Video prueba que funcionario del GDF participó en disturbios del #1dmx
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Video prueba que funcionario del GDF participó en disturbios del #1dmx

Según queda evidenciado en un video captado por Animal Político, un funcionario fue capturado en flagrancia por granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, quienes inmediatamente después lo pusieron en libertad, al constatar que se trataba de un "compañero", como ellos mismos lo identificaron.
Por Paris Martínez
4 de diciembre, 2014
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Un video captado por Animal Político durante los disturbios callejeros del pasado lunes 1 de diciembre muestra la participación de un funcionario del gobierno capitalino en las agresiones contra granaderos y manifestantes que ocurrieron en Paseo de la Reforma, al concluir la protesta pacífica por la quinta Jornada Global por Ayotzinapa.

Según queda evidenciado en el video, el funcionario fue capturado en flagrancia por granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del DF, quienes inmediatamente después lo pusieron en libertad, al constatar que se trataba de un “compañero”, como ellos mismos lo identificaron.

La mañana de este miércoles 3 de diciembre, Animal Político había informado que el sujeto captado en el video era un policía; sin embargo, al mediodía de este miércoles, el director general de Concertación Política y Atención Ciudadana del Gobierno del Distrito Federal, Israel de Rosas Gazano, precisó que no se trata de un policía capitalino sino que la persona identificada en el video es Israel Rodríguez Montalbán, subdirector de Gestión Social de esa Dirección.

“La Dirección General de Concertación Política informa a usted que la persona que muestran en el primer video que acompaña la nota, responde al nombre de Israel Rodríguez Montalbán, quien se desempeña como Subdirector de Gestión Social de esta Dirección“, precisó la Dirección en un comunicado.

En el video, captado a las 20:25 horas del pasado lunes 1 de diciembre, puede apreciarse que entre los agresores que participan en los desmanes ante el Senado de la República está un hombre de chamarra de cuero negra y pantalón de mezclilla, quien lanza un tubo metálico hacia donde granaderos y manifestantes se jalonean, luego de lo cual es aprehendido por dos policías uniformados que, tras inmovilizarlo, lo reducen a golpes. Sin embargo, algunos segundos después, otros granaderos que presencian el arresto gritan “¡espérense, es compañero!”, por lo que los agentes que lo acababan de detener cesan los golpes y lo ayudan a incorporarse.

El video también muestra cómo este hombre, maltrecho por los golpes recibidos, es auxiliado por los granaderos para alejarse de la reyerta, hasta llegar al camellón de Paseo de la Reforma, donde otros funcionarios que participaban en el operativo policiaco (también vestidos de civil) se acercan para ayudarlo, momento en el que pudo ser consultado por Animal Político sobre su identidad.

–¿Usted es policía? –se le cuestiona.

–No –responde, aún sosteniéndose en los dos granaderos que lo asisten–, soy un ciudadano normal.

–Pero aquí acaban de decir que es “compañero” –se le insiste–, lo acaban de decir hace un momento…

Cuestionamiento ante el cual, el sujeto, exaltado, respondió con un “¡déjame en paz, pendejo!” Inmediatamente después, otros granaderos forman valla en torno a este hombre para resguardarlo y, empujando al reportero con sus escudos, ordenaron: “Ya vete de aquí”.

Luego, a las 20:27 horas, es decir, dos minutos después de ser detenido por participar en los disturbios, este hombre, siempre cobijado por la policía capitalina, se aleja del lugar sin que nadie se lo impida.

En respuesta, De Rosas Gazano explicó que “Rodríguez Montalbán fue golpeado por un grupo de encapuchados de los autodenominados anarquistas, por lo que oportunamente levantó la denuncia.

“Cabe señalar que el compañero fue rescatado por oficiales de la SSP-DF cuando se percataron que era víctima de una agresión”, explicó en una carta enviada a Animal Político.

Detalló que personal de su Dirección acompaña todas las marchas que ocurren en la ciudad, “por lo que es muy común que compañeros nuestros se encuentren en este tipo de manifestaciones, ya que precisamente su función es concertar con los diversos grupos que se manifiestan a fin de encontrar opciones que afecten lo menos posible la movilidad de la ciudad”.

La respuesta de la Dirección General de Concertación Política llegó después de que Animal Político se pusiera en contacto con Octavio Campos, del equipo de atención a prensa de la policía capitalina, para conocer la postura de la Secretaría de Seguridad Pública del DF.

Durante la entrevista, Campos negó que agentes sin uniforme ni identificación oficial se inmiscuyeran en las reyertas callejeras del lunes.

Sin embargo, la presunta participación de policías vestidos de civil y sin identificación oficial en los disturbios del lunes pasado quedó también registrada en un video captado por el colectivo periodístico Regeneración Radio, el cual muestra cómo un sujeto obeso, vestido igualmente con pantalón de mezclilla y chamarra oscura –atada a la cintura–, patea a un joven al que granaderos de la SSP mantienen sometido en el suelo.

Tal como muestra el video de Regeneración Radio (en el segundo 0:53), este sujeto golpea al detenido mientras le grita “vete a la verga, güey, hijo de tu puta madre”, siempre con la anuencia de los policías de la SSP, los cuales esperan hasta que deja de patearlo, para tender un cerco en torno al detenido.

Durante los disturbios del lunes, las autoridades capitalinas arrestaron a tres jóvenes a los cuales imputó los delitos de “ataques a la paz pública” (delito del fuero común, equivalente al terrorismo en el fuero federal), así como “portación de objetos aptos para agredir” y “ultrajes a la autoridad”, a diferencia de los policías vestidos de civil que participaron en los mismos desmanes, a los cuales la autoridad no sólo permitió realizar libremente distintas agresiones contra manifestantes y granaderos, sino que, incluso, pusieron en libertad a uno de ellos cuando fue detenido en flagrancia.

GDF ignoró a Derechos Humanos

La presencia de policías vestidos de civil durante la manifestación del 1 de diciembre se realizó a pesar de que, un día antes, la Comisión de Derechos Humanos del DF había exigido a las autoridades capitalinas que “los elementos de las fuerzas del orden” estuvieran “debidamente uniformados e identificados“, lo cual no ocurrió.

Además, las autoridades capitalinas tampoco cumplieron la demanda de la CDHDF de habilitar “rutas de salida que garanticen la integridad de las personas en caso de contingencia o eventualidad, evitando cualquier medida o acción policial que genere espacios confinados” y, por el contrario, al final de la manifestación, los granaderos cercaron frente al Senado a un grupo de alrededor de 200 participantes en la protesta, a los cuales impidió abandonar la zona por más de una hora. De hecho, para que estos manifestantes fueran liberados por la policía tuvo que intervenir la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la cual debió negociar con el gobierno capitalino no sólo que se permitiera partir a las personas cercadas, sino también que se les permitiera el acceso a las instalaciones del Metro, lo cual inicialmente les había sido negado.

Por último, el Gobierno del DF tampoco acató la exigencia de “asegurar el acceso inmediato a los servicios de urgencias y primeros auxilios” para quienes así lo requirieran, ya que las personas que resultaron heridas durante la intervención policiaca frente al Senado no sólo no fueron atendidas, sino que cuando el colectivo de paramédicos Marabunta intentó prestarles auxilio, los policías los encapsularon junto con el resto de los manifestantes.

Infiltración policiaca, práctica reiterada

La infiltración de policías vestidos de civil en protestas ciudadanas fue reconocida por autoridades capitalinas desde octubre de 2013, cuando agentes judiciales sin identificación oficial arrestaron a distintos jóvenes, durante la marcha con la que el año pasado se conmemoró la Matanza de Tlatelolco, y los entregaron a policías de la Secretaría de Seguridad Pública para su procesamiento formal.

En ese momento, el procurador de Justicia del DF, Rodolfo Ríos Garza, admitió que agentes de la PGJDF se habían infiltrado en las protestas para realizar detenciones, siempre en coordinación con la SSDF. “Efectivamente, la Policía de Investigación está informalmente vestida de civil –dijo en octubre de 2013 el funcionario– (…) En todos los operativos hay una extraordinaria colaboración entre la SSPDF y la PGJDF, por lo que, normalmente, en todos los actos masivos donde haya un grupo importante de personas hay elementos de las dos (corporaciones)”.

La participación de policías vestidos de civil fue nuevamente constatada el 1 de diciembre de 2013, cuando personas sin uniforme ni identificación oficial capturaron a distintos manifestantes que pretendían protestar frente a Televisa.

En ese momento, de hecho, Animal Político no sólo pudo captar en video el momento en que estos civiles capturaban a jóvenes a los que luego entregaban a agentes de la SSP, sino que, incluso, pudo ser captado el instante en que un funcionario capitalino que coordinaba el operativo le sembró un pasamontañas a uno de los detenidos.

**Nota publicada el 3 de diciembre.

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#YoSoyAnimal

El innovador y exitoso método nórdico para acabar con el acoso escolar

El acoso en la escuela suele dejar secuelas que la víctima puede llegar a experimentar por décadas. Pero hay metodologías que ayudan a cambiar el entorno escolar para evitar que esto ocurra.
2 de mayo, 2022
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Lady Gaga, Shawn Mendes, Blake Lively, Karen Elson, Eminem, Kate Middleton y Mike Nichols. Estas son solo algunas de las personas que han hablado de su experiencia como víctimas del acoso escolar y el dolor que esto les ha causado en la infancia y en etapas posteriores de su vida.

Cualquiera que haya sido victimizado de niño comprenderá los sentimientos de vergüenza que pueden generar este tipo de experiencias. Y las consecuencias no se quedan ahí.

Investigaciones recientes sugieren que los efectos del acoso infantil pueden persistir durante décadas, con cambios duraderos que pueden ponernos en mayor riesgo de enfermedades mentales y físicas.

Estos hallazgos están llevando a un número cada vez mayor de educadores a cambiar su punto de vista sobre el matoneo: de una situación inevitable del crecimiento a una violación de los derechos humanos de los niños.

“La gente solía pensar que el acoso escolar era un comportamiento normal y, en algunos casos, que incluso podría ser algo bueno, porque ayuda a fortalecer el carácter”, explica Louise Arseneault, profesora de psicología del desarrollo en el King’s College de Londres, en Reino Unido.

“Les tomó mucho tiempo comenzar a considerar este comportamiento como algo que puede ser realmente dañino”.

Con este cambio de mentalidad, muchos investigadores ahora están probando varios esquemas contra el acoso, con algunas estrategias nuevas y emocionantes para crear un entorno escolar más amable.

Cultura de tolerancia de la victimización

El Programa de Prevención del Acoso Olweus (Olweus Bullying Prevention Program) es uno de los esquemas que más se ha puesto a prueba.

Lady Gaga

Getty Images
Lady Gaga es uno de los personajes famosos que ha hablado abiertamente sobre su experiencia de acoso escolar.

Fue desarrollado por el fallecido psicólogo sueco-noruego Dan Olweus, quien encabezó gran parte de las primeras investigaciones académicas sobre la victimización infantil.

El programa se basa en la idea de que los casos individuales de acoso suelen ser producto de una cultura más amplia que tolera la victimización. Como resultado, intenta abordar todo el ecosistema escolar para evitar que prospere el mal comportamiento.

Como muchas otras intervenciones, el Programa Olweus comienza con un reconocimiento del problema. Por este motivo, los colegios deberían realizar una encuesta para preguntar a los alumnos sobre sus experiencias.

“Saber lo que está pasando en tu edificio es realmente importante y puede guiar tus esfuerzos de prevención del acoso escolar”, dice Susan Limber, profesora de psicología del desarrollo de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, Estados Unidos.

El Programa Olweus alienta a la escuela a establecer expectativas muy claras para un comportamiento aceptable, y las consecuencias si se infringen esas reglas.

“ no deberían ser una sorpresa para el niño”, dice Limber. Los adultos deben actuar como modelos positivos a seguir, que refuercen los buenos comportamientos y muestren tolerancia cero ante cualquier forma de victimización.

También deben aprender a reconocer los lugares dentro de la escuela donde es más probable que ocurra la intimidación y supervisarlos regularmente.

Acoso escolar

Getty Images

“Todos los adultos de la escuela necesitan una formación básica sobre el acoso: las personas que trabajan en la cafetería, los conductores de autobuses, el conserje”, señala Limber

A nivel del aula, los propios niños organizan reuniones para discutir la naturaleza del acoso escolar y las formas en que pueden ayudar a los estudiantes que son víctimas de este comportamiento.

El objetivo, en todo ello, es conseguir que el mensaje anti-intimidación quede arraigado en la cultura de la institución.

Resultados positivos

Al trabajar con Olweus, Limber probó el esquema en varios entornos, incluida una implementación a gran escala en más de 200 escuelas en Pensilvania.

Sus análisis sugieren que el programa resultó en 2.000 casos menos de intimidación durante dos años. Es importante destacar que los investigadores también observaron cambios en la actitud general de la población escolar hacia el acoso, incluida una mayor empatía con las víctimas.

Los resultados de Limber no son los únicos que muestran que las campañas sistemáticas contra el acoso pueden generar un cambio positivo.

Comedor escolar

Getty Images
Todo el personal de la escuela debería estar alerta a las posibles señales de intimidación y matoneo.

Un metanálisis reciente, que examinó los resultados de 69 ensayos, concluyó que las campañas contra el acoso escolar no solo reducen la victimización sino que también mejoran la salud mental general de los estudiantes.

Curiosamente, la duración de los programas no pareció predecir sus posibilidades de éxito.

“Incluso unas pocas semanas de intervención fueron efectivas”, dice David Fraguas, del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, España, quien fue el autor principal del estudio.

Atentos a las señales

La intimidación no acaba en la escuela, y Limber argumenta que los padres y cuidadores deben estar atentos a las señales que indican que puede haber un problema. “Debes ser proactivo al hablar sobre el tema, no esperes a que surja”, dice.

“Puedes hacerlo como parte de una conversación del tipo: ‘¿Cómo van las cosas con tus amigos? ¿Tienes algún problema?'”.

Ella enfatiza que el adulto debe tomar en serio las preocupaciones del niño, incluso si parecen triviales desde una perspectiva externa, al mismo tiempo que debe mantener una mente abierta.

“Escucha atentamente y trata de controlar tus emociones mientras las escuchas”. El cuidador debe evitar hacer sugerencias apresuradas sobre cómo el niño puede manejar el problema, ya que esto a veces puede crear la sensación de que la víctima tiene la culpa de la experiencia.

Acoso escolar

Getty Images
Todos los sitios donde puede ocurrir el acoso dentro de la institución educativa deberían estar supervisados.

Si corresponde, el padre o tutor debe iniciar una conversación con la escuela, que debe elaborar un plan de inmediato para asegurarse de que el niño se sienta seguro. “Lo primero es centrarse en ese niño y sus experiencias”.

Crecer rara vez va a ser fácil: los niños y los adolescentes están aprendiendo a manejar las relaciones sociales y eso va a traer dolor y malestar.

Pero como adultos, podemos hacer un trabajo mucho mejor al enseñarles a los niños que ciertos tipos de comportamientos nunca son aceptables: no hay nadie a quien culpar sino a los mismos agresores.

Estas lecciones podrían tener un impacto generalizado en la salud y la felicidad de muchas generaciones venideras.

*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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