Los grandes números del Super Bowl que “salvaron” un año de escándalos del fútbol americano

El Super Bowl del pasado 1 de febrero es una muestra del alcance de la NFL, que concluyó con un beneficio anual de 25 mil millones de dólares.

BBC Mundo

Un año como ningún otro fue el que vivió el fútbol americano en Estados Unidos y culminó con la dramática victoria de los Patriots de Nueva Inglaterra sobre los Seahawks de Seattle 28-24 en el Super Bowl.

No sería exagerado afirmar que fue un “annus horriblis” para el deporte favorito de los estadounidenses, envuelto en escándalos de violencia, pelotas desinfladas y señalamientos sobre las consecuencias que produce a la salud su práctica tras el fallecimiento de tres jugadores en ligas colegiales.

Pero en contraparte a cada noticia negativa, hubo hitos deportivos y una gran bonanza financiera.

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Mientras la Liga Profesional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés) cerró con un beneficio anual de US$25.000 millones, se perciben los primeros síntomas de que el deporte está avanzando con paso firme hacia un mercado global.

El comisionado de la NFL, Roger Goodell, insiste en la necesidad de seguir creciendo en un deporte que alcanza sus máximos niveles de popularidad, pero al mismo tiempo está salpicado por constantes escándalos.

Problemas con la policía

50 jugadores de la NFL fueron arrestados en 2014 por una gran variedad de delitos, desde estacionar en un lugar reservado para personas discapacitadas hasta el abuso de un menor por parte de la estrella de los Vikings de Minnesota, Adrian Peterson.

Hubo también cinco casos de violencia doméstica, como el que protagonizó el jugador de los Ravens de Baltimore, Ray Rice, quien fue filmado en el ascensor de un hotel pegándole a su entonces novia, ahora esposa.

El alcance de este escándalo alcanzó incluso hasta el mismo comisionado Goodell, quien se vio obligado a debatir sobre lo que sabía la NFL sobre el caso que afectaba a una de sus estrellas.

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La situación no parece mejorar en 2015, que ha visto cómo en sus primeros 30 días cuatro jugadores han sido arrestados, dos bajo sospechas de violencia doméstica y uno acusado de violación.

Pero estos problemas no parecen afectar a una liga que sigue floreciendo pese al caos en el que parece estar sumergida por momentos.

El No.1 de Estados Unidos

La repercusión moral que rodeó a los casos de Rice y Peterson se calmó relativamente rápido. Y los estadios siguieron llenándose.

Más de 17 millones personas presenciaron los 256 partidos de la temporada regular, la asistencia más alta desde 2008, mientras que las transmisiones en televisión alcanzaron niveles históricos de audiencia.

Ni siquiera el descenso que ha habido en la práctica del deporte entre los jóvenes, debido principalmente a la preocupación que existe por el daño cerebral que causan los golpes durante los partidos, ha afectado la devoción de los estadounidenses por su juego favorito.

El sorteo anual de jugadores universitarios, el Draft 2014, fue visto por 47 millones de personas y hubo 9,6 millones de tuits hablando del evento.

Mientras las cifras de popularidad de la NFL siguen subiendo, la de otros deportes de gran tradición como el baloncesto (NBA) y el béisbol (MLS) van cayendo constantemente en los últimos años.

El periodista del New York Times, Jonathan Mahler, escribió recientemente que el “béisbol nunca ha estado tan saludable”, en términos de asistencia, beneficios y alejado de problemas sindicales.

Sin embargo, según analistas deportivos, el deporte como tal ha dejado de ser atractivo en el ámbito nacional y se ha convertido en un evento más regional, en el que los aficionados sólo siguen a su equipo o jugador favorito.

No ocurre lo mismo en la NFL. Casi 19 millones de personas sintonizaron para ver el partido entre los Cowboys de Dallas y Redskins de Washington un lunes por la noche.

Impacto global

Este atractivo se ha expandido más allá de las fronteras de Estados Unidos.

Se estima que la histórica victoria de los Patriots en el Super Bowl, la primera en la que un equipo remonta una desventaja de más de 10 puntos tras el descanso, fue vista por más de 110 millones de personas.

El evento, como tal, fue transmitido en 25 idiomas y un espacio publicitario de 30 segundos llegó a costar US$4,5 millones.

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Un informe publicado la semana pasada por la firma de investigación de mercado Repucom resalta el significativo crecimiento que está viviendo la NFL en el mundo.

En Rusia, un 13,3% de la población (algo más de 10 millones de personas) reconocieron seguir a la liga profesional, mientras que el mayor crecimiento se ha producido en China que de un 1,7% en 2013 pasó al 7,9% de la población.

Ese salto equivale a que hay cerca de 31 millones de personas en el mundo que se declaran aficionados de la NFL.

Algo parecido ocurre en Reino Unido, que en 2015 va a albergar tres juegos de la temporada regular.

El milagro del Super Bowl

Los escándalos ocurridos en 2014 fueron percibidos por muchos aficionados más como un llamado de atención que como un problema de fondo para la NFL.

La organización asume la polémica de los casos que afrontan algunos de sus jugadores con la policía a cambio del éxito que siguen ofreciendo dentro de la cancha.

Una posición que comparten millones de aficionados como Zoe Lake, de los Packers de Green Bay.

“El fútbol ha sido parte de mi vida. Como aficionada y mujer creo que la NFL necesita analizar profundamente la manera en la que ha manejado la epidemia de violencia que ha impactado a la liga y a la nación”.

“Pero estos casos no me privarán de seguir viendo a los Packers. No olvidemos que sólo son un pequeño números de jugadores los que han cometido actos de violencia contra mujeres y niños”, aclaró.

Es probable que en el Draft 2015 el comisionado Goodell reciba con los brazos abiertos al receptor de la Universidad de Oklahoma Dorial Green Beckham, quien ha sufrido de múltiples detenciones por consumo de drogas y fue expulsado de la Universidad de Misuri tras ser acusado de forzar la puerta de un apartamento y empujar a una mujer de 18 años por las escaleras.

Green Beckham no será el primero de una lista de jugadores controversiales, pero tampoco el último de un deporte que, pese a este tipo de escándalos, se aferra al atractivo que generan milagros como el de los Patriots.

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