectivamente, fueron detenidos saliendo de un café en avenida 20 de noviembre, según denunció uno de sus amigos a través de twitter.

Otro más, Juan Francisco Manrique Huerta, que había participado en la marcha pacífica y grabado con su celular la actuación de los federales también fue detenido. También habían aprehendido al asistente del periódico Reforma Zedrick Cruz que fue liberado minutos más tarde.

El Comité Cerezo difundió una lista preliminar de los reportados como detenidos que incluía a 16 personas: Alberto Reséndiz Chávez, Arturo Reséndiz, Aurelio López, David Hernández Cedillo, Gabriel Karem, Isamael Huerta, Jessica López, Jesús Villegas, José Juan Sánchez, José Reza, Juan Francisco Manrique, Karina Cárdenas, Luis Villegas, Moisés Castillo y Ramón González.

 

 

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Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia

Existe un prejuicio sistemático en contra de reconocer sus logros y cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos. El "efecto Matilda" responde a este fenómeno y una campaña busca visibilizarlo y revertirlo.
8 de marzo, 2021
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Fotografía del libro de cuento de @NoMoreMatildas

@NoMoreMatildas
¿De qué se trata el “efecto Matilda”?

“¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein”.

Con esta pregunta disparadora y una respuesta para la reflexión, comienza la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La iniciativa -que empezó en el país europeo en enero y ya traspasa fronteras traducida a varios idiomas- busca concientizar a la sociedad sobre la poca visibilidad que tienen las mujeres en el ámbito científico.

También pretende recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron silenciados y olvidados, llevándolos a los libros escolares con la idea de despertar ejemplos y la vocación científica de las niñas.

“Ya iba siendo hora que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, le dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Pero ¿por qué les dicen Matildas a las mujeres de diferentes ámbitos de la ciencia que fueron silenciadas? ¿Quién empezó a llamarlas así?

“Efecto Matilda”

Este fenómeno de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, y también el reconocimiento frecuente de su trabajo a sus colegas masculinos no es nuevo. Ha pasado durante siglos.

Una de las primeras mujeres en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías.

Matilda Joslyn Gage

Getty Images
Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras que denunció la invisibilidad de las mujeres en la ciencia.

Ella escribió un ensayo publicado en 1883 con el nombre Woman as an inventor (“Mujeres inventoras”) en el que describe este fenómeno pero no le pone un nombre.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

Sin embargo, “la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que se debe al hecho de que la mujer no posee la misma de libertad que el hombre“, analizó Gage en el artículo publicado en la revista The North American Review.

Ella fue víctima de ese mismo efecto que denunciaba. No porque fuera una inventora opacada por un hombre que le robara crédito sino porque fue silenciada por sus colegas y no reconocida debidamente por la historia, opinan investigadores.

Gage era una ferviente luchadora del derecho al voto de las mujeres y, sin embargo, fue apartada por sus propias compañeras feministas Susan B. Anthony o Elizabeth Cady Stanton (con quién escribió History of Woman Suffrage) y escasamente recordada en la historia del movimiento.

“Se pelearon y luego, cuando se escribió la historia, se eliminó a Matilda (…) Ella no recibió crédito”, dice Margaret W. Rossiter, la historiadora científica estadounidense que acuñó la expresión “efecto Matilda”.

Ilustración de una científica con una brújula.

@NoMoreMatildas
Aún existen muchos estereotipos que alejan a las mujeres de la ciencia.

Rossiter, quien es profesora retirada de la Universidad Cornell, de Estados Unidos, dedicó toda su vida a buscar nombres perdidos de mujeres científicas no documentadas en los libros. Y escribió tres. “Mientras más buscaba, más encontraba”, asegura.

En su investigación, observó que este patrón de invisibilidad femenina se repetía una y otra vez en la ciencia.

Desde el hecho de que los hombres toman el crédito del trabajo de las mujeres, que las mujeres no ganan tantos premios como ellos, que no consiguen empleo en campos científicos o que son recluidas.

Claro que hay nombres conocidos como la doble Premio Nobel Marie Curie. “Ella era notable, pero era la excepción”, advierte Rossiter.

Así en 1993 la historiadora decidió que este efecto de invisibilizar a las mujeres debería tener el nombre de Matilda Gage y lo escribió en un artículo académico.

“Fue más como una broma, pero llamó la atención de todo el mundo, lo cual es sorprendente”, cuenta en una conversación telefónica con BBC Mundo.

“Microdesigualdades”

La desigualdad de género no es una novedad. Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres en países occidentales no tenían derecho a estudiar en una universidad, por ejemplo.

Y pese a que esto ya no es así, hay muchas inequidades y prejuicios que siguen vigentes en la sociedad.

Marie Curie.

PA Media
La científica Marie Curie es la excepción al “efecto Matilda”.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

“Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: ‘las mujeres son menos brillantes’, ‘las mujeres se esfuerzan menos’; ‘está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'”, enumera.

A nivel global, las mujeres son menos de un tercio de los investigadores y solo el 3% de Nobel en ciencia han sido otorgados a mujeres, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en un estudio de septiembre de 2020.

“Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%”, añade el reporte.

Según la presidenta de la AMIT, en el mundo científico español hay solo entre un 20 y 25% de mujeres.

Y con la pandemia este número se agravó. “El 40% de las científicas tuvo que dedicar bastante tiempo a los cuidados de los hijos y a veces al de sus padres, contra solo el 15% de los hombres”, añade Fenoll, citando fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

Entre las disciplinas donde hay menos mujeres están las ciencias más duras y las tecnologías, como matemática, física, informática y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Fenoll ve una probable explicación de este escaso número es el perjuicio.

Una parte importantísima del problema es la percepción que tiene la sociedad de que las niñas son peores en matemáticas, que no tienen visión espacial, que son incapaces… Y si son capaces, se piensa que no les va a ir bien. Si eso te lo están diciendo en tu casa o en el colegio continuamente terminas creyéndotelo”, opina.

Ilustración de una científica con hombres detrás.

@NoMoreMatildas
Si hay menos mujeres en la ciencia, también hay pocas mujeres en la toma de decisiones.

“Hay menos mujeres tomando las decisiones. Claro que no todo el mundo quiere estar en la cúspide, pero no me creo que de entrada las mujeres prefieran no llegar a ser catedráticas”, afirma.

“Hay muchas microdesigualdades, por sí solas ninguna de ellas es suficiente para explicar lo que pasa pero cuando todas se suman terminan siendo determinantes”.

“No encajaba”

El movimiento #NoMoreMatildas no solo está respaldado por científicas, sino por escritoras, instituciones y medios de comunicación.

La iniciativa incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schödinger, como si hubiesen sido mujeres, y biografías de científicas reales como la geóloga danesa Inge Lehmann, la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock y la química británica Rosalind Franklin, por nombrar algunas.

Ilustración científica.

@NoMoreMatildas
“Hay muchas microdesigualdades” en la ciencia, dice Carmen Fenoll, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La campaña busca visibilizar e inspira a las niñas a que persigan carreras científicas.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, dice Fenoll.

La historiadora científica Margaret Rossiter también alienta a las niñas a que sigan sus pasiones científicas.

“Siempre me dijeron que no encajaba. Y pensé. Entonces eso es algo bueno. Yo no quiero encajar. No es mi objetivo en la vida”, afirma.

“¡Sigue adelante, no sabes lo que depara el futuro! Y si los niños aún dicen que las niñas no pueden estudiar matemáticas. Deberías responder: ‘¡Oye, lo hacemos igual de bien!'”.


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