Así será el futuro del porno... y de todo lo demás
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Así será el futuro del porno... y de todo lo demás

El sexo genera 68 millones de búsquedas al día, el 25 % de todas las consultas en buscadores y el 35 % de las descargas que se suceden en internet.
Por Yorokobu
31 de diciembre, 2014
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La pornografía del futuro. Foto: Yorokobu.

La pornografía del futuro. Foto: Yorokobu.

Coincidiendo con los últimos días de diciembre Google suele publicar un video en el que recupera lo más buscado del año en internet. Spoiler: de 2014 destaca el tráiler de Interstellar, el Ice Bucket Challenge y la revolución del Maidan en Ucrania, pero la verdad es que estas no fueron las búsquedas más populares del año. El video es una gran mentira, aunque tampoco podemos culpar a Google por ello. Si fuera un fiel reflejo de nuestras búsquedas, todos los años salpicaría las historias inspiradoras con fotogramas de orgías, felaciones y gang bangs y claro, ese no es el video que queremos compartir en nuestras redes sociales. No es la imagen con la que queremos resumir nuestro año en internet. Pero esto no es un video para compartir en Facebook así que pongamos los números encima de la mesa: el sexo genera 68 millones de búsquedas al día, el 25 % de todas las consultas en buscadores y el 35 % de las descargas que se suceden en internet.

El porno es el motor que mueve la red. Su ubicuidad determina su importancia y esta hace que sea uno de los sectores más punteros en cuanto a nuevas tendencias tecnológicas. Onanistas de todo el mundo fueron pioneros en las plataformas P2P, en el uso de los videos por streaming o en apuntarse a eso del e-commerce. El mayor gurú en este campo del comercio online no es un joven desaliñado de Sillicon Valley, responde al nombre de Danni Ashe, y es una modelo erótica que se hizo de oro vendiendo sus propias fotos y videos allá por el 94 y hoy se dedica a dar charlas y a asesorar a multinacionales. El ADN de la tecnología se ha forjado a ritmo masturbatorio. Y sigue haciéndolo.

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En el muy recomendable libro, Vivo en el futuro y esto es lo que veo, el periodista Nick Bilton asegura que la industria del porno es la que lidera los cambios tecnológicos y la transformación del sector, algo que achaca a que, «a diferencia de otros modelos de negocio, se ha visto obligada constantemente a probar nuevos enfoques y nuevas tecnologías para estar al menos un par de pasos por delante de los sheriffs de la moralidad». El ejemplo más recurrente de esta afirmación lo encontramos en los años ochenta, cuando la todopoderosa Sony prohibió la distribución de pornografía en su sistema de video Beta; una decisión que precipitó el triunfo de su competidora, VHS, que hacía gala de una moral más laxa para los temas onanísticos. Esta anécdota, repetida hasta la saciedad, parece no haber calado en la mente de los empresarios. Google glass anunció el año pasado el bloqueo de las apps eróticas que empezaron a desarrollarse nada más presentarse el producto. El porno no existirá ni en sus videos anuales ni en sus gafas. Pero este sector está acostumbrado a buscar atajos.

Mike y Leonor no se fueron de luna de miel. Mike había conocido a una actriz porno poco antes de casarse que le hizo cambiar de opinión. Él tenía otra idea en mente, otros planes para su dinero. Así que convenció a su flamante esposa para pasar del viaje y en su lugar crearon Virtual Real Porn, una de las empresas pioneras del porno en realidad virtual a nivel mundial. «Ella se sorprendió bastante cuando se lo contó Mike, pero después de hablarlo mucho juntos y barajar todas las posibilidades, decidió confiar en su visión. Y de momento aún seguimos aquí», resume Linda Wells, responsable de comunicación de esta empresa con sede en Zaragoza. La inversión no fue un salto al vacío, al menos no totalmente. Se fraguó cuando Mike se compró un casco de realidad virtual y comprobó que no había material para adultos más allá de unas pocas demos con modelos creadas por ordenador, lo que significaba cero competencia. «Justo había conocido hacía unos meses a una actriz porno, Onix Babe, por unos amigos comunes», relata Wells. Las piezas parecían encajar así que sin pensarlo más se lanzaron a rodar videos porno. La cosa no parece haberles ido mal: un año después de su cambio de planes, Mike y Leonor se han ido de luna de miel.

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Cuando la comunidad de gamers adaptó el videojuego Alien Isolation a las gafas SDK Oculus, el pasado verano, la prensa especializada describió la experiencia como «la más aterradora que jamás hayamos vivido», llegando incluso a describir ataques de pánico en los que el usuario perdía la capacidad de moverse. La experiencia es así de inmersiva. Virtual Real Porn se puede ver en estas mismas gafas, aunque sus videos distan mucho de ser terroríficos. El resultado se asemeja más a una experiencia que a un simple visionado. Como dice Wells «consigue introducirte en otro mundo como nada antes lo había hecho». La visión es de 180 grados, el punto de vista, subjetivo, para dar al espectador la posibilidad de meterse en la piel de un actor -o actriz- porno. «Al principio rodábamos más videos en tercera persona», comenta Wells, «pero nos hemos dado cuenta de que lo más inmersivo es grabarlo todo en primera persona. Los actores tienen algunas limitaciones en cuanto a movimientos pero no es realmente difícil para ellos. Es más compleja la preparación y, sobre todo, la posproducción».

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Virtual Real Porn tiene un año de vida y 27 videos a sus espaldas. Actualmente el equipo lo conforman cuatro personas a las que une no una pasión desaforada por la pornografía, sino por la realidad virtual. El mejor ejemplo es Linda, que con 32 años lleva trabajando como programadora de aplicaciones web desde los 24. Cuando se le pregunta por el motivo que le empujó a formar parte de esta empresa no habla de Emmanuele, sino de El cortador de césped. Aunque, siguiendo con los paralelismos cinematográficos, es otra película la que ha sabido vaticinar en una sola escena hacia dónde se dirige el mundo del porno.

En Demolition Man (1993) un Sylvester Stallone criogenizado -aún más- despierta en el año 2032 dispuesto a salvar a la chica, matar al malo y hacer explotar muchas cosas. La cinta avanza entre tópicos de cine de acción noventero hasta que llega la consabida escena sexual, solo que en esta ocasión tiene mucha menos carne de lo acostumbrado. Es la siguiente.

Con esta secuencia el director Marco Brambilla estaba anunciando lo que estaba por llegar. Y no hablamos solo de la realidad virtual sino de la banalización del sexo. «Espero que en el futuro el sexo virtual no termine sustituyendo completamente al sexo real», comenta al respecto Wells, que ve con buenos ojos cómo las webcams y los smartphones «han democratizado la pornografía haciendo que se derriben barreras sociales», pero comparte su miedo a que pueda convertirse «en algo alienante para las nuevas generaciones, gente muy joven que puede tener acceso a estos sites y pueda llegar a desvirtuar sus relaciones sexuales».

El futuro del porno se dirige hacia la interactividad. Hasta ahora los videos son inmersivos pero estáticos, sin interacción. Es una realidad virtual cercenada. Por otro lado hay una corriente cada vez más extendida de videojuegos pornográficos en los que los actores reales son sacrificados en pos de la interactividad. Aquí cada usuario elige un avatar y aparece en un escenario en el que todo está permitido, algo parecido al popular The Sims solo que aquí la finalidad no es mejorar en el trabajo sino copular con todos los avatares que te encuentres. Las videoconsolas, de momento, se mantienen al margen (no obstante Playstation es de Sony, la misma Sony que vetó al porno de los Beta) y esta tendencia se desarrolla en el anárquico terreno de internet.

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Sea como fuere parece que realidad e irrealidad están a punto de colisionar. El mapeado de cuerpos reales en tres dimensiones, el avance tecnológico en el terreno de los videojuegos… todo hace pensar que estas dos corrientes, el porno inmersivo y los videojuegos pornográficos, acaben siendo una sola. Y mientras tanto el porno sigue avanzando. Linda Wells confirma que su empresa está en contacto con varios fabricantes de juguetes sexuales remotos y descarta de momento la opción de dedicarse a los videojuegos, aunque avanza que es posible que en el futuro se añadan «más posibilidades de interacción para el usuario». «Honestamente no puedo asegurar hacia dónde va el mundo del porno», concluye, «pero sí sé que nos va a seguir sorprendiendo año tras año. Y que nosotros vamos a estar ahí».

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Tokio: Por qué los Juegos Olímpicos dejarán ‘enormes’ pérdidas económicas para Japón

Las proyecciones iniciales sobre el costo de albergar el evento fueron ampliamente superadas. Varios economistas consideran que los Juegos se han convertido en un "mal negocio".
2 de agosto, 2021
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Protestas en Tokio

Getty Images
Dos tercios de la población japonesa se oponen a los Juegos Olímpicos en Tokio.

Estadios vacíos, hoteles y restaurantes sin turistas extranjeros y negocios con pocos clientes.

La decepción de quienes habían hecho grandes inversiones a la espera de un boom comercial gatillado por los Juegos Olímpicos ha sido brutal.

Es que el evento en Tokio, que fue pospuesto el año pasado por la pandemia de covid-19, se está desarrollando sin público y en una ciudad en estado de emergencia por la crisis sanitaria.

Pese a las persistentes protestas contra la celebración de los Juegos y a que de dos tercios de la población japonesa se oponen a ellos por temor a que se conviertan en un evento “superpropagador” de la pandemia, las competiciones siguen adelante.

No sin polémica. Uno de los grandes auspiciadores del evento, la automotriz Toyota, anunció hace unos días que no utilizará avisos comerciales conectados con los Olímpicos de Tokio por la preocupación que existe en el país en relación con la pandemia.

Y algunos líderes empresariales en Japón como Takeshi Niinami, director ejecutivo de la empresa Suntory, declaró que los Juegos Olímpicos están perdiendo su valor comercial y que su firma decidió no ser parte de los patrocinadores por considerarlos “demasiado caros”.

Algo que ya habían advertido expertos del mundo financiero como Takahide Kiuchi, economista del Instituto de Investigación Nomura, quien escribió en un informe que “gran parte del beneficio económico esperado de los Juegos de Tokio desapareció en marzo, cuando se decidió prohibir a los espectadores extranjeros viajar a Japón”.

“Hubiera sido mejor no tenerlos”, declaró Suehiro Toru del banco de inversión Daiwa Securities, pese a los costos que habría supuesto suspenderlos.

La perspectiva comercial es sombría, aunque no solo por los estragos que ha causado la pandemia.

Un “mal negocio”

Desde hace años varios economistas han publicado investigaciones para demostrar que los Olímpicos son un “mal negocio” para la ciudad -y el país- que los alberga.

Los argumentos que más se repiten son que, en lugar de consumo, turismo y prestigio, el evento deja una millonaria deuda y obras de infraestructura que terminan convertidas en “elefantes blancos” completamente inútiles.

Negocio callejero en Tokio

Getty Images
Desde pequeños negocios hasta las grandes cadenas de hoteles han sufrido el impacto de unos Juegos sin público.

“Las pérdidas serán enormes”, le dice a BBC Mundo Robert Baade, profesor de Economía de la Universidad Lake Forest en Estados Unidos y expresidente de la Asociación Internacional de Economistas del Deporte.

Aunque es difícil poner en cifras la verdadera magnitud de las pérdidas económicas para Japón, porque los cálculos operan sobre la base de valores estimados en relación a lo que habrían sido las “ganancias” generadas por el evento en otras circunstancias, el economista dice que, de todos modos, es posible hacer una proyección.

Desde su perspectiva, las pérdidas pueden ser de unos US$15.000 millones.

Lo que se sabe a ciencia cierta es que se han esfumado unos US$800 millones por la venta de entradas. Pero el asunto se torna más complejo cuando hay que estimar cuánto ha perdido el sector turístico y todos los negocios asociados a él, además de otros sectores que confiaban en un renacer económico gracias a los Juegos.

Qué dice el gobierno

El evento se ha convertido en todo un desafío para la nación del sol naciente, que “cuando ganó esta oportunidad esperaba que le sirviera para demostrar su renacer tras la triple crisis de 2011 y su vuelta a la primera línea mundial, con un ojo puesto en Pekín, que acogerá los siguientes, los de invierno en 2022”, explica Tamara Gil, enviada especial de BBC Mundo a Tokio.

En medio de la vorágine, el gobierno de Japón ha salido a tratar de calmar las aguas.

El primer ministro Yoshihide Suga

Getty Images
El primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, declaró el estado de emergencia por la pandemia de covid-19.

El primer ministro Yoshihide Suga ha dicho que está seguro de que las medidas para mantener al público alejado del evento evitarán una escalada de la pandemia y que el país aún se beneficiará de una enorme audiencia televisiva mundial.

“Decidí que los Juegos Olímpicos pueden seguir adelante sin comprometer la seguridad del pueblo japonés”, dijo Suga en una entrevista.

“Lo más simple y lo más fácil es detenerlos”, agregó. Pero “el trabajo del gobierno es abordar los desafíos”.

Suga no está en una posición cómoda, considerando que su nivel de aprobación ha bajado y que enfrentará elecciones hacia fines de este año.

Por otro lado, la apuesta por convertirse en país sede del evento fue hecha hace casi una década por su predecesor, Shinzo Abe, un aliado político de Suga, que heredó este gran desafío.

El problema es que cada vez hay menos interés por parte de los gobiernos para albergar el evento, precisamente porque se han puesto en duda los beneficios que genera.

Los únicos interesados en responder al último llamado para organizar los Juegos posteriores a Tokio fueron Pekín y Almaty (Kazajastán). La apuesta la ganó China.

¿Qué tan costosos han resultado estos Olímpicos?

Como suele ocurrir con los Juegos Olímpicos, el presupuesto previsto para el evento terminó escalando más allá de las previsiones iniciales.

En 2013, el costo del evento fue calculado oficialmente en US$7.300 millones. A fines de 2019 subió a US$12.600 millones y más tarde a US$15.400 millones.

Posteriormente, la Junta Nacional de Auditoría de Japón informó que el costo final se acerca a los US$22.000 millones.

Y luego los medios locales Nikkei y Asahai hicieron sus propias investigaciones situando la cifra en US$28.000 millones.

El costo de los Juegos Olímpicos de Tokio. [ US$22.000 millones Costo estimado del evento según la Junta Nacional de Auditoría de Japón. ] [ US$7.300 millones Estimación oficial del costo del evento en 2013 ], Source: Fuente: BBC Mundo, Image:

A final de cuentas, sea cual sea el cálculo que se considere más preciso, no cabe duda de que las proyecciones iniciales quedaron ampliamente superadas, algo que ha sido una constante durante los últimos años.

“La historia muestra que los Juegos Olímpicos terminan generando pérdidas para los países que se convierten en sede”, explica Baade. “Lo que está ocurriendo en Japón venía desde mucho antes de la pandemia”.

Las firmas patrocinadoras japonesas que aportaron unos US$3.300 millones están preocupadas por la manera en que ha evolucionado esta saga.

Y las pérdidas, dicen expertos, podrían aumentar si finalmente los Juegos terminan siendo el “evento superpropagador” que algunos temen.

“Eso sería un desastre que se sumaría a las pérdidas actuales”, apunta Baade. “Crucemos los dedos para que eso no ocurra”.

¿Quién pierde más?

Según Victor Matheson, profesor de Economía de la Universidad de la Santa Cruz en Massachusetts, Estados Unidos, el costo -no oficial- de los Juegos Olímpicos podría haber llegado a los US$25.000 millones, incluso antes de los gastos adicionales que ha provocado la contención de la pandemia.

Como contraparte, los millonarios ingresos por concepto de entradas, patrocinadores o turismo para Japón, han caído dramáticamente, le dice Matheson a BBC Mundo.

Pero los que no han sufrido un gran impacto financiero, argumenta, son los organizadores del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Los ingresos del COI permanecen intactos mientras los juegos continúen siendo televisados”, señala.

“Todavía hay una oportunidad importante”

Varias de las más de 60 empresas que invirtieron en el evento han mostrado su preocupación por la rentabilidad de sus fondos.

“Esta no es una situación ideal”, reconoció Michael Payne, exjefe de marketing del Comité Olímpico Internacional en una entrevista.

El Estadio Internacional de Yokohama

Getty Images
El Estadio Internacional de Yokohama será la sede de la final del fútbol olímpico.

Sin embargo, su pronóstico aún mantiene un cierto nivel de esperanza.

Las empresas aún podrían quedar “gratamente sorprendidas por el potencial beneficio que dejará el legado de estos juegos tan difíciles”.

“Todavía hay una oportunidad importante”, agregó.

Una solución radical

Andrew Zimbalist, quien ha publicado tres libros sobre la economía de los Juegos Olímpicos, ha criticado los beneficios que deja el evento en las ciudades que lo albergan.

Y en el caso de Tokio, sostiene que el gobierno ha gastado unos US$35.000 millones, la cifra más alta que se ha puesto sobre la mesa.

GHF

Getty Images
Andrew Zimbalist propone que la misma ciudad sea sede de los Juegos cada dos años

Su postura es que las gigantescas inversiones en infraestructura que se hacen para acoger el evento -como construcción de estadios, villas olímpicas o renovación de las instalaciones existentes- suelen terminar beneficiando a las empresas constructoras, más que a la economía local.

En una entrevista con el diario The New York Times, Zimbalist propuso que si viviéramos en un mundo racional, “tendríamos la misma ciudad sede de los Juegos cada dos años”. No hay razón para reconstruir obras cada cuatro años, apuntó. “No tiene sentido para las ciudades”.

“Cuando se crearon los Juegos Olímpicos modernos en 1896, no teníamos telecomunicaciones internacionales ni viajes internacionales en aviones. Entonces, para que el mundo participara y disfrutara de los Juegos Olímpicos, tenía que moverse. Ya no tenemos que hacer eso”, propuso el investigador.

Una propuesta que hasta ahora no parece haber ganado adeptos, al menos en el debate público, pero que después de los Juegos de Tokio y con los efectos que ha causado la pandemia de covid-19 en el mundo, quizás podría comenzar a debatirse.


#BBCMundoenTokio

BBC

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