A Hipólito Mora lo quieren matar por no aceptar a extemplarios
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A Hipólito Mora lo quieren matar por no aceptar a extemplarios

José Luis Segura Barragán dijo que lo ocurrido el martes no fue un enfrentamiento entre “civiles armados”, sino un ataque directo para asesinar al fundador de las autodefensas.
Por Tania L. Montalvo
18 de diciembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Lo que causó el enfrentamiento de este martes 16 de diciembre en La Ruana, Michoacán, no fue una enemistad personal entre Hipólito Mora y Luis Antonio Torres El Americano, sino el interés de matar a quien se opone a que las Policías Rurales, creadas en la entidad con integrantes de las autodefensas, se involucren en “delitos y con criminales”, dijo en entrevista el sacerdote de esa comunidad, José Luis Segura Barragán.

“Al que quieren matar es a Hipólito. ¿Por qué? Porque él nunca aceptó ni aceptará lo que se llaman arrepentidos: los Templarios que huyeron o que eran parte del cártel y que luego los perdonaron, pudieron volver al pueblo y les devolvieron sus propiedades. Hipólito no admite arrepentidos y no sale de La Ruana, porque dice que él se levantó (como autodefensa) para proteger a La Ruana y nada más y no para andar conquistando y dominando otras partes del Estado. En cambio, se hizo ese cártel H3 del Americano con los Templarios arrepentidos y el problema es que Hipólito les estorba para tener todo el control”.

Según el sacerdote, los hechos del martes no deben describirse como un enfrentamiento si no como un ataque directo para “desaparecer” a un grupo específico: al de Hipólito Mora.

En la balacera registrada en La Ruana fallecieron 11 personas, entre ellos uno de los hijos de Hipólito Mora. La versión del Comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo, es que “una rivalidad histórica y asuntos personales” entre Hipólito Mora —fundador de las autodefensas y ahora líder de la policía rural en La Ruana— y Luis Antonio Torres, El Americano —exjefe de las autodefensas de Buenavista y ahora comandante de la Fuerza Rural— es lo que la provocó. Incluso dijo que se trató de algo similar “al encono en una fiesta”.

Mientras que El Americano dijo que su grupo respondió a una agresión de los miembros de la Gendarmería, que acompañaban a Hipólito Mora.

“Todo eso son mentiras. Lo que a mí me dicen los testigos y sobrevivientes es que Hipólito con su gente, que eran 36, estaban en el retén que está a la entrada del pueblo viniendo de Tepalcatepec o de Buenavista pasando el crucero de La Ruana, enfrente del Rancho Los Palmares en donde hicieron un jacalito, un tejaban con unas barditas de un metro de alto cuando llegaron a atacarlos y llegaron a matarlos. Los que atacaron fueron los H3 y los que se defendieron fueron los de Hipólito”, explica Segura Barragán.

El sacerdote confirma que él no estuvo en La Ruana cuando ocurrió el enfrentamiento pero cuenta que cuando intentó ingresar a la comunidad un grupo de policías rurales le impidió el paso y solo dejaron avanzar a un convoy.

“Yo vi 40 camionetas con entre 8 y 10 personas armadas cada una que avanzaron hacia La Ruana cuando a nosotros ya no nos dejaron pasar porque ya había iniciado el ataque. Luego hoy (miércoles) hablé con un sobreviviente al que le quitaron como 20 esquirlas de granada de la espalda, lo que me muestra que los atacaron con fuerza. Esos testigos son claros y dicen que lo único que querían los del H3 (el grupo del Americano) era matarlos a todos”.

La Fuerza Rural

Para el sacerdote de La Ruana, el principal responsable de enfrentamientos como el del martes es el comisionado Alfredo Castillo por crear a las policías rurales y no tener control sobre ellos.

“Lo que ocurrió no fue entre civiles como dice el comisionado, que lo diga bien, fue entre Fuerzas Rurales que él mismo aprobó y que él mismo legalizó, fue entre Fuerzas Rurales de Buenavista y de La Ruana que él mismo permitió que estuvieran armados pero lo más grave, permitió que se incluyeran todo tipo de personas”.

En mayo pasado, exintegrantes de los grupos de autodefensas que surgieron en la entidad en febrero de 2013 iniciaron operaciones como policías rurales, por lo que recibieron uniformes, patrulla y armamento de autoridades gubernamentales.

Según el Comisionado, que los hechos hayan sido por “cuestiones personales” no exime que se realice una investigación, por lo que además de realizar pruebas periciales se tomó la declaración de al menos 50 personas, entre ellos Hipólito Mora y Luis Antonio Torres.

Pero independientemente de la investigación que pueda realizarse, el sacerdote de La Ruana advierte que la calma en la región sólo durará unos días.

“Toda la gente después de este evento estamos como petrificados, pero ya me han dicho y sabemos que luego vendrá una reacción. Hay muchas familias implicadas y son de aquí mismo. Estamos a la espera de los cadáveres, luego ya tendremos el sepelio y el novenario, pero después es cuando ya no va haber ningún impedimento para que las familias de esos muertos busquen desquitarse. De un lado y del otro van a querer vengarse con quienes mataron a sus familiares y ya veremos qué hará el señor Comisionado o si seguirá diciendo que es un pleito entre dos”.

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El caso que puede cambiar cómo se juzgan las violaciones en EU

Por primera vez en Estados Unidos, un jurado convocado por ciudadanos decidirá si un encuentro sexual violento justifica presentar cargos de violación.
4 de octubre, 2021
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Los delitos sexuales son notoriamente difíciles de procesar en un juicio, pero una mujer en Kansas está usando una ley del siglo XIX para pedir a sus conciudadanos que la ayuden a presentar cargos contra el hombre que dice que la violó.

En 2018, Madison Smith alegó que un compañero de clase la atacó cuando era estudiante universitaria en Bethany College en Kansas. La joven denunció el caso como violación.

Sin embargo, el fiscal del condado se negó a presentar cargos de violación, diciendo que Smith simplemente había experimentado un encuentro sexual “inmaduro”. Su atacante fue condenado por agresión.

La decisión del fiscal del condado llevó a Smith, ahora de 23 años, a utilizar una ley estatal que data de 1887 para convocar a un “gran jurado ciudadano”.

Este jurado se reunió por primera vez el miércoles, en lo que se cree que es el primer caso de este tipo en Estados Unidos.

Qué hace este gran jurado

Por lo general, las autoridades que investigan los casos forman un gran jurado para determinar si hay pruebas suficientes para iniciar un proceso judicial.

Este jurado, que se reune en secreto, no decidirá si el imputado es culpable o inocente, solo si se deben presentar cargos.

En entrevista con la BBC, Smith dijo que espera que el resultado anime a otras personas que creen que han sido víctimas de delitos sexuales y quieren presentar cargos. “Las víctimas tienen derechos”, dijo.

La mayoría de las mujeres no denuncian este tipo de delitos y, cuando se denuncian, el proceso no suele seguir adelante.

Madison Smith y su madre, Mandy.

Getty Images
Madison Smith y su madre, Mandy.

Según una investigación realizada en la Universidad de Massachusetts en Lowell, menos del 20% de las violaciones que se denuncian conducen a un arresto.

“Tenemos que cambiar la cultura ”, agregó Mandy, la madre de Madison.

Defensa del acusado

Sin embargo, el excompañero de clase acusado, Jared Stolzenburg, ahora también de 23 años, negó que la hubiera violado.

El joven fue acusado de agresión, de lo que se declaró culpable.

Le dijo a la BBC que lamentaba aquel encuentro, admitió que había sido duro y que erróneamente creyó que estaba todo bien. Pero, insistió, fue consensuado.

Lo que decida el gran jurado en ese condado del estado de Kansas tendrá consecuencias de gran alcance para ambos, tanto para el acusado como para la supuesta víctima, y quizás para el resto del país.

Los expertos dicen que el proceso iniciado por Smith podría sentar un precedente y que otras personas podrían querer convocar un gran jurado en casos relacionados con delitos sexuales.

Pero aquellos que no enfrentaron cargos pueden encontrarse, como Stolzenburg, en un purgatorio legal, esperando a ver si todavía podrían ser acusados.

Un encuentro que se convirtió en ataque

Smith estaba en su primer año en Bethany College, una pequeña escuela luterana a un par de cuadras de su casa, y solía pasar el rato con Stolzenburg y jugar juegos de mesa.

Una noche, en febrero de 2018, acabaron en el dormitorio de Stolzenburg. Se besaron y comenzaron a tener relaciones sexuales, le dijo Smith a la BBC. De repente, él la abofeteó, dice ella, luego la agarró por el cuello y, según ella, comenzó a violarla.

“Estaba tratando de quitar sus manos de mi cuello, y lo miré a los ojos, y tenía una mirada que nunca había visto antes”, dice. “No era la persona que yo pensaba que era mi amigo. Era una persona peligrosa”.

Smith cree que Stolzenburg intentó asesinarla.

Tenía tanto miedo, dijo, que pensó que lo mejor era dejar de luchar.

“Te quedas ahí y simplemente dejas que pase”, dice.

“Hice lo que tenía que hacer para sobrevivir”.

Al describir lo sucedido esa noche, su voz era firme, como si estuviera contando cosas que le habían pasado a otra persona. Miraba a lo lejos mientras hablaba.

Protesta de mujeres en M'exico

Getty Images
Un estudio encontró que pelear o suplicar durante un episodio de agresión sexual puede, en algunas circunstancias, aumentar el riego de sufrir heridas físicas durante el abuso.

Smith acudió a la policía poco después, y luego de varias semanas la llamaron para ver a un fiscal del condado, Greg Benefiel.

Dejó en claro que quería presentar cargos, dice, pero Benefiel veía las cosas de forma diferente.

Benefiel dijo que no presentaría una acusación sexual contra Stolzenburg, y en su lugar pesentó cargos de agresión agravada. Benefiel no respondió a las solicitudes de comentarios para este artículo.

En 2020, Stolzenburg fue sentenciado a dos años de libertad condicional y tuvo que pagar US$790 en concepto de restitución, una suma que fue destinada a una junta de compensación de víctimas.

Un nuevo camino legal

Después de que el fiscal se negase a presentar cargos por violación, Smith decidió utilizar la antigua ley que le permitía convocar a un gran jurado. Su madre se había enterado de esta fórmula mientras escuchaba un podcast.

En la mayor parte de EE.UU., solo un juez o un fiscal tiene el poder de convocar a un jurado, pero Kansas, junto con Oklahoma, Nebraska y otros tres estados, permiten que los propios ciudadanos convoquen a uno.

Para hacerlo en Kansas, un residente del estado debe hacer circular una petición y recolectar cierta cantidad de firmas. El número varía de un condado a otro, pero se calcula en función del número de personas que votaron en las últimas elecciones a gobernador.

Quien encabeza la petición debe recolectar firmas que equivalgan al menos al 2% del número de votos, y 100 adicionales.

La petición de Smith fue publicada en bares y cafés de la ciudad y, después de varios meses, consiguió el número suficiente de ciudadanos que apoyaban su petición.

Grandes jurados anteriores

Los miembros de los grandes jurados se eligen entre personas que tienen licencia de conducir o están registradas para votar.

Los miembros actúan como agentes de policía, examinando pruebas. A veces, citan documentos del acusado. Otras veces, solo miran las pruebas que han reunido los agentes de policía.

Pancarta en protesta por los abusos sexuales

Getty Images
Hacer la denuncia inmediatamente y someterse a un examen médico no significa necesariamente que el agresor sea identificado y menos condenado.

Por eso, no llaman ni al acusador, ni al acusado ante ellos.

La ley de Kansas se remonta a 1887 y fue diseñada para garantizar que las personas que no tienen dinero o poder tengan la oportunidad de responsabilizar a alguien por sus acciones.

“Es una forma de asegurarse de que todos los ciudadanos tienen acceso al sistema legal”, dice John Mullen, profesor asociado de filosofía en Bethany College.

Los grandes jurados de ciudadanos en Kansas se han convocado anteriormente por el descontento con obras de arte expuestas en público, porque alguien consideraba que una escultura era indecente, o para exigir investigaciones sobre los médicos que realizan abortos.

Pero no parece que ningún gran jurado haya sido llamado alguna vez para decidir si presentar cargos por un delito sexual.

El jurado tiene 60 días para llevar a cabo su investigación en procedimientos cerrados y confidenciales.

Si se presentan cargos, el caso se manejaría como un asunto penal estándar.

El acusado se declara culpable o no culpable en un juicio con jurado tradicional.

Un debate sobre el consentimiento

Smith está ahora casada y trabaja como asistente médica en un centro de atención familiar. Se ha convertido en una figura reconocible en Lindsborg, su ciudad natal, un lugar apartado y rodeado de campos de trigo.

Sentada en un bar de Main Street unas noches antes de que se reuniera el gran jurado, reflexionó sobre los acontecimientos de los últimos tres años.

“Intentó hacerme mucho daño, y de alguna manera lo hizo”, dice sobre Stolzenburg. “Pero también volví para pelear, y no creo que él lo viera venir”.

Mujer atemorizada

Getty

Algunos han aplaudido los esfuerzos de Smith para presionar por la convocatoria de un gran jurado ciudadano y creen que ayudará a fortalecer la determinación de otras mujeres que acudieron a la policía, tras sentirse violadas o agredidas sexualmente.

Caroline De Filippis, activista de Lindsborg, dice que las mujeres necesitan más protección. “Muchos casos de falta de consentimiento aún son desestimados, o ni siquiera llevados ante la justicia, porque no tienen ‘suficientes’ ”.

“La definición de consentimiento es todavía muy amplia”, agregó, “y no muestra una comprensión de lo que significa ser agredido sexualmente”.

Otros, sin embargo, advierten que se podría abusar fácilmente de este procedimiento. Laura Kipnis, autora de Unwanted Advances: Sexual Paranoia Comes to Campus (Avances no deseados: la paranoia sexual llega al campus), dijo que las investigaciones sobre delitos sexuales en el campus plantean una serie de problemas.

Los incidentes tienen lugar en privado y puede ser extremadamente difícil para los miembros de un gran jurado llegar a una conclusión. “Es casi imposible”, dice. “Están adivinando”.

Las investigaciones también pueden ser devastadoras para los hombres acusados, dice, incluso cuando son exonerados: “Sus vidas quedan destrozadas”.

La vida de Stolzenburg ciertamente ha cambiado.

Su voz en el teléfono es tensa y se nota que luchaba por contener las lágrimas.

Fue suspendido de Bethany después del ataque por violar el código estudiantil de la universidad y perdió su trabajo en una compañía discográfica.

“En ese entonces, tenía 19 años y era nuevo en el sexo y las relaciones sexuales”, dice. Sostiene que su agresión contra Smith fue un intento de representar una “escena sexual” que había visto en internet.

“Pensé que sería algo que podía intentar, y fui estúpido al hacerlo”, dice.


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