Los dos inexpertos psicólogos que idearon y pusieron en práctica las torturas de la CIA
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Cuartoscuro.

Los dos inexpertos psicólogos que idearon y pusieron en práctica las torturas de la CIA

El reporte el Senado sobre los interrogatorios que hizo la CIA a los detenidos del 11S indica que especialistas –no en terrorismo– diseñaron las técnicas.
Cuartoscuro.
Por BBCMundo
11 de diciembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Dos psicólogos contratados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para desarrollar técnicas de interrogatorio “reforzadas” carecían de la experiencia requerida, según un nuevo informe.

Los psicólogos no tenían experiencia en la lucha contra el terrorismo, pero recibieron más de 80 millones de dólares por sus servicios.

La CIA también permitió que fueran estos dos hombres los que evaluaran la efectividad de su propio programa de interrogatorios.

Las revelaciones aparecen en el nuevo informe del Senado sobre los “brutales” interrogatorios a sospechosos de al-Qaeda en los años posteriores a los ataques del 11 de septiembre.

Los sospechosos fueron interrogados con métodos como el waterboarding(ahogamiento simulado), bofetadas, humillaciones, exposición al frío extremo y privación del sueño.

Estos procedimientos fueron desarrollados, gestionados y evaluados por dos contratistas psicólogos que habían trabajado en la escuela del programa Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Pero el informe dice que “ninguno de los dos psicólogos tenía experiencia dirigiendo interrogatorios, ni tampoco conocimiento específico sobre al-Qaeda, experiencia en la lucha contra el terrorismo, o conocimientos culturales o lingüísticos relevantes”.

A pesar de ello, ambos hombres participaron personalmente en los interrogatorios de algunos de los detenidos “más importantes” de la CIA.

También fueron los encargados de determinar si el estado psicológico de un detenido permitía seguir utilizando las técnicas reforzadas de interrogatorio, dice el informe.

Los dos hombres también sirvieron de enlace entre la CIA y los servicios de inteligencia extranjeros, y la agencia les permitió evaluar la efectividad de su propio trabajo, un trabajo que los demócratas del comité de inteligencia del Senado consideraron brutal e ineficaz.

El papel del FBI

Aunque en el informe aparecen con los pseudónimos de Dr. Grayson Swigert y Dr. Hammon Dunbar, los medios estadounidenses los han identificado como los militares retirados Jim Mitchell y Bruce Jessen.

Mitchell se unió a la Fuerza Aérea en 1974 y se especializó en desactivar bombas antes de doctorarse en psicología centrándose en temas de dieta, ejercicio e hipertensión, según The New York Times.

Jessen, mientras tanto, se doctoró en “formación familiar” y se convirtió luego en psicólogo de la Escuela de Supervivencia de la Fuerza Aérea, donde se encargaba de evaluar a los profesores que se hacían pasar por interrogadores del enemigo.

CIA
Los dos psicólogos sirvieron de enlace entre la CIA y los servicios de inteligencia extranjeros.

Ambos hombres, que se dijo eran tenientes coroneles, se convirtieron en expertos del departamento de Defensa en resistencia a interrogatorios del enemigo, aunque otros psicólogos manifestaron su escepticismo e incluso su preocupación sobre los métodos que utilizaban, añade The New York Times.

Tras los ataques del 11 de septiembre, el informe del Senado dice que Mitchell propuso utilizar un concepto llamado “indefensión aprendida” en los interrogatorios a sospechosos de pertenecer a al Qaeda, para asegurarse de que se obtenían los objetivos esperados.

En aquel momento, los interrogadores experimentados mantenían que esta estrategia desmoralizaría a los prisioneros hasta tal punto que acabarían diciendo lo que el interrogador quería.

En 2002, ambos hombres recibieron el encargo de evaluar un manual interceptado a al Qaeda con el que se entrenaba a terroristas en resistencia a interrogatorios.

Como respuesta, los hombres propusieron introducir técnicas brutales, incluida la privación del sueño y el ahogamiento simulado, en los procedimientos estadounidenses.

Cuando Estados Unidos capturó a Abu Zubaydah, un objetivo muy importante, dos agentes del FBI (Agencia Federal de Investigaciones) utilizaron métodos convencionales para interrogarle en instalaciones de la CIA en Tailandia.

Luego la CIA, bajo el consejo de Mitchell, desnudó al sospechoso y le hizo soportar música a todo volumen para evitar que pudiera dormir.

Se informa que en las semanas siguientes, Mitchell tomó control de los interrogatorios e interrogó directamente al sospechoso.

Jessen se unió posteriormente, y el prisionero fue sometido al waterboarding, o ahogamiento simulado, 83 veces antes de que se determinase que no tenía más información que ofrecer.

Según el informe del Senado, un cable que se dijo fue elaborado por ambos hombres indicó que el interrogatorio de Zubaydah había sido un éxito.

Éste “debe ser utilizado como modelo para futuros interrogatorios de prisioneros muy valiosos” -escribieron- no porque produjera información útil, sino porque confirmó que el sospechoso no poseía la información de inteligencia que la CIA creía que éste retenía.

Mientras, los agentes del FBI que participaron en los interrogatorios manifestaron sus objeciones a la estrategia. Un agente especial informó a la sede de la CIA que ambos psicólogos habían adquirido una “enorme influencia”.

El FBI también sostuvo que toda la información útil del sospechoso había sido obtenida en los interrogatorios llevados a cabo por ellos.

Nueva empresa

Los métodos de los psicólogos se utilizaron al menos dos decenas de veces más, incluido el interrogatorio de 2003 a Khalid Sheikh Mohammed.

Según el informe del Senado, los dos hombres evaluaron al sospechoso, que fue sometido a ahogamientos simulados más de 100 veces, y su única recomendación fue que deberían interrogarle cada mes, cobrando cuatro veces más que los otros interrogadores.

Esto causó preocupación en el gobierno por un posible conflicto de intereses, según el informe.

Esto “se vio de la forma más evidente en un contexto en el que los mismos individuos aplicaban una técnica (de interrogatorios reforzados) que solo ellos habían aprobado utilizar y juzgado tanto su efectividad como la resistencia de los detenidos, e implícitamente propusieron un uso continuado de la técnica, con un sueldo que alcanzó, según informaciones, los US$1.800 al día”.

En 2005, los psicólogos crearon Mitchell Jessen y Asociados, con oficinas en el estado de Washington y Virginia.

Para 2007, la empresa ya contaban con casi 60 empleados y estaba ganando millones por contratos de la CIA después de que la agencia subcontrataba casi todas sus operaciones de interrogatorios.

Pero en 2009 Leon Panneta, entonces director de la CIA en la administración de Barack Obama, desmanteló las cárceles secretas, prometió que los contratistas no volverían a dirigir los interrogatorios y terminó con esa relación.

Para entonces, Jessen y Mitchell ya habían recibido casi la mitad del pago de su contrato con la CIA, de US$180 millones.

Esto ocurrió después de que la CIA ya había aceptado pagar un contrato de indemnización de US$5 millones que cubría, entre otras cosas, procesamientos criminales.

En 2007, Mitchell Jessen y Asociados contrató a un despacho de abogados y facturó más de US$1 millón a la CIA en gastos legales hasta 2012.

Según el actual contrato de la empresa con la CIA, la agencia está obligada a pagar gastos legales hasta 2021.

**Nota publicada el 10 de diciembre.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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