Feminicidios en el Estado de México, ¿por qué la sociedad civil acusa que hay fallas para investigarlo?
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Feminicidios en el Estado de México, ¿por qué la sociedad civil acusa que hay fallas para investigarlo?

Estas son las causas por las que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) lleva años solicitando una Alerta de Género en esa entidad.
Por Tania L. Montalvo
29 de diciembre, 2014
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Feminicidios

Protesta contra los feminicidios en México. Foto: Cuartoscuro/Archivo.

El pasado 6 de diciembre Isabel fue golpeada por su pareja y aunque ella pudo huir de un primer ataque y corrió por la vía pública en busca de ayuda, él la alcanzó y la apuñaló varias veces en el tórax y el abdomen. La asesinó.

Isabel tenía 30 años  y la golpiza que le causó la muerte inició en su domicilio ubicado en Ecatepec, Estado de México, tras una discusión con su pareja, quien tras alcanzarla y herirla de muerte, la arrastró para dejar su cuerpo en medio de la maleza.

Y aunque el caso es un ejemplo de lo que según estándares internacionales es un feminicidio, para que el agresor sea procesado por ese delito y condenado a 40-60 años de prisión, primero un juez deberá considerar que el homicidio se cometió por razones de género.

Para ello, el Código Penal del Estado de México —que tipificó el delito del feminicidio en 2011— identifica ciertas circunstancias que acreditan la violencia de género: que la víctima presente signos de violencia sexual, que se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, que existan antecedentes de violencia, haya existido entre la víctima y el agresor una relación sentimental o de confianza, que haya amenazas previas, que la víctima haya sido incomunicada o que el cuerpo de la víctima haya sido expuesto.

Y aunque el tipo penal del Estado de México se reformó en enero pasado para que no fuera tan difícil acreditarlo, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) considera que casos como el de Isabel todavía dependen de la interpretación de un operador jurídico y que las fallas en la redacción en el Código Penal abre la puerta a que los asesinatos de mujeres no se contabilicen como feminicidios.

El Estado de México exige que las mutilaciones sean infamantes o degradantes, cuando en sí mismas las mutilaciones lo son, por lo que para la acreditación de este elemento normativo el operador jurídico podría interpretar que las mujeres deben ser mutiladas con tal saña, que sus cuerpos quedan irreconocibles o bien que las mutilaciones se den en partes específicas del cuerpo de las mujeres”.

El Observatorio lleva años solicitando una Alerta de Género para el Estado de México y acusa que ésta no se ha aceptado porque es vista como un golpe político-electoral, más que como una herramienta para implementar políticas públicas en contra de la violencia y a favor de las mujeres.

También advierte que la disparidad entre las cifras de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) y las de organizaciones civiles se debe a que las autoridades dificultan la acreditación del tipo penal de feminicidio o no lo reconocen, por lo que muchos asesinatos de mujeres no son investigados como tal.

Las cifras de sociedad civil indican que de 2005 a 2010 ocurrieron 922 feminicidios en el Estado de México; y de marzo de 2011 a diciembre de 2012 otros 563.

En cambio, las autoridades mexiquenses consideran que ningún homicidio ocurrido antes de marzo 2011 puede ser considerado un feminicidio, porque el delito no se había tipificado y por lo tanto no se puede acreditar la violencia de género en la entidad.

Pero desde marzo de 2011 y hasta la fecha reconoce sólo 177 casos de feminicidio, 43 de los cuáles ocurrieron en 2014.

El Observatorio ve en las trabas para acreditar el tipo penal —como la interpretación personal de la violencia de género o de la comisión de lesiones infamantotes o degradantes—una “salida” de las autoridades mexiquenses para maquillar las cifras de feminicidios cometidos en la entidad y, por lo tanto, huir de la Alerta de Género.

En 2013 la Alerta se rechazó porque el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (SNPASEVM) consideró que su aprobación requería que la violencia fuera generalizada en ese territorio, en lugar de concentrarse en 10 de los 125 municipios de la entidad, en donde han ocurrido la mayoría de los feminicidios.

Pero en menos de un mes, además del de Isabel, hay otros casos que han llegado a la prensa nacional y que organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres consideran emblemáticos de la violencia de género que prevalece en el Estado de México.

El 24 de noviembre pasado, Liliana Morales –de 12 años– desapareció en el municipio de Cuautitlán Izcalli, Estado de México. Dos hombres desconocidos la interceptaron a la salida de la escuela y la subieron a una camioneta. Ocho días después su cuerpo fue encontrado en Tultitlán.

El cuerpo de Itzel Sánchez –de 20 años– fue encontrado el 2 de diciembre pasado descuartizado y en cajas de cartón, estaba en un tiradero del municipio de Otzolotepec. El hallazgo ocurrió después de que fue reportada como desaparecida tras un encuentro con su exnovio.

Datos del feminicidio en el Estado de México

Según las cifras de la PGJEM, estas son las características de los feminicidios que sí reconocen en la entidad:

  • 22% tenía entre 11 y 20 años
  • 37% entre 21 y 30 años
  • 77% de las mujeres murieron como consecuencia del uso excesivo de la fuerza física
  • 8% murieron por arma de fuego
  • 41% fueron asesinadas por su pareja
  • 9% por un conocido
  • 67% de las mujeres fueron halladas en un lugar público
  • 32% fueron encontradas en su casa
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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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