Malcom X, la azarosa vida del "anti Martin Luther King"
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AP

Malcom X, la azarosa vida del "anti Martin Luther King"

A 50 años de su asesinato, la figura del líder negro considerado la voz radical del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos se reevalúa y su mensaje vuelve a resonar en medio de las actuales tensiones raciales.
AP
21 de febrero, 2015
Comparte
Malcolm X (1925-1965) inspiró a muchos con sus opiniones francas sobre las tensiones raciales en Estados Unidos.//Foto: BBC-Getty

Malcolm X (1925-1965) inspiró a muchos con sus opiniones francas sobre las tensiones raciales en Estados Unidos.//Foto: BBC-Getty

Unas 400 personas estaban reunidas en el salón de baile Audubon, cerca del distrito de Harlem, en Nueva York, cuando de repente se desató un alboroto y comenzaron a sonar los disparos.

Los asistentes, que se escabullían bajo las mesas, habían llegado a ese lugar para escuchar a Malcolm Little, más conocido como Malcolm X, un activista negro, musulmán, carismático, de 39 años, que defendía con vehemencia los derechos de su raza.

Apenas había comenzado su alocución cuando comenzó el desorden. De repente terminó en el piso, herido de muerte.

No pasó mucho tiempo antes de que fuera declarado muerto, en acciones que fueron atribuidas a miembros rivales de la Nación del Islam, un movimiento religioso islámico al que él había pertenecido.

Esos hechos ocurrieron el domingo 21 de febrero de 1965, hace exactamente 50 años, y pusieron fin a la vida de un activista que en ocasiones ha sido nombrado a la par de Martin Luther King o Rosa Parks como figuras clave en la lucha por la igualdad negra en Estados Unidos.

Su nombre y su mensaje, además, han vuelto a resonar en los últimos meses a medida que el país trata de resolver las tensiones raciales que se han evidenciado en las muertes de jóvenes negros a manos de policías blancos.

Nuevo movimiento por los derechos civiles

La negativa de grandes jurados en Estados Unidos de acusar el año pasado a los policías blancos involucrados en las muertes de los hombres negros llevó a protestas en decenas de ciudades, desde Ferguson, en Misuri, hasta Nueva York.

Las manifestaciones, muchas de ellas violentas, fueron llamadas un “nuevo movimiento por los derechos civiles” y el nombre de Malcolm X, con algunas de sus citas, fue usado en cánticos y en pancartas.

Muchos demandaban una respuesta fuerte, casi visceral, que recordaba su filosofía, una que cuando él murió estaba lejos de ser aceptada generalmente en el país.

Reconocido por su poder de oratoria, sus simpatizantes apreciaban su capacidad para señalar efusivamente las desventajas de los negros y culpar a los blancos.

Entre sus eslóganes más conocidos estaban “la libertad por cualquier medio necesario” o “el voto o la bala”.

Poco antes de su muerte había indicado que quería acusar al gobierno de su país en Naciones Unidas por violaciones de los derechos humanos contra los negros.

Para sus detractores, en cambio, era un “militante”, un hombre que predicaba la violencia y que había declarado a los blancos sus enemigos.

En marzo de 1965, poco después de su asesinato, la revista Time lo describió como un “demagogo desvergonzado” y enfatizó que su “evangelio era el odio” y “su credo era la violencia”.

“Malcolm X -en vida y en muerte- fue un desastre para el movimiento de los derechos civiles”, continuaba la publicación.

Reinvención

Desde entonces, su visión ha pasado por la criba del tiempo y por decenas de análisis.

La misma revista Time explica en un análisis actual que “durante su vida, Malcolm X ya estaba reinventándose, desde una juventud problemática a un defensor del separatismo negro a un activista de los derechos humanos”.

“De manera similar, su legado ha crecido desde su muerte, desde una reputación como un agitador peligroso a la de un icono estadounidense”.

Malcolm Little nació en Omaha en 1925, tuvo una juventud difícil (su padre murió en circunstancias extrañas y su madre fue admitida en un siquiátrico) y se volvió musulmán y miembro de la Nación del Islam mientras estaba en la cárcel, acusado de robo.

Se convirtió en un miembro prominente de esa organización que defendía el nacionalismo negro y la separación racial, y decidió quitarse el apellido por considerarlo un nombre de esclavo.

Pero en 1964 dejó la institución y, tras una visita a la Meca, también moderó su visión separatista para defender un concepto más general de hermandad.

Eso no impidió, sin embargo, que el año siguiente, tras su muerte, muchos siguieran criticando su visión y vinculándolo con el nacionalismo negro violento.

De hecho, muchas veces se le describió en contraste a Martin Luther King, quien profesó el diálogo y la no violencia.

Hoy, sin embargo, los análisis conmemorativos por su asesinato lo reconocen como una figura importante en ese movimiento de los años 60, como un profeta de los derechos civiles y un ejemplo del orgullo negro.

Y más importante aun, como una especie de visionario cuyos argumentos cobran particular vigencia en el contexto actual.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
Comparte

Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4QEW0DHWIlg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.