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México invierte más de 2 billones de pesos en seguridad, pero los delitos se quedan sin sentencia

La inversión realizada en este sector supera a la de rubros como salud y ciencia, según el estudio “Gasto inteligente en seguridad, diagnóstico y propuestas”.
Cuartoscuro.
Por Arturo Ángel
26 de febrero, 2015
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En 13 años México gastó más de dos billones de pesos en seguridad y combate a la delincuencia, monto que supera a lo invertido en otras áreas como salud o ciencia. En ese periodo, apenas una cuarta parte de los delitos federales y uno de cada 10 ilícitos del fuero común acabaron con castigo y sentencia.

Del 2001 al 2013, el presupuesto anual que a nivel federal se destinó a la seguridad subió 200%, y el de los estados se incrementó 97%. En total, el dinero desembolsado equivale al 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB), según datos del estudio “Gasto inteligente en seguridad, diagnóstico y propuestas” elaborado por el Laboratorio de Políticas Públicas Ethos.

En proporción, los más de dos billones de pesos gastados es lo que todos  los mexicanos pagamos de impuestos en el último año, según las estimaciones de la Secretaría de Hacienda.

¿En qué se ha ido todo el dinero? Según el estudio:

*El 17.5% en operativos para perseguir y disuadir delitos.

*El 13.3% en defensa nacional.

*El 11.2% en administrar todas las cárceles.

*El 5.7% en acciones de la Marina para defender la soberanía.

*El 4.6% en gasto administrativo.

*El 3.8 en investigar los delitos.

*El resto en otras acciones.

La fórmula utilizada para medir la inversión es inédita, pues no solo se tomó en cuenta los presupuestos de las dependencias de seguridad, sino los recursos destinados a todas las acciones y programas que tienen que ver con justicia y orden público, tanto de las dependencias federales, como las de los estados.

Así se estableció,  por ejemplo, que solo en 2013 se destinaron  219 mil 930 millones de pesos a acciones de seguridad, lo que representó el 7.7% de todo el gasto público de ese año, cantidad superior al 6.4% del gasto en salud, o al 1.3% que se invirtió en ciencia y tecnología.

Pocas y caras sentencias

El estudio reveló que de todos los delitos federales cometidos entre el 2001 y el 2012, apenas el 24.5% culminó con una sentencia, es decir, uno  de cada cuatro casos. A nivel estatal la proporción es aún menor: apenas el 10% de los ilícitos del fuero común denunciados acabaron con una condena.

Esta situación, señala el análisis, podría ser resultado de un efecto de “cuello de botella” en el sistema: muchos detenidos pero poca gente para investigar los delitos. Solo el 3.5% de todo el personal de seguridad en el país se dedica a la procuración de justicia.

Por ejemplo, en la Procuraduría General de la República (PGR) apenas había un agente del Ministerio Público por cada siete personas en otros cargos.

Lo que ha subido es el costo de las investigaciones. Mientras que en el 2010 se invertía 957 mil pesos por un delito federal, para el 2013 fueron 2.23 millones de pesos, un incremento del 134%.

Este “encarecimiento” de la investigación también ocurre a nivel estatal. El costo de una averiguación del fuero común pasó de 26 mil 619 pesos en el 2000, a 41 mil 312 pesos en 2011, un alza del 55%.

Gasto dudoso                                    

En México el 93% de los delitos que se cometen son del fuero común, es decir, robos de diverso tipo, homicidios, violaciones, extorsiones, entre otros. El otro 7% corresponde  a los ilícitos del fuero federal como tráfico de drogas o lavado de dinero.

Pero en el gasto la proporción es a la inversa, pues la Federación ejerce el 77% de todo el presupuesto, mientras que los estados, responsables de indagar los ilícitos locales, ejercen el 23% de los recursos.

El estudio de Ethos subraya la dudosa eficacia del gasto ejercido. En el 2013 se cometieron más de 98 mil delitos, incidencia similar a la del 2005 en que se denunciaron 95 mil ilícitos, pero con la diferencia de que el gasto fue casi tres veces superior de un año a otro.

A nivel local, del año 2001 al 2011 el gasto subió 97%, pero la incidencia delictiva también lo hizo en un 23%. Apenas en los últimos tres años, los delitos del fuero común comenzaron a registrar un descenso según la estadística oficial.

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Qué buscaba originalmente la 'Guerra contra las drogas' que declaró EU en 1971

Nixon describió el abuso de drogas como una 'emergencia nacional' y le pidió al Congreso casi US$400 millones de dólares para abordar el problema. Todos estos años y muertos más tarde, Jeffrey Donfeld le contó a la BBC cuál era el enfoque en un principio.
13 de mayo, 2019
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Richard Nixon

Getty Images
Richard Nixon fue presidente de EE.UU. entre 1969 y 1973.

“La adicción a las drogas es el enemigo público número uno de Estados Unidos”.

La frase fue pronunciada por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon, en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Blanca en junio de 1971.

De esa manera comenzó lo que se ha conocido como la “guerra contra las drogas”, que ha llevado al gobierno estadounidense a gastar cerca de US$51.000 millones con el fin de combatir la compraventa de sustancias ilegales, a las que consideran un flagelo.

Y que ha hecho que cerca del 22% de la población carcelaria del país esté tras las rejas por delitos relacionados con la tenencia y el consumo de estupefacientes.

Sin embargo, más allá de los resultados y las estadísticas, esta “guerra” en un principio tuvo un enfoque muy distinto al que presenta actualmente.

“Se pensaba más en encontrar al adicto y ayudarlo que en encontrar al adicto y encerrarlo en una cárcel”, le dijo a la BBC Jeffrey Donfeld, un abogado californiano que fue el encargado de liderar la improbable misión de erradicar el consumo de drogas en el país.

Él fue el primer director de la Oficina Especial de Acción para Combatir la Adicción a las Drogas, tal su título formal.

policías sobre paquetes de cocaína

Getty Images
Actualmente EE.UU. se gasta unos US$51.000 millones en combatir el consumo de droga en su país.

“Era algo que realmente estaba presente en la cultura. Era el tercer tema que más preocupaba a los estadounidenses en aquellos años después de la guerra de Vietnam y la economía”, explicó.

Pero, ¿cómo fue esa primera aproximación de la llamada “guerra contra las drogas”, casi medio siglo atrás?

Emergencia nacional

En su tercer año como presidente, Richard Nixon vio cómo los niveles de adicción a las drogas y la criminalidad aumentaban dramáticamente en el país, por lo que decidió decretar la emergencia nacional y buscar recursos en el Congreso.

En junio de 1971, con un presupuesto cercano a los US$71 millones aprobado por los legisladores, comenzaron los programas para controlar la adicción a las sustancias ilícitas en todo el país.

Uno de ellos contemplaba presionar a otros países como Francia, Tailandia y Turquía para que tomaran acciones en contra de la producción de estupefacientes en sus respectivos territorios.

“Los otros dos fueron quitarle el glamour que estaba asociado a la idea del consumo, que estaba muy extendido en EE.UU. por entonces, y desarrollar un nuevo acercamiento para tratar a los adictos”, relató Donfeld.

Mano con pinchanzos

Getty Images
En 1971 se declaró la emergencia nacional por el tema del consumo de drogas.

Aunque se consumía mucho LSD y marihuana -la cocaína no había hecho su aparición a gran escala todavía-, lo cierto es que la droga que más llamaba la atención era otra: la heroína.

Por esa razón, Donfeld viajó por todo el país visitando centros para el tratamiento de adictos a este potente opioide.

Y aunque se encontró con muchas clínicas donde prevalecía la terapia como enfoque para dejar la adicción, le llamó la atención un lugar en particular: el centro terapéutico Daytop, que tenía sus principales sedes en Nueva York y Washington DC.

Nos dimos cuenta que a los adictos les daban metadona como reemplazo de la heroína“, explicó Donfeld.

“Era algo novedoso en aquellos tiempos. Aunque era una droga, la persona que la consumía, además de estar en terapia, podía ir a trabajar y tener una vida cercana a normal”, explicó el exdirector.

Metadona y racismo

Pero su viaje no solo le reveló este dato, sino que también le mostró que había una fuerte relación entre los crímenes y el consumo de drogas en varias de las principales ciudades de EE.UU.

Consumo de drogas

Getty Images
El consumo de heroína y drogas psicodélicas era lo que preocupaba a las autoridades estadounidenses.

“En aquellos centros de tratamiento había muchas personas que habían estado en la cárcel”, explicó.

“Y dentro de esa evaluación general que hicimos en el país, recibimos unas cifras que señalaban que las personas que recibían la metadona eran mucho menos proclives a reincidir en el crimen que aquellas que solo asistían a procesos de terapia”, recordó el abogado.

Entonces, Donfeld diseñó una campaña para convertir el uso de la metadona en un asunto nacional.

Pero se topó con varios problemas. Uno de ellos: lo acusaron de que su estrategia era racista.

“Varias entidades indicaron que esa idea, que podía ayudar a reducir los índices de criminalidad, era en realidad una estrategia del gobierno de Nixon para subyugar a las comunidades negras de EE.UU.”, relató.

“Era una acusación falsa. Nuestra intención no solo era reducir el consumo y ayudar a combatir el crimen, sino reducir las muertes por heroína”, se defendió el exfuncionario.

Heroína

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Actualmente, Estados Unidos vive otra emergencia nacional debido al consumo de opiáceos y drogas relacionadas con la heroína.

Así las cosas, la ayuda para extender su idea y convencer al presidente Nixon le llegó de donde menos lo esperaba: Vietnam.

Regreso a casa

Por entonces, dos congresistas hicieron un viaje de visita a las tropas estadounidenses desplegadas en Vietnam y, al regreso, reportaron que entre el 10% y el 15% de los efectivos en el terreno eran adictos a la heroína.

Donfeld, enviado por Nixon, se reunió con los generales que, según él, no tenían la menor idea de cómo combatir ese flagelo. Entonces les propuso una idea.

“La propuesta era llevar dos máquinas que podían detectar rastros de drogas en la orina. Y allá les avisaron a los soldados que si se hallaban drogas en las muestras, se iban a demorar una semana más en llegar a casa, porque había que desintoxicarlos”, recordó.

Heroína.

Getty Images
Dos congresistas señalaron que entre el 10% y el 15% de los soldados de Vietnam eran adictos a la heroína.

“Nadie quería quedarse una semana más. Así que muchos dejaron de consumir o se sometieron a un tratamiento. Ese fue un enfoque distinto al que existía previamente, que era simplemente enviar ante una corte marcial a quienes fueran sorprendidos consumiendo drogas”.

Lo cierto es que ese enfoque comenzó a aplicarse también en algunas ciudades de Estados Unidos a través de la oficina antidrogas de la que Donfeld era director.

“Al año siguiente los índices de criminalidad se redujeron entre un 20% y un 30% en ciudades como Nueva York y Washington. Creo que era una estrategia válida y efectiva, aunque creo que ha cambiado mucho en los últimos años”, concluyó.

El proyecto fue modificado después de que Nixon -quien había sido el propulsor de la guerra contra las drogas- se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en renunciar a su cargo, tras haber sido reelegido en 1972 y por cuenta del encubrimiento en el sonado caso de Watergate.


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