A seis años de iniciarse la reforma penal, ningún estado cumple con requisitos para implementarla
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A seis años de iniciarse la reforma penal, ningún estado cumple con requisitos para implementarla

Falta un año y medio para que en junio de 2016 acabe el plazo en el que los estados deben concluir la reforma de sus sistemas de justicia. Sin embargo, según un análisis de CIDAC, las 32 entidades federativas aún están lejos de cumplir con todas las condiciones que requiere la reforma penal.
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Por Manu Ureste
8 de enero, 2015
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Foto: Cuartoscuro

Penal de Culiacán, en una imagen de archivo. //Foto: Cuartoscuro

Cuando tan solo resta un año y medio para que acabe el plazo en el que los estados deben concluir la reforma de sus sistemas de justicia -luego que en el 2008 se aprobara la reforma penal-, ninguna de las 32 entidades federativas cumple con las condiciones necesarias para garantizar el arranque del nuevo sistema acusatorio en el país.

Así lo advierte en un informe el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) a partir de un análisis entre las entidades de todo el país, en el que compara cuatro criterios para medir el avance de la reforma penal: coordinación y flujo de información entre las instituciones del Sistema de Justicia Penal (SJP) locales o federales; desarrollo institucional simétrico; ritmos de implementación de la reforma; y el acceso ciudadano a información sobre el avance de la implementación de dicha reforma.

“En CIDAC consideramos que estas son las cuatro condiciones para garantizar que la operación del nuevo sistema acusatorio se dé de forma adecuada en el país”, explica en entrevista con Animal Político Carlos de la Rosa, investigador de este think tank independiente.

“Y el hecho de que ninguna de las entidades cumpla con esas condiciones -agrega-, quiere decir que no hay garantía de que los estados hayan realizado los cambios suficientes para asegurar que, una vez que se cumpla el plazo constitucional, el nuevo sistema acusatorio vaya a funcionar adecuadamente”.

En este sentido, De la Rosa indica que de acuerdo con el ranking elaborado por CIDAC, el cual fue publicado el pasado mes de noviembre en el Reporte de hallazgos para el seguimiento y la evaluación de la implementación y operación del nuevo Sistema de Justicia Penal en México, los estados de Chihuahua, Baja California y Guanajuato, son las entidades que más cerca están de reunir las condiciones necesarias para el arranque de la operación del nuevo sistema penal, aunque aún están lejos de la meta.

Por el contrario, Tlaxcala, Baja California Sur, y Campeche, son por ese orden las entidades con menos avance en la implementación del nuevo sistema penal.

“Hasta ahora no podemos hablar todavía de que exista una entidad modelo, o una entidad que pueda ser identificada como la ideal en el cumplimiento de estas condiciones”, señala el investigador que recuerda al respecto que, aunque los estados tienen como fecha límite el 28 de junio de 2016 para reformar sus sistemas de justicia, el margen de acción para realizar estos cambios es cada vez más reducido, por lo que existe el riesgo de incumplimiento de la reforma, o que el resultado de ésta sea una implementación deficiente o “simulada”. 

“El gran reto es que la reforma no se quede sólo en el papel. Y de ahí el gran riesgo de que ésta se implemente sólo por cumplir con el compromiso político del 2008 y que se ignoren cambios más profundos en el sistema de justicia que son necesarios. Es decir, el riesgo es que con las prisas terminemos cayendo en una simulación; esto es, en las viejas prácticas de siempre con los mismos vicios, pero con nuevos nombres”, advierte el investigador.

Avances y tareas pendientes de la reforma penal

En cuanto a los avances de la reforma, CIDAC señala como punto de inflexión la aprobación en 2014 del Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP), que reemplazará los 32 códigos procesales locales y al código procesal federal, y que delimita la actuación de cada uno de los implicados en el sistema de justicia: víctimas, acusados, fiscales, abogados defensores, los testigos, la policía, los peritos, el juez e incluso los medios de comunicación y el público en general.

“El Código Nacional de Procedimientos Penales es, hasta ahora, el gran avance en la reforma de Justicia”, recalca Carlos de la Rosa, aunque precisa que si bien los cambios normativos que plantea el nuevo código “son positivos”, ya que favorecen la homologación de la procuración y la administración de justicia en México, todavía hay tareas pendientes tanto a nivel local como federal. 

“Este código viene a sustituir a los códigos locales, pero no lo hará de manera inmediata. Por lo que en los próximos años vamos a tener coexistiendo en algunas entidades hasta tres códigos procesales: el código tradicional, el código local de corte acusatorio, y ahora el nuevo código nacional. Y esto implica una serie de retos para las instituciones de justicia del país”, detalla el investigador.

“Sin embargo -añade a colación-, lo que encontramos muy preocupante es que a la fecha la mayoría de los estados no cuentan con planes de desactivación de los sistemas penales tradicionales, y que no hayan diseñado un esquema que garantice que esta transición sea mucho más ordenada“.

Ante esta situación, De la Rosa enfatiza que la armonización normativa, tanto por los Congresos como al interior de las instituciones de justicia, es una tarea que no puede aplazarse por más tiempo.

“Estamos en un punto crucial”

Por último, al ser cuestionado en qué momento se encuentra la reforma penal a un año y medio de que se cumpla el plazo para su entrada en vigor en junio de 2016, Carlos de la Rosa hace hincapié en que ésta se encuentra “en un punto crucial”, en el que se tienen que tomar decisiones “con precisión quirúrgica” para establecer los fundamentos delnuevo sistema acusatorio en México.

“Debemos estar muy pendientes, para que esta reforma no se quede sólo en un discurso político, y para que en el 2016 no se anuncie que ya está operando en todo el país sin que antes se hayan dado los cambios necesarios a profundidad. Es decir, hay que dejar de fijarse tanto en el número de cambios que traiga esta reforma, y prestar más atención a la calidad de éstos”, concluye el investigador.

Lee aquí el informe completo de CIDAC: “Reporte de hallazgos para el seguimiento y la evaluación de la implementación y operación del nuevo Sistema de Justicia Penal en México”.

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Coronavirus: ¿qué son los autoanticuerpos y qué tienen que ver con la COVID-19 grave?

Hay una creciente evidencia de que muchas reacciones extremas al coronavirus podrían estar relacionadas con la presencia de anticuerpos "rebeldes" que atacan tejidos y órganos sanos.
27 de septiembre, 2021
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Desde que comenzó la pandemia de COVID-19, los científicos han estado tratando de entender qué hace que unos y otros reaccionemos de manera tan diferente a la enfermedad.

¿Por qué algunas personas se enferman mucho más que otras? ¿Y por qué afecta a diferentes órganos del cuerpo, potencialmente durante períodos prolongados, cuando es COVID-19 prolongado?

Ahora existe una creciente evidencia de que algunos de estos procesos podrían estar relacionados con la producción de unos anticuerpos “rebeldes” conocidos como autoanticuerpos.

Los anticuerpos normalmente luchan contra las infecciones, pero los autoanticuerpos se dirigen por error a las células, tejidos u órganos del propio cuerpo.

Pero, ¿cuál es su rol en la COVID y cómo podrían impulsar la gravedad de la enfermedad?

Cuando el cuerpo se ataca a sí mismo

Incluso las personas sanas producen autoanticuerpos, pero generalmente no en cantidades lo suficientemente grandes como para causar un daño significativo al sistema inmunológico.

Sin embargo, en pacientes con COVID-19 se ha descubierto que no solo dañan el sistema inmunológico, sino también el tejido sano del cerebro, los vasos sanguíneos, las plaquetas, el hígado y el tracto gastrointestinal, según investigadores de la Universidad de Yale, en Connecticut (Estados Unidos).

Anticuerpos atacando el virus SARS-Covid-2

Getty Images
Se descubrió que los autoanticuerpos atacan múltiples vías del sistema inmunológico, según investigadores de Yale.

En las infecciones por COVID-19, los autoanticuerpos pueden apuntar a “docenas de vías inmunes”, le dijo a la BBC Aaron Ring, profesor adjunto de inmunobiología en la Facultad de Medicina de Yale.

En un estudio reciente publicado en la revista Nature, su equipo examinó la sangre de 194 pacientes que contrajeron el virus con diversos grados de gravedad, y encontró “aumentos marcados” en la actividad de los autoanticuerpos, en comparación con los individuos no infectados.

Cuantos más autoanticuerpos se detecten, más grave será la enfermedad experimentada por los pacientes.

Es un arma de doble filo. Los anticuerpos son cruciales para defendernos de las infecciones, pero algunos pacientes con COVID-19 también desarrollan anticuerpos que dañan sus propias células y tejidos”, dijo el científico.

Bloqueo de la respuesta inmune ante la COVID-19

El estudio del doctor Ring se basó en trabajos anteriores dirigidos por el doctor Jean-Laurent Casanova en la Universidad Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos).

El laboratorio de Casanova lleva más de 20 años estudiando variaciones genéticas que afectan la capacidad de una persona para combatir infecciones.

Su investigación destaca el papel de los autoanticuerpos que atacan algunas de las proteínas encargadas de combatir las infecciones virales y bloquear la replicación del virus (los llamados interferones tipo 1).

En octubre de 2020, el equipo del doctor Casanova informó en la revista Science que había encontrado esos autoanticuerpos en aproximadamente el 10% de casi 1.000 pacientes con COVID-19 grave.

Un detalle crucial: cerca del 95% de ellos eran hombres, lo cual podría explicar por qué son ellos los que desarrollan mayoritariamente la COVID-19 grave.

Pacientes que sufren de covid-19 grave recibiendo oxígeno en una unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital en Nueva Delhi, India, mayo de 2021.

Getty Images
El doctor Casanova ha encontrado evidencia que podría ayudar a explicar por qué el covid parece ser más grave entre los pacientes varones mayores.

El mes pasado informaron en la revista Science Immunology los hallazgos de un estudio más amplio, con análisis de 3.600 pacientes ingresados en el hospital con COVID-19 grave.

Encontraron autoanticuerpos contra los interferones tipo 1 en la sangre del 18% de las personas que habían muerto a causa de la enfermedad.

Más del 20% de los pacientes mayores de 80 años con COVID grave tenían esos autoanticuerpos, en comparación con el 9.6% entre los menores de 40 años.

El doctor Casanova dijo que los hallazgos proporcionaron “pruebas convincentes” de que la “interrupción” causada por los anticuerpos rebeldes “es a menudo la causa del covid-19 potencialmente mortal”.

Autoanticuerpos, enfermedad autoinmune y COVID prolongado

Otros estudios están encontrando vínculos entre los autoanticuerpos y las condiciones médicas relacionadas con la COVID-19 que continúan incluso después de que el virus ha sido eliminado del organismo.

En un estudio publicado este mes en Nature Communications, investigadores de la Universidad de Stanford, en California (Estados Unidos), encontraron que al menos una de cada cinco personas ingresadas en el hospital con COVID-19 desarrolló autoanticuerpos en la primera semana de ingreso.

En el caso de unos 50 pacientes, dispusieron de muestras de sangre extraídas en diferentes días, incluido el día en que ingresaron por primera vez.

“En una semana después de registrarse en el hospital, aproximadamente el 20% de estos pacientes había desarrollado nuevos anticuerpos contra sus propios tejidos que no estaban allí el día en que fueron admitidos”, dijo el investigador principal PJ Utz, profesor de inmunología y reumatología en Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

Un trabajador médico administra una dosis de la vacuna contra el covid en Nantes, Francia, el 14 de septiembre de 2021.

Reuters
Los expertos dicen que los hallazgos refuerzan la causa de aumentar la inmunidad a través de la vacunación.

El profesor Utz dijo que esto también podría explicar por qué algunos síntomas persisten meses incluso después de que la enfermedad haya desaparecido, en la condición conocida como COVID de larga duración.

“Si te enfermas lo suficiente por la COVID-19 como para terminar en el hospital, es posible que no estés fuera de peligro incluso después de recuperarte”.

En Reino Unido, investigadores del Imperial College de Londres encontraron autoanticuerpos en pacientes con COVID-19 de larga duración, que estaban ausentes en personas que se recuperaron rápidamente del virus o que no dieron positivo.

El profesor Danny Altmann, que dirige el grupo de investigación, le dijo a la BBC que el equipo está trabajando para averiguar si se puede diagnosticar COVID de larga duración identificando autoanticuerpos creadosrecientemente.

La investigación aún se encuentra en una etapa inicial, pero podría dar como resultado una prueba lo suficientemente simple como para ser utilizada en la consulta médica.

“Esperamos no solo avanzar hacia un diagnóstico, sino también en conocimientos terapéuticos: que esto ilumine mecanismos y tratamientos específicos”, dijo Altmann.

Para los expertos, estos hallazgos también justifican la vacunación.

En una infección viral mal controlada, el virus permanece durante mucho tiempo, mientras que una respuesta inmune que se intensifica continúa rompiendo las partículas virales en pedazos, lo cual confunde al sistema inmunológico, dijo el profesor Utz.

Sin embargo, las vacunas contienen solo una proteína de pico o instrucciones genéticas para producirla, por lo que el sistema inmunológico no está expuesto a la misma actividad frenética que podría conducir a la producción de autoanticuerpos.

Eso no es todo

Un médico atiende a un paciente infectado por covid-19 en la unidad de cuidados intensivos del hospital Lyon-Sud en Pierre-Benite, el 8 de septiembre de 2021

Getty Images
Los expertos advierten que la respuesta inmune al covid es compleja y los autoanticuerpos son solo una parte de la historia.

Pero aunque los avances en este campo son emocionantes, los científicos advierten que la respuesta inmune a la COVID es compleja y los autoanticuerpos no lo son todo.

Otro mecanismo que se está investigando es la respuesta inmune hiperactiva que ocurre en algunos casos.

La producción de proteínas llamadas citocinas (también denominadas citoquinas) puede alcanzar niveles peligrosos y causar daño a las propias células del cuerpo, las llamadas tormentas de citocinas.

Todavía no comprendemos exactamente qué sucede en nuestras células cuando el virus ingresa a nuestros cuerpos; es el resultado de esa batalla lo que determina la gravedad y, en última instancia, la mortalidad de la enfermedad.


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