Cómo la publicidad aprovechó la guerra para hacer fortunas
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Cómo la publicidad aprovechó la guerra para hacer fortunas

La publicidad aprovechó temas como el patriotismo, el sentimiento antialemán y la culpa para vender desde alimentos a abrigos, pasando por plumas fuente.
Por BBC mundo
14 de diciembre, 2014
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En medio de derramamiento de sangre y la brutalidad, las empresas no dudaron en aprovechar las oportunidades para hacer dinero que ofreció la Primera Guerra Mundial. El patriotismo, el sentimiento antialemán y la culpa fueron aprovechados en grande para vender de todo, de alimentos a abrigos, pasando por plumas fuente.

Lee: Lo que la industria aprendió de la Primera Guerra Mundial

“El combatiente más limpio del mundo: el Tommy británico”, proclamaba el eslogan del jabón Sunlight usando el término coloquial (“Tommy”) que se empleaba para referirse a los soldados de este país en la guerra.

La publicidad no fue arma sólo de los gobiernos -a través de la propaganda-, sino de las empresas.

Redoblando los tambores patrióticamente en nombre de los “limpios y caballerosos instintos de lucha de nuestros galantes soldados”, este era apenas uno de un gran número de anuncios publicitarios que utilizaban directamente a la Gran Guerra para tratar de incrementar las ventas.

En una época en que no existía el bombardeo a los consumidores con comerciales de televisión, los periódicos y las revistas de Reino Unido como “Punch” o el “Illustrated London News” eran verdaderos campos de batalla para las compañías, desesperadas por aplastar a la competencia.

El alambre de púas era un verdadero problema para los soldados, pero rara vez estaban electrificados.

¿Pero cómo le vendían sus productos al público y a los hombres enlistados en las fuerzas armadas?

“Los proveedores militares tenían una idea bastante aproximada de lo que se venía”, dice Andrew McCarthy, coautor de “The Huns Have Got My Gramaphone!” (“¡Los hunos tienen mi gramófono!”), que muestra algunos de los anuncios más impactantes.

“Se metieron muy pronto en la competencia, con anuncios sobre la venta de equipamiento, aunque hoy en día la noción de que le vendían directamente a los soldados es increíble para mucha gente”.

A pesar de anuncios como éste, no está claro cómo los soldados podrían usar plumas fuente. La mayoría escribía con lápiz.

Lee: La I Guerra Mundial y la gabardina: de las trincheras a las pasarelas

Desde 1914, tiendas como Aquascutum, Burberry y Tresher & Glenny le ofrecieron versiones de ropa impermeable a oficiales del Ejército.

Con eslóganes habilidosos e ilustraciones llamativas procuraron tocar la fibra sensible de los familiares que estaban desesperados por ayudar a sus seres queridos a sobrevivir a los terroríficos períodos en el frente de guerra.

“Un frase universal era ‘envíale una lata a tu amigo soldado'”, dice McCarthy. “Con frecuencia, las compañías jugaban con el miedo de la gente”.

Un aviso de Turnubull & Asser exhortaba al público a “salvar la vida de nuestros hombres enviándoles guantes contra el alambre de púas” que contaba con “completo aislamiento contra la electricidad”.

Este anuncio, que aseguraba que ciertos desórdenes podían curarse con electroshock, apareció en 1918.

Al parecer no había ningún área que no pudiera ser atacada.

No eran inusuales los avisos publicitarios de armas, y el de una “bayoneta pra las trinceras” -que apareció en la revista Land and Water de noviembre de 1915- es particularmente brutal, dice McCarthy.

“Es como un mango con una protección para nudillos y una vara larga y puntiaguda añadida. Es difícil imaginar que en 2014 se podría publicar un anuncio similar”, dice.

Por su parte, la muy tradicional Bovril, una humilde bebida caliente, adquirió nuevos poderes: le daba a los soldados “la fuerza para ganar”, gracias a que “creaba músculo con poder extrarodinario”.

Y, en vista de que cinco millones de cartas eran enviadas desde tierras extranjeras cada semana, los fabricantes de plumas también batallaban por dominar el negocio. Cada uno enfatizaba atributos tales como la confiabilidad de su producto “para el hombre que está peleando allende nuestras fronteras”.

Los anuncios publicitarios, como este, de Perrier, apelaban al espíritu patriótico pidiendo que la gente no comprara productos de origen alemán… sino el suyo.

No está claro cuántos de los soldados escribían con plumas en las trincheras: la mayoría usaban un simple lápiz.

Hasta el agua llegó a adquirir un significado adicional. Echando mano del sentimiento nacionalista, en febrero de 1915 Perrier preguntó: “¿Tomas agua alemana”.

“Perrier es el gran representante de Francia contra un número de aguas de Alemania”, declaraba a continuación.

Este anuncio de la revista Punch se burlaba de la cantidad de “productos esenciales” que según los publicistas supuestamente necesitan los soldados en el campo de batalla.

Aún más extraña era la publicidad médica que ofrecía tratamientos de choque eléctrico para “curar” la neurastenia, un término en el que se englobaba un número de condiciones nerviosas, incluida la neurosis de guerra.

“Muchos de los anuncios relacionados con la salud eran explotadores”, dice McCarthy. “Esos productos realmente no curaban mucho”.

Aunque se le pondría un freno a esta clase de afirmaciones desde los años 20 con la creación del Comité Nacional de Vigilancia, la publicidad comercial durante la guerra enfrentó pocas restricciones.

Para la coautora del libro sobre los hunos y los gramófonos Amanda-Jane Doran, exarchivista de Punch, el rango de anuncios da la sensación de “vida cotidiana”.

Este aviso se refiere a un soldado cuyo gramófono había sido tomado por “los malditos hunos”.

“Te da una idea real de lo que estaba pasando, algo que creo que no obtienes de la misma forma de los periódicos y libros de historia sobre las batallas”, le dice a la BBC.

“Puedes ver cómo se hablaba la gente entre sí. (Los anuncios) son muy patrioteros, abiertamiente antigermanos, pero reflejan los sentimientos de la época. Los que más me conmueven son para cosas como perros guardianes, porque las mujeres estaban solas y eran vulnerables”.

Con la ayuda de los avances en la tecnología de impresión, los avisos se habían vuelto cada vez más creativos desde el punto de vista visual.

“Es increíble cuán dirigidos estaban a una audiencia particular y lo hermosas que eran las ilustraciones”, dice Doran. “Los artistas empezaron a trabajar para firmas publicitarias y para editoriales y, como la fotografía todavía era algo de ricos, las ilustraciones y los gráficos eran la forma de arte a la que la mayoría de la gente tenía acceso”.

“La Primera Guerra Mundial ocurrió en un momento útil para la industria desde muchos puntos de vista. Estaba alcanzando la mayoría de edad”, dice el historiador de publicidad David Clampin, profesor de la Universidad John Moores de Liverpool.

A pesar de sus heridas, los soldados en este anuncio de muletas parecen estar tan contentos.

La manera en que las compañías usaban el lenguaje y las imágenes se consideraba aceptable, aunque para los estándares de hoy parezca de mal gusto, dice Clampin.

“Hubo un incremento significativo en anuncios para prótesis. Desde una perspectiva moderna, puede parecer de mal gusto. Pero la naturaleza de una sociedad capitalista es la necesidad de vender productos. Las empresas hacen dinero con la guerra”, señala.

“Lo vemos otra vez en la Segunda Guerra Mundial, y aún hoy. Las marcas de confianza de hoy en día se desarrollaron durante la Primera Guerra. Generalmente la gente aceptaba lo que veía”.

McCarthy coincide. “Hubo muchas cosas en Punch que hacían referencia a especuladores. Pero uno tiene que tratar de mantener la compañía funcionando”, dice.

“No sirve de nada pensar ‘estamos en guerra, entreguémonos'”.

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Coronavirus: 4 factores que incrementan el riesgo de contraer COVID después de vacunarse

Varios expertos exponen los factores que contribuyen a aumentar el riesgo de que una persona que ha recibido la vacuna contra el coronavirus sufre una infección.
20 de septiembre, 2021
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Dos semanas después de la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19, los efectos protectores de la misma estarán en su punto más alto.

Ahí es cuando una persona puede decir que está completamente vacunada. Si después de eso contrae COVID-19, entonces ha sufrido una llamada “breakthrough infection” o infección en vacunados.

En términos generales, son infecciones similares a las de personas no vacunadas, pero existen algunas diferencias.

Esto es lo que debe tener en cuenta si una persona ya está completamente vacunada (una o dos dosis, según la fórmula recibida).

Los síntomas son diferentes

Según el Estudio de Síntomas de COVID-19, las cinco dolencias más comunes de una infección en vacunados son dolor de cabeza, secreción nasal, estornudos, dolor de garganta y pérdida del olfato.

Algunos de estos son los mismos síntomas que experimentan las personas contagiadas que no se han vacunado. Tres síntomas en particular: dolor de cabeza, dolor de garganta y secreción nasal.

Sin embargo, los otros dos síntomas más comunes en los no vacunados son fiebre y tos persistente.

Estos dos síntomas son “típicos” de la COVID-19, pero se vuelven mucho menos comunes una vez que se ha recibido la vacuna.

Mujer enferma

Getty Images
Las personas vacunadas tienen síntomas más leves que los no vacunados si se contagian de coronavirus.

Un estudio concluyó que las personas con infecciones en vacunados tienen un 58% menos de probabilidades de tener fiebre, en comparación con las personas no vacunadas. Para muchos, la COVID-19 se siente como un resfriado después de la vacunación.

Esas personas también tienen menos probabilidades de ser hospitalizadas si desarrollan la enfermedad. También es probable que tengan menos síntomas durante las etapas iniciales del contagio y es menos probable que padezcan la enfermedad a largo plazo.

Las razones por las que la enfermedad es más leve en las personas vacunadas podría deberse a que las vacunas, si bien no bloquean la infección completamente, pueden hacer que la persona infectada tenga menos partículas de virus en su cuerpo.

Sin embargo, esto aún no se ha confirmado.

¿Qué aumenta el riesgo?

En Reino Unido, la investigación concluyó que el 0,2% de la población, o una persona de cada 500, experimenta una infección una vez que está completamente vacunada.

Vacunas

BBC

Pero no todos corren el mismo riesgo.

Cuatro factores parecen contribuir a cuán protegido está alguien tras ser vacunado:

1. Tipo de vacuna

El primero es el tipo específico de vacuna que alguien recibe y la reducción relativa del riesgo que ofrece.

La reducción del riesgo relativo es una medida de cuánto disminuye el riesgo de que alguien desarrolle COVID-19 en comparación con alguien que no se vacunó.

Los ensayos clínicos mostraron que la vacuna Moderna redujo el riesgo sintomático en un 94%, mientras que la vacuna Pfizer en un 95%.

Las vacunas Johnson & Johnson y AstraZeneca tienen porcentajes más bajos, reduciendo este riesgo en aproximadamente un 66% y 70%, respectivamente, (la protección ofrecida por AstraZeneca pareció aumentar al 81% si se dejaba un intervalo más largo entre dosis).

https://www.youtube.com/watch?v=Rj9JiCY49CE

2. Tiempo transcurrido desde la vacunación

Las cifras de riesgo relativo no son el único factor.

Es cada vez más evidente que el tiempo transcurrido desde la vacunación también es importante. Y es una de las razones por las que el debate sobre una dosis extra, de refuerzo, está aumentando en el mundo.

Las primeras investigaciones, que aún deben ser revisadas por otros científicos, sugieren que la protección de la vacuna Pfizer disminuye durante los seis meses posteriores a la vacunación.

Es demasiado pronto para saber qué sucede con la eficacia de la vacuna más allá de los seis meses, pero es probable que se reduzca aún más.

3. Variantes

Otro factor importante es la variante del virus a la que se está expuesto.

Las reducciones de riesgo mencionadas anteriormente se calcularon en gran medida probando vacunas contra el primer tipo del virus SARS-CoV-2.

Gráfico de cómo aparecen las variantes

BBC

Pero cuando se enfrenta a la variante alfa, los datos del Instituto de Salud Pública de Inglaterra sugieren que dos dosis de la vacuna Pfizer ven reducida su efectividad al 93%. Y contra la delta cae al 88%.

La vacuna AstraZeneca también se ve afectada de forma similar.

El Estudio de Síntomas de COVID-19 respalda todo lo anterior.

Sus datos sugieren que de dos a cuatro semanas después de que alguien reciba una segunda dosis de Pfizer, tiene alrededor de 87% menos probabilidades de tener síntomas de COVID-19 al exponerse a la variante delta.

Después de cuatro a cinco meses, esa cifra cae al 77%.

4. Tu sistema inmunitario

Es importante recordar que las cifras anteriores se refieren a la reducción promedio del riesgo en una población.

El riesgo individual de una persona dependerá de sus propios niveles de inmunidad y de otros factores específicos (como su grado de exposición al virus, lo que podría estar determinado por cosas como dónde trabaja).

El buen estado inmunitario generalmente se reduce con la edad.

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
A mayor edad, la respuesta inmunitaria natural tiende a ser menor.

Las condiciones médicas a largo plazo también pueden afectar nuestra respuesta a la vacunación. Por lo tanto, las personas mayores o las personas con sistemas inmunitarios comprometidos pueden tener niveles más bajos de protección inducida por la vacuna, o pueden ver que su protección disminuye más rápidamente.

También vale la pena recordar que los más vulnerables desde el punto de vista clínico recibieron sus vacunas primero, posiblemente hace más de seis meses, lo que puede aumentar su riesgo de experimentar una infección debido a la disminución de la protección.

¿Hay por qué preocuparse?

Aun considerando lo anterior, las vacunas reducen enormemente las posibilidades de contraer COVID-19. También protegen en un grado mayor contra la hospitalización y la muerte.

Sin embargo, es preocupante ver infecciones en vacunados, y la inquietud es que podrían aumentar si la protección de la vacuna, como se sospecha, cae con el tiempo.

Por lo tanto, los gobiernos están considerando ofrecer una dosis de refuerzo a los más vulnerables y también están considerando si deberían extenderse a otros.

Francia y Alemania ya están planeando ofrecer dosis adicionales a grupos que se considera que tienen un mayor riesgo.

Pero incluso si no se ofrecen, esto no debe interpretarse como que las vacunas no funcionan.

Y, mientras tanto, es esencial promover la vacunación entre todas las personas que aún no han recibido sus dosis.


*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Common:. puedes leer la versión original (en inglés) haciendo clic aquí.


*Los autores son académicos de la Universidad de Anglia Oriental, Reino Unido.


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