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Visionary Photo.Mind.

La activista indígena que defiende con rap los derechos de la mujer

La rapera oaxaqueña Mare Advertencia Lírika mezcla en sus letras de denuncia social géneros como la música tradicional de cuerdas, el funk, la banda de viento, o el reggae.
Visionary Photo.Mind.
Por Manu Ureste
9 de enero, 2015
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La rapera oaxaqueña Mare Advertencia Lírika. //Foto: Visionary Photo.Mind.

La rapera oaxaqueña Mare Advertencia Lírika. //Foto: Visionary Photo.Mind.

Sin más adornos en su estética que el pelo negro recogido en una larga cola de caballo, unos pendientes que cuelgan de las orejas con forma de atrapasueños, y un pañuelo violeta que le abraza el cuello, Mare Advertencia Lírika observa al público que se agolpa frente a ella.

El DJ suelta la base del tema.

La rapera de 27 años y activista de origen zapoteco acompaña el ritmo de la pista haciendo un movimiento casi imperceptible con la cabeza.

Agarra el micro con la mano izquierda, lo rodea atrapando el cable formando una pinza con los dedos, y respira hondo.

Entonces, dispara:

Qué belleza la que tú representas bajo de ese traje
¡Qué belleza mujer! Pero que sea más tu coraje
¡No dejes que nadie te pise! ¡que no te manden!
Que lo mejor de ti, no lo oculte el maquillaje…

Mare fluye sobre las letras.

Suelta descargas con un estilo pausado, intercalando sonrisas que dejan ver una aperlada fila de dientes bien ordenada, con los movimientos eléctricos y agresivos de su brazo derecho que marca el ritmo de las ideas.

“¡Ya deja de tragarte la basura sexista! –apunta ahora con el dedo hacia los jóvenes de ambos sexos que la escuchan-. ¡Ya deja de pensar que “mejor es quien mejor vista”! ¡Ya deja las revistas! Lo que tu vida controla, porque naciste libre, y te hiciste esclava de la moda…”

Al otro lado de la tarima, el público suelta un rugido.

****

Sentada en un sillón de grandes orejas en una cafetería de la zona rosa de la Ciudad de México, Mare da un trago de la naranjada con hielo que acaba de ordenar, y comienza a explicar que sus orígenes en el Rap se deben al grafiti; arte urbano que hace más de una década, cuando tenía 16 años, le abrió la puerta a una cultura que conjuga poesía, activismo, e indignación. Ingredientes ideales para unos versos que escupen rabia.

“En mis letras hablo de las injusticias sociales, porque también las he vivido desde mi propia experiencia –dice sin parar de mover las manos la también defensora de los derechos de las comunidades indígenas de Oaxaca-. Hablo, a veces jugando y otras no, de la situación de violencia que hay en el país, de la corrupción, de la violencia de género. También hablo sobre las políticas públicas de nuestros gobiernos, y sobre la criminalización de las comunidades. En realidad, es complicado decir cuáles son los temas de los que hablo en mi Rap, aunque sí hay algunos que son muy específicos”.

Uno de esos temas “muy específicos” es el del “empoderamiento de la mujer” y el papel que ésta juega en una sociedad marcada tradicionalmente por el dominio del hombre, señala la oaxaqueña, que destaca en este sentido que el Hip Hop ha sido en su vida una herramienta fundamental para desarrollarse como mujer.

“El Rap me ayudó a empoderarme como mujer. Me dio una herramienta, me ayudó a cambiar, a encontrarme a mí misma, a encontrar mi identidad, y a reconstruirme”, dice la zapoteca, que recientemente, en el pasado 2014, se reivindicó abiertamente como feminista. Condición que también la ha llevado a ser muy crítica con su género, tal y como lo demuestra la letra del video descrito en la introducción de esta entrevista, en la que llama a despertar la conciencia de aquellas mujeres que siguen esperando “a un galán de telenovela” para realizarse dentro de la sociedad.

“La idea del amor romántico de los cuentos de hadas ha sido una de las cosas que más ha perjudicado a las mujeres dentro de la sociedad –dice tajante-. Porque de ahí viene la idea de que tenemos que casarnos, de tener que soportar lo que sea porque él es el hombre de nuestra vida, porque yo con el amor lo voy a cambiar, y porque no importa lo suceda mientras él esté conmigo”.

“Y ese tema (¡Qué mujer!) lo hice en un momento en el que me di cuenta de qué tan mal estábamos –expone ahora mientras se recoge el pelo con destellos cobrizos en una cola-. Y hasta ahora lo sigo viendo así: nos creímos el cuento de hadas y seguimos esperando que el hombre resuelva nuestros problemas. Porque la realidad es que la mayoría de la gente somos machistas. En diferentes grados, tal vez. Pero es así. Y mientras sigamos educando a las niñas con Disney, mientras sigamos viendo telenovelas que reproducen esos cuentos de hadas, esto va a seguir existiendo”, asevera la zapoteca.

No obstante, Mare también resalta que en sus letras el tema de la mujer abarca muchos otros ámbitos que van más allá de la equidad de género y el machismo.

“Por ejemplo –detalla-, ‘Devuélvemelas’ es un tema sobre las desapariciones forzadas en México. Y decidimos sacar el video ahora porque el caso Ayotzinapa es solo la punta del iceberg que ha destapado una gran cantidad de problemas que están conectados directamente con la desaparición de mujeres. Y esto lo vemos en Ciudad Juárez, en el Estado de México, en Narayit, en Oaxaca, y en todo el país, y en todo el mundo. Porque lamentablemente es un tema que sigue vigente, que sigue creciendo, que no se ha logrado controlar, y que las autoridades no han puesto la energía ni los recursos necesarios para que se frene”.

Por otra parte, cuestionada sobre cómo ha recibido la escena del Rap a una mujer de origen indígena, que hace de la denuncia social su fuente de inspiración, que busca incluir estilos tan diversos como la música tradicional de cuerdas, el huapango, el funk, o el reggae, y que huye de las famosas ‘peleas de gallos’ –combates dialécticos entre dos raperos-, Mare responde con naturalidad que su estilo va por otro camino del de la escena actual, aunque no se siente excluida.

“Yo siento que por la influencia que traigo de movimiento social y magisterial en Oaxaca, mi camino en el Rap se ha ido hacia otro lado. Sin embargo, no creo que rompa con lo que hacen otros raperos y raperas en México. Sí estoy enterada de lo que sucede en la escena, pero también creo que lo que yo hago puede llegar a otro tipo de público”, comenta.

-¿Crees que el Rap se ha olvidado de la denuncia social y se ha centrado demasiado en los raperos? ¿En las peleas de egos? –se le plantea al respecto-.

Mare se mueve en el sillón de grandes orejas y echa un vistazo a través del ventanal de la cafetería, por la que se ve el tráfico fluir y una farola negra desconchada.

A continuación, contesta.

“A veces me preguntan que cómo yo, siendo feminista y activista social, estoy en un ambiente que es tan violento. Pero yo creo que el rap es parte de una sociedad que tiene esos problemas –platica moviendo manos y cabeza, haciendo que los pendientes de color fucsia que lleva a juego con la blusa se balanceen de un lado a otro-. O sea, la sociedad tal y como la conocemos hoy, es una sociedad consumista, individualista, basada en la competencia. Y si te das cuenta la educación también está basada en esa competencia. Entonces, ¿cómo podemos esperar que los jóvenes tengan otra visión?”, cuestiona al aire la rapera, y concluye: “En realidad, esto funciona muy bien para el Estado. Le conviene que tú no pienses como sociedad, y que estés ensimismado sólo en ti. Pensando todo el rato en cómo te ves más bonito o qué te vas a comprar. Y esto sucede también dentro del Rap y en muchos otros sectores de la sociedad”.

 

****

Mare hizo dos discos y un demo con la agrupación Advertencia Lírika. En 2010 salió a la luz ‘¡Qué Mujer!’, su primer material como solista y ya con el nombre Mare Advertencia Lírika. En 2013 publica su segundo trabajo: Experimental Prole.

En ese tiempo he realizado diversos shows en los que ha llevado su música a cada una de las ocho regiones de su natal Oaxaca, a 15 estados de la República mexicana, a siete estados en la Unión Americana, y a Guatemala. Este mes de enero comienza una gira por Chile, Perú y Bolivia. A su regreso, en abril, espera entrar de nuevo al estudio para preparar su próximo trabajo.

Aquí puedes checar el Facebook de Mare Advertencia Lírika.

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¿Por qué todavía se guardan dos muestras del virus de la Viruela?

Un incendio en un laboratorio ruso encendió las alarmas sobre una de las muestras que existen en el mundo de la viruela, una enfermedad que acabó con la vida de 300 millones de personas solo en el siglo XX.
17 de septiembre, 2019
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La noticia parecía volver realidad un guión de Hollywood.

Las autoridades rusas confirmaron este martes que se había registrado una explosión y un incendio en un laboratorio donde se almacenan, entre otras cosas, virus tan letales como el del ébola.

El Centro Nacional de Investigación de Virología y Biotecnología, conocido en la era soviética como Instituto Vector, había sufrido daños menores en uno de sus edificios, ubicados en la localidad de Novosibirsk, en la región de Siberia, según informó la agencia estatal rusa Ria-Novosti.

Sin embargo – y esa era la razón del comunicado-, quedaba claro que la explosión, causada por un cilindro de gas, había ocurrido en una “zona donde no se encontraba material biológico almacenado”.

“Los voceros del Centro de Investigación han enfatizado que este incidente no representa ninguna amenaza biológica ni de ningún orden para la población en general”, señaló la agencia.

Pero la noticia ya estaba dando la vuelta por redes sociales (en Twitter, el hashtag #bioweapons era tendencia) por una simple razón: este laboratorio es uno de los dos lugares en el mundo donde se encuentra una muestra del virus que causa la viruela, una de las enfermedades más letales en la historia de la humanidad.

En el siglo XX, la viruela causó la muerte de casi 300 millones de personas alrededor del planeta.

Sin embargo, fue erradicada hacia 1980, una época en la que el mundo estaba dominado por dos potencias: EE.UU. y la Unión Soviética.

Una muestra quedó en territorio ruso, mientras la otra la conserva el los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., el CDC, en Atlanta.

“Este edificio fue utilizado dentro del programa de defensa contra armas biológicas en la era soviética y ahora se dedica a la investigación de enfermedades como la hepatitis e y el ébola“, confirmó Ria-Novosti.

Pero, ¿cómo quedaron esas dos muestras del virus de la viruela en dichos laboratorios durante de la guerra fría?

Viruela mortal

La viruela es un viejo conocido de la humanidad: se sabe que causó la muerte del faraón Ramsés V hace más de 3.000 años y la del zar ruso Pedro II en 1730.

También fue la causante de la muerte de millones de personas más.

La enfermedad, causada por el Variola virus y conocida por el sarpullido que produce en la piel, fue llamada “el monstruo moteado” (speckled monster) por Edward Jenner, el científico británico que logró crear la primera vacuna efectiva contra el padecimiento en el siglo XVIII.

Pero, a pesar de que existía una vacuna eficaz desarrollada hacía más de 200 años, en el siglo XX el virus seguía arrasando con poblaciones enteras debido al crecimiento demográfico y el aumento de las migraciones.

De acuerdo a la periodista de la BBC Colette Flight, “la velocidad de contagio y la altda tasa de mortandad de la viruela la hacían casi incontrolable cuando ocurría algún brote”.

Por esa razón, a mediados de la década de 1950, con una pandemia global en ciernes, el viceministro de salud de la Unión Soviética, Viktor Zhdanov, propuso cambiar la estrategia: darle una mirada global al asunto.

Virus de la viruela

Getty Images
La viruela se erradicó en 1980.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) le hizo caso e inició un proceso que fue liderado esta vez por un estadounidense: el epidemiólogo Donald Henderson.

A partir de 1967, y de la mano de una agresiva campaña de vacunación alrededor del mundo, el virus fue borrado del planeta: el último caso conocido fue el de un joven en Somalia en octubre de 1977.

El 8 de mayo de 1980 la OMS declaró la erradicación total de la viruela.

Pero lo cierto es que dos muestras vivas habían sobrevivido.

Laboratorio Vector

Con el fin de combatir la enfermedad en caso de que ocurriera otro brote, la OMS decidió guardar dos muestras en los únicos laboratorios que tenían el nivel suficiente de seguridad para albergar semejante virus: los CDC de Atlanta, en el corazón de EE.UU., y el laboratorio del Instituto Vector, en la Siberia rusa.

Lo curioso de este último laboratorio es que hacía parte de la infraestructura creada por la Unión Soviética con el ánimo de defenderse de un posible ataque biológico.

De acuerdo a los registros del libro “Riesgo biológico: la verdadera historia del mayor programa encubierto de armas biológicas en el mundo”, del científico ruso Ken Alibek, aunque la Unión Soviética firmó en 1972 un acuerdo para no producir armas biológicas, continuó investigando el tema porque “temía que Estados Unidos no cumpliera con lo pactado”.

Según Alibek -quien trabajó en dicho programa de defensa-, la Unión Soviética utilizó el laboratorio del Insituto Vector, debido a sus altos niveles de seguridad, como una de las instalaciones donde llevó adelante estas investigaciones.

Recipientes en un laboratorio

Getty Images
Se teme que ocurra un accidente en un laboratorio y que el virus se propague.

Lo cierto es que, con el final de la guerra fría, varios organismos – entre ellos, grupos de investigación de la OMS- comenzaron a solicitar la destrucción total de las muestras para evitar una nueva epidemia, pero sobre todo para que no llegaran a las manos de agentes internacionales que pudieran convertirlas en armas biológicas.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y los ataques con ántrax que ocurrieron días después llevaron a varios científicos de Estados Unidos, India, Rusia y Japón a solicitar que no se eliminaran las muestras, según investigó el periodista británico Steve Connor, del diario The Independent.

“Estos científicos creen que el desarrollo de nuevas vacunas efectivas se debe hacer en muestras vivas del virus. Y no se sabe si los llamados terroristas tienen una muestra, por lo que la destrucción de las muestras podría ayudarlos a concretar sus planes de ataque”, escribió Connor en 2002.

Desde entonces, la existencia de las muestras se rodeó de controversia.

Hasta ahora, las dos posiciones contrapuestas se mantienen: están quienes piensan que es mejor destruir los virus de una vez y para siempre para evitar ataques biológicos, y quienes prefieren mantener las muestras para desarrollar nuevas vacunas si hiciera falta.

De hecho, el año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un medicamento para combatir el virus.

¿La razón? Precaución. Las autoridades estadounidenses temen que la viruela pueda utilizarse como arma biológica y quieren estar preparadas.


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