Buscan rescatar la cultura maya al ritmo del hip-hop
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Buscan rescatar la cultura maya al ritmo del hip-hop

Un grupo de artistas guatemaltecos tiene como misión rescatar la historia, las costumbres y el idioma maya tz'utujil y para lograrlo compusieron canciones y las reunieron en el disco "Tributo a los 20 nawuales".
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Por AP
22 de febrero, 2015
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Los músicos de hip-hop Yefrey Pacheco, (izquierda), René Dionisio, y Juan Martínez (derecha) participan en un ritual maya. // Foto: AP.

Los músicos de hip-hop Yefrey Pacheco, (izquierda), René Dionisio, y Juan Martínez (derecha) participan en un ritual maya. // Foto: AP.

Varios jóvenes músicos guatemaltecos se han propuesto la tarea de rescatar la historia, las costumbres y el idioma maya tz’utujil usando el ritmo pegajoso del hip-hop.

Los músicos se hacen llamar Balam Ajpu, que significa Jaguar Guerrero o Guerrero de Luz en varios idiomas mayas. Rapean en tz’utujil tratando de hacer el idioma más atractivo para los niños y jóvenes de sus comunidades y así transmitirles la cultura e historias mayas.

En marzo, los músicos debutarán con su álbum “Tributo a los 20 nawuales”, que coincide con el equinoccio de verano programado para el 20 de ese mes. Su música es un exótico hibrido entre Tz’utujil y español. El canto de los pájaros, los tonos de la marimba o el correr del agua del río se fusionan con las liricas dando un toque único a la música.

Tz’utu Baktun Kan o René Dionisio, M.C.H.E. o Yefry Pacheco, Dr. Nativo o Juan Martínez y Danilo Rodríguez integran el grupo e iniciaron el proyecto uniendo los sonidos y la cultura maya junto a la enseñanza de la cultura hip-hop a niños de sus comunidades en Quetzaltenango y San Marcos y San Pedro la Laguna, en Sololá, al oeste de la capital guatemalteca.

“Desde la invasión, la cosmovisión fue perseguida y hasta casi extinguida, pero ahora vuelve a la vida, apoyándose en la música, sosteniéndose en el arte, nuestro compromiso como artistas es rescatar el arte antiguo a través de la música, la literatura, la escultura y la pintura, para crear y afirma nuestra identidad en el aspecto artístico desde las montañas de ‘Guatemaya”’, dice Dionisio. Esto es nuestro registro cultural del pasado hacia el futuro para las generaciones futuras. Jun Baktun la Era de la Luz”.

La producción lleva ya tres años en estudio. El sonido de flautas, tambores e instrumentos autóctonos van dando vida a melodías como Toj, que en la visión maya es el fuego, el pago sagrado. En esta canción también rinden tributo a los 22 departamentos de Guatemala, a los estados de Quintana Roo, Chiapas y Yucatán, en México, y a Belice, donde se cree una vez tuvieron sus reinos los mayas.

La población indígena en Guatemala alcanza el 41 %, según datos oficiales. Sin embargo algunas organizaciones indígenas estiman que el porcentaje es más alto, alcanzado un 60 %. En el país se hablan 22 idiomas indígenas, un garífuna, un xinca y el español como idioma oficial.

En un país plagado de inseguridad, donde cada día alrededor de 14 personas mueren por violencia, los jóvenes artistas creen que su música puede enseñar a los más pequeños a vivir en respeto y armonía con los demás y con la naturaleza como lo hacían los mayas en la antigüedad.

“Nosotros lo que estamos tratando de hacer es sincronizarnos con el tiempo natural (el tiempo de los mayas)”, comenta Dionisio. “Ahora usamos un tiempo artificial mecánico (calendario gregoriano), por eso estamos: bien jodidos como sociedad”.

La inspiración de la letra de sus canciones tiene una peculiar historia pues la lírica les llegó a través de Venancio Morales, un joven sacerdote que en una ceremonia maya y en trance de oración, le dictó en tz*utuji a Dionisio.

El álbum contiene 20 canciones a los 20 nawuales existentes en la cultura maya. Los nawuales son considerados espíritus o el vínculo con lo sagrado, representados en animales y glifos (palabras o sílabas en maya).

Los sonidos que acompañan la música fueron grabados en los lugares donde se producen: los pájaros en el bosque o el fuego en una fogata, para llevarle realismo a la producción.

Para lograr su proyecto los músicos se valieron de donaciones de fundaciones y organizaciones internacionales, incluso el trabajo de edición fue hecho en el estudio de grabación Mr. Music, totalmente gratis.

Según el calendario maya cada uno de los 20 nawuales se rigen con 13 energías, que combinados entre sí, hacen un calendario de 260 días, o los nueve meses que tarda un niño en formarse en el vientre de su madre.

“Pájaro Nawual de las tierras Mayas/ visión sagrada sin igual desde el más allá/ Unidad, Libertad, en la tierra del quetzal/ pájaro nawual”, dice la letra de Tz’ikin, que significa pájaro, una de sus canciones.

Juan Martínez, conocido como Dr. Nativo, explica que el disco viene con un calendario especial maya diseñado para quién no sabe nada de los nawuales. Con sólo al colocar su fecha de nacimiento la persona sabrá cuál es su nawual.

“Todos tenemos un nawual y la gente al oír las canciones se identifica con el suyo”, agrega Dionisio.

Los músicos explican que el tz’utujil se acopla bien al ritmo del hip-hop como lo hacen otros idiomas, al igual que las percusiones de los instrumentos de sus ancestros.

“Ellos tenían y usaban el ‘beat’ de los tambores, en sus ceremonias, en sus batallas”, dice Martínez. “También lo hacían otros pueblos como los africanos”.

El grupo se ha presentado en comunidades de Quetzaltenango, San Marcos y San Pedro la Laguna, en Sololá, en las montañas del oeste de Guatemala y en la ciudad capital.

Vestidos con trajes indígenas ceremoniales y con los rostros pintados, cantan sus canciones en medio del fuego y el incienso. Los sonidos del agua correr, de los pájaros cantando y de las flautas y tambores ceremoniales contrastan con los sonidos emanados de sus bocas conocidos como “beatboxing”.

Según el mapa lingüístico de Guatemala, el tz’utujil es el idioma dominante al oeste del país, pero fuera del entorno familiar tiene una fuerte competencia con el español que cada día es más usado en el comercio y la cultura popular.

“Los niños y jóvenes con quienes compartimos a veces empiezan a cantar y lo hacen en español, aunque no hablan muy bien”, explica Dionisio. “Les digo que lo hagan en su idioma (indígena) pues les sale más natural”.

Los músicos piensan ya en su segundo álbum, con el que pretenden explorar las 13 energías que acompañan a los 20 nawuales, como lo establece el calendario maya.

Los músicos viven en todos sus sentidos la cosmovisión maya, realizan ceremonias para pedir permiso y crear su arte que incluye el grafito, la pintura, la escultura y la música. El grupo realizó su última ceremonia en un lugar sagrado en las faldas del volcán San Pedro, en Sololá, ofrendando maíz, alcohol, incienso y flores para dar gracias por el disco.

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La (sin) razón de que el norte esté en la parte superior de la mayoría de los mapas del mundo

No hay ninguna razón por la cual el norte debe estar en la parte superior de los mapas. Cualquiera de los otros 4 puntos cardinales serviría igual.
4 de junio, 2022
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Pocas cosas parecen más naturales que los cuatro puntos cardinales.

Dondequiera que te encuentres en el planeta, puedes ver la salida del Sol en el este y su puesta en el oeste. El cenit de ese astro identifica al sur, mientras que otra estrella, la polar, te indicará dónde está el norte.

Sin los puntos cardinales estaríamos perdidos.

Y más que puntos en un mapa o una brújula, son ideas poderosas con significados políticos, morales y culturales.

Pero, ¿por qué el norte terminó estando arriba en la mayoría de los mapas del mundo?

Aunque los cuatro puntos cardinales de una brújula están definidos por las realidades físicas del Polo Norte magnético (norte-sur) y la salida y puesta del Sol (este-oeste), no hay ninguna razón que le confiera al norte automáticamente esa distinción.

El sur y el este podrían perfectamente ocupar ese lugar, y lo han hecho en el pasado.

Fuera de concurso

Notarás que estamos descontando uno de antemano, el oeste.

Aunque ha dado a luz a uno de los conceptos más poderosos e intangibles -Occidente o el mundo occidental- las sociedades antiguas se negaron a privilegiar el oeste por ser el lugar en el que se ponía el Sol.

Estudio para 'Calypso's Grotto', Francis Danby, ca. 1843

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Para muchas culturas, la puesta de Sol y el oeste simbolizaban el fin de la vida.

El atardecer personificaba el fin del viaje de la vida, anticipaba oscuridad y el reino de la muerte, así que casi ninguna cultura lo eligió como una orientación sagrada para la oración y aún menos lo colocaron en la parte superior de sus mapas.

Aunque sí en la inferior, como en el Mapamundi de Hereford, uno de los grandes mapas medievales, en el que al mirar hacia abajo llegas al oeste, donde te espera el juicio final.

Esa posición se asocia con una sensación de fin, de presagio, de oscuridad y decadencia.

Y alrededor de los bordes del mapa están las letras MORS, la palabra latina para “muerte”.

Pero claro, si el occidente está abajo…

El este arriba

En la historia de los puntos cardinales todo comienza en el este con la salida del Sol.

El este ha sido desde tiempos inmemoriales un símbolo del nacimiento, del comienzo del viaje de la vida.

Oriente viene del latín oriens, aparecer, nacer. Es la raíz del término “orientación”, la forma principal de ubicarnos en el espacio.

El este se definió en oposición al oeste a lo largo del eje horizontal que precedió al norte-sur.

En el cristianismo primitivo, el oriente es la ubicación del paraíso, una poderosa razón por la que muchos mapamundis lo tenían entronizado en su cumbre.

Mapamundi de Hereford.

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Mapamundi de Hereford.

En el de Hereford, debajo de Cristo, sentado en un arco iris, está el Jardín del Edén. Más abajo, la Torre de Babel y en el centro, Jerusalén. En la parte inferior, en el occidente, están los pilares de Hércules, que se pueden interpretar como el fin de los tiempos.

Fuera del mundo terrestre, en las fronteras del mapa, el tiempo terrenal termina y es reemplazado por el presente eterno del cielo, donde no hay necesidad de puntos cardinales. Y en la esquina inferior del mapa hay una figura cabalgando hacia fuera del marco, mirando hacia atrás al mundo que abandona. La inscripción sobre él dice: “Continúa”.

La figura parece estar saliendo de esta vida, pero mira con nostalgia hacia la parte superior del mapa, hacia el este, aquel lugar del renacimiento, donde comienza toda la vida.

Este mapamundi fue hecho en piel de becerro alrededor de 1300.

Cubierto por más de 1.000 inscripciones escritas, ilustraciones de laberintos y monstruos, es una vasta enciclopedia visual del conocimiento cristiano y muestra la creación bíblica de la humanidad. El por qué fue creado sigue siendo un misterio.

Aunque no es un mapa convencional, pues más que mostrar un camino físico traza uno espiritual, sí es una prueba de que los mapas podrían haber tenido al este como norte.

Y es que “la dirección también tiene que ver con la identidad y esa es una declaración espiritual y teológica, no geográfica”, subraya el historiador de mapas islámicos Yossef Rappaort.

El sur emerge

La dirección ha sido desde los inicios del Islam extremadamente importante para el ritual en la vida diaria.

Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.

Getty Images
Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

Getty Images
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

El “alquibla” o “quibla” es la dirección sagrada de la oración hacia La Meca.

A medida que más tribus al norte de Medina, la ciudad donde el profeta Mohamed vivió e impartió sus enseñanzas, se convirtieron al Islam, el quibla se estableció al sur.

“Eso impactó en la manera en la que veían al mundo, por lo que tenía sentido que al elegir una dirección cardinal por encima de las otras, escogieran esa”.

Es por eso que la mayoría de los mapas del mundo islámicos posicionan al sur en la parte superior.

Y uno de los más célebres es el realizado en 1154 por Al-Idrisi, quien vivió en la corte del rey cristiano normando Roger II de Sicilia, aunque era musulmán.

“En esos mapas, Europa está en la parte inferior y es a menudo mucho más pequeña de lo que estamos acostumbrados”, señala Rappaort.

Aunque no sea el foco de esos mapas, el continente europeo tiene un nombre hermoso: “‘El entretenimiento de quien anhela viajar por los horizontes”. Esa es la traducción literal”, cuenta el historiador.

"América Invertida" de Joaquín Torres-García

BBC
“América Invertida”, una obra del pintor uruguayo Joaquín Torres-García de 1943.

Siglos más tarde, el sur volvió a emerger en la cumbre, con obras como “América Invertida” del pintor uruguayo Joaquín Torres-García (1874-1949) y el icónico Mapa Correctivo Universal del Mundo de 1979, del australiano Stuart McArthur.

MacArthur escribió en la leyenda en el mapa: “Ya no se revolcará el Sur en un pozo de insignificancia llevando al norte sobre sus hombros por poco o ningún reconocimiento de sus esfuerzos. Finalmente el sur emerge en la cima“.

Y es que bien podría haber sido así, particularmente si tienes en cuenta que inicialmente el norte rara vez estuvo arriba.

El norte, por defecto

El norte es el más contradictorio de los puntos cardinales.

Es un lugar desolado y oscuro. Un páramo helado de exilio, castigo, incluso muerte. Monstruos y demonios llenaban las regiones heladas del norte de los mapas cristianos medievales.

Pero también es una región de austera belleza, que genera asombro, revelación y, con la Estrella Polar, constancia, incluso salvación.

Detalle mapa de las estrellas

Getty Images
“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala el historiador Felipe Fernández-Armesto.

El norte además es único entre los cuatro puntos cardinales, debido al polo físico del campo magnético de la Tierra. Las corrientes de convección combinan la electricidad con el núcleo planetario de hierro y níquel, creando un campo geomagnético que gira alrededor del planeta y hacia afuera profundamente en el espacio.

Sin embargo, como no poseemos una brújula neurológica interna, desde una perspectiva científica, no tenemos un sentido innato del norte magnético.

Así que la razon por la cual terminó por defecto en la parte superior del mapa mundi es un asunto que aún divide a los historiadores.

Sabemos por qué los chinos lo tenían ahí: a pesar de que las primeras brújulas chinas estaban orientadas hacia el sur, que se consideraba más deseable que el oscuro norte. El emperador vivía en el norte del país y siempre tenía que aparecer en la parte superior del mapa, mirando a sus súbditos “hacia abajo”.

¿Y los demás?

“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala Felipe Fernández-Armesto, experto en la historia de la navegación y la cartografía.

“El verdadero salto para poner el norte arriba vino con la propagación de la navegación en alta mar. Esa estrella del norte era absolutamente crítica para encontrar tu lugar en esos mares desconcertantes donde no hay características físicas que te digan dónde estás”.

El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

BBC
El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

Si se trata de señalar un momento decisivo para la fijación del norte en la parte superior del mapa del mundo, sería 1569 y la publicación del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator.

Su mapa, famoso por ser el primero en tener en cuenta la curvatura de la Tierra (aunque no el primero en poner el norte arriba), fue diseñado para ayudar a los marineros a navegar alrededor del mundo, usando líneas de latitud y longitud para trazar una ruta recta.

El norte está en la cima, pero no porque importara más, sino por todo lo contrario. Los polos Norte y Sur se proyectan al infinito y “no importaban”, según Mercator, pues no había interés en navegar hacia ellos.

El mapa se convirtió en la proyección cartográfica estándar para fines náuticos. En la década de 1970 se utilizaba como base para el mapeo de la superficie de Marte.

El norte de Mercator había triunfado hasta en planetas lejanos.

Pero, de vuelta en la Tierra, al menos como punto cardinal, esa posición privilegiada ya no lo es tanto.

El norte eres tú

En las últimas décadas, la mayoría de la gente carga su propio atlas virtual en el teléfono.

El punto más importante es ese pequeño punto azul en nuestras aplicaciones de mapas que seguimos sin que nos importen mucho las direcciones de la brújula o el terreno a través del cual nos movemos.

GPS

Getty Images
Los puntos cardinales se desvanecen.

“Con el mapa tradicional de cartografía se trata de tener una visión general del área de interés. Mentalmente te pones ahí y navegas usando las habilidades que aprendiste en la infancia”, explica Ed Parsons, tecnólogo espacial jefe de Google.

“En el mapeo en línea, los puntos cardinales son menos relevantes”.

“Con Google Maps tu teléfono sabe dónde estás y el mapa que ves se orienta de tal forma que tú estás en el centro. Es egocéntrico. Eres el centro del mapa y la dirección en la que viajas está frente a ti.

“Es posible que la generación que ha crecido con los teléfonos inteligentes jamás sepa qué se siente estando perdido”.

A algunos observadores les preocupa, sin embargo, que estemos virtualmente conectados pero ambientalmente separados del mundo físico, habitando un reino confuso de analfabetismo espacial.

“Las habilidades de orientación han sido esenciales para la supervivencia a lo largo de nuestra historia evolutiva”, señala el periodista científico Michael Bond.

“La relación que tienes con el paisaje por el que estás viajando no se reduce a seguir un conjunto de instrucciones. Obtener información del lugar que te rodea te ayuda a construir un mapa cognitivo”.

Por primera vez en la historia de la humanidad, podríamos estar perdiendo muchas de las habilidades y herramientas espaciales que nos han sostenido durante milenios.

En otras palabras, podríamos estar perdiendo el norte.

* Este artículo es una adaptación de un episodio dela serie de BBC Radio 4 “One Direction” del historiador y autor Jerry Brotton.


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