Adelantan vacaciones en las escuelas de Chihuahua que más se han movilizado por Ayotzinapa
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Adelantan vacaciones en las escuelas de Chihuahua que más se han movilizado por Ayotzinapa

El gobierno de Chihuahua “exhortó” a tres de las 217 instituciones de educación media y superior en el estado a concluir labores antes de lo programado.
Por Nayeli Roldán
28 de noviembre, 2014
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ayDos universidades y un sistema de bachillerato en Chihuahua, cuyos alumnos fundaron el Movimiento Chihuahua por Ayotzinapa, fueron “exhortados” por la Secretaría de Educación estatal para adelantar sus vacaciones “por el frío”, recomendación que no se hizo extensiva a las escuelas de educación básica ni a otras instituciones académicas.

Los universitarios acusan que se trata de una estrategia para desmovilizar su organización que ha conseguido sumar a la sociedad civil en las protestas para exigir justicia por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.

Buscan dispersar a los estudiantes para que no estén concentrados en un mismo lugar y seguir protestando, pero nos duele lo que está pasando en el país y seguiremos protestado pacíficamente sin hacer destrozos”, asegura Zulema Aragón, alumna de la Facultad Derecho de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh).

Aunque en la entidad existen 217 instituciones de educación media y superior y más de 5 mil primarias y secundarias, la recomendación solo incluyó a la UACh, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y los 29 planteles del Colegio de Bachilleres.

Por primera vez en su historia, la UACh cambió de último momento el calendario oficial que rige las actividades académicas durante el semestre. Los 27 mil alumnos concluirían cursos este viernes 28 de noviembre, pero se adelantó para el 21 de noviembre. Mientras que los 51 mil estudiantes del Colegio de Bachilleres también adelantaron el cierre de su semestre al 21 de noviembre aunque oficialmente estaba previsto para este viernes 28 de noviembre.

Estudiantes como Jenny Zárate, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UACh, advierte que dicha decisión “nos afecta porque tuvimos que entregar los trabajos así como los teníamos hasta el miércoles”, lo que repercutirá en sus evaluaciones.

La única institución que, pese al exhorto, decidió seguir las actividades conforme a su calendario escolar, fue la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) porque “no solamente tenemos clases sino procesos de investigación, presentación de trabajos, exámenes de grado, conclusiones de investigaciones. No se trata solamente de suspender clases”, afirma Raúl Flores, vocero de la institución.

El ciclo escolar concluirá este sábado 29 de noviembre y se “decidió que el exhorto fue eso. Lo escuchamos, lo entendimos, pero la decisión fue continuar con las actividades académicas”, aclara.

“El exhorto” y la movilización estudiantil

El jueves 21, el titular de Protección Civil, Luis Luján, envió una alerta por el frente frío 15 que provocaría temperaturas bajo cero en Chihuahua, por lo que el viernes por la mañana, el titular de Educación estatal, Marcelo González, decidió proponer a tres instituciones educativas adelantar las vacaciones para “proteger” a los estudiantes.

“Envié un exhorto respetuosamente en las tres instituciones que ya estaban en condiciones de concluir su ciclo escolar, porque las otras escuelas concluyen hasta el 19 de diciembre”, explica el titular de la SEP.

Al tratarse de una “alerta de protección civil” solo se recomendó tomar esta medida a tres  instituciones  y no a las más de cinco mil primarias y secundarias y 500 bachilleratos de la entidad. La suspensión generalizada obedecería solo a una “emergencia”, como la ocurrida en 2011 cuando la temperatura descendió hasta 23 grados bajo cero, pero por el momento, dice González, está descartado otro exhorto a alguna escuela.

Aunque esta semana hubo temperaturas bajo cero en algunas zonas del estado, este jueves Chihuahua tuvo una mínima de 4 grados. En tanto, la noche del miércoles el municipio de Madera, ubicado a 276 kilómetros de la capital del estado, sede de la UACh, fue uno de los que registró más baja temperatura (-9 grados centígrados). Mientras que el municipio de Balleza llegó a -8 grados centígrados, el cual se encuentra a 325 kilómetros de Chihuahua.

Luego del “exhorto”, el rector de la UACh, Enrique Seáñez Sáenz, de manera conjunta con los directores de las 15 facultades, decidieron adelantar las vacaciones e intentaron informar a la comunidad universitaria a través de redes sociales, mails y llamadas telefónicas, pero la poca claridad generó confusión durante el fin de semana del 22 y 23 de noviembre.

El lunes, los estudiantes acudieron a clases, pero por la tarde les informaron que el semestre se daba por concluido y debían acordar con sus profesores, la entregar trabajos finales. Por ello, los maestros y alumnos se comunicaron a través de páginas de Facebook  y mensajes, como el enviado a estudiantes en que acuerdan la entrega de trabajos en un horario y lugar distinto al campus.

universidad chihuahua

 

Aunque Animal Político solicitó una entrevista con el rector Seáñez, su oficina de comunicación informó que no daría declaraciones y en su lugar, el vocero, Gabriel Piña, informa a que se tomó la decisión porque “si la autoridad nos señala una situación de riesgo, nosotros tenemos que analizarla y tomar nuestras precauciones. Porque la prioridad está en salvaguardar la integridad de nuestros estudiantes”.

Asegura que la medida no afecta las actividades académicas, pues algunas facultades aún continúan con labores pues tenían muchos pendientes. “Todavía hay jóvenes aquí (en el campus) entregando trabajos; tomamos en cuenta el llamado de la autoridad, pero lo dejamos a criterio de los directores”, afirma Piña.

Zulema Aragón, estudiante de Derecho, considera que esta decisión es “una burla” para la comunidad y un intento de detener su organización con la cual han conseguido realizar cuatro manifestaciones en el último mes y con la participación de la sociedad civil.

Después de la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, los jóvenes fundaron el “Movimiento Chihuahua por Ayotzinapa” y en la primera manifestación, según sus cálculos marcharon mil jóvenes desde la Facultad de Filosofía de la UACh hacia el Palacio de Gobierno. Después, estudiantes de universidades como el Tec de Monterrey y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, organizaron una manifestación silenciosa y en otra movilización estuvieron padres de los normalistas desaparecidos y estudiantes de Ayotzinapa.

La última acción, fue el pasado 20 de noviembre, donde participaron en el desfile oficial para conmemorar el inicio de la Revolución Mexicana, pero vestidos de negro y con pancartas también lanzaron consignas contra el gobernador César Duarte cuando se encontraban frente al pódium.

“No es nada común que la gente haga manifestaciones, es muy raro en Chihuahua, pero Ayotzinapa es la gota que derramó el vaso. Le gente está descontenta con el gobierno de aquí y lo de Guerrero ha servido para que aprendan a manifestarse”, asegura Zulema, integrante del movimiento estudiantil.

Los alumnos de la UACh también emitieron una carta dirigida al Rector Séañez en la que cuestionan su decisión, pues los servicios en la biblioteca, las prácticas profesionales y cursos continúan, “es claro que si la suspensión es por cuestiones climáticas estas actividades deberían suspenderse también por la seguridad de todos los miembros”, cuestionan en la misiva.

Sorprende que la suspensión de clases por cuestiones climáticas se dé en la UACH y el COBACH y no en los kinders y primarias. Como estudiantes y padres de familias, ¿Cómo le explicamos a nuestros hijos que nosotros no iremos a clases por el frío, pero que ellos si tienen que acudir?”, advierten.

Este jueves 27 de noviembre los jóvenes organizaron su quinta manifestación, pero esta vez en rechazo a la decisión de su rector, por lo que llevaron cobijas “como símbolo del pretexto del frío”. “Ellos no se han dado cuenta de que entre más nos traten de parar, más vamos a luchar; por algo nos quieren callar, les da miedo que la gente se organice, pero ya nos quitaron tanto, que nos quitaron el miedo”, dice Zulema.

El titular de Educación advierte que si la intención hubiera sido desmovilizar las protestas estudiantiles, también hubieran exhortado a “quienes han participado activamente” como las Escuelas Normales, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) y telebachilleratos.

En todo caso, dice, la molestia fue ocasionada por un “error” en la estrategia de comunicación, pues el fin de semana “no hay noticiarios” y el anuncio sobre la alerta climatológica y la solicitud para adelantar el fin de cursos lo hizo hasta el lunes 24 de noviembre en una conferencia de prensa.

 

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

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BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

Short presentational grey line

BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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