Sólo 6 de 291 averiguaciones por desaparición forzada en México llega a sentencia
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Sólo 6 de 291 averiguaciones por desaparición forzada en México llega a sentencia

Entre 2006 y 2013 la PGR y las procuradurías de los estados iniciaron 291 averiguaciones previas por el delito de desaparición forzada; de ellas, solo seis concluyeron en sentencia condenatoria.
Por Nayeli Roldán
2 de febrero, 2015
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No hay evidencia científica que vincule restos del basurero de Cocula con los hallados en un río, señalan los peritos argentinos. Foto: Cuartoscuro.

No hay evidencia científica que vincule restos del basurero de Cocula con los hallados en un río, señalan los peritos argentinos. Foto: Cuartoscuro.

Entre 2006 y 2013 la Procuraduría General de la República y las procuradurías de los estados iniciaron 291 averiguaciones previas por el delito de desaparición forzada; de ellas, sólo seis concluyeron en sentencia condenatoria (2%), de las que cuatro fueron responsables elementos de la desaparecida Agencia Federal de Investigación (AFI), dirigida por Genaro García Luna. Así lo reporta el Estado Mexicano en su informe como parte de la revisión que hará el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU este 2 y 3 de febrero.

Uno de los casos corresponde a la investigación realizada por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), única sentencia que consiguió durante los cinco años de operación (2002 a 2007), según responde la PGR a una solicitud de información a través del IFAI.

Informe México Desapariciones

En México, la desaparición forzada está tipificada en el Código Penal Federal como el delito cometido por “un servidor público que, independientemente de que haya participado en la detención legal o ilegal de una o varias personas, propicie o mantenga dolosamente su ocultamiento bajo cualquier forma de detención” y cuyas penas van de los 5 a 40 años de prisión.

De acuerdo con la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas Contra las Desapariciones Forzadas, el estado parte debe procurar legislaciones con estándares internacionales capaces de combatir el delito, pero en México no ha avanzado en ese rubro.

En 2012, la entonces senadora Rosario Ibarra de Piedra presentó una iniciativa para elevar las penas de 40 a 60 años y que el delito no fuese susceptible de perdón, indulto, amnistía o figuras análogas, pero los senadores la congelaron. En octubre de 2012, el presidente Enrique Peña Nieto envió un paquete de cinco iniciativas en materia de derechos humanos, una de ellas propone una Reforma al Código Penal Federal para endurecer las penas de 20 hasta 50 años de prisión, pero no se ha discutido.

Además, con los instrumentos legales disponibles la justicia tampoco es pronta ni expedita. Del periodo conocido como guerra sucia, en el que entre la década de 1970 y 1980 hubo una persecución contra activistas y opositores al régimen, solo un caso consiguió sancionar al responsable, aunque después de 32 años de perpetrado el delito. Esta es la historia.

La historia de un desaparecido

Miguel Ángel Hernández Valerio tenía 19 años cuando estudiaba en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Era el más pequeño de entre los cuatro hermanos de una familia originaria de Veracruz. Para pagar sus estudios vendía figuras de barro y porcelana, pero a los 18 años migró a Mazatlán para continuar su educación.

Vivía en una casa para estudiantes con otros tres jóvenes y trabajaba en una librería, propiedad de un profesor que se dedicaba a “hacer círculos de estudios para dar clases de Marxismo Leninismo”, según consta en el expediente de la investigación iniciada en 2005.

Entre las declaraciones se encuentra la de un joven que fue apresando junto a Miguel Ángel y tres más, la noche del 12 de septiembre de 1977. Relata que a punto de llegar a su casa, él y otro amigo fueron detenidos por policías municipales para hacerles “una revisión de rutina, porque parecían sospechosos”; los subieron a una patrulla para que indicaran la casa donde vivían y al llegar, entraron con ellos a sus cuartos. Encontraron varios ejemplares de la revista “Madera”, considerada subversiva. “No sé cómo llegaron aquí, no son nuestras”, decía uno, pero los policías, incrédulos, solicitaron refuerzos.

Llegaron varias patrullas, pero también un vehículo sin rótulos, que “al parecer”, era de los elementos de la Federal de Seguridad. En ese momento llegó “Miguel Ángel”. Enseguida los esposaron e iniciaron un interrogatorio sobre la  “propaganda subversiva”.

Los policías los amenazaba de muerte y los acusaban de pertenecer a la Liga Comunista 23 de septiembre. “Decían que nos iban a dar en la madre por rojillos y comunistas”, relata el sobreviviente.

Nadie pudo impedir que se los llevaran, ni la hija de la dueña de la casa de estudiantes quien le preguntó a un agente el motivo de la detención. “Yo soy quien hace las preguntas. No te metas, se trataba de gente muy peligrosa”, le respondió. En la declaración de esta mujer, hecha en 2005, advierte: “eso era una absoluta mentira ya que siempre fueron muchachos muy tranquilos”.

Minutos después, los cuatro fueron trasladados a unas oficinas ubicadas en la Avenida Zavala cerca del Seguro Social viejo, en Mazatlán, Sinaloa, que, por los logotipos en su interior, parecían de una corporación policíaca. En ese lugar, los policías municipales los entregaron a Esteban Guzmán Salgado, entonces jefe de Servicios Federales de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Se trataba de un joven policía que había ingresado al Batallón motorizado (patrullas) en 1957 y cuya carrera avanzó hasta el Servicio Secreto y Servicios Especiales de la Presidencia y al iniciar el periodo de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, ingresó a la (DFS), donde siempre rindió cuentas a Fernando Gutiérrez Barrios.

–       ¿Son los rojillos? Preguntó Guzmán Salgado.

–       Sí, respondieron los policías.

Enseguida dio la orden para que los subieran al auto sin rótulos, esposados y con los ojos vendados. Avanzaron rumbo al faro por el puerto. Llegaron a un lugar que tenía un calabozo. Ahí, uno de los jóvenes le preguntó a Miguel Ángel sobre la propaganda. “Me la dio alguien, pero ya la iba a regresar”, respondió.

Permanecieron ahí durante cuatro días en medio de interrogados y torturas. “Nos golpeaban en todo el cuerpo, también nos acostaban boca arriba y se dejaban caer sobre nosotros, nos pateaban y con pinzas nos presionaban los dedos. Nos decían que matar”. En los días de mayor presión psicológica, les colocaban una pistola en la boca y los obligaban a jalar el gatillo. Descubrían que no tenía balas segundos después, dice en la declaración el sobreviviente.

Quien daba las órdenes era el Guzmán, quien en algunas ocasiones también se encargaba de la tortura y los interrogatorios. Luego los sacaron del calabozo y los subieron a una camioneta. En el camino, uno de ellos le reclamaba a Miguel Ángel, “¿por qué nos metiste en este problema?”. Esa fue la última vez que lo vieron.

Solo tres de los cuatro llegaron a lo que al parecer era la novena zona militar de Culiacán, Sinaloa. “No lo recuerdo bien porque tenía los ojos vendados, pero cuando se me caía la venda me daba cuenta de la presencia de elementos militares y personas vestidas de civil”, se lee en la declaración.

Ahí estuvieron aproximadamente un mes o mes y medio hasta que, ocurrió otro traslado, esta vez en un vehículo militar tipo Pick-up. Después de unos minutos de recorrido, Los bajaron en la carretera de Culiacán a Mazatlán, en el crucero de Cruz de Elota, Sinaloa, desnudos y llenos de moretones por los golpes. Solo uno tenía las manos desatadas y pudo quitar los amarres de sus dos compañeros.

La búsqueda

En la sentencia de 218 páginas, se explica que entre las evidencias de que el ex jefe de la policía retuvo al joven, están los reportes que envió a Rodríguez Barrios y que fueron consultados en el Archivo General de la Nación para integrar la investigación.

En el reporte, el entonces el ejecutor de la detención, escribió que “a estos individuos se les recogió propaganda subversiva, folletos de la Revista Madera y pegas con el siguiente texto: “ANTE LAS MASACRES DE LA BURGUESÍA, NI UN PASO ATRÁS, GLORIA ETERNA A LOS CAÍDOS EL 10 DE JUNIO, POR LA REOLUVION (sic) PROLETARIA, VENCEREMOS”.

Guzmán ejecutó la detención con base a un archivo que le entregó Fernando Gutiérrez Barrios. Se trataba de un álbum de fotografías de miembros de grupos subversivos de miembros de la Liga comunista 23 de septiembre, y de otros grupos armados como las Fuerzas Armadas Revolucionaria del Pueblo y el Frente Unido Zapatista, entre otros.

Los familiares de Miguel Ángel se enteraron de la detención a través de una nota periodística. Fueron a Culiacán a buscarlo en las oficinas de los Servicios Especiales. “Me dijeron que mi hermano llegaría a la casa y si no llegaba mejor ni lo buscara, si no quería ser el próximo detenido ya que tenían toda la información relacionada con su familia”, relata el hermano, quien al regresar a Veracruz, les pidió a sus padres y a sus hermanos que “olvidaran el asunto”, ante el temor de que algo les pudiera pasar.

Así ocurrió hasta que 10 años después la Comisión de Derechos Humanos inició una investigación y visitaron a la familia en la comunidad de Ixhuatlán, Veracruz, aunque fue hasta 2005  cuando le volvieron a dar noticia de Miguel Ángel.

La Comisión había encontrado un reporte de la DFS, firmado Esteban Guzmán Salgado el 23 de agosto de 1984, en el explicaba la información obtenida en el interrogatorio de Miguel Ángel Hernández Valerio: “Manifestó que nunca perteneció a la Lig. C. 23 de Sept. pero que sin embargo a efectuado en distintos lugares y ocasiones repartízas y pegas de panfletos de las citada organización. Así mismo dijo que esta propaganda se le había dado con el fin de que fuera repartida en un mitin del cual ignora la fecha en que se efectuó y que además como era bastante la cantidad de folletos los anduvo repartiendo en distintas colonias” (sic).

Con toda la evidencia, la familia decidió interponer una denuncia el 1 de abril de 2005 por desaparición forzada en agravio del joven que entonces tenía 19 años. Así inició el proceso que duró cuatro años y que llevó a cabo la Femospp.

Para demostrar la ausencia u ocultamiento  del (desaparecido), se agotó la búsqueda en los expedientes de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa, en la Dirección General de Prevención y Readaptación Social en Sinaloa. En ninguna había registro de antecedentes penales de Miguel Ángel.

Tampoco se encontró algún acta de defunción en el Registro Civil en Sinaloa, ni registro como derechohabiente del IMSS ni en ninguna otra institución. Miguel Ángel estaba desaparecido desde hacía 23 años.

Esteban Guzmán Salgado fue aprehendido en marzo de 2007 e inició el juicio. En una audiencia pública realizada el 19 de noviembre de 2008, pidió que se “compadecieran” de él porque estaba solo y el resto de su familia (tres o cuatro personas) estaban en México. Frente al juez trató de convencerlo de su inocencia y de enfrentar un proceso injusto al no localizar a los supuestos testigos que lo acusaban, por lo que pidió una revisión de las pruebas de descargo.

El juicio siguió y en 30 de septiembre, el juez dictó sentencia contra Guzmán Salgado por su culpabilidad en la desaparición forzada de Miguel Ángel, condenándolo a cinco años de prisión, pero acreditar un “estado avanzado senil” por sus 74 años, le fue permitido purgar la pena en su casa de Naucalpan, Estado de México, descontándole  los 923 días que había estado detenido.

El resto de las sentencias condenatorias:

  • El 30 de junio de 2010, el Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal dictó sentencia definitiva en el proceso penal 20/2005-I, que se instruyó contra Roberto Galarza Hernández, entonces elemento de la Agencia Federal de Investigación por el delito de desaparición forzada de personas en agravio de Jesús Ángel Gutiérrez Olvera en marzo de 2002.
  • El 10 de mayo de 2006, el Juzgado Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de Jalisco dictó sentencia condenatoria en la causa penal 27/2005 instruida contra Gustavo Montiel Rizo, elemento de la Agencia Federal de Investigación por la comisión del delito de desaparición de personas, contra José Luis Ruiz Castellanos y Manuel Gómez Mendoza, en enero de 2005.
  • El 11 de mayo de 2005, el Juzgado Sexto de Distrito en el Estado de Guanajuato dictó sentencia condenatoria en la causa penal 142/2003, que se instruyó contra José Antonio Guerrero Domínguez, elemento de la Procuraduría General de la República, por la comisión de desaparición forzada en agravio de José Rocha Guzmán, en hechos ocurridos en julio de 2003.
  • El 14 de diciembre de 2005, el Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Michoacán dictó sentencia condenatoria en la causa penal 72/2005 contra un ex integrante de la Agencia Federal de Investigación, por la comisión del delito referido en hechos ocurridos en julio de 2005. (La sentencia fue enviada en versión pública, por lo que los datos al ser confidenciales y reservados, no se encuentran visibles).
  • El 14 de noviembre de 2006, el Juzgado Quinto de Distrito en el Estado de Chihuahua dictó sentencia condenatoria en la causa penal 159/2005, que se instruyó contra Víctor Alberto Guerrero, elemento de la Agencia Federal de Investigación, por la comisión del delito de desaparición de personas en agravio de Salvador Lira Ayala, por hechos ocurridos en septiembre de 2005.

 

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Pruebas COVID: qué explica que haya tantos resultados negativos entre contagiados

La llegada de nuevas variantes, como las relacionadas a ómicron, parecen haber anticipado la aparición de los síntomas de infección antes de que la carga viral llegue a su pico.
5 de julio, 2022
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En los últimos meses, se ha vuelto común ver que algunas personas que empiezan a mostrar síntomas típicos de covid (tos, congestión nasal, fiebre…), se hacen una prueba rápida de antígenos y el resultado es negativo.

La persona continúa con el malestar y, uno o dos días después, se hace una prueba nueva que confirma la infección del coronavirus.

El peligro es que, en ese lapso en el que no se tuvo un diagnóstico acertado, no se tomaron las medidas necesarias, como el aislamiento y el uso de las máscaras, para evitar contagiar a otros con el virus.

Esto a su vez crea nuevas cadenas de transmisión e incrementa el número de casos de la enfermedad.

Pero ¿cómo se explica este fenómeno de “positividad retrasada”?

Aunque no hay respuestas claras, algunos expertos le plantearon varias hipótesis a la BBC, que ayudan a entender la situación. También recuerdan lo que hay que hacer para que te protejas a ti y a todas las personas a tú alrededor.

En resumidas cuentas, aunque aún existan muchas interrogantes sobre el tema, la recomendación es simple: si tienes los síntomas típicos de covid, mantente aislado y evita el contacto con la gente así la prueba rápida de antígenos que te hayas hecho el primer o segundo día te haya dado negativo.

Y en lo posible, intenta repetir la prueba entre el tercer y el quinto día para tener mayor certeza sobre el diagnóstico.

¿Se aceleró el virus?

El primer factor que explica esta situación es la llegada de nuevas variantes del coronavirus, especialmente aquellas que emergieron de ómicron como la BA.2 y la BA.5.

Luego de haberse esparcido por el mundo, vino un cambio importante en el periodo de incubación, que es el tiempo entre que el virus comienza a invadir las células de nuestro cuerpo y la llegada de los síntomas.

“El virus infiltra las células y adentro hace entre 100 y 1.000 copias nuevas de sí mismo, las cuales van e infectan otras células, y así continúa el proceso hasta la reacción del sistema inmune, la cual causa síntomas como congestión nasal, estornudos, fiebre…”, explica el experto en virus José Eduardo Levi, investigador y coordinador de desarrollo en DASA (Diagnósticos de América, una firma experta en diagnósticos en Brasil).

En comparación, según un reporte de la agencia de seguridad sanitaria del Reino Unido, el periodo de incubación de la variante alpha era en promedio de cinco a seis días.

Ese período disminuyó a cuatro días durante la ola de la variante delta.

Con ómicron, el periodo entre la invasión viral y la llegada de los síntomas se redujo aún más y es de tan solo tres días.

Coronavirus SARS-CoV-2

Getty Images
Las variantes de ómicron tienen unos de los periodos más cortos de incubacion que se han visto con el coronavirus hasta el momento

En otras palabras: si antes tomaba casi una semana para que una persona comenzara a desarrollar síntomas típicos de covid luego de haber entrado en contacto con alguien infectado, hoy ese proceso es mucho más rápido y puede ocurrir casi que de la noche a la mañana.

“Lo que más vemos en nuestras oficinas son pacientes diciendo que salieron en una caminata el domingo y que ya el martes o el miércoles estaban experimentando síntomas”, dice la especialista en enfermedades infecciosas y virus Nancy Bellei, quien también es profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp).

Pero, ¿por qué pasa?

Virus distintos, defensas actualizadas

Dentro de las teorías que podrían explicar por qué ómicron fue menos agresivo que las anteriores cepas, algunos expertos aseguran que las mutaciones genéticas mismas de la variante fueron las que acortaron el tiempo de incubación.

Otros subrayan el papel del sistema inmune en este proceso.

En una serie de publicaciones en Twitter, el inmunólogo y epidemiólogo Michael Mina, quien trabajó en la Universidad de Harvard y es actualmente el director científico de una compañía de pruebas, asegura que la vacunación “ha cambiado fundamentalmente la relación entre el covid y la carga viral”.

Anteriormente, los síntomas del covid comenzaban a aparecer justo cuando las cantidades del virus en el cuerpo estaban alcanzando su pico.

“¿Por qué la gente está reportando síntomas pero arrojando resultados negativos?”, preguntó.

“Los síntomas que experimentamos son usualmente el resultado de la respuesta inmune. Las vacunas pueden hacer que nuestro cuerpo detecte el virus más rápidamente, antes de que el número de copias llegue a su punto máximo. Ese es literalmente el propósito de la vacunación”, escribió en la red social.

Mujer se limpia la nariz

Getty Images
Con el avance de la pandemia y la vacunación, los síntomas se han vuelto más moderados

Más adelante en su explicación, Mina señala que la respuesta inmune rápida ayuda a suprimir el virus por un tiempo, hasta que el patógeno se elimine del cuerpo o que eventualmente gane la batalla y comience a replicarse con mayor ferocidad.

“Entendiendo esto, una prueba creada para detectar una cierta cantidad de virus dará resultados negativos en los primeros días, antes de que incremente la carga viral”, aseguró el científico.

En otras palabras, una de las teorías dice que con el ómicron, el corto periodo de incubación y la aparición más temprana de síntomas significa que la carga viral (la cantidad de coronavirus en acción) durante los primeros días de una infección no es lo suficientemente alta como para ser detectada por las pruebas de antígenos.

Vale la pena decir que esta es apenas una de las posibles explicaciones para este fenómeno, y que la idea está lejos de ser comprobada o de ser adoptada por algún tipo de consenso entre los expertos.

“El sistema inmune también depende de que se active cierta cantidad de partículas virales para que se inicie una respuesta. Así que me parece que la inmunidad que se crea a través de la vacunación o de casos anteriores de covid contribuye más a acabar con la infección rápidamente que interferir con sus inicios”, dice Levi, quien también hace investigaciones en el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Sao Paulo (USP).

De cualquier manera, hay evidencia de que la cantidad de proteínas virales en esos primeros días de infección podrían estar más bien bajos en las olas de ómicron.

“Con esto, hay un riesgo de que las pruebas de antígenos fallen a la hora de detectar estos casos, ya que no hay partículas suficientes como para obtener un resultado positivo”, resume el virólogo Anderson F. Brito, investigador científico del Instituto Todos por la Salud.

“Así que tenemos que ser cuidadosos a la hora de interpretar estos resultados iniciales, de tal manera que no generemos un falso sentido de seguridad”, advierte.

Errores humanos e interpretación de las pruebas

Igual, dentro de esta discusión es imposible ignorar el impacto del factor humano en el número de errores que se ve en los resultados.

La prueba de antígenos, la cual puede hacer cualquier persona desde su casa, requiere ejecutar una serie de procedimientos muy específicos – separar materiales, lavarse las manos, restregar la parte trasera de la nariz con un hisopo por un periodo mínimo de tiempo, mezclar con la solución salina, esperar unos minutos…

Si cualquiera de estos pasos no se hace de manera correcta, el resultado puede arrojar un falso negativo.

“No puedes confiar en la conclusión de una prueba mal hecha”, dice Bellei, también miembro de la Sociedad Brasilera de Enfermedades Infecciosas (SBI).

El doctor resalta la variación que existe entre la calidad de las pruebas que hay disponibles en las farmacias.

Hay mucha diferencia entre la sensitividad y especificidad de las distintas pruebas rápidas. Algunas pueden detectar el 80% de los casos, mientras que en otras esta tasa cae al 70 o incluso al 50%”, advierte.

Aunque no existe una manera fácil y accesible para saber qué productos son los de mejor calidad, Bellei recomienda que las personas den preferencia, si es posible, a las marcas más conocidas, compañías que lleven trabajando en diagnósticos por décadas.

Una segunda recomendación importante es leer cuidadosamente las instrucciones que vienen con la prueba y seguir cada paso al pie de la letra para reducir las probabilidades de errores y resultados equivocados.

En este sentido, también hubo muchas dudas sobre si las pruebas de antígenos iban a ser capaces de detectar las variantes ómicron, debido a las mutaciones tan distintas que tienen a las de otras variantes.

Una mujer con una prueba de covid

Getty Images
Seguir las instrucciones de las pruebas al pie de la letra es el primer paso para prevenir resultados equivocados

Esta hipótesis, sin embargo, resultó siendo falsa. “La prueba de antígeno principalmente detecta la proteína N del coronavirus”, explica Levi.

“Y sabemos que ómicron tiene más mutaciones en la proteína S, la cual no es usualmente el objetivo principal de estas pruebas”, agregó.

En otras palabras, las pruebas rápidas continúan siendo relativamente efectivas a la hora de encontrar nuevas variantes.

A lo mejor el meollo del asunto está en intentar entender cuál es el momento adecuado para hacerse la prueba, y de ahí, aprender a cómo interpretar los resultados y a tomar las acciones necesarias.

¿Qué cambia con el diagnóstico?

Dados todos estos cambios observados en el comportamiento del virus y en nuestro sistema inmune, el mensaje principal es relativamente simple: si tienes los síntomas típicos de covid, como dolor de garganta, tos, estornudos y fiebre, evita el contacto con otras personas para no transmitirles el agente infeccioso.

Esta regla aplica incluso para las personas que se hicieron una prueba en los primeros días y obtuvieron un resultado negativo. Como se explicó, aún no es posible estar 100% seguro y puede ser que la carga viral no esté lo suficientemente alta como para ser detectada por la prueba.

Los periodos de cuarentena dependen de una variedad de condiciones, pero un periodo de entre 5 y 7 días es normalmente suficiente para la mayoría de las personas.

Si te hiciste la prueba el primer o segundo día de síntomas y el resultado fue negativo, vale la pena repetirlo nuevamente entre el tercer y el quinto día si es posible.

Un estudio no publicado del London School of Hygiene and Tropical Medicine, del Reino Unido, reveló que el pico de la carga viral ocurre usualmente al tercer día de la aparición de síntomas.

Con esto, si realmente tienes covid, será más factible detectarlo si te haces una prueba en el punto en el que la carga esté en su pico.

“Y es importante notificar los resultados a la unidad de salud más cercana a tu hogar, para eventualmente confirmar el diagnóstico a través de métodos más exactos como la prueba PCR, y que el caso pueda ser tenido en cuenta en las estadísticas oficiales”, aseguró Brit.

Por supuesto, también es importante limitar el contacto con otras personas, especialmente aquellos más vulnerables al covid como las personas mayores o inmunosuprimidas, durante el periodo de incertidumbre entre una prueba y otra.

Otro punto clave es mantener la vacunación al día.

“Todos aquellos que tienen sus dosis al día transmiten menos coronavirus que los que no tienen su esquema de vacunación completo”, dice la profesora e inmunóloga de la Universidad Federal de las Ciencias de la Salud de Porto Alegre.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Seúl, en Corea del Sur, mostró justo eso. Los individuos vacunados que se contagian con covid transmiten el virus durante cuatro días en promedio. El periodo cambia dramáticamente incluso en los parcialmente vacunados, quienes pueden transmitir el virus hasta por 8 días.

“Esto adicional al hecho de que es la vacuna la que permite que la infección no se complique en la mayoría de las veces”, afirma el especialista.

Este artículo apareció publicado en su portugués original en: https://www.bbc.com/portuguese/internacional-61986889


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