Quiénes son las 12 víctimas del ataque a la revista Charlie Hebdo en París
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Quiénes son las 12 víctimas del ataque a la revista Charlie Hebdo en París

Además del editor del semanario Charlie Hebdo, cuatro caricaturistas, un economista y varios colaboradores de la publicación fallecieron durante el ataque ocurrido el 7 de enero pasado.
Por BBC Mundo @bbcmundo
8 de enero, 2015
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El ataque contra la revista satírica Charlie Hebdo en París, el miércoles, dejó un saldo de 12 personas muertas, la mayoría periodistas.

Los informes indican que el personal de la publicación realizaba su reunión editorial semanal cuando los atacantes enmascarados irrumpieron en la oficina y abrieron fuego con rifles automáticos.

Se dijo que al escapar gritaron “¡Allahu akbar!” (Dios es grande).

Lea: Francia observa día de duelo y minuto de silencio

Estos son los perfiles de algunas de las víctimas:

Stephane Charbonnier, editor de Charlie Hebdo

Charbonnier, que era ampliamente conocido como “Charb”, tenía 47 años.

Había recibido amenazas de muerte en el pasado y estaba bajo protección policial.

Charbonnier era conocido como firme defensor del enfoque provocativo de la publicación de izquierda, y alguien que se rehusó a doblegarse a los críticos.

“No tengo hijos, ni esposa, ni auto, ni crédito” le dijo al periódico francés Le Monde.

“Quizás suene algo pretencioso, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

En 2011, Charbonnier apareció desafiante con una copia del Charlie Hebdo después de que sus oficinas fueran incendiadas con una bomba en respuesta a caricaturas del profeta Mahoma.

El plantel de Charlie Hebdo realizaba su reunión editorial cuando ocurrió el ataque.

En una entrevista con la BBC el editor indicó entonces que el incidente era un ataque contra la libertad y un acto de “extremistas idiotas” que no representaban a la población musulmana de Francia.

Señaló que el ataque mostraba que Charlie Hebdo estaba en lo carrecto al desafiar a los islamistas y “hacerles la vida difícil, tanto como ellos nos la hacen a nosotros”.

“Para mi Mahoma no es sagrado” le dijo a la agencia AP posteriormente.

“No culpo a los musulmanes por no reirse de nuestros dibujos. Vivo bajo la ley francesa. No vivo bajo la ley coránica”.

Pero argumentó que la revista no tenía el objetivo de provocar deliberadamente a nadie.

“No siento que estoy matando a alguien con un bolígrafo. No estoy poniendo vidas en riesgo” le dijo a la revista New Yorker en 2012.

“Cuando los activistas necesitan un pretexto para justificar su violencia, siempre encuentran uno”.

Lea: Charb, el desafiante editor de Charlie Hebdo que murió en el ataque a la revista 

Jean Cabut, caricaturista

Cabut, de 76 años, era conocido simplemente como Cabu.

Era uno de los caricaturistas más populares de Francia, con una carrera de seis décadas.

Estudió arte en la Escuela Etienne de París, y sus bosquejos fueron publicados por primera vez en los 1950.

Posteriormente se desempeñó en el ejército francés durante la guerra de Independencia de Argelia, haciendo caricaturas para la revista del ejército, Bled, y otras publicaciones.

En 1960 Cabut se convirtió en cofundador de la revista Hara-Kiri, que fue considerada la precursora de Charlie Hebdo.

Los populares personajes de Cabut incluyeron a Grand Duduche, un colegial rubio y flaco que se parecía algo al propio dibujante, y Mon Beauf, una caricatura de un ciudadano francés promedio.

“A veces la risa puede herir. Pero la risa, el humor y la burla son nuestras únicas armas”, se le citó en un medio local.

Lea: #JeSuisCharlie: el mundo desafía la matanza de Charlie Hebdo

Georges Wolinski, caricaturista

Wolinski, de 80 años, era otro de los caricaturistas veteranos de Charlie Hebdo.

Nació en Túnez de padres judíos. Su padre fue asesinado en 1936 cuando Georges era muy pequeño. En una ocasión se le citó diciendo: “El fantasma de mi padre me ha perseguido toda la vida”.

Se mudó a Francia en los 1940 para estudiar arquitectura, pero posteriormente se vio obsesionado dibujando caricaturas.

Wolinski, quien era conocido por sus amigos como Wolin, comenzó a contribuir con sus bosquejos, a menudo de temas políticos y eróticos, a la revista Hara-Kiri y otras publicaciones en los 1960.

En 2005 se le premió con la más alta condecoración de Francia, la Legión de Honor.

Bernard Verlhac, caricaturista

Verlhac, de 57 años, quien dibujaba con el seudónimo Tignous, era uno de la generación más joven de caricaturistas que trabajaba en Charlie Hebdo.

También contiribuía con las revistas “Marianne” y “Fluide Glacial”.

Tignous era miembro de un grupo de artistas llamado Caricaturistas por la Paz.

Estaba involucrado con la Press Judiciare, una asociación de periodistas especializados en temas de justicia, que informaban sobre casos legales.

Envió su último dibujo, un autorretraro deseando “Feliz Año Nuevo”, a la asociación una noche antes de su muerte, según informó la agencia AP.

Philippe Honore, caricaturista

Honore, como era conocido, era contribuyente regular de Charlie Hebdo, y hacía campaña contra “la injusticia y el cinismo”.

Los dibujos de Honore, de 73 años, también aparecían en varias otras publicaciones de Francia.

Según “Paris Match”, la “gentileza y amabilidad” del “gigante barbado” eran legendarias entre sus colegas.

Lea: El misterioso último tuit de la revista francesa Charlie Hebdo

Bernard Maris, economista

El economista de 68 años estaba a cargo de la columna económica semanal de Charlie Hebdo, llamada Oncle Bernard”.

También era comentarista regular de asuntos económicos en la red de radio France Inter, y enseñaba economía en una rama de la Universidad de París.

Maris era miembro del Consejo General del Banco de Francia.

“Bernard Maris era una hombre de corazón, de cultura y de gran tolerancia” indicó Christian Noyer, el presidente del banco.

“Lo extrañaremos mucho”.

Otras víctimas:

Elsa Cayat, psicoanalista y columnista de Charlie Hebdo. Estaba a cargo de una columna quincenal llamada “Le Divan”.

Mustapha Ourrad, corrector de estilo de la revista.

Michel Renaud, quien se dijo estaba de visita en Charlie Hebdo como editor invitado. Era fundador de “Rendez-vous de Carnet de Voyage”, un festival de arte.

Frederic Boisseau, portero, 42 años. Estaba en la recepción cuando los hombres armados irrumpieron en el edificio.

Ahmed Merabet, policía musulmán, 42 años. Fue el primero que llegó a la escena del ataque. Imágenes publicadas de los hechos mostraron a uno de los atacantes disparando a la cabeza del policía que se hallaba herido en el suelo.

Franck Brinsolaro, guardaespaldas personal de Charbonnier. Tenía 49 años.

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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