Quién es Hayat Boumeddiene, la mujer más buscada de Francia
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Quién es Hayat Boumeddiene, la mujer más buscada de Francia

Boumeddiene era pareja del sujeto armado que este viernes murió a tiros tras tomar como rehenes a unas 20 personas en un supermercado judío en París. La mujer también conocía a los hermanos Kouachi, quienes atacaron el semanario Charlie Hebdo y también murieron baleados en una operación comando.
Foto: AP
10 de enero, 2015
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En esta combinación de imágenes proporcinada por la policía de París, Amedy Coulibaly, a la izquierda, y Hayet Boumddiene, dos sospechosos mencionados por la policía como cómplices en un atentado contra un uspermercado en el este de París, el 8 de enero de 2015. (AP Foto/Prefectura de Policía de París)

En esta combinación de imágenes proporcinada por la policía de París, Amedy Coulibaly, a la izquierda, y Hayet Boumddiene, dos sospechosos mencionados por la policía como cómplices en un atentado contra un uspermercado en el este de París, el 8 de enero de 2015. (AP Foto/Prefectura de Policía de París)

El paradero de Hayat Boumeddiene, de 26 años de edad, aún es desconocido. Igualmente es incierto si participó con su pareja, Amedy Coulibaly, en la toma de rehenes este viernes en un supermercado judío en París, que culminó con la trágica cifra de cuatro personas muertas.

Lo que sí parece estar confirmado es que la joven sospechosa estuvo en el incidente armado donde murió una policía el jueves. Incluso la mujer es la principal sospechosa de haberla matado.

De acuerdo a la oficina del fiscal de París, la pareja tenía una relación estable y el año pasado se habían puesto en contacto con uno de los hermanos Kouachi, sospechosos de ser autores materiales de la masacre en las oficinas del semanario Charlie Hebdo en la capital francesa, donde murieron 12 personas.

Lea también: Policía de Francia abate a sospechosos del ataque a Charlie Hebdo

Las autoridades creen que Boumeddiene tiene algún grado de complicidad en la organización del ataque a Charlie Hebdo, el peor atentado extremista que experimenta Francia en décadas.

De acuerdo a la oficina del fiscal, Boumeddiene intercambió unas 500 llamadas telefónicas con la esposa de Cherif Kouachi, uno de los hombres armados involucrados en el ataque al semanario satírico.

Esto la ha convertido -de una mujer prácticamente anónima- en la persona más buscada de Francia.

Los hechos

Durante la mañana de ayer viernes, la policía francesa había emitido una orden de arresto contra Boumeddiene y su novio por la muerte de la agente policial.

No se había concretado la orden cuando Amedy Coulibaly tomó como rehenes a unas 20 personas dentro de un supermercado kosher en París.

Coulibaly pedía como condición para liberar a los rehenes, la salida segura de los hermanos Kouachi, quienes estaban rodeados por la policía en un hecho separado en una imprenta cerca de París.

En efecto, se reveló en la noche de este viernes que el canal de televisión francés BFM pudo hablar con uno de los hermanos Kouachi y con Coulibaly antes de que fueran ultimados por la policía, y estos confirmaron que sus acciones las habían coordinado.

Tanto Coulibaly como los hermanos Kouachi murieron en manos de la policía en operaciones tipo comando. Cuatro de los rehenes del supermercado también murieron, según confirmó el presidente de Francia, Francois Hollande.

Cómo se conocieron

Boumeddiene supo de los hermanos Kouachi a través de su pareja y la policía cree que se radicalizó tras conocer en 2005 a Coulibaly mientras estaba en prisión por robo.

Coulibaly también estuvo preso en 2010, condenado por planear la liberación de terroristas que estaban cumpliendo cadenas perpetuas por un ataque al metro de París en 1995, por lo que fue sentenciado a cuatro años de cárcel.

Tras salir de prisión el año pasado, Amedy Coulibaly se mudó a la residencia de Boumeddiene. Se casaron en una ceremonia religiosa que no es reconocida en Francia.

En 2010, durante una visita a Djamel Beghal, un terrorista convicto de al Qaeda bajo arresto domiciliario en el sur de Francia, Boumeddiene y Coulibaly se tomaron varias fotos con Beghal.

Quiénes son los otros sospechosos de los ataques en París

Boumeddiene le dijo a la policía -cuando fue interrogada sobre su visita a Beghal- que había decidido estudiar religión inspirada por su marido.

“Cuando veo la masacre de inocentes en Palestina, en Irak, en Chechenia, en Afganistán o en otros lugares por estadounidenses que envían sus bombas, todo eso… bueno, ¿quiénes son los terroristas?”, dijo a los efectivos que la interrogaban.

La policía francesa sabe, del propio testimonio de Amedy Coulibaly al canal BFM poco antes de morir baleado, que sus actos estaban inspirados en la filosofía del autodenominado grupo extremista Estado Islámico (EI), a quien dijo seguir.

Sin embargo, se desconoce si su novia, intensamente buscada en estas horas, también tiene fuertes nexos con EI, ni si planea un nuevo acto extremista en suelo francés.

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Vacunas COVID: A qué se debe el secretismo que rodea los contratos entre los gobiernos y las farmacéuticas

Los detalles de los contratos entre algunas grandes farmacéuticas y los gobiernos son confidenciales, lo que ha provocado críticas y sospechas.
28 de enero, 2021
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El mundo entero se disputa una plaza para recibir la vacuna contra el coronavirus, un bien todavía demasiado escaso y producido por pocos laboratorios farmacéuticos.

Los gobiernos firman contratos con las compañías que han desarrollado esas vacunas en tiempo récord y, sin embargo, información crítica de esos acuerdos permanece oculta para el gran público debido a estrictas cláusulas de confidencialidad.

Cuánto cuestan o cómo se distribuirán son detalles que en la mayoría de los casos la ciudadanía desconoce, porque así lo exigen los acuerdos firmados.

En Perú, por ejemplo, las negociaciones entre el gobierno y la compañía Pfizer encallaron por este motivo. Y en Colombia el gobierno afirma que las cláusulas de confidencialidad le impiden ofrecer aún un cronograma claro de vacunación.

El problema es mundial.

En respuesta a una petición de información en el Parlamento Europeo a mediados de noviembre, la comisaria de Salud, Estela Kiriakides, afirmó: “Debido a la naturaleza altamente competitiva de este mercado, la Comisión está legalmente imposibilitada para desvelar la información que contienen estos contratos”.

Y la ministra belga de Presupuesto, Eva de Bleeker, tuvo que retirar poco después de publicarlo un mensaje en Twitter en el que recogía la lista de precios de los laboratorios con los que había negociado la UE.

A las quejas por el incumplimiento de los compromisos adquiridos por algunos fabricantes de vacunas, se suman ahora las de las voces que exigen mayor transparencia en un asunto de salud pública vital.

Y la polémica sigue subiendo de tono, sobre todo en la Unión Europea (UE), enojada después de que los laboratorios Pfizer y AstraZeneca le comunicaran que no estarán en condiciones de suministrar al bloque la cantidad de dosis iniciales acordadas.

Ello ha llevado a que, según fuentes de la UE citadas por la agencia Reuters, desde Bruselas se les exija a las farmacéuticas que hagan públicos los términos de los contratos y amenace con controlar las exportaciones de las vacunas producidas en Europa.

¿Por qué tanto secreto?

Una práctica habitual

Según Jonathan García, experto en salud pública en la Universidad de Harvard, en EE.UU., “esto no es nada nuevo; es frecuente que en los contratos entre los sistemas de salud de los países y las farmacéuticas se incluyan cláusulas de confidencialidad”.

“Los laboratorios buscan fraccionar el mercado para poder negociar precios distintos con los distintos países”, añade.

Esto les permite negociar con los países en función de sus recursos, ofreciéndoles precios más bajos a los países pobres o en desarrollo y exigiendo cantidades más altas a los más ricos.

La compañía AstraZeneca ha revelado que la vacuna que ha desarrollado en colaboración con la Universidad de Oxford tendrá un coste aproximado de entre 3 y 4 dólares por dosis (se requieren dos). Pero el suyo es por ahora un caso excepcional.

Además de los precios, se mantienen muchas veces en secreto la información relativa a la producción y logística, y las conocidas como cláusulas de responsabilidad.

En ellas se estipulan límites a la responsabilidad de los laboratorios en el caso de posibles efectos adversos de los medicamentos y se indica que si hay diferencias no las resolverán los tribunales nacionales, sino unas cortes especiales de arbitraje internacional.

Vacuna de Pfizer.

Reuters
Pfizer es una de las compañías señaladas por la exigencia de confidencialidad en los contratos.

Las voces que reclaman mayor transparencia alertan de que la urgencia por el desarrollo de una vacuna para una enfermedad que se ha cobrado ya más de dos millones de vidas en todo el mundo ha podido llevar a los gobiernos a aceptar limitaciones de responsabilidad aún mayores.

En la Estrategia para la Adquisición de Vacunas que hizo pública la Comisión Europea se decía que “la responsabilidad por el desarrollo y el uso de la vacuna, incluida cualquier indemnización específica requerida, recaerá sobre los Estados miembros que la adquieran”.

El caso de Perú

Un país de América Latina, Perú, se ha convertido en ejemplo destacado de los problemas que acarrea esta limitación de responsabilidad para las farmacéuticas.

Las negociaciones del gobierno peruano con la compañía Pfizer para la adquisición de la vacuna no cuajaron porque, según dijo la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, “se identificaron algunas cláusulas que requerían un análisis más profundo para determinar la compatibilidad con las leyes peruanas y los alcances que puede asumir el Estado”.

BBC Mundo trató de contactar con Pfizer, pero no obtuvo respuesta.

La falta de acuerdo con Pfizer llevó a las autoridades peruanas a buscar otras opciones, como la vacuna del fabricante chino Sinopharm.

Mujer recibe la vacuna en Hungría.

EPA
El ritmo al que avanza la vacunación varía según los países.

Al contrario de lo que sucede en otros países de la región, como Argentina o Chile, la vacunación no ha comenzado aún en Perú y las autoridades no han podido ofrecer un cronograma seguro.

En Colombia, el gobierno ha sido objeto de fuertes críticas por no haber comenzado aún a vacunar a la gente y haber aludido a las cláusulas de confidencialidad para justificar por qué no podía ofrecer aún una fecha para comenzar a hacerlo.

La confidencialidad en los contratos, sin embargo, cuenta con defensores, con base, sobre todo, en los llamados “subsidios cruzados”. Al poder cobrarles más a los países ricos, los laboratorios se ven en condiciones de ofrecer precios asequibles a los países con menos recursos.

El economista David Bardey señala en conversación con BBC Mundo que si hubiera transparencia en los precios de los medicamentos, “sería más complicado para los laboratorios cobrar precios más altos a los países más ricos si estos pueden observar precios menores para otros países”.

“Si queremos que los países más desarrollados paguen más, es mejor que los precios no sean públicos“, indica el experto, que alerta además de que los países más avanzados están adquiriendo muchas más dosis de las que necesitan porque “sus gobiernos tienen una gran presión de su opinión pública y eso los está empujando a una especie de nacionalismo sanitario”.

Se suele aludir también al derecho que tienen las compañías a obtener un beneficio de las grandes inversiones que hacen en investigación.

Y un tercer factor son los derechos de propiedad intelectual. Un experto español en salud pública que prefirió no dar su nombre resume el papel que, a su juicio, están jugando los grandes laboratorios occidentales: “Están defendiendo su patente para evitar que otros la fabriquen en la India y se las vendan a menor coste a los países pobres”.

Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

EPA
Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se enfrenta al problema de hacer que las farmacéuticas cumplan sus compromisos.

Jonathan García cree que los argumentos a favor de la transparencia ganan valor en el contexto de la pandemia.

“Estamos hablando de una emergencia sanitaria global, de algo que sucede cada 100 años, ante lo que uno esperaría que el sistema utilizara mecanismos mucho más transparentes y buscara un esquema más cooperativo. En cambio vemos que se sigue buscando un mercado monopólico y mantener ventajas en los precios”.

Las diferencias en el acceso a las vacunas han llevado al mundo a un riesgo de “fracaso moral catastrófico”, como definió el director de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, el hecho de que los países más necesitados vayan a tener que esperar años para inmunizar a su población.

La historia de las epidemias muestra que no sería la primera vez. Ya sucedió con la poliomielitis y la viruela, enfermedades erradicadas mucho antes en los países más avanzados.

O con el VIH, que todavía diezma a muchas poblaciones africanas cuando los pacientes en el llamado primer mundo han visto prolongada significativamente su esperanza de vida gracias al desarrollo de los tratamientos antirretrovirales.

“Los medicamentos están disponibles; el problema son los costos”, indica García.

Y los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, no pueden permitirse al negociar con los laboratorios la actitud exigente mostrada por la Unión Europea, un bloque formado por 27 estados entre los más prósperos del mundo.

*Con información adicional de Martín Riepl en Lima y Carlos Serrano en Miami.


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