5 años después, autoridades aún investigan la muerte de dos estudiantes del Tec
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El Ejército en Apatzingán. Foto: Cuartoscuro.

5 años después, autoridades aún investigan la muerte de dos estudiantes del Tec

El Ministerio Público determinará acusar o no a los 20 militares que participaron en la persecución de presuntos miembros del crimen que concluyó con un enfrentamiento alrededor del campus del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en 2010.
El Ejército en Apatzingán. Foto: Cuartoscuro.
Por Nayeli Roldán
18 de febrero, 2015
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armas

A casi cinco años de la muerte de los estudiantes del Tec de Monterrey durante un enfrentamiento entre el Ejército y supuestos criminales, las investigaciones se encuentran en la última etapa de integración y al concluir, la Procuraduría General de la República tendrá los elementos para consignar a los presuntos responsables, informa la defensa.

Al terminar la averiguación previa, el Ministerio Público determinará acusar o no a los 20 militares que participaron en la persecución de presuntos miembros del crimen que concluyó con un enfrentamiento alrededor del campus del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey el 19 de marzo de 2010.

Carlos Treviño, abogado de los familiares de los jóvenes asesinados, Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, asegura que la investigación medular ya se realizado como consta en los 36 tomos que contienen diversos peritajes, incluyendo el de balística, testimonios, videos y análisis.

En estos años también se han superado los “obstáculos” en la investigación. “La dificultad principal en el caso ha sido la actuación del Ejército”, denuncia Treviño, toda vez ha puesto trabas que han alargado la investigación.

Entre las trabas está que “ellos mismos se tratan de proteger diciendo ‘nosotros mismos los vamos a juzgar’. Muchas veces no quieren colaborar, se batalla para notificarlos, trataron de que no declararan los soldados”, dice el abogado integrante de la organización Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C. (CADHAC).

Hace unos días, la defensa revisó el expediente en la PGR y aunque falta concluir la investigación, las pruebas apuntarían a la responsabilidad de los elementos castrenses, pero no incluiría a mandos superiores, lamenta Treviño.

Alguna responsabilidad también tienen los mandos, porque a final de cuentas, los soldados también son víctimas en un momento dado porque esto es consecuencia de que los manden a patrullar. El Ejército no está para hacer funciones de policía porque en un momento de estrés, en una persecución, pasan este tipo de cosas”, dice.

La noche del enfrentamiento, los militares atendían una llamada anónima que denunciaba la presencia de un grupo armado en las calles de Monterrey. Iniciaron la persecución y luego sucedió el tiroteo en los alrededores de las instalaciones universitarias.

En los primeros reportes se informó que los dos jóvenes eran sicarios, sin embargo, el rector del ITESM, Rafael Rangel Sostmann, envió un comunicado en el que reconocía que “esa noche, previo al enfrentamiento, estos alumnos se encontraban estudiando dentro de nuestras instalaciones. Ambos contaban con beca de excelencia y tenían un excelente desempeño académico”.

Incluso, tras una investigación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 45/2010 en la que documenta que las municiones utilizadas para cometer estos asesinatos eran de uso exclusivo del ejército.

Concluyó que los militares habían colocado armas a los estudiantes para inculparlos y destruido pruebas en la zona para acusar falsamente a las víctimas de pertenecer a una banda de delincuentes.

Además, “se quebrantaron los derechos al acceso a la justicia y al honor por actos consistentes en el uso arbitrario de la fuerza pública, tratos crueles e inhumanos, alteración de la escena de los hechos e imputaciones, así como ejercicio indebido de la función pública”.

Pese a esta evidencia, la investigación estuvo abandonado por parte de la Procuraduría General del Estado de Nuevo León, hasta que hace un año los estudiantes del Tec, junto con CADHAC y Amnistía Internacional retomaron el caso y consiguieron que la PGR encabezara las pesquisas.

Para evitar que el caso se olvide, este miércoles 18 de febrero, alumnos del ITESM, familiares de los jóvenes y organizaciones sociales encabezarán un foro de reflexión sobre el caso, además de un homenaje en memoria de Jorge y Javier.

“Queremos que limpien el nombre de los muchachos”

“He sobrevivido”, así puede resumir Rosa Mercado, madre de Jorge, de 23 años, estos cinco años. Después del asesinato de su hijo único se ha refugiado en la fe en Dios porque si no, “tal vez estaría en un manicomio. Me quitaron a mi motor de vida”, dice en entrevista telefónica.

Rosy, como le dicen sus allegados, pide justicia para los dos jóvenes de una forma muy precisa: “que se limpie el nombre de los muchachos, que oficialmente se diga que ellos no tenían nada que ver con el crimen organizado”.

Aunque ella y quienes conocieron a los jóvenes pueden constatar que se trataba de estudiantes de excelencia, becados en una de las instituciones más reconocidas del país, que “llevaban una vida tranquila”, es necesario que a nadie le quepa duda.

De acuerdo con Rosy, en el oficio del forense que recibió los cuerpos, los identifica como “NN sicarios” y eso “es injusto”.

Patricia Varela, tía de Javier Francisco, de 24 años, coincide en que la única petición es el reconocimiento de los jóvenes como estudiantes. “No puede ser que después de cinco años, no haya ninguna resolución que diga eso (…) Queremos que los muchachos descansen en paz. Es lo que siempre hemos pedido”.

Jesús Arredondo, tío de Javier Francisco, agrega que la siembra de armas a lado de los jóvenes en la escena del tiroteo es una muestra de la responsabilidad de los soldados quienes “estuvieron cerca de ellos”.

Para ambas familias, esta es la única justicia posible. Dicen no estar interesados en buscar el castigo a los responsables porque lo más importante es la memoria de los jóvenes.

“Es bastante mi sufrimiento y no podría vivir tranquila pensando que hay otras familias que sufren. Los que mataron a los jóvenes se equivocaron, cometieron un error, pero el único que hace justicia es Dios”, dice Rosy.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2021
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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