Van 36 muertos tras estampida en Shanghái; "La gente empezó a caerse, fila a fila"
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Van 36 muertos tras estampida en Shanghái; "La gente empezó a caerse, fila a fila"

El gobierno de Shanghái dijo que otras 47 personas fueron atendidas en hospitales, incluyendo 13 con lesiones graves, tras el caos desatado unos 30 minutos antes de la medianoche. Siete de los heridos recibieron el alta hospitalaria el jueves por la tarde.
1 de enero, 2015
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Un grupo de personas tratan de pasar la valla formada por guardias de seguridad el jueves 1 de enero de 2015 en un hospital donde son atendidas las víctimas de una estampida registrada durante las celebraciones del Año Nuevo en Shanghái, China, y en la cual decenas de personas murieron. (Foto AP)

Un grupo de personas tratan de pasar la valla formada por guardias de seguridad el jueves 1 de enero de 2015 en un hospital donde son atendidas las víctimas de una estampida registrada durante las celebraciones del Año Nuevo en Shanghái, China, y en la cual decenas de personas murieron. (Foto AP)

La gente que no podía contactar con sus amigos y familiares se dirigía el jueves a los hospitales ansiosa por obtener información tras una estampida durante las celebraciones de Año Nuevo en un histórico muelle de Shanghái en la que fallecieron 36 personas, la peor catástrofe de los últimos años en una de las ciudades escaparate de China.

El gobierno de Shanghái dijo que otras 47 personas fueron atendidas en hospitales, incluyendo 13 con lesiones graves, tras el caos desatado unos 30 minutos antes de la medianoche. Siete de los heridos recibieron el alta hospitalaria el jueves por la tarde.

La oficina de información del gobierno local dijo que entre los muertos había un taiwanés, y que otros dos, además de un malasio, estaban entre los heridos.

Los acontecimientos se produjeron en la Plaza Chen Yi, que se ubica en el área ribereña de la ciudad conocida como Bund, una avenida con edificios de arquitectura art decó de las décadas de 1920 y 1930, cuando Shanghái era sede bancos internacionales y casas de bolsa. El área suele atestarse de espectadores durante eventos importantes.

En uno de los hospitales donde se atendía a los heridos, la policía llevó fotos de los fallecidos a quienes no pudo identificar, lo que causó que decenas de familiares que aguardaban noticias se apiñaran alrededor de la mesa. No todos podían mirar. Una mujer joven que miró las fotos que alguien tomó con un celular rompió a llorar.

Una vendedora de veintitantos años que se negó a dar su nombre dijo que había estado celebrando el Año Nuevo con tres amigos. “Escuché a gente gritar, alguien se cayó, la gente gritaba ‘no corran”’, relató. Dijo que no había podido localizar a unos de sus amigos. “Había demasiada gente y no podría mantenerme de pie”.

La agencia oficial de noticias Xinhua citó a una mujer por el apellido Yin que se vio sorprendida con su hijo de 12 años en medio de una multitud de gente empujando para subir y bajar los escalones que conducen desde la plaza.

“Entonces la gente empezó a caerse hacia abajo, fila a fila”, dijo Yin. Cuando su hijo se puso a salvo, tenía huellas de zapatos por toda su ropa, “su frente estaba magullada, tenía dos marchas profundas en el cuello y le sangraban la boca y la nariz”, añadió.

Xia Shujie, vicepresidente del Hospital Popular No. 1 de Shanghái, dijo a periodistas que algunas de las víctimas habían sido asfixiadas.

En el hospital, que estaba custodiado por la policía, un hombre que sólo dio su apellido, Li, dijo que había identificado el cuerpo de un primo de su esposa entre los muertos.

Antes el jueves, los familiares que buscan desesperadamente información intentaron empujar a los guardias del hospital para acceder al edificio, pero estos emplearon un banco para contenerlos. Más tarde, permitieron que los familiares entrasen en el centro.

CCTV America, la versión estadounidense de la televisora estatal China Central Television, publicó un video de las calles de Shanghái después de la estampida, en el que se pueden ver pilas de zapatos entre los despojos.

Una fotografía del lugar difundida por la agencia estatal de noticias china Xinhua muestra a por lo menos una persona haciendo compresiones sobre el pecho de un hombre sin camisa, mientras otras personas yacen tiradas cerca. Otra imagen muestra la zona acordonada por la policía.

El jueves por la mañana, docenas de agentes patrullaban la zona mientras turistas seguían paseando por la plaza, un pequeño trozo de hierba dominado por una estatua de Chen Yi, el primer alcalde comunista de la ciudad.

Las escaleras van desde la plaza a una carretera a través de varios edificios.

“Estábamos escaleras abajo y queríamos subir, y quienes estaban escaleras arriba querían bajar, así que fuimos empujados por las personas que venían de arriba”, dijo un hombre lesionado a Shanghái TV. “Todos los que querían subir se cayeron en las escaleras”.

Xinhua citó al testigo Wu Tao diciendo que algunas personas se habían abalanzado para agarrar cupones que parecían billetes de dólar con el nombre de un bar que estaban siendo lanzadas desde una ventana de un tercer piso. Dijo que la causa de la estampida sigue bajo investigación.

La semana pasada, el periódico Shanghái Daily reportó que el tradicional conteo de fin de año en Bund, que normalmente atrae a unas 300.000 personas, había sido cancelado, al parecer por problemas de control de multitudes. El reporte decía que se realizaría una versión “achicada” del evento, pero que no estaría abierta al público.

La estampida parece haberse registrado cerca de esa área.

AP

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Elecciones en Nicaragua: 3 claves para entender la esperada tercera reelección consecutiva

Daniel Ortega avanza hacia un nuevo mandato en Nicaragua en medio de denuncias por las trabas a la participación de la oposición.
Getty Images
7 de noviembre, 2021
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Como hace cinco años, este domingo se espera un nuevo triunfo de Daniel Ortega sin oposición.

El presidente de Nicaragua se declaró ganador en las presidenciales de 2016 de manera arrolladora. El colegio electoral le adjudicó el 72% de los votos. Pero los comicios quedaron manchados porque el mandatario izquierdista no tuvo competencia: el poder judicial, que según sus críticos está controlado por él, había ilegalizado a la oposición.

Este domingo se espera que Ortega, quien cumplirá 76 años a final de mes, sea elegido presidente por cuarta vez, la tercera de manera consecutiva, en un contexto similar al de hace cinco años.

“El poder no está en juego, no hay competencia electoral”, dice tajante a BBC Mundo el analista político Eliseo Núñez. “Ortega controla todo y ahora en 2021 con mano de hierro”, destaca.

En los últimos cuatro meses, la Justicia ordenó el encarcelamiento de siete precandidatos que se perfilaban como rivales de Ortega en los comicios junto a 32 líderes opositores y empresarios -otrora aliados- que están acusados de “conspiración y traición a la patria”.

Una reciente encuesta de Gallup divulgada hace dos semanas destacó que hasta el más impopular de todos los candidatos opositores presos habría derrotado al líder izquierdista que gobierna Nicaragua desde 2007, luego de un primer periodo presidencial en los años ochenta.

El sondeo reveló un dato nunca visto para el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el fuerte partido político que lidera Ortega: su simpatía política había bajado a 9%, luego de sobrepasar el 70% en 2016.

“En 2016 le bastó nada más ilegalizar a la oposición, ahora apresó a todos los candidatos”, dice Núñez, exiliado en Costa Rica.

“No eran ni precandidatos ni de su propio grupo, mucho menos que fueran precandidatos presidenciales. Eso nunca existió”, dijo Ortega tras los arrestos de los opositores Cristiana Chamorro, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, entre otros.

Oscar René Vargas, un sociólogo que fue miembro de la Dirección Nacional del FSLN, dice que Ortega no quiso competir en las elecciones porque sabe que perdió el apoyo de la población.

“Las encuestas no mienten, por eso tiene a partidos comparsas o zancudos como sus contrincantes”, dice Vargas.

En BBC Mundo resumimos en tres claves el momento político que explica la esperada reelección de Ortega.

Protestas en Nicaragua

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1. Las protestas de 2018

Ortega gobierna Nicaragua desde 2007 y hasta 2018 gozó de altos niveles de popularidad, según diversas encuestas. En abril de 2018 estudiantes universitarios y campesinos salieron a las calles a protestar contra una reforma a la seguridad social que disminuía beneficios sociales a los jubilados. Las revueltas fueron reprimidas violentamente por la policía.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuantificó 328 personas fallecidas durante las protestas, la mayoría opositores al gobierno a manos de policías o civiles armados leales a Ortega.

El gobierno calificó las protestas como “un intento de golpe de estado” y acusó a Estados Unidos y la Iglesia Católica de alentarlas.

Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo.

Getty Images

Desde entonces, el país centroamericano de 6,2 millones de habitantes y uno de los más pobres de América Latina vive una continua crisis política agravada en 2021.

El gobierno no solo apresó este año a los líderes opositores más visibles, sino que también cerró el principal diario del país, La Prensa, con casi 100 años de historia, encarceló a su gerente general, al que señaló de lavado de dinero, y obligó a buena parte de sus periodistas más críticos a irse al exilio.

“Seguimos vivos en la parte digital, pero nuestros periodistas trabajan casi clandestinos en Nicaragua”, dice a BBC Mundo una autoridad de La Prensa que tuvo que salir del país.

2. La respuesta de la comunidad internacional

La situación en Nicaragua ha llamado la atención de la comunidad internacional. Estados Unidos ha dicho que las de este domingo no son unas elecciones libresy ha sancionado a 28 funcionarios nicaragüenses, incluyendo a la vicepresidenta del país y esposa de Ortega, Rosario Murillo, junto a cuatro de sus hijos.

A esa condena se ha sumado Canadá y la Unión Europea y la OEA (Organización de Estados Americanos), que ya tiene una sesión programada para el 10 de noviembre para analizar la situación de Nicaragua.

Experto en negociar al filo del abismo, “Ortega está aislado internacionalmente y si bien es cierto que las sanciones económicas impuestas por varios países no han impactado directamente los préstamos del país con la comunidad internacional, pronto comenzarán a sentirse los efectos”, dice Vargas.

Opositores en el exilio

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Además de detenidos, otros opositores han salido del país y hacen política desde fuera.

El Senado de Estados Unidos aprobó esta semana una ley, a la que han llamado Renacer, que está pensada para poner más presión a Ortega hasta que haya elecciones “libres y justas”.

“Con Ortega encarcelando a más de 150 presos políticos, incluidos prácticamente a todos los candidatos presidenciales de la oposición, no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras su régimen consolida una tercera dictadura en América Latina”, dijo el senador Bob Menéndez.

La ley, ahora en el despacho de Joe Biden para que sea firmada por el presidente, obliga a los representantes de Washington en los organismos internacionales a limitar el acceso a préstamos de Nicaragua.

Pero el punto más importante de la ley es el relacionado con la posible revisión del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Nicaragua, mediante el cual ingresan libre de aranceles o con tasas preferenciales el 60% de las exportaciones nicaragüenses a suelo estadounidense. El tratado tiene una cláusula sobre gobernabilidad y derechos humanos y eso piden revisar los legisladores.

“Si Estados Unidos pone a revisión ese tratado, sería catastrófico para la economía de Nicaragua y el fin de Ortega”, dice un economista nicaragüense que pide anonimato por miedo a represalias.

Ortega acusa a Estados Unidos de injerencia y de promover desde hace años un cambio de gobierno en el país.

Camisetas a favor de Ortega.

Getty Images
Daniel Ortega alcanzará los 20 años en el poder al final del mandato que casi con seguridad ganará este domingo.

Pero ni la presión internacional de los últimos meses obligó a Nicaragua a permitir observación electoral nacional o internacional. En 2014, una reforma electoral aprobada por la mayoría de diputados leales a Ortega cambió el terminó de “observador” por “acompañante”. Y ningún organismo de peso como la OEA, Unión Europea o el Centro Carter estará observando las elecciones.

Ortega aseguró en junio que las sanciones no doblegarían a su administración y analistas opinan que, a pesar de aislar al país aún más, no provocarían un cambio de gobierno, como tampoco ha sucedido en Cuba y Venezuela.

3. Los efectos de la crisis en la calle

Con la bonanza económica impulsada por US$600 millones anuales en cooperación petrolera venezolana e inversión extranjera directa, Nicaragua mantuvo altos niveles de crecimiento económico hasta 2017. El país crecía a un promedio de 4%, según cifras del Banco Mundial (BM)

Debido a las protestas que paralizaron el país en 2018 y a los efectos de la pandemia del coronavirus en 2020, el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo casi 9%, según el Banco Mundial.

Mercado de Managua

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106.000 nicaragüenses se han ido del país desde 2018.

“La pobreza va en aumento ya que las principales fuentes de ingresos, los salarios y las entradas de las empresas familiares siguen estando afectadas”, dijo el BM.

Ortega y la vicepresidenta, su esposa Rosario Murillo, podrían usar las sanciones para justificar la contracción económica del país más grande de Centroamérica.

Algunos analistas creen que Ortega y Murillo buscarán negociar con sectores empresariales de peso para reactivar la economía, buscando un efecto estabilizador para su administración y normalizador de la sociedad como antes de 2018.

Hombre delante de una pancarta de la campaña de Ortega

Getty Images

Pero entre las recientes detenciones están las de los líderes del Consejo Superior de la Empresa Privada, Michael Healy Lacayo y Álvaro Vargas, quienes enfrentan cargos similares a los precandidatos presidenciales detenidos.

En medio de la crisis política, más de 106.000 nicaragüenses se han ido del país desde 2018, según cálculos de Naciones Unidas. Y en el último año, por la pandemia, la migración se ha acelerado.

En enero pasado, 595 nicaragüenses fueron detenidos en la frontera de Estados Unidos. En julio ya habían sido detenidos en los mismos puestos fronterizos 13.391 nicaragüenses, según cifras oficiales.

La salida de nicaragüenses influye en la economía. El Banco Central de Nicaragua proyecta que para el cierre de 2021 habrán ingresado al país en remesas US$2.000 millones, el 17% del Producto Interno Bruto (PIB), un gran incentivo para un país que, según las proyecciones, seguirá expulsando migrantes en los próximos años.


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