La asombrosa historia de una brasileña que sobrevivió al tsunami de 2004
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La asombrosa historia de una brasileña que sobrevivió al tsunami de 2004

La pasión por el buceo le permitió a la brasileña Karina Dubeux salvarse del tsunami que azotó Tailandia hace 10 años y esta es su historia.
Por BBC Mundo
26 de diciembre, 2014
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Tanto le insistieron a Karina Dubeux con que tenía que llegar puntual a aquella expedición de buceo en Tailandia, que esa mañana sintió cierto enfado cuando el barco se demoró 30 minutos en zarpar. Lo que ignoraba es que ese retraso salvaría su vida.

Aquel domingo de 2004 la médica brasileña pasaba con su marido unas vacaciones en Phi Phi, un pequeño archipiélago del sur tailandés cuya arena blanca y agua turquesa se hicieron conocidos por la película “La playa”, con Leonardo Di Caprio.

Pero Dubeux no viajó hasta ahí por Hollywood sino porque era un viejo anhelo de su marido, Isac Szwarc. Al igual que ella, es médico y practicaba el buceo desde hacía años.

Lea también: “Mi emotivo reencuentro con una víctima del tsunami 10 años después”

El barco con otros dos turistas, tres guías y una fotógrafa finlandesa finalmente zarpó y los llevó hasta Koh Bida Nok. Esa isla pequeña y deshabitada está formada por una piedra caliza que surge mágicamente del mar. Bajo el agua hay un espectáculo colorido de arrecifes coralinos, peces raros, hipocampos.

Dubeux tenía entonces 41 años y buceó allí poco más de media hora, a 23,5 metros de profundidad. Cuando volvía hizo una parada a cinco metros de la superficie, un procedimiento de rutina para evitar el síndrome de descompensación.

Entonces tuvo la primera señal de que algo anormal ocurría.

Vea también: Antes y despues. Así están los paisajes devastados por el tsunami de 2004

“Empecé a rodar junto a mi marido y el guía de buceo. Golpeaba contra ellos como si fuese una batidora, un remolino”, cuenta Dubeux a BBC Mundo. “Golpeaba contra las piedras”.

Afuera acababa de tener lugar uno de los peores desastres naturales de la historia moderna: el tsunami del 26 de diciembre de 2004, que dejó 230.000 muertos hace exactamente 10 años.

Pero Dubeux, sumergida en aquel fascinante mundo marino, ni lo sospechaba.

* * *

Tsunami es una palabra de origen japonés, que une los términos “puerto” y “ola”. Se trata por definición de una ola gigantesca disparada por un maremoto o una erupción volcánica en el mar.

El de 2004 surgió de un terremoto de magnitud 9,1 en la escala Richter. Su epicentro estuvo en el océano Índico, fuera de la costa oeste de Sumatra. Por eso, esa parte de Indonesia sufrió las peores consecuencias, seguida por Sri Lanka y Tailandia. En total, el fenómeno alcanzó a 14 países.

Cerca de dos millones perdieron sus hogares. Miles de cuerpos nunca fueron encontrados. Pero muchos sobrevivieron de puro azar, como Dubeux.

* * *

Al llegar a la superficie, la brasileña notó una corriente fuerte de agua. Nadó con cierta dificultad hasta el barco. Como estaba protegido detrás de una piedra en una bahía, el capitán nunca vio la ola.

Cuando todos estaban de vuelta a bordo, pasó otro barco con dos tailandeses que gritaban a la distancia. Uno de ellos decía que su propio barco acababa de ser destruido por una gran ola y que siete turistas que trasladaba cayeron al mar.

El hombre fue rescatado por el otro navegante, pero los turistas desaparecieron en el mismo lugar donde Dubeux iba a hacer su siguiente escala de buceo.

“Si no hubiera habido esa media hora de atraso (al salir) estaríamos en esa playa y nos habría pasado lo mismo que a los turistas, que murieron”, reflexiona.

Poco después recibieron un alerta por radio sobre una gran ola que había roto un muelle del hotel.

Dubeux, que desde pequeña sintió interés por los tsunamis, cuenta que en ese momento comentó que podía tratarse de uno. Y el resto de la tripulación rió.

“Karina, hace 120 años que no tenemos un tsunami en esta área”, recuerda que le respondió alguien.

* * *

Los sistemas de prevención de tsunami en el Índico eran a todas luces insuficientes en 2004. La tecnología estaba concentrada en el océano Pacífico, donde ese tipo de fenómenos son más frecuentes.

Se estima que las mayores olas de aquella tragedia alcanzaron los 20 metros de altura en la provincia indonesia de Aceh. Fue allí donde ocurrió casi la mitad los daños materiales por US$9.900 millones que hubo en toda la región.

Las campañas de ayuda alrededor del mundo recaudaron un récord de US$13.500 millones. Pero también hubo denuncias de desvíos, a veces por corrupción y otras por mera incompetencia.

La reconstrucción se realizó a velocidades diferentes. Las playas turísticas del sur de Tailandia donde estaba Dubeux volvieron a la normalidad uno o dos años después.

Pero incluso en Aceh el esfuerzo fue “exitoso”, evaluó el Banco Mundial ocho años más tarde.

También se instalaron diversos instrumentos de alerta de tsunami en la región.

* * *

Como el barco no podía atracar en el muelle del hotel, Dubeux y el resto de los buceadores tuvieron que nadar 150 metros para llegar a la costa. El mar estaba revuelto, barroso, con pedazos de cocotero flotando.

Caminaron por una senda que los condujo al hotel.

El lugar tenía cierta protección geográfica que evitó daños mayores. Pero ella recuerda que algunos destrozos eran llamativos. La recepción había sido invadida por un barco arrastrado por la ola. Estaba ahí encallado, “como si fuera a hacer check in“.

Sin embargo, no había heridos a la vista. “Nadie hablaba de tsunami todavía. Estaba todo el mundo quieto y asustado”, relata.

Dubeux y su marido fueron a su bungalow a tomar un baño y cambiarse de ropa. De pronto pasó un empleado del hotel en un carro de golf gritando en inglés: “¡Otra ola grande!”.

Los dos brasileños se dirigieron de prisa al restaurante del hotel, que estaba en el punto más alto de la isla. Fue allí donde encontraron varios heridos, algunos tirados en el suelo.

Szwarc fue a buscar su equipo de primeros auxilios. Ambos médicos comenzaron a prestar asistencia como podían, incluso suturando cortes.

Llegaron más heridos del otro lado de la isla, donde habían muerto cientos de personas. Unos tenían excoriaciones, otros politraumatismos, otros hematomas. Pero Dubeux señala que ninguno parecía amenazado de muerte.

“Lo que más había era gente en estado de depresión. Personas que perdieron seres queridos, que no tuvieron la misma suerte”, relata. “Fui más bien psiquiatra, conversé mucho con ellos”.

* * *

Dubeux consiguió regresar a Brasil tres días después de la tragedia. Dice que jamás volvió a encontrarse con aquellas personas que atendió.

Karina Dubeux asegura que el tsunami 2004 “fue un divisor de aguas muy fuerte” en su vida. 

Volvió al sur de Tailandia cuatro años más tarde y se asombró con la reconstrucción del lugar. Entonces completó el circuito de buceo interrumpido abruptamente aquel día.

También publicó en Brasil un libro sobre aquella experiencia: “Salvados por un buceo”.

Una década después, está separada y tiene planes de viajar pronto a Indonesia. Asegura que aquel tsunami “fue un divisor de aguas muy fuerte” para ella.

“Cambié mucho, incluso en mi profesión; me volví alguien más disponible”, reflexiona. “Más que nunca creo que la vida es un regalo”.

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COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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