¿Cómo anda México en corrupción? El peor de la OCDE, según Transparencia Internacional
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¿Cómo anda México en corrupción? El peor de la OCDE, según Transparencia Internacional

En 2014 y a nivel general, México se ubicó en el lugar 103 de 175 países evaluados, con una puntuación reprobada: 35 puntos de 100.
Por Redacción Animal Político
4 de diciembre, 2014
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Entre los 34 países que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), México tiene la peor calificación en el Índice de Percepción de la Corrupción 2014, el cual es elaborado por la organización Transparencia Internacional para medir las percepciones sobre el grado de corrupción que existe en el sector público en más de 170 países.

Desde 1995, Transparencia Internacional publica este índice, el cual se compone de una combinación de encuestas y evaluaciones sobre corrupción que realizan 11 instituciones, entre ellas el Banco Mundial.

En 2014 y a nivel general, México se ubicó en el lugar 103 de 175 países evaluados, con una puntuación reprobada: 35 puntos de 100.

Aunque en 2013 México se colocó en el lugar 106, esto no significa que la situación haya mejorado. Transparencia Internacional considera que los cambios son significativos sólo cuando hay un aumento o disminución de cuatro o más puntos. Además, el índice de este año sólo contempla la situación de los países hasta junio, por lo que “no considera los eventos recientes en materia de derechos humanos, procuración de justicia o conflicto de intereses”, puntualiza la organización.

En América Latina, México está por debajo de sus principales socios y competidores económicos, dice Transparencia Internacional: se ubica 82 posiciones debajo de Chile y 34 de Brasil.

El director de Transparencia Internacional en el continente americano, Alejandro Salas, explica uno de los denominadores comunes de los países en América: ya impulsaron reformas específicas anticorrupción que muestran que están haciendo algo especial contra la corrupción, pero no avanzan en los temas fundamentales.

“Esto ha llevado a un aumento en el número de países que han adoptado leyes de acceso a la información y se han unido a iniciativas como la Alianza por los Gobiernos Abiertos. Buenos pasos, sin embargo, los grandes esquemas de corrupción que involucran a individuos del más alto nivel de poder y la falta de sanciones a los corruptos continúan prevaleciendo en América”, explica Salas.

Por ejemplo, Brasil y México. Salas escribe sobre la desaparición y posible asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa: esta situación evidenció “que la corrupción permite a las bandas criminales cooptar las instituciones públicas”.

Según el índice, estos son los países menos corruptos:

Por el contrario, según el índice, estos son las naciones más corruptas:

Estos son los resultados a nivel mundial. La escala va de 0 (altos niveles de corrupción) a 100 (nulos o bajos niveles de corrupción).

De los 175 países, más de dos terceras partes obtuvieron una puntuación reprobada. Los únicos que aprobaron fueron 38 naciones:

Acciones Urgentes

Según Transparencia Internacional, México necesita:

  1. Asegurar la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción que articule tanto al recién creado Sistema Nacional de Transparencia así como al de Fiscalización y Control. El esfuerzo anticorrupción debe ser nacional y no sólo federal.
  2. Además de una fiscalía anticorrupción, México necesita órganos internos y externos de control y fiscalización con independencia y un auténtico Tribunal Federal de Responsabilidades para los tres órdenes de gobierno.
  3. Establecer legislación general para definir, regular y sancionar el conflicto de interés en los tres poderes y para los gobiernos estatales y municipales.
  4. Incorporar al blindaje electoral 2015 el que todo aspirante a un puesto de elección popular haga pública tres declaraciones: una versión pública de su declaración patrimonial, su declaración de impuestos de los últimos 5 años y una declaración pública de potencial conflicto de intereses.
  5. Que las acciones de Gobierno y Parlamento Abierto se conviertan en auténticas prácticas transversales y generales, más allá del Plan de Acción 2015 al que México se comprometió en el marco de Alianza para el Gobierno Abierto. México debe aprobar una política nacional de datos abiertos.

Si quieres ver cómo se compara México con otros países en cuestión de percepción de corrupción, haz click aquí. 

Para leer algunas historias relacionadas con la corrupción, recopiladas por Transparencia Internacional, haz click aquí. 

Por aquí lee el análisis completo que el director de Transparencia Internacional en América, Alejandro Salas, realizó.

Conoce la campaña Unmask the corrupt (Desenmascara al corrupto).

**Nota publicada el 3 de diciembre.

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Getty Images

La razón médica por la que el COVID-19 puede hacernos perder el olfato y el gusto

Algunos pacientes de coronavirus COVID-19 han reportado pérdida de gusto y olfato. Un experto explica por qué puede suceder esto.
Getty Images
12 de mayo, 2020
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Quien haya perdido el olfato en las ultimas semanas debe saber que es posible que haya tenido una infección oculta por el virus que produce la enfermedad COVID-19 y aún no lo sepa.

Los síntomas más populares de la COVID-19 son la fatiga, la congestión nasal y la tos, con el inconveniente de que no permiten distinguirla de un resfriado común o una gripe.

Sin embargo, la infección por el virus SARS-CoV-2 también produce en muchas personas una pérdida de olfato (anosmia) y del gusto (disgeusia), que muchas veces pasan desapercibidos para el paciente y también para muchos médicos.

Muchas personas ignoran que la anosmia suele ser unos de los síntomas iniciales y, por lo tanto, puede ayudar mucho a la identificación de personas portadoras del virus en fases iniciales de la enfermedad.

No sabe (ni huele) a nada

La anosmia, y también las alteraciones del gusto, se han descrito tanto en pacientes graves hospitalizados por COVID-19 en Italia, como en pacientes con síntomas leves que no necesitaron hospitalización en Estados Unidos.

Síntomas de coronavirus

BBC

Ahora sabemos que en torno al 70% de las personas que son infectadas por el virus presentan anosmia o disgeusia, aunque solo tengan una infección leve. Por tanto, en la situación de pandemia actual, una persona con fatiga, tos y perdida de olfato es sospechosa de tener una infección por COVID-19.

¿Por qué se pierde el olfato si nos infectamos por el SARS-CoV-2?

Para entenderlo hace falta conocer la forma en que el virus se cuela en nuestras células, y también cuales son sus puertas de entrada favoritas en el cuerpo humano.

El virus SARS-CoV-2 utiliza básicamente dos proteínas de la superficie de las células para entrar en ellas: ACE2 (Angiotensin converting enzyme II) y TMPRSS2 (transmembrane serine protease 2).

La proteína ACE2 es el receptor para una hormona llamada Angiotensina 2, que entre otras cosas regula la presión arterial.

Mujer en supermercado con mascarilla.

Getty Images
No está entre los síntomas más comunes, pero muchas personas experimentan una pérdida de gusto y olfato cuando se contagian por coronavirus.

Por su parte, el virus cuenta con una proteína clave en su superficie llamada proteína S (spike). Funciona como una llave que puede unirse a la proteína ACE2, el receptor o “cerradura”.

En ese momento entra en acción la proteasa TMPRSS2, una enzima que corta la proteína S en dos fragmentos, S1 y S2, lo que permite la incursión del virus mediante un proceso conocido como endocitosis.

Una vez que el virus entra en las células forma una cubierta con la membrana celular como si fuese un escudo que la sujeta, “agarrándose” a los receptores ACE2. Y así tiene vía libre para invadirnos.

¿Por qué infecta el epitelio olfatorio?

El techo de las fosas nasales está tapizado de epitelio olfatorio, un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte. Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células.

Analizando la expresión de los genes de estas células, los científicos han descubierto que las células de soporte presentan una elevada expresión de los genes ACE2 y TMPRSS2, según adelanta un estudio reciente que se encuentra en revisión.

Niño comiendo sandía.

Getty Images
El sentido del gusto puede ser una de las víctimas de la infección por coronavirus.

Aunque es necesario validar estos resultados para confirmar la localización de estas proteínas en la membrana de las células de soporte, cabe sospechar que el SARS-CoV-2 infecta las células de soporte del epitelio olfatorio utilizando las proteínas ACE2 y TMPRSS2 como puerta de entrada.

De esta forma, produce un daño en las células de soporte que, posteriormente, afectaría a las neuronas sensitivas olfatorias.

El sentido del gusto es otra víctima. La sensación que nos permite distinguir los sabores al comer se encuentra en unas estructuras de la lengua, las papilas linguales.

Estas papilas tienen unos receptores denominados yemas gustativas formadas por 3 tipos de células: células receptoras gustativas, células de soporte y células precursoras o basales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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Aunque no se conoce aún el nivel expresión de las proteínas ACE2 y TMPRSS2 en las papilas linguales, es probable que el virus infecte en las yemas gustativas de la misma forma que lo hace en la nariz.

Una pérdida reversible

La buena noticia es que es posible recuperar tanto el sentido del olfato como el sentido del gusto. De que así sea se ocupan en la nariz las células basales, que son las encargadas de volver a formar las neuronas sensitivas olfatorias.

En este proceso se tardarían unos 60 días, por lo que, una vez superada la enfermedad, la mayoría de los pacientes deberían de recuperar el olfato en un plazo máximo de 2 meses.

En cuanto a las células receptoras gustativas, se regeneran a partir de las células precursoras cada 10-14 días. Por tanto es previsible que el gusto se recupere antes que el olfato.

Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2.


*José Antonio López Escamez es profesor contratado y doctor en otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada.

*La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.


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