¿Quiénes son los Marabunta?
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¿Quiénes son los Marabunta?

A la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, formada por ciudadanos organizados que desde hace por los menos 8 años trabajan por la manifestación libre y pacífica, también se le conoce como 'kamikazes por la paz'.
Por Gonzalo Ortuño
6 de diciembre, 2014
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Foto: Gonzalo Ortuño

Foto: Facebook Marabunta

Están presentes en las movilizaciones del Distrito Federal, auxilian médicamente a lesionados en las marchas y son capaces de evitar conatos de violencia entre ciudadanos y policías. Es la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, formada por ciudadanos organizados que desde hace por los menos 8 años trabajan por la manifestación libre y pacífica.

“Nosotros creemos en esta parte del humanitarismo como lo que sucede en Gaza, que jóvenes de todo el mundo van y se paran ahí en la playa. Y a lo mejor se puede interpretar como algo irresponsable, imprudente de ir a arriesgarse. Pero no podemos vernos ni como héroes ni como nada de eso, a nosotros nos queda claro que al caballo se le hacen caricias para montarlo”, explica el líder y fundador de Marabunta, Miguel Barrera Rocha de 48 años.

Esta brigada es una extensión de la asociación civil Espacio Libre Independiente Marabunta, fundado por Barrera con el propósito de combatir la delincuencia y ofrecer a los jóvenes de la colonia Gabriel Hernández, en la Delegación Gustavo A. Madero, oportunidades de desarrollo por medio de la cultura y el deporte. La propuesta ciudadana alcanzó proyección nacional al ganar el cuarto lugar en la convocatoria Iniciativa México, una propuesta de medios de comunicación lanzada en 2010 con el objetivo de transformar entornos sociales en el país.

Para trabajar durante una manifestación, la brigada se divide en células de por lo menos 7 personas, que se dedican a la atención de heridos, a la documentación de agresiones, a la realización de una bitácora y a comunicarse con la red de organizaciones para reportar posibles escenarios de violencia.

El debut de Marabunta, formalmente como una asociación, se dio el 1 de diciembre de 2012, en la manifestación realizada a las afueras de la Cámara de diputados, por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, donde hubo detenciones violentas y personas heridas de gravedad, según el fundador de la brigada.

La experiencia en casos como el operativo policial en el bar News Divine del D.F. que provocó la muerte de 12 personas, el plantón en 2006 sobre Paseo de la Reforma tras las elecciones presidenciales, el desalojo de maestros de la plancha del Zócalo y las manifestaciones que convocan a miles de personas le han enseñado al colectivo Marabunta, cómo organizarse y bajo qué lineamientos actuar en casos de violencia.

Foto: Facebook Marabunta

Foto: Facebook Marabunta

“Nosotros nos regimos bajo cuatro principios internacionales: la neutralidad, la imparcialidad, el humanitarismo y la independencia. Cuando nos ponemos como cordón humano para proteger a un grupo de jóvenes es una acción preventiva y lo hacemos porque nos queda claro cuál es la parte vulnerable, quién es la parte fuerte. Nos ponemos ahí para generar un espacio de diálogo, para poder mediar y ha funcionado, muchas veces lo hemos hecho” afirma Miguel Barrera desde la casa de esta asociación, adquirida con los 2 millones de pesos que recibieron tras su participación en Iniciativa México.

El origen de la agrupación Marabunta está en la violencia que desataron las pandillas en el barrio Gabriel Hernández, de la Delegación Gustavo A. Madero en la década de los ochenta, donde Miguel Barrera asegura que vio morir a 9 de sus amigos y a cerca de 70 personas cercanas a él, una estadística que los movilizó a rescatar el barrio y a su juventud.

“Cuando se forma Marabunta, se forma porque la mayor parte de mis compañeros de pandilla estaban muriendo y nadie hacía nada, la sociedad era muy negligente en ese momento con los jóvenes. Parecía que traíamos una bandera de piratas” relata Barrera Rocha, quien toda su vida ha permanecido en esta colonia al pie de un cerro al norte de la Ciudad de México, la cual, asegura “ya tiene otra lógica, los chavos quieren participar. Detonamos casi 6 organizaciones y colectivos de jóvenes”.

Foto: Facebook Marabunta

Foto: Facebook Marabunta

Foto: Facebook Marabunta

Foto: Facebook Marabunta

Los voluntarios que integran Marabunta son 36 personas, mayoritariamente jóvenes quienes trabajan no sólo el tema de la movilización, sino talleres y programas que abordan la inclusión hacia la vida de las personas sordas, el teatro callejero, la danza aérea, parkour y la espeleología.

Entre ellos hay jóvenes como Andrés que se integró a los trabajos culturales con su habilidad con el origami. Está Karla Ríos, quien lleva 4 años apoyando al colectivo en la cobertura de las manifestaciones donde “no golpeo a un policía, no golpeo un establecimiento pero sí ayudo a la gente. Estoy para ayudar a la banda que quiere manifestarse y ha sido agredido”.

Hay contemporáneos de Miguel que lo acompañan en los proyectos de Marabunta desde los 14 años, como es el caso de Alicia Buendía quien trabaja también para que se le quite la etiqueta de violenta a su colonia. “Tenemos un estigma como delincuentes. Sí hemos sido testigos de que la violencia se desata pero lo que no queremos es que se naturalice” detalla.

Hoy, asegura el líder y fundador de Marabunta, esa misma juventud está criminalizada porque se “sabe que si los jóvenes se organizan podrían incidir en la situación que vive el país. Es clara la lectura: hay que criminalizar a los jóvenes, hay que minimizarlos, hay que inhibir las posibilidades de acción que puedan tener. Desde el News Divine nosotros declaramos que el Estado venía criminalizando a los jóvenes”.

Tanto la brigada de Marabunta como algunos de sus integrantes han sido amenazados, aseguran, porque se ha confundido su trabajo con la participación de grupos radicales o violentos.

“Queda claro que no se entiende qué es el humanitarismo, no se entiende qué realiza una brigada humanitaria, cuáles son sus alcances y sus acciones. Hemos explicado muchas veces que no protegemos encapuchados, sino defendemos personas, son personas. Nos han señalado de tantas cosas que lo que nos queda claro es que no entienden” subraya Barrera.

Foto: Gonzalo Ortuño

Foto: Gonzalo Ortuño

Este jueves 5 de diciembre la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta publicó la documentación de 21 agresiones el pasado 20 de noviembre, a doce de sus integrantes, tras actos de violencia ocurridos en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y durante el mitin en el Zócalo capitalino, como encapsulamientos por 20 minutos, golpes, rociamiento en el rostro con gas blanco de extintor y amenazas.

También registró 29 agresiones, este lunes 1 de diciembre, a 17 integrantes, después de los actos de violencia ocurridos en las inmediaciones del Senado de la República, de acuerdo con un comunicado de prensa de La red Rompe el Miedo, una plataforma de medios y organismos que cuidan la seguridad de las personas que trabajan en las coberturas de movilizaciones de alto riesgo.

Barrera Rocha asegura que están trabajando una documentación de las agresiones que han atendido “de la mano con Artículo XIX porque hay cosas muy delicadas que implican no sólo al manifestante. Pero queremos hacerlo con mucho tacto porque hasta este momento hemos sido agredidos en muchas ocasiones por la policía y mucha gente nos pregunta por qué se queda solamente en la queja y por qué no avanza a ser una queja jurídica y les explicamos: porque no queremos entrar en un escenario de confrontación con la policía, no es esa la lógica de Marabunta”.

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La novela escrita hace 100 años que retrata la vida en cuarentena de 2020

En 1909, E.M. Forster escribió una asombrosa novela corta con un relato que parece actual en muchos aspectos, escribe el editor de arte de la BBC Will Gompertz.
5 de julio, 2020
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Mi esposa estaba escuchando un programa de radio el otro día y oyó a un hombre hablar sobre inteligencia artificial.

Mencionó una novela corta de ciencia ficción escrita por E.M. Forster llamada The machine stops (“La máquina se detiene”), publicada en 1909, y dijo que era profética.

Nosotros no sabíamos de su existencia. Sinceramente, no teníamos a Forster por un novelista de ciencia ficción, más bien lo recordamos por las adaptaciones al cine de la productora Merchant Ivory protagonizadas por Helena Bonham Carter y sus elegantes vestidos victorianos.

Compramos un ejemplar.

“¡DIOS MÍO!”, como no hubiera dicho Forster.

“La máquina se detiene” no es simplemente profética; es una increíble, impactante y asombrosamente precisa descripción literaria de la vida en cuarentena en 2020.

Si se hubiera escrito hoy, seguiría siendo excelente; el hecho de que haya sido escrita hace más de un siglo la hace sorprendente.

"La máquina se detiene" fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

WLC PUBLISHIN
“La máquina se detiene” fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

El breve relato se desarrolla en lo que debió de ser un mundo futurista para Forster, pero no lo será para ti.

Las personas vivían solas en casas idénticas (globalización) en donde escogían el aislamiento (él usa esa palabra), enviaban mensajes por correo neumático (una especie de email o WhatsApp) y chateaban en internet a través de una interfaz de video increíblemente similar a Zoom o Skype.

El burdo sistema de encuentros públicos había sido abandonado hacía mucho tiempo”, junto con el contacto con extraños (“la costumbre se había vuelto obsoleta”), ahora prohibido en una nueva civilización en la que los humanos viven en células bajo tierra con computadoras tipo Alexa al servicio de todos sus caprichos.

Si ya suena espeluznantemente cercano como para causarte preocupación, no te tranquilizará saber que los miembros de esta sociedad conocen a miles de personas a través de redes sociales controladas por máquinas que alientan a los usuarios a recibir e impartir las ideas de otros.

“En cierto sentido, las relaciones humanas habían avanzado enormemente”, escribe con ironía el visionario autor, antes de añadir:

“Pero la humanidad, en su búsqueda del bienestar material, había ido demasiado lejos. Habían explotado en exceso las riquezas de la naturaleza, y el progreso había llegado a significar el progreso de la máquina”.

FOTO 3- FORSTER EN 1924.

Hulton-Deutsch Collection/ Corbis via Getty Images
E.M. Forster comenzó a escribir ficción en el King’s College de Cambridge, donde primero estudió Literatura Clásica y luego Historia (1897-1901).

No se me pasa por alto que estás leyendo esto en internet, en un dispositivo artificial sobre el cual todavía creemos que ejercemos dominio. No por mucho tiempo, según la historia de Forster ni, sospecho, según algunos de los cerebritos detrás de la inteligencia artificial de hoy día.

Estamos en el territorio de monstruoso de Frankenstein, otra advertencia literaria que probablemente no deberíamos ignorar.

No hay una manifestación física aterradora similar en Forster que indique que la ciencia va mal en “La máquina se detiene” (el título lo dice todo), pero eso la hace todavía más inquietante.

Los dos protagonistas de la historia, Vashti y su hijo Kuno, son gente normal, como tú o yo. Ella vive en el hemisferio sur, él vive en el norte.

Kuno quiere que su madre le visite. Ella no está dispuesta.

“¡Pero puedo verte!”, exclama ella. “¿Qué más quieres?”

“Quiero verte, pero no a través de la Máquina”, dice Kuno. “Quiero hablar contigo, y no a través de la fastidiosa Máquina”.

“¡Ay, cállate!”, dice su madre, vagamente sorprendida. “No deberías decir nada contra la Máquina”.

Yvonne Mitchell

BBC
Yvonne Mitchell interpretó el papel de la madre, Vashti, en esta adaptación televisiva de 1966 de The machine stops (“La máquina se detiene”), como parte de una serie de ciencia ficción de la BBC llamada Out of the unknown (“Fuera de lo desconocido”).

Ella prefiere el distanciamiento social y dar su conferencia en internet sobre Música Durante el Período Australiano a una audiencia invisible en el sillón de sus casas que acumula información histórica abstracta sin relevancia alguna para sus vidas subterráneas reales, más allá de ser una distracción ilusoria de su vacía existencia (no muy diferente a los cursos durante el confinamiento, tal vez).

No diré nada más sobre lo que ocurre – es una historia muy corta que leerás en menos de una hora – salvo mencionar que es, básicamente, una versión en la era de las máquinas de la Alegoría de la Caverna de Platón.

En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DEL MUSEO BRITÁNICO
En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

La Máquina (internet, para nosotros) es la cueva solitaria, sin aire y sin sol en la que existimos, la información que imparten las sombras en la pared.

E.M. Forster publicó el cuento entre A room with a view (“Una habitación con vistas”, 1908) y Howard’s End (“La mansión, 1910), dos novelas en las que explora temas filosóficos similares en torno a mundos internos y externos, verdad y pretensión.

“La máquina se detiene” apareció por primera vez en la revista británica Oxford and Cambridge Review el mismo año en que Filippo Tommaso Marinetti publicó su furioso “Manifiesto futurista” en el periódico Le Figaro.

El poeta italiano argumentó lo opuesto a la parábola profética de Forster.

Marinetti abrazó a la máquina, argumentando que un automóvil veloz era mucho más hermoso que una escultura griega antigua. El pasado era un peso muerto que necesitaba ser destruido para dar paso al futuro.

Aunque el "Manifiesto futurista" de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Getty Images
Aunque el “Manifiesto futurista” de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Le habría caído bien Vashti, quien, cuando viajaba en una aeronave para ver a Kuno, bajaba la persiana sobre Grecia porque ese no era el lugar para encontrar ideas: una broma irónica de Forster, dado que la idea para su cuento, vino de la Atenas de Platón.

Eso es todo en cuanto a bromas en una novela donde realmente no existen cosas como la comunidad o la experiencia directa, y es imposible alejarse del constante zumbido de la máquina sin pedirle al Comité Central un permiso para salir al exterior.

En ese momento, te colocas un respirador y te aventuras en el mundo real.

Como dijo el hombre de la radio, es profética. Y muy, muy buena.


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