Aspirante a diputado del PT golpea y amenaza de muerte a pareja gay
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Aspirante a diputado del PT golpea y amenaza de muerte a pareja gay

El petista Eduardo Piña Márquez, quien buscaría ser precandidato a una diputación federal por Nezahualcóyotl, amenazó de muerte, agredió con comentarios homofóbicos y físicamente a Jarabak y Osvaldo, y también lesionó a una anciana de 75 años. Sólo le pidieron que bajara el volumen a su música.
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Por Eduardo Rodríguez Soto
26 de febrero, 2015
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Osvaldo Valdés (izquierda) y Jarabak Pereda denuncian haber sido golpeados por el petista Eduardo Piña Márquez en Nezahualcóyotl. // Foto Cortesía.

Osvaldo Valdés (izquierda) y Jarabak Pereda denuncian haber sido golpeados por el petista Eduardo Piña Márquez en Nezahualcóyotl. // Foto Cortesía.

El detonante fue el volumen alto de la música. Jarabak Pereda y su novio Osvaldo Valdés fueron agredidos y amenazados de muerte por Eduardo Piña Márquez, quien buscaba ser precandidato a una diputación federal del distrito 31 de Nezahualcóyotl, Estado de México, por el Partido del Trabajo.

Los hechos sucedieron el pasado domingo 22 de febrero en la colonia Benito Juárez de Nezahualcóyotl cuando, cerca de las 20:00 horas, Jarabak y Osvaldo llamaron a una patrulla del municipio para que solicitara a su vecino Eduardo Márquez que por favor redujera el volumen de su bocina auto amplificada, pues desde la tarde la tenía sonando a un volumen que los perturbaba. Se negó y, al contrario de la petición, la música aumentó de volumen.

El petista Eduardo Márquez, quien es además miembro de la Comisión de Vigilancia del PT, argumentó que estaba en su casa y que además era una persona que tiene “poder e influencias importantes”. La patrulla se retiró. 30 minutos después Jarabak y Osvaldo decidieron ir a ver a su vecino para intentar dialogar con él y pedirle que moderara el volumen de su música. Éste tenía el portón de su casa abierto y con las bocinas sonando en dirección a la vía pública.

Los recibió con tono violento, los amenazó de muerte y con golpearlos. “A mí me dijo maricón, puto, y comentarios ofensivos en cuestión de homosexualidad”, señala Jarabak en entrevista telefónica con Animal Político, y asegura que no es la primera ocasión que recibe cometarios homofóbicos y amenazas de parte de su vecino Eduardo Márquez, quien vive justo frente a su casa, cruzando la calle.

Con este promocional, el petista Eduardo Piña anunció su intención de buscar una precandidatura del PT. // Imagen cortesía.

Con este promocional, el petista Eduardo Piña anunció su intención de buscar una precandidatura del PT. // Imagen cortesía.

Los jóvenes estaban a punto de retirarse cuando al lugar llegó la abuela de Jarabak, una mujer de 75 años, para atestiguar por qué el petista agredía verbalmente a su nieto y a Osvaldo. Jarabak le recuerda a Eduardo Piña su condición de precandidato del PT y que por tanto “está obligado a velar por el bienestar social”. Fue ahí cuando comenzó la agredirlos físicamente.

Osvaldo narra que Eduardo se le abalanza a golpes, lo tira y le continúa pegando. De su oreja derecha le arranca un arete de marca Bvgari cuyo valor se estima en unos 30 mil pesos. Un transeúnte que pasaba por el lugar auxilió a Osvaldo, quien logra levantarse y resguardarse abajo de un auto, y luego, en la oportunidad, dentro de su camioneta.

En tanto, Jarabak recibía en el ojo un puñetazo del petista y una patada de parte de un tercero. La abuela, en su intento de defender a los jóvenes, forcejeó con Eduardo, quien la agrede y le lastima el dedo menique de la mano izquierda provocándole un esguince.

Al forcejear con Eduardo Piña, la abuela de Jarabak resultó lesionada del dedo menique de la mano izquierda. // Foto cortesía.

Al forcejear con Eduardo Piña, la abuela de Jarabak resultó lesionada del dedo menique de la mano izquierda. // Foto cortesía.

Al ver esta escena, Osvaldo sale de su auto y se propone ayudar a Jarabak y a su abuela. Con su celular graba lo que sucede y una vez más Eduardo se le va encima, lo tira, lo golpea otra vez, lo ahorca y lo obliga a borrar el video que captó, pero éste quedó archivado en otra carpeta del dispositivo móvil y será usado como prueba de la agresión.

Aquí lo pueden ver:

Con la narración de estos hechos, Jarabak Pereda y Oswaldo Valdés, de profesiones cirujano dentista e ingeniero en audio, respectivamente, acudieron al Ministerio Público del Palacio Municipal de Nezahualcóyotl y levantaron una “noticia criminal” (denuncia de hechos) con el número de averiguación previa 332560121515 por los delitos de agresión, amenaza de muerte y robo con violencia. En una ampliación de hechos, el 17 de marzo próximo añadirán el cargo de crímenes de odio (discriminación).

Animal Político corroboró que Eduardo Piña Márquez es hijo de José Ascención Piña Patiño, miembro del Partido del Trabajo y representante suplente de este partido político ante el Instituto Electoral de Estado de México. “Ese asunto tiene otro fondo… no fijaremos postura sino desenmascararemos el tema”, aseguró sobre la denuncia en contra de su hijo que hacen Jarabak y Osvaldo.

En manos, hombro y espalda baja, las lesiones que sufrió Osvaldo tras la agresión. Foto cortesía.

En manos, hombro y espalda baja, las lesiones que sufrió Osvaldo tras la agresión. Foto cortesía.

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COVID: la conversación en un autobús que llevó a salvar cientos de miles de vidas

Un encuentro de dos científicos en un autobús condujo a un ensayo clínico para encontrar tratamientos para salvar vidas de enfermos de COVID-19.
27 de marzo, 2021
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El ensayo clínico llamado RECOVERY (Random Evaluation of Covid-19 Therapy o Evaluación aleatoria de terapias para covid-19) inició en marzo de 2020 para probar medicamentos que ya existían en pacientes con covid y estudiar si éstos tenían un efecto sobre la enfermedad. Gracias a este ensayo se han salvado cientos de miles de vidas.

Todo comenzó en el autobús número 18 en Londres. Mientras se abría paso entre el tráfico, dos pasajeros estaban enfrascados en una conversación.

Lo que acordaron en ese trayecto, que tuvo lugar antes del confinamiento en la ciudad por covid-19, cambiaría el curso de la pandemia y posiblemente el futuro de la medicina.

Llevó al trabajo conjunto de investigadores, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) y 40.000 pacientes de covid en un esfuerzo especialmente adaptado a un sistema nacional de salud pública.

Y salvaría la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo. La conversación de estos dos pasajeros llevó a la creación del ensayo clínico Recovery.

Los dos pasajeros del autobús eran el profesor Martin Landray, médico y diseñador de ensayos de fármacos a gran escala, y Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust, uno de los mayores organismos de financiamiento para investigación médica del mundo y uno de los fundadores de Recovery.

La fecha era el 9 de marzo de 2020. Ambos discutían la pandemia inminente, las escenas que se veían en Italia, que fue el primer país de Europa en sentir el impacto devastador del virus, y la inevitabilidad de que Reino Unido se enfrentaría a lo mismo.

“Lo que acordamos en ese viaje en autobús fue que el tsunami llegaría en un par de semanas y teníamos que tener un ensayo en funcionamiento en dos semanas”, explica el profesor Landray al programa Inside Health de la BBC.

“Nueve días después, se inscribió al primer paciente, y el año que pasó ha sido extraordinario”, agrega.

Dos semanas antes, el profesor Landray le había enviado un correo electrónico a Jeremy Farrar para subrayar la importancia de los ensayos.

Lo que pasó a ser uno de los momentos más importantes en el enlace de vínculos científicos comenzó cuando Farrar respondió: “Será mejor que hable con Peter”.

Píldoras de dexametasona

Science Photo Library
El ensayo Recovery ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo.

Las campanas de alarma ya habían estado sonando para el profesor Peter Horby desde el 2 de enero, cuando surgieron informes de una “neumonía viral” en Wuhan, China.

Para Horby, esto tenía todas las características del síndrome respiratorio agudo severo (o SARS) de 2003.

“Para mí estaba bastante claro que había un problema que podría salirse de control si no teníamos cuidado”, señala el profesor Horby, un destacado experto en enfermedades nuevas y emergentes.

Ya había ayudado a establecer dos ensayos de medicamentos en Wuhan, pero debido al confinamiento allí, no obtuvieron ningún resultado.

“Las salas de hospitales estaban abarrotadas”

Juntos, el profesor Horby y el profesor Landray formarían el eje científico que definiría el tratamiento de covid.

Se vieron impulsados por los errores del pasado. El peligro en una pandemia es que todos empiezan a correr como pollos sin cabeza y los científicos y médicos actúan solos, cada uno probando diferentes tratamientos en un pequeño número de pacientes; creando mucho ruido, pero sin respuestas.

El ruido ya estaba aumentando. Se presentaba como evidencia ensayos con una decena de pacientes o experimentos con células en un laboratorio.

Incluso el presidente Donald Trump estaba proclamando los beneficios del medicamento contra la malaria hidroxicloroquina, cuando la evidencia era escasa o inexistente.

El objetivo de Recovery era brindar claridad en medio del caos.

Hubo cuatro claves en el éxito de Recovery:

  • Se puso en marcha rápidamente, en un mundo en el que las pruebas pueden tardar más de un año en configurarse.
  • Era grande, involucraba a todos los hospitales de pacientes graves y a uno de cada 10 pacientes con covid en Reino Unido, por lo que incluso se pudo encontrar medicamentos que tuvieran solo un beneficio moderado.
  • Los pacientes fueron asignados al azar para recibir atención estándar o un medicamento experimental, de modo que los médicos pudieran ver la diferencia entre los dos.
  • Y fue simple.
Una dosis de dexametasona

Reuters
Uno de los fármacos involucrados en el ensayo fue la dexametasona, un esteroide.

El Recovery tuvo un marcado contraste con el ensayo clínico moderno, que se arrastra bajo el peso de la burocracia, los contratos con todos los hospitales, los criterios estrictos sobre los participantes y una gran cantidad de trabajo para quienes miden y recopilan datos.

Si el ensayo iba a tener éxito, era necesario trabajar en salas sometidas a una intensa presión.

“Las salas estaban abarrotadas, los médicos estaban abrumados con pacientes enfermos. Para que un ensayo clínico funcione, este no puede interferir con la atención médica”, dice la Dra. Raha West, médica de cuidados intensivos en Buckinghamshire, quien dirigió el ensayo en su hospital.

“Con el Recovery esto fue fácil”.

El profesor Landray dice que “eliminaron todo” para que el Recovery fuera tan básico que inscribir a un paciente en el ensayo era tan fácil como recetar el medicamento.

Uno de los primeros desafíos fue decidir qué medicamentos deberían estar involucrados.

El coronavirus era una entidad nueva, un desconocido sin reglamentos a seguir.

El profesor Horby y el profesor Landray seleccionaron los medicamentos más prometedores para enfermedades similares o los que habían surgido de las pocas investigaciones sobre covid.

Si el paciente quería participar, su médico seleccionaría en una computadora cuáles de los medicamentos involucrados en el ensayo eran seguros según el historial médico del paciente y la computadora decidiría qué medicamentos se debían administrar.

El fármaco dexametasona, un esteroide antiguo y barato que ya se había utilizado en infecciones respiratorias, se convirtió rápidamente en una fuente de controversia.

La reacción fue dura y rápida y se acusó a los dos expertos de comportamiento poco ético y peligroso.

La dexametasona calma el sistema inmunológico y algunos argumentaron que era lo peor que se podía hacer cuando el cuerpo estaba combatiendo una infección.

“Tengo un cajón lleno de cartas que me dicen que estoy matando gente”, me dijo el profesor Horby. Pero lo tranquiliza saber que también tiene un cajón de “cartas de amor y correos de elogios”.

Saltando de alegría

dexametasona

Getty Images
El tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

Cada fármaco que probaron fue puesto a prueba porque pensaron que existía la posibilidad de que funcionara. La dexametasona fue el primero que lo demostró.

Apenas 100 días después de ese trascendental viaje en autobús, el profesor Landray y el profesor Horby se prepararon para contarle al mundo sus hallazgos.

Sabían que estaban a punto de cambiar el tratamiento para los pacientes en todas partes y habían pasado una semana repasando los números repetidamente para estar seguros.

El 16 de junio estaban listos.

“Fue un resultado hermoso, hermoso”, dice el profesor Landray.

El profesor Horby recuerda a su jefe saltando de alegría al otro lado de una videollamada cuando transmitió los resultados.

Para quienes estaban conectados a un ventilador, como Katherine Millbank, el fármaco redujo la posibilidad de morir en un tercio.

Ella fue una de las primeras pacientes que obtuvo el medicamento en el ensayo.

Cuando las enfermeras corrieron las cortinas alrededor de su cama, todos los que estaban en la sala de cuidados intensivos la aplaudieron.

“Estoy eternamente agradecida con todos ellos por salvarme”, le dijo Katharine a Inside Health.

Cuatro horas después del anuncio, el tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

La doctora Raha West rompió a llorar cuando llegaron los resultados. Todos los pacientes que inscribió en el ensayo terminaron recibiendo dexametasona.

“Nunca lo olvidaré, fue muy emotivo”.

Ahora se estima que la dexametasona sola ha salvado cientos de miles de vidas; posiblemente más de un millón.

El Recovery mostró que otro fármaco, tocilizumab, también salva vidas.

Pero el ensayo también se enfrentó a fracasos. El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, la combinación de lopinavir / ritonavir que se usan contra el VIH y el antibiótico azitromicina habían sido promocionados, pero finalmente se demostró que no tenían ningún efecto.

Su éxito dependió de la disposición de los pacientes, que en uno de los momentos más espantosos de sus vidas, estuvieron dispuestos a participar.

Aiden Temple, de 10 años, que tenía un trastorno inmunológico poco común después de contraer el virus, quiso hacer la diferencia.

“Fue muy aterrador, pero me sentí bastante orgulloso de poder ayudar a otras personas a mejorar rápidamente”, dijo.

También se necesitaron los esfuerzos de miles de médicos y enfermeras, así como de un equipo de unos 20 científicos en Oxford, para recopilar y analizar los datos.

El Recovery logró algo que ninguna otra prueba ha obtenido. Ya tiene garantizado un lugar en los libros de historia solo por su papel en la pandemia de covid.

La esperanza es que sea un catalizador de cambio en la medicina para hacer ensayos de estilo Recovery que brinden respuestas sobre los mejores tratamientos para otras infecciones, como la fiebre de Lassa, o que finalmente demuestren si las píldoras de vitamina D son la cura para todo lo que a menudo se dice que son.

“Creo que ha establecido un nuevo estándar para lo que se puede lograr y no solo durante las pandemias”, me dijo el profesor Landray.

“Sería una farsa si volviéramos a una situación en la que a veces se necesitan años para que un ensayo despegue”.


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