Los estudios científicos más disparatados del año
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Los estudios científicos más disparatados del año

Sólo una prueba: hay una investigación sobre las personas que suelen hacer pronunciamientos políticos pero no participan en ninguna actividad relacionada con su ideología.
Por BBCMundo
13 de diciembre, 2014
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Los estudios científicos suelen tratar sesudos temas que, para la mayoría de la población, son difícilmente comprensibles.

En muchos casos, solo descifrar el título puede llevar días.

De hecho, un estudio reciente concluyó que los científicos tienden a exagerar los resultados de las investigaciones en sus notas de prensa, intentando previsiblemente captar la atención del público.

Para romper con esta idea de que todos los estudios son aburridos, la publicación British Medical Journal –una de las revistas científicas más reputadas del mundo– recopiló algunos de los más disparatados que ha publicado a lo largo de este año.

¿Siguen sentados los “socialistas de sofá”?

El término “socialista de sofá” es una forma un tanto despectiva de referirse a aquellas personas de izquierda que suelen hacer pronunciamientos políticos pero no participan en ninguna actividad relacionada con su ideología.

Los autores de uno de los estudios elegidos por el British Medical Journal quisieron validar el concepto pero se lo tomaron de forma literal: ¿es verdad que las personas de izquierda tienden a pasar más tiempo sentadas y realizan menos actividad física?, se preguntaron Adrian Bauman, Joanne Gale y Karen Milton, investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sydney.

Tras analizar los datos de 32 países europeos, los investigadores concluyeron que el concepto de socialista de sofá no se ajusta a la realidad.

En verdad, tanto las personas de izquierda como las de derecha son más activas que las que se consideran de centro: en promedio hacen una hora más de ejercicio a la semana.

Las personas que se consideran a sí mismas de derecha, además, también pasan menos tiempo sentadas.

“Son aquellos que se sientan en el centro político los que de verdad son inactivos”, dicen los autores.

Los investigadores aventuran que el mayor tiempo dedicado a pasear y a realizar actividades físicas vigorosas sugiere que estas personas podrían estar “fuera, agitando las calles, movilizando a la comunidad o distribuyendo ideas y propaganda”.

Por qué las revistas de las consultas médicas siempre son antiguas

Todo el que haya pasado por la consulta de un médico sabe que, salvo excepciones, la mayoría de las revistas que se encuentran en la sala de espera son antiguas.

Los autores de este estudio, entre ellos un médico que se cansó de recibir quejas de sus pacientes por lo antiguas que eran las revistas en su consulta, colocaron 87 revistas -“las que pudimos recolectar de familiares y amigos”- en tres montones distintos en la sala de espera de una consulta en Nueva Zelanda.

Entre las revistas había algunas “serias” (como The Economist o Time) y otras de chismes, cuyos nombres no mencionan “por miedo a una demanda”.

El 28 de abril, los trabajadores de la clínica colocaron las 87 revistas en tres montones encima de la mesa. Tras 31 días, 41 de las revistas habían desaparecido, lo que supone una tasa de desaparición de 1,32 revistas al día.

Pero no todas desaparecieron al mismo ritmo: las revistas de chismes tienen 14 veces más posibilidades de desaparecer que el resto.

De las 19 revistas serias, ninguna desapareció. De las 27 revistas de cotilleos, a pesar de ser más baratas, solo sobrevivió una.

“Las revistas nuevas tenían más probabilidades de desaparecer que las más antiguas”, afirman Bruce Arroll, Stowe Alrutz y Simon Moyes, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).

Sala de espera
Las revistas desaparecen rápido de las salas de espera del médico.

Los autores hacen notar con ironía que “este estudio es, probablemente, el primero que explica la falta de revistas actualizadas en las salas de espera de los médicos y que cuantifica esta pérdida”.

Si estos resultados se extrapolaran a Reino Unido implicarían que los médicos de familia de este país pierden US$19,8 millones al mes por el robo de revistas.

“Los médicos deberían considerar usar copias antiguas de The Economist y Timecomo forma de ahorrar costos”, concluyen los autores.

¿Son idiotas los hombres?

Los autores de este estudio examinan a los vencedores del Premio Darwin, un galardón que reconoce desde 1994 aquellas muertes tan absurdas que se considera que sus protagonistas han contribuido a la evolución humana al “autoseleccionarse” para la extinción.

Entre ellos se incluye la historia -no se sabe si verídica- de un terrorista que envió una carta bomba con menos sellos de los necesarios y que, cuando vio que la carta le había sido devuelta, la abrió sin pensar en las consecuencias.

Hombre
Los científicos quisieron saber si los hombres son o no un poco idiotas.

O el caso del hombre que decidió subirse al carro de la compra y engancharlo a la parte de atrás de un tren para llegar antes a casa y acabó siendo arrastrado durante dos kilómetros hasta que el tren pudo finalmente detenerse.

De los 413 historias premiadas, 318 fueron confirmadas por un comité que evaluó la veracidad de los casos.

De entre los ganadores, 282 fueron hombres y 36 fueron mujeres. Los hombres, por tanto, protagonizaron el 88% de los casos de muertes absurdas.

“Estos resultados son consistentes con la teoría de la idiotez masculina”, dicen los autores, miembros del Instituto de Medicina Celular de la Universidad de Newcastle; de la Escuela King Edward VI, en Morpeth; y del Royal Victoria Infirmary, también en Newcastle, Inglaterra.

Las evidencias científicas muestran que los hombres tienen más probabilidades de acabar en la sala de urgencias de un hospital por accidentes o golpes recibidos al practicar deporte, por ejemplo.

Algunas de estas diferencias se pueden atribuir a factores culturales y socioeconómicos, pero las diferencias entre hombres y mujeres en los comportamientos de riesgo aparecen en una edad muy temprana, lo que, según los autores, hace dudar si estos comportamientos son puramente sociales o culturales.

Según “la teoría de la idiotez masculina”, muchas de las diferencias en comportamientos de riesgo se deben a la observación de que los hombres son idiotas y los idiotas hacen tonterías. Esta es la hipótesis que los autores quisieron comprobar con el estudio de los ganadores de los premios Darwin.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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