6 meses del asesinato del hijo del director de la Radio de Luvianos: sin justicia
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6 meses del asesinato del hijo del director de la Radio de Luvianos: sin justicia

Hay dos menores de edad detenidos que declararon haber participado en el asesinato. Presuntamente son del cártel Guerreros Unidos. La familia Benítez aún no tiene las condiciones de seguridad para regresar al municipio.
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Por Majo Siscar
6 de febrero, 2015
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Hace seis meses, un grupo armado atacó a Indalecio Benítez, el fundador y director de la radio comunitaria Calentana Mexiquense, del municipio de Luvianos, en el Estado de México. Asesinaron a su hijo de 12 años, Juan Diego Benítez. El atentado se dio en el zaguán de su casa y sede de la radio. Era un grupo de al menos cuatro hombres armados con cuernos de chivo y con chaleco y pantalones de camuflaje, según recuerda Benítez.

Ahora sabe que fueron los Guerreros Unidos. Así lo declararon ante la Procuraduría de Justicia del Estado de México dos menores de edad que están detenidos por haber participado en el ataque. Un tercero, señalado por ellos como el que disparó, habría muerto pocos días después del asesinato de Juan Diego en un enfrentamiento con miembros de La Familia. El cuarto, presuntamente también estaría muerto.

Los Guerreros Unidos disputan el municipio de Luvianos al cártel de La Familia, el grupo criminal fuerte en el municipio desde el 2010 cuando José María Chávez Magaña, alias “El Pony”, sometió a los narcos locales. Desde que “El Pony” fue detenido el pasado julio como el operador de La Familia en el Estado de México, los Guerreros Unidos aumentaron su presencia en Luvianos. Según las declaraciones de los detenidos, tenían el encargo de obligar a Indalecio Benítez a prestarles la radio periódicamente para emitir mensajes de su organización.

“En el pueblo hay mucha gente que le entra al crimen porque le obligan y no le queda de otra”, explica ahora Indalecio. Luvianos colinda con Michoacán y Guerrero y se inserta en el mismo corredor de Tierra Caliente que Tlatlaya, todavía en el Estado de México, Arcelia, en Guerrero e Iguala.

Indalecio Benítez y toda su familia ya rindieron declaración, la última vez ante la Fiscalía Especial para la Atención a los Derechos contra la Libertad de Expresión, la FEADLE, que atrajo el caso. En la última ampliación de la declaración, hace apenas un par de semanas, Indalecio les entregó un casquillo que quedó en su propiedad pese al peritaje hecho por la Procuraduría de Justicia del Estado de México para iniciar la averiguación previa.

Los criminales habían disparado dos balas. Los investigadores solo se llevaron un casquillo. Dos días después, uno de los hijos de Indalecio se encontró el segundo. “La Procuraduría mexiquense hizo el levantamiento de pruebas en cinco minutos, como que se quería desentender”, se queja Benítez. La Procuraduría General de la República (PGR) atrajo el caso a las pocas semanas.

Ahora, los peritos de la FEADLE –dependiente de PGR– determinaron que ese casquillo es el de la bala que asesinó a Juan Diego, expansiva, que al impactar en el carro se dividió en seis ojivas, tres de las cuales penetraron el cuerpo del menor. El tipo de bala explica que en un primer momento Indalecio dijese que les habían rafagueado pese a que el vehículo en el que llegaban a su casa cuando recibieron el impacto tenía un solo agujero.

Como Animal Político explicó hace seis meses, Benítez y su familia regresaban de cenar pasada la medianoche del sábado 2 de agosto cuando al llegar a su casa cuatro hombres armados los esperaban. En un acto reflejo Indalecio decidió no detenerse y acelerar. Los hombres dispararon al vehículo y tres impactos penetraron por la espalda a su hijo Juan Diego, y le atravesaron el corazón.

Benítez condujo hasta la base de la Marina, a 700 metros de su casa, para resguardarse pero ya no pudieron salvar la vida del pequeño. Los criminales dieron media vuelta y regresaron a la casa de Benítez. Allí se encontraban su madre y dos tíos, todos mayores de 80 años, y el hijo más grande, de 17. Volvieron a disparar y entraron empuñando sus AK-47, los amenazaron, registraron la casa, y encañonaron al muchacho al que le pidieron el celular y le esculcaron hasta la mochila de la preparatoria. La Marina llegó a los 20 minutos, cuando ya se habían ido los criminales.

Después de cinco días, Indalecio Benítez y su familia decidieron dejar el municipio por temor a vivir más represalias. A raíz de su denuncia pública la Secretaría de Seguridad Ciudadana del estado mandó dos patrullas a vigilar la sede de la emisora, que ha seguido retransmitiendo en todo momento.

Una de las locutoras denunció a Animal Político haber recibido una amenaza en estos meses, justo un día que se fue la policía. Aunque los dichos no pasaron a más Indalecio Benítez y su familia no se atreven todavía a regresar. “Se está avanzando pero todavía no se ha hecho justicia. Tenemos que esperar. Estos chamacos han aportando algunos datos, pero son el eslabón más bajo de una organización y no saben muchas cosas”, reflexiona Benítez.

Su esposa dice que ya necesitan volver, que no pueden continuar en el limbo que es el exilio. “Mira, aquí estamos encerrados, no trabajamos, ya se nos acabó el dinero, luego pasa algo, como ahora al niño, que se rompió el pie y no tenemos ni a quién pedirle prestado para comprar las medicinas”, relata Lorena Benítez, esposa de Indalecio. Uno de sus otros cuatro hijos, con la pierna en alto, baja la mirada. Su hermano Juan Diego murió en sus brazos.

En Luvianos los enfrentamientos continúan. El 30 de octubre el Ejército, que tiene también base en tierras municipales, mató a cinco presuntos delincuentes en uno de sus parajes. Al menos desde el asesinato de Juan Diego, Indalecio cuenta tres asesinatos de vecinos.

También mataron a un edil del partido que gobierna, el PRD. Otros tantos han sido secuestrados. En una visita al municipio en noviembre un comerciante local decía: “Sin quererlo estamos en medio de sus conflictos (de ambos grupos). Uno saluda a todos, se la lleva tranquilo, pero no sabes si un día van a venir por ti”. Benítez asegura que la estrategia es que “con una mano se les saluda y con la otra se les retira”.

La FEADLE, que apoya al periodista y a su familia en el exilio, no quiso dar detalles de cómo podrían asegurar su regreso. “Las medidas cautelares funcionan en tanto son secretas”, espetó Alberto Peralta, Director General Adjunto de esta Fiscalía, quién aceptó la entrevista de este medio pero no contestó ninguna pregunta para no afectar la investigación.

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"Si me hubieran dicho que para ser maestra en EU se requiere estar armada, no me habría convertido en maestra"

Los ataques masivos en escuelas en Estados Unidos reavivan el debate sobre qué medidas tomar. ¿Es armar a los maestros la solución a la violencia? Se lo preguntamos a una maestra de Cleveland.
11 de junio, 2022
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El ataque masivo en la escuela primaria Robb, en Uvalde, Texas, que dejó como saldo 19 niños y dos maestras muertas el pasado 24 de mayo, reavivó el debate sobre qué medidas tomar para frenar la violencia.

El Congreso del estado de Ohio reaccionó rápidamente y aprobó el pasado 1 de junio una polémica ley que permitirá a los maestros y otro personal escolar portar armas en la escuela.

La norma anula una decisión de la Corte Suprema estatal de 2021 que requería que los maestros recibieran un entrenamiento con armas equivalente al que reciben los agentes de policía.

Si el gobernador promulga la ley, los maestros que voluntariamente elijan portar armas en las escuelas deberán cumplir con una capacitación de solo 24 horas.

Homenaje a las víctimas de la escuela Robb, en Uvalde, Texas.

Reuters

Los legisladores aprobaron también un paquete de 105 millones de dólares dirigido a prevenir tiroteos en escuelas.

Pero, ¿qué opinan los maestros sobre llevar armas a la escuela?

Se lo preguntamos a la docente puertorriqueña Rosa Morales Cruz, quien desde hace una década enseña español como segundo idioma en Cleveland, Ohio, y que es directora ejecutiva para temas educativos del gremio de maestros de esa ciudad.


Rosa Morales Cruz.

Rosa Morales Cruz

Después de este último tiroteo masivo en Texas, ¿tiene miedo de dar clases?

No porque hemos creado un ambiente positivo en la escuela. Nos hemos encargado de prevenir estas situaciones construyendo una buena conexión con nuestros estudiantes. Entonces, no temo que ellos ataquen la escuela.

Es muy terrible y lamentable lo que pasó en Texas, pero creo que se necesita una conexión entre la comunidad, la escuela y los estudiantes para que ellos se sientan bien y para prevenir estas cosas. Pero sí tengo miedo porque no nos sentimos seguros en general. Estos hechos no solamente han ocurrido en escuelas. Están ocurriendo en el cine, en las plazas, en los centros comerciales, en las iglesias, en los hospitales, en los lugares donde te tienes que sentir seguro.

¿Es armar a los maestros una buena solución?

Absolutamente no, no, no, no y no. Armar a los maestros es una malísima idea. Ya tenemos la preocupación de cumplir con los estándares que exige el Estado que son, por ejemplo, asegurarnos de que los estudiantes tengan un nivel de lectura apropiado.

Nuestro deber como maestros es educar a los estudiantes. Si me hubieran dicho que para ser maestra se requiere estar armada, no me hubiese convertido en maestra. Hoy en día los maestros nos hemos convertido en psicólogos, padres para nuestros estudiantes, hemos cocinado cuando tienen hambre, hemos sido doctores… el rol de maestro no es simplemente de maestro. Nos siguen exigiendo más y más y nos agota.

Es muy triste porque ya se le pide tanto al maestro, que ahora también se nos exige que carguemos con un arma. Nos sacan esa ambición y pasión que tenemos por ser educadores.

"No puedes solucionar un problema de armas con más armas"", Source: Rosa Morales Cruz, Source description: Maestra de español en Cleveland, Ohio. , Image: Ilustraciòn de un arma con una escuela.

El gobierno es rápido para armar un plan y dar los fondos necesarios para tener este entrenamiento, pero no los fondos necesarios para que nuestros estudiantes tengan los recursos para una buena educación. Estamos hablando de entrenar individuos en un área educativa para llevar armas letales. Si yo hubiera querido entrenar para matar o proteger, hubiese sido militar.

Ya tenemos un protocolo por si ocurre una cosa así y saber qué hacer. Pero cargar una arma en las horas que estamos en nuestro ámbito educativo es peligroso. ¿Usted se imagina que un estudiante nos robe el arma o pelee con nosotros para tenerla? ¿O que nosotros dejemos el arma descuidada un momento y que otra persona la tome? ¿O que la escuela se convierta en un campo de batalla?

No puedes solucionar un problema de armas con más armas. Decirles a los maestros que necesitan tener pistolas y armas para proteger a los estudiantes y para prevenir los tiroteos masivos es como decirles a las víctimas que se pongan más ropa para que no sean violadas.

El problema no es la víctima. El problema es la ley que tenemos con la que personas adquieren armas. ¿Por qué un estudiante a los 18 años puede comprar armas pero no alcohol?

Homenaje a las víctimas de la escuela Robb, en Uvalde, Texas.

EPA

Si el gobernador promulga esta ley, ¿usted se sentiría obligada a portar un arma?

No. Dejaría de ser maestra. Y me obligaría a sacar a mis hijos de la escuela pública y ponerlos en una escuela privada donde yo sé que existe un sistema de seguridad con personas entrenadas para proteger a mis hijos y que los maestros puedan enseñar y proveer la educación que se merecen.

Es tan triste que nuestros jóvenes hoy en día vean tanta actividad de armas en la comunidad que también tengan que ver a su maestro portando armas. No creo que eso haga que un estudiante se sienta seguro, sino que se preguntará: ¿por qué lleva un arma? ¿Estaré seguro en esta escuela?

Rosa Morales Cruz.

Rosa Morales Cruz

¿Conoce a maestros que sí se armarían?

No. Yo soy parte del sindicato de maestros y del comité ejecutivo del distrito escolar, y ningún maestro está dispuesto a tener armas en la escuela. Aun aquellos que tienen armas en sus casas dicen que no se sienten seguros de traer sus armas aquí.

Yo creo que no estaríamos preocupados por educar a nuestros estudiantes, sino preocupados por nuestra arma. Son una distracción en un ámbito que se supone que es positivo y acogedor. (El razonamiento es) yo llevo un arma porque si alguien viene te voy a proteger. Pero esa persona no debería llegar a mi salón. Las áreas de entrada y salida son las que tienen que estar protegidas. Se necesitan policías alrededor de las escuelas que aseguren que esto no pase.

¿Y por qué cree que para mucha gente, incluso para los legisladores, armar a los maestros es la solución?

Recientemente hubo un ataque masivo en un hospital. ¿Les pidieron a los doctores que tengan armas? No. Ellos adquirieron más policías y más seguridad para los hospitales.

¿Por qué a estos gobernantes les gustan las armas y buscar una solución rápida sin estudios, sin análisis y sin pruebas? Ellos crean leyes que no les afectan. Ellos no son las personas que están dentro de los salones escuchando las historias y el trauma que sufren nuestros estudiantes.

"Decirle a los maestros que necesitan tener armas para proteger a los estudiantes (…) es como decirle a las víctimas que se pongan más ropa para que no sean violadas"", Source: Rosa Morales Cruz, Source description: Maestra de español en Cleveland, Ohio. , Image: Ilustración de un arma con una escuela.

¿Qué le pediría a las autoridades?

A las autoridades que gobiernan les pediría que este programa que están imponiendo a los maestros lo implementen en el departamento de seguridad del sistema educativo. No hay fondos para recursos escolares pero los hay para entrenamiento de armas. Que les den ese entrenamiento y licencia de portar armas a las personas que se encargan de la seguridad. Esa es la solución.

Cada uno tiene una responsabilidad. La responsabilidad de mantener las escuelas seguras no es de los maestros.


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