El aula invertida y otras propuestas para la educación del futuro
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El aula invertida y otras propuestas para la educación del futuro

Un libro, una campana, un tablero y una manzana… es hora de cambiar todo, desde el currículo hasta los medios y la forma de enseñar, pero ¿por qué nos estamos tardando tanto? Y, ¿qué tal funciona lo nuevo?
14 de febrero, 2015
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Foto: BBC

En un aula invertida, los niños exploran solos y los profesores sirven como guías. //Foto: BBC

La tecnología tiene el poder de transformar cómo aprendemos, pero al entrar en algunos salones de clase hoy en día se siente como si uno se estuviera devolviendo en el tiempo.

Quizás haya un tablero blanco en vez de la tradicional pizarra negra o verde, y es posible que los chicos estén usando laptops o tabletas, pero todavía se utilizan muchos libros de texto, bolígrafos y fotocopias.

Y de pronto lo más llamativo es que los escritorios siguen organizados en dirección a un profesor que se para al frente de la clase.

La teoría y el currículo tampoco han cambiado mucho, según el pedagogo y autor Marc Prensky.

“El mundo necesita un nuevo currículo”, dijo recientemente en una conferencia dedicada a la tecnología en la educación. “Tenemos que repensar el currículo del siglo XIX”.

La mayoría de los productos para la educación a la venta son meras ayudas para enseñar el currículo existente, señala, basados en la falsa idea de que “necesitamos enseñar mejor lo que estamos enseñando”.

Lo que se requiere ahora, para él, es todo un nuevo núcleo de asignaturas que se centren en las habilidades que equiparán a los estudiantes de hoy para el mundo laboral de mañana.

Aula invertida

Uno de los mayores problemas al tratar de cambiar radicalmente métodos pedagógicos centenarios es que ninguna generación de padres quiere que sus hijos sean los conejillos de indias.

No obstante, Prensky opina que no hay otra opción: “Vivimos en una era de cambio acelerado. Tenemos que experimentar y encontrar lo que funciona”.

“Estamos en el primer piso de un nuevo mundo repleto de imaginación, creatividad, innovación y sabiduría digital. Por eso tenemos que crear la educación del futuro, pues aún no existe”.

En eso podría estar un poco equivocado. El cambio de los salones de clase tradicionales, por ejemplo, ya es una realidad.

El aula invertida -la idea de invertir los métodos tradicionales de enseñanza enviando instrucciones en línea fuera del salón de clase y usando la escuela como el lugar para hacer la tarea- ha ganado popularidad en los colegios de Estados Unidos.

El papel de los profesores es más bien de guía, y los estudiantes ven las lecciones en casa, a su ritmo, comunicándose con sus compañeros y profesores vía online.

El matemático Salman Khan, quien en 2004 fue sorprendido por la enorme popularidad de unas clases de matemáticas que había puesto en YouTube para ayudar a sus primos, es uno de los principales promotores de las aulas invertidas.

La experiencia llevó a la creación de la Academia Khan, una organización sin ánimo de lucro que ofrece videos educativos con el currículo completo de matemáticas y otros temas.

El proyecto le llamó la atención al Departamento de Educación de EE.UU., que en este momento está en medio de una prueba de US$3 millones para medir la efectividad del método.

Y la idea ha tenido aceptación en por otras partes del mundo, incluidas México, Colombia y Reino Unido.

Profesores sorprendidos

Mohammed Telbany es el director del departamento de TI en la escuela primaria Sudbury en Suffolk, Inglaterra, y ha estado experimentando con el aula invertida.

“En vez de pararse frente a los niños y decirles qué hacer, los profesores son facilitadores, y los niños vienen a hacer cosas”.

“Lo que ha sorprendido a los profesores es que los niños pueden alcanzar la excelencia por sí solos, con una intervención mínima de parte de los adultos”.

En el mundo en desarrollo donde, según algunos estimados, hay hasta 57 millones de niños que no pueden ir a la escuela primaria, la idea de que puedan aprender sin mucha intervención de adultos es una necesidad, no un lujo.

Abuelos en las nubes

Sugata Mitra, de la Universidad de Newcastle, ha estado estudiando con la autoenseñanza desde sus famosos experimentos con computadoras en huecos en las paredes de los tugurios de Delhi en 1999.

Quedó asombrado al ver cuán rápido aprendían los niños a usar las máquinas sin supervisión de adultos o consejos.

De ahí nació la idea de los “abuelos de la nube”: profesionales retirados británicos que son mentores de grupos de niños en India vía Skype.

En 2013, ganó un premio Ted que le dio un millón de dólares para construir una serie de espacios de aprendizaje autoorganizados tanto en Reino Unido como India.

En enero completó el último de siete espacios, un llamativo edificio de cristal con energía solar en medio de la exuberante vegetación de la aldea de Gocharan en Bengala.

No habrá profesores y unos 40 niños podrán participar cuando quieran. Tendrán internet a su disposición y trabajarán en grupos pequeños. Y habrá mentores vía Skype.

Los niños “participarán en una variedad de actividades que serán propiciadas por su interés y curiosidad”, explica Suneeta Kulkami, directora de investigación del proyecto de La Escuela en la Nube.

También se les harán “grandes preguntas”, que pueden contestar online.

“Pero a veces surgirán de lo que los niños mismos se preguntan”.

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Getty Images

Por qué es normal tener algún efecto secundario leve tras la vacunación contra la COVID

Es posible experimentar dolor de cabeza, fiebre o malestar. Los expertos dicen que esto es un proceso normal del sistema inmune.
Getty Images
15 de marzo, 2021
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Experimentar algún efecto secundario leve tras vacunarse contra el coronavirus es normal y hasta puede ser un signo de que la vacuna está funcionando.

Tras la inmunización, es posible que aparezca algo de fiebre, malestar, dolor o cansancio. Cada individuo puede experimentar uno de estos síntomas, una combinación de los mismos o ninguno.

Pero estos efectos secundarios desaparecen generalmente a las pocas horas o días.

La enfermedad es muchísimo peor que la inmensa mayoría de efectos secundarios de la vacuna. Las vacunas salvan vidas con un alto grado de protección”, le dice a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido.

Los expertos recomiendan estar alerta tras recibir la vacuna ya que, en caso de producirse una una reacción alérgica grave, esta ocurre a los pocos minutos y horas de la inoculación.

Esto último, sin embargo, está demostrando ser bastante poco probable.

De acuerdo a un estudio liderado por especialistas del Hospital General de Massachusetts, en Boston, Estados Unidos, la prevalencia de una reacción anafiláctica es de entre 2,5 y 11,1 casos por millón de dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo.

Y la mayoría de esos casos se da en pacientes con historial de alergias.

Dicha estadística puede variar ligeramente según el tipo de población o de vacuna, pero da una medida de lo poco probable que es desarrollar una reacción alérgica.

¿Qué tan común es desarrollar efectos secundarios y por qué los expertos lo consideran algo normal que no debe preocupar?

Reacción natural del organismo

Vacunación en Uganda.

Getty Images
Experimentar efectos secundarios es común y muchas veces es una señal de que el sistema inmune está respondiendo bien.

“Es difícil dar números concretos sobre qué tan probable será desarrollar un efecto secundario leve porque cada población o individuo responde de manera distinta”, aclara Julian Tang.

En Reino Unido, uno de los países más avanzados en la campaña de vacunación, una de cada 10 personas experimenta algún efecto adverso leve.

Pero esto, insisten los expertos, es algo “completamente normal”.

“La vacuna, al igual que un virus, no deja de ser un agente extraño que provoca que el organismo reaccione y produzca anticuerpos“, explica a BBC Mundo la doctora Josefina López, quien participa en la campaña de vacunación en Madrid, España.

“Para protegerse, el cuerpo genera una respuesta inflamatoria. Y eso puede hacer subir la temperatura y que aparezcan dolores y malestares. Es un proceso normal que puede ocurrir con cualquier vacuna, no solo con las del coronavirus”, agrega la especialista.

Para hacerse una idea, una respuesta inflamatoria también puede aparecer ante algo tan común como un golpe o herida.

“La inflamación es algo que el cuerpo también experimenta durante un impacto severo en la rodilla tras caerse. Entonces sientes dolor, enrojecimiento e hinchazón en la zona”, le explica a BBC Mundo el profesor Wilbur Chen, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos.

Persona vacunándose.

Getty Images
Uno de los efectos secundarios posibles es sentir incomodidad en el brazo vacunado.

En ese sentido, es normal “esperar que haya posibles efectos adversos no solo a una vacuna, sino también a un medicamento o incluso alimento. Hay que pensar en que estas reacciones como el indicio común de que la vacuna funciona. Cualquier síntoma se resolverá generalmente a los 2 o 3 días”, señala Chen.

¿Cuándo pueden desarrollarse los efectos secundarios?

Llevamos pocos meses de vacunación y eso implica que los estudios se actualizan constantemente.

Los efectos adversos en personas jóvenes pueden ser más notorios, lo cual no implica gravedad”, dice López.

Esto es porque “habitualmente las personas mayores experimentan un deterioro de la respuesta inmune que es normal al envejecer”, apunta Wilbur Chen.

En las vacunas que requieren dos dosis, como la de Pfizer, Moderna o Sputnik V, parece haber cierta inclinación a experimentar algún efecto secundario tras recibir la segunda dosis.

“La primera dosis genera una respuesta inmune media y la segunda la refuerza. Es por ello que la segunda genera una respuesta más robusta y se asocia más a experimentar algún efecto secundario”, explica a BBC Mundo el doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo, en Estados Unidos.

Jualian Tang también alerta que el tipo de síntomas puede ser magnificado por la percepción de los pacientes.

“Muchos pacientes, nerviosos o ansiosos por vacunarse, pueden experimentar algún dolor leve y luego reportarlo mayor de lo que es. La psique también influye”, dice el experto.

Centro de vacunación contra la covid-19 en Chile.

Getty Images
Los ancianos suelen experimentar menos efectos secundarios que personas más jóvenes.

¿Qué hacer entonces si se experimenta algún síntoma?

“En mi caso, cuando me vacuné con el compuesto AstraZeneca/Oxford, me dio un poco de fiebre y malestar y simplemente tomé paracetamol”, revela Julian Tang.

Antiinflamatorios como el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a aliviar los efectos secundarios de las vacunas, aunque se recomienda consultar con un médico antes de tomarlos.

No es recomendable tomar estos medicamentos antes de vacunarse a modo preventivo.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en EE.UU. aconsejan aplicar una toalla limpia y húmeda y mover y ejercitar el brazo vacunado para aliviar cualquier posible incomodad.

En el caso de tener algo de fiebre, ayuda beber mucho líquido y vestir ligero.


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