Los países en los que ser ateo está castigado con la muerte
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Los países en los que ser ateo está castigado con la muerte

Declararse ateo o rechazar la religión dominante puede acarrear una condena a muerte en 13 países del mundo.
Por BBCMundo
12 de diciembre, 2014
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Declararse ateo o rechazar la religión dominante puede acarrear una condena a muerte en 13 países del mundo.

En estos países, todos musulmanes, las leyes castigan con la muerte a aquellos que deciden abandonar el Islam -apostatar- o criticar la religión de forma considerada blasfema, según los datos recopilados para el último Informe de Libertad de Pensamiento.

El informe, presentado este jueves, fue elaborado por la Unión Internacional Humanista y Ética (IHEU, por sus siglas en inglés), una organización con base en Londres que aglutina grupos ateos y secularistas de todo el mundo.

Aunque en la mayoría de los casos los gobiernos no aplican la ley de forma literal, su existencia incita a que algunas personas o grupos extremistas adopten “actitudes justicieras” y cometan asesinatos “extrajudiciales”, explica a BBC Mundo Bob Churchill, editor del informe de IHEU.

“Las leyes provocan que la gente se sienta empoderada para tomarse la justicia por su cuenta”, dice Churchill.

Un 84% de los musulmanes en Egipto, un 86% en Jordania, un 51% en Nigeria y un 30% en Indonesia apoyaban en 2010 la pena de muerte para los apóstatas, según una encuesta del centro de estudios estadounidense Pew Research Centre.

La Sharia (ley islámica) asume que los hijos nacen con la misma religión que sus padres, por lo que los ateos son culpables de apostatar, un crimen contra Dios.

La lista de países que contemplan la pena de muerte no ha variado con respecto a 2013 y abarca varios continentes y miles de kilómetros: Somalia, Sudán, Mauritania, Nigeria, Afganistán, Irán, Maldivas, Pakistán, Malasia, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.

Aplicación

No es frecuente que en estos países se acabe castigando a los ateos o a las personas que abandonan el Islam por otra religión.

Irán
Los países en los que se castiga con la muerte la blasfemia o la apostasía son musulmanes.

“En muchos países si alguien es condenado por blasfemia, se le da la oportunidad de divorciarse y mostrar su arrepentimiento”, explica Mohamed Yehia, editor del Servicio Árabe de la BBC.

Otra razón importante es la “indignación enorme” que causaría a nivel internacional la noticia de que un gobierno ha ejecutado a un ciudadano por ser ateo.

Kelly James Clark, investigador en el Kaufman Interfaith Institute de la Grand Valley State University, en Estados Unidos, mantiene que el Corán “apoya la libertad religiosa”.

Sin embargo, algunos pasajes de los Hadiths (narraciones referidas al profeta Mahoma) “pueden utilizarse para ejecutar a los apóstatas” explica a BBC Mundo.

“Los estudiosos del Islam han interpretado algunos pasajes de forma distinta”, dice Clark en referencia a las distintas escuelas de jurisprudencia.

“Los que siguen la escuela Shafi rechazan la ejecución de los apóstatas mientras que los que siguen la tradición Hanafi, incluso muchos en Afganistán, apoyan la ejecución”, afirma el académico.

En Pakistán la situación tampoco es favorable a los ateos.

“La Constitución declara que Pakistán es un país musulmán. No se reconocen los derechos de los ateos y el ambiente social es extremadamente hostil hacia los no creyentes y no musulmanes”, le dice a BBC Mundo Farahnaz Ispahani, exparlamentaria paquistaní y defensora de los derechos de las minorías.

“En un ambiente en el que un policía puede matar a un supuesto blasfemo con un hacha en una prisión, donde turbas de miles de personas golpearon y quemaron hasta provocarles la muerte a una pareja cristiana por cargos falsos de blasfemia, los ateos tienen que vivir escondidos”, añade Ispahani.

Apostasía y blasfemia

Las leyes de apostasía son, en opinión de Churchill, un resultado de gobiernos que tienen un interés establecido en presentar a sus países como uniformemente musulmanes y a ellos mismos como “verdaderos representantes del Islam”.

Bus
En países occidentales, grupos de ateos hicieron campaña para difundir sus valores.

En otros casos, son una forma de castigar a las minorías religiosas o étnicas, como en Malasia, donde la apostasía solo está castigada con la muerte en una región porque está “vinculada a un grupo étnico específico”.

El castigo a los ateos suele ir paralelo al castigo a las minorías religiosas, pero “no es necesario describir el ateísmo como una religión, o algo análogo, para que los ateos tengan la misma protección que los creyentes”, aseguran los autores del informe.

Todos deberían estar protegidos por el derecho fundamental a la libertad de pensamiento y conciencia reconocido en las leyes internacionales.

En el caso de la blasfemia, el informe solo incluye los supuestos en los que la ley castiga la libertad de expresión y no, por ejemplo, si se incita a la violencia o al odio contra una religión determinada.

Campañas de odio

Más allá de las penas de muerte, los autores del informe constatan un aumento de lo que llaman “campañas de odio”.

Los discursos de odio provienen cada vez más de líderes políticos, incluso jefes de Estado.

Arabia Saudita, por ejemplo, aprobó en enero una ley que equiparaba el “ateísmo” con el “terrorismo”.

El primer ministro malasio, Najib Razak, calificó en mayo el “humanismo, el secularismo y el liberalismo” como “desviados” y dijo que estos valores son una amenaza para el Islam.

En junio, las autoridades egipcias organizaron un ataque contra los ateos jóvenes. El ministerio de la Juventud anunció una campaña para aumentar el conocimiento de los “peligros del ateísmo”.

“Declararse ateo es cada vez más frecuente en las redes sociales”, explica el editor de la BBC, Yehia.

El informe concluye que “la mayoría de los países no respetan los derechos de los ateos y librepensadores”.

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Sentencian a pena de muerte a hombre que prendió fuego a bloguera en 'live' en redes

La popular creadora de videos Lamu murió en 2020 luego de haber sufrido un ataque calificado como "extremadamente cruel" por el tribunal que ordenó la pena de muerte para su exmarido.
14 de octubre, 2021
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La manera en que la videobloguera china Lamu fue asesinada fue calificada por un tribunal como “extremadamente cruel”.

La mujer tibetana tenía cientos de miles de seguidores en Douyin, la versión china de TikTok, por sus populares videos sobre la vida rural.

Mientras estaba transmitiendo en vivo, su exesposo, Tang Lu, le roció gasolina y le prendió fuego. Murió el 30 de septiembre de 2020, luego de pasar semanas hospitalizada por las quemaduras en el 90% de su cuerpo.

Por este crimen, un tribunal emitió una sentencia de muerte contra Tang y calificó el crimen como “extremadamente cruel y con impacto social extremadamente malo”.

El caso causó indignación en China y desató un renovado debate sobre la violencia que sufren muchas mujeres en sus matrimonios.

¿Quién era Lamu?

Conocida solo como Lamu, la mujer falleció a los 30 años.

Atrajo a casi 800.000 seguidores por sus publicaciones optimistas sobre el estilo simple de la vida rural que compartía en la plataforma Douyin.

Sus videos la mostraban buscando comida en las montañas, cocinando y haciendo divertidas parodias de canciones vestida con ropa tradicional tibetana.

Sus publicaciones llegaron a acumular más de 6,3 millones de “me gusta”.

Video de Lamu en Douyin

Douyin/Lamu

Estaba casada con Tang, quien según el tribunal tenía un historial de violencia contra ella.

El ataque

Varios reportes indican que Lamu se acercó a la policía en repetidas ocasiones para denunciar la violencia que sufría por parte de su esposo, pero los agentes le decían que la violencia era un “asunto familiar”.

La pareja se divorció en junio de 2020.

Sin embargo, la joven regresó con él después de que Tang amenazara con matar a uno de sus hijos. La violencia no paró, así que se separó por segunda vez y obtuvo la custodia de ambos niños.

Luego de casi tres meses desde la separación, ocurrió el ataque con gasolina y fuego mientras la joven hacía una transmisión en la casa de su padre.

Las demandas de justicia

Después de su muerte, decenas de miles de sus seguidores dejaron mensajes en su página de Douyin, mientras que millones de usuarios de la plataforma Weibo pidieron justicia utilizando hashtags que luego fueron censurados.

El tribunal de la prefectura de Aba, una zona rural remota en el suroeste de la provincia de Sichuan donde vive un gran número de tibetanos, dijo que Tang merecía un “castigo severo” de acuerdo con la ley.

El hombre fue detenido, juzgado y sentenciado a la pena capital.

Un cartel sobre violencia doméstica en Pekín

Getty Images
La violencia doméstica ha sido un tema de debate en años recientes en China.

China tipificó como delito la violencia doméstica en 2016, pero es una problemática que sigue estando muy extendida, sobre todo en las zonas rurales.

Aproximadamente una cuarta parte de las mujeres casadas han sufrido abuso doméstico, según un estudio de 2013 de la Federación de Mujeres de China.

Algunos activistas temen que un período de “reflexión” obligatorio de 30 días recientemente introducido para las parejas que desean divorciarse pueda dificultar que las mujeres abandonen las relaciones abusivas.


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