"Rezo para que podamos construir el gobierno que nos merecemos": Iñárritu al ganar el Oscar
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Alejandro González Iñárritu. Foto: AP

"Rezo para que podamos construir el gobierno que nos merecemos": Iñárritu al ganar el Oscar

El mexicano también hizo un llamado por el respeto de los inmigrantes en Estados Unidos; su película, 'Birdman', ganó mejor película, mejor guión original y mejor cinematografía.
Alejandro González Iñárritu. Foto: AP
Por AP
23 de febrero, 2015
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Alejandro González Iñárritu. Foto: AP

Alejandro González Iñárritu. Foto: AP

Alejandro González Iñárritu se consolidó el domingo como el director del año en los Oscar y “Birdman”, su sátira sobre la industria del espectáculo, se impuso como mejor película. La cinta también se llevó los premios al mejor guión original y la mejor cinematografía, del mexicano Emmanuel Lubezki.

“¡Guau! El recorrido de ‘Birdman’ comenzó hace tres años, cuando le pedí a Nico, Alexander y Armando que me siguieran… Ellos lo hicieron porque están locos y juntos escribimos ‘Birdman’, y por eso siempre les voy a estar agradecido”, dijo el director en inglés al recibir el premio al mejor guion, que compartió con Alexander Dinelaris y los argentinos Nicolás Giacobone y Armando Bo.

Momentos después el actor Sean Penn presentó el premio al mejor director diciendo “¿Quién le dio a este hijo de p… la tarjeta de residencia?”, a lo que el realizador respondió al aceptar la estatuilla: “Tal vez el próximo año, el gobierno imponga algunas reglas de inmigración a la Academia. Dos mexicanos consecutivos, es sospechoso, supongo”. Su victoria se produce al año siguiente de que su amigo y compatriota Alfonso Cuarón se convirtiera en el primer latinoamericano galardonado como mejor director.

Penn y González Iñárritu trabajaron juntos en “21 Gramos”, son viejos conocidos. Momentos después el director aclaró que se tomó con humor la broma de Penn.

El director agradeció a todo su equipo, en especial al protagonista del filme Michael Keaton y a sus colegas mexicanos Alfonso Cuarón y Guillermo Del Toro, quienes “también han sido parte de esto, todo mi vida en mi carrera”. Luego hizo una pausa y también dedicó su premio a todos los mexicanos.

Quiero dedicar este premio a mis compatriotas mexicanos, los que viven en México. Rezo para que podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos. Y a los (mexicanos) que viven en este país, que son parte de la última generación de inmigrantes en este país, rezo para que sean tratados con la misma dignidad y respeto que los que vinieron primero y (construyeron) este increíble país de inmigrantes”, puntualizó. Más tarde, en la sala de prensa, le dedicó también el premio a su mamá.

Lubezki se alzó con su segundo Oscar consecutivo, tras haber ganado el año pasado por “Gravity”.

“Esto es extraordinario”, dijo el apodado Chivo, quien estaba nominado por séptima ocasión. “Quiero compartir especialmente este premio con mi amigo Alejandro González Iñárritu, por su curiosidad, su pasión y su amistad”, añadió tras haber abrazado al realizador al escuchar su nombre, antes de subir al escenario.

Casi de inmediato el presidente de México Enrique Peña Nieto expresó su felicitación para ambos en Twitter.

Mexicanos talentosos haciendo historia gracias a una vida de esfuerzo y dedicación. ¡Felicidades! Porque su trabajo los siga llevando lejos”, escribió.

Como se anticipaba, Julianne Moore ganó el premio a la mejor actriz por su papel de una académica con principios de Alzheimer en “Still Alice” y Eddie Redmayne el de mejor actor por su interpretación del famoso físico inglés con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) Stephen Hawking, en “The Theory of Everything”.

No sé si soy capaz de articular cómo me siento. … Pero sepan por favor estoy completamente consciente de que soy un hombre afortunado, afortunado”, dijo el actor británico. “Este Oscar le pertenece a toda la gente alrededor del mundo con ELA”, añadió, y le dedicó la estatuilla a “una familia excepcional” que incluye a Hawking, su ex esposa Jane Wilde y sus tres hijos.

En tanto la actriz estadounidense, quien competía por quinta ocasión por un Oscar, expresó: “Estoy tan feliz y emocionada de que hayamos podido dirigir la luz hacia el mal de Alzheimer. Mucha gente con esta enfermedad se siente marginada. La gente que tiene la enfermedad de Alzheimer merece ser vista para que podamos encontrar una cura”.

También como se esperaba Patricia Arquette y J.K. Simmons fueron honrados por sus actuaciones de reparto en “Boyhood” y “Whiplash”, respectivamente.

Arquette, quien con su papel de madre divorciada había arrasado con prácticamente todos los honores esta temporada de premios, se llevó una gran ovación de las féminas en la audiencia, incluida Jennifer López, al dedicarle su premio “a todas las mujeres que han dado a luz” y gritar que es hora de que se trate con igualdad al sexo femenino en el mercado laboral.

Simmons, en tanto, le dio un consejo a los espectadores: “Si tienen la suerte de tener a uno o ambos padres vivos llámenlos, no les manden un texto, llámenlos y díganles que los aman, escúchenlos mientras les hablen”. El veterano actor, quien recibió el premio de manos de Lupita Nyong’o, se llevó el honor por su interpretación de un estricto profesor de música.

“Ida”, de Polonia, obtuvo el premio a la mejor cinta en lengua extranjera superando a la argentina “Relatos salvajes” de Damián Szifrón. La película en blanco y negro sigue a una joven polaca aspirante a monja en los años 60 que confronta las oscuras verdades de su familia durante la ocupación nazi.

“¿Cómo llegué aquí?”, dijo su director, Pawel Pawlikowski, quien le dio a su país su primer Premio de la Academia luego de nueve nominaciones. “Es encantador, es fantástico. Tenemos una gran tradición de cine, épocas de oro, pero nada de Oscar”, dijo Pawlikowski tras bambalinas.

El galardón a la mejor cinta animada fue para “Big Hero 6” de Disney, en la que Génesis Rodríguez hace la voz de la heroína Honey Lemon.

“We wonnnnn!!!!!!!!!” (“Ganamosssss!!!!!!!”), tuiteó de inmediato la actriz, hija del cantante venezolano “El Puma” José Luis Rodríguez y quien se está abriendo camino en Hollywood.

Los Premios de la Academia comenzaron con un refrescante número musical que marcó la pauta para lo que sería el resto de la ceremonia. Encabezado por el anfitrión Neil Patrick Harris, el espectáculo abrió con un homenaje al cine hecho a semejanza de un show de Broadway (donde Patrick Harris ha sido maestro de ceremonia de los Tony), en el que participaron Anna Kendrick y el comediante Jack Black.

Más tarde el actor se dio tiempo para parodiar a “Birdman” caminando en calzoncillos hasta el escenario, donde pasó junto a un muchacho tocando la batería, emulando una de las escenas de la película de González Iñárritu. Al encontrarse con el joven le dijo “ese no es mi tempo”, en referencia a la frase del tenebroso profesor de Simmons en “Whiplash”.

Durante la velada Adam Levine y otros artistas interpretaron las canciones nominadas. La ganadora fue “Glory”, de la cinta “Selma”, compuesta por John Legend y Common. El premio lo anunciaron, en uno de los momentos más graciosos, Idina Menzel y John Travolta. El año pasado el par encabezó titulares luego que Travolta presentó erróneamente a Menzel como “Adele Dazeem” antes de que ésta cantara el tema ganador de “Frozen”, “Let It Go”. Esta vez ella lo presentó a él como “Glom Gazingo”.

Uno de las actuaciones más destacadas de la noche fue sin duda la de Lady Gaga, quien interpretó un popurrí de temas de “La novicia rebelde” en homenaje a los 50 años de la película. Tras recibir una ovación de pie apareció en el escenario la estrella del filme, Julie Andrews, para presentar el premio a la mejor música original, para “The Grand Budapest Hotel”. La cinta se llevó un total de cuatro estatuillas, incluyendo también diseño de producción, diseño de vestuario y maquillaje y peinado.

El segmento In Memoriam, en el que se recuerdan a los artistas vinculados con el cine que fallecieron el último año, incluyó al Nobel colombiano Gabriel García Márquez y a la actriz de origen cubano Elizabeth Peña, así como a Robin Williams, Lauren Bacall y Maya Angelou, entre otros.

Entre bambalinas, González Iñárritu expresó su admiración a los escritores latinoamericanos.

Este filme tiene una gran deuda con Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Octavio Paz, Carlos Fuentes. Creo que todos estamos en deuda con todos estos escritores. Juan Rulfo, (Juan José) Arreola”, señaló. “Esta película tiene mucha de la sangre y venas de los escritores latinoamericanos”.

La ceremonia de los premios Oscar, en su 87 edición, se transmitió en vivo desde el Teatro Dolby en Hollywood.

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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