Un juez federal suspende la medida migratoria de Obama para evitar deportaciones
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Un juez federal suspende la medida migratoria de Obama para evitar deportaciones

Un juez federal en el estado de Texas decidió suspender temporalmente la acción ejecutiva anunciada por el presidente Barack Obama el pasado noviembre.
Por BBCMundo
17 de febrero, 2015
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Barack Obama. Foto: AP.

Barack Obama. Foto: AP.

Un juez federal en el estado de Texas, en EU, decidió suspender temporalmente la acción ejecutiva anunciada por el presidente Barack Obama el pasado noviembre, que evitaría la deportación de millones de inmigrantes indocumentados que entraron al país ilegalmente.

De esta manera, el tira y afloja de los últimos meses entre Obama y los republicanos, que sostienen que la acción ejecutiva del mandatario es inconstitucional, alcanza un nuevo clímax.

El fallo contra las medidas de Obama, anunciadas el pasado 20 de noviembre, se produce la misma semana en que el gobierno estadounidense iba a comenzar a procesar las solicitudes de algunos de los inmigrantes indocumentados beneficiados por los cambios, que podían evitar ser deportados al menos durante tres años y que iban a recibir recibir permisos de trabajo.

La decisión del juez federal también afecta a un programa que debe entrar en funcionamiento esta primavera boreal para padres indocumentados con hijos que sean ciudadanos estadounidenses o residentes legales.

Según algunos cálculos, las medidas de Obama podrían llegar a beneficiar a cinco millones de personas.

Contraria a la Constitución

Con su resolución de este lunes, el juez Andrew S. Hanen indica que considera que hay posibilidades de que al final decida que la acción ejecutiva de Obama es inconstitucional, con lo que fallaría a favor de los 26 estados que han demandado desde Noviembre al gobierno de manera conjunta.

El periodista de BBC Mundo Jaime González destaca desde Los Ángeles que el hecho de que el juez que ha dictado la suspensión se encuentre en Texas no es casual, ya que ha sido ese estado fronterizo el que ha liderado la oposición a la acción ejecutiva del presidente de EE.UU.

Además, el juez Hanen, quien fue nombrado en su puesto en 2002 por el presidente George W. Bush, ha atacado públicamente la acción de ejecutiva de Obama, asegurando ¨que pone en peligro a EE.UU.¨.

En todo caso, la suspensión ordenada por el juez favorece sólo a 26 estados que demandaron al gobierno de Obama.

Según explica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Thomas Sparrow, la decisión del juez deja poco margen de maniobra inmediato al gobierno, al tener lugar apenas dos días antes de la apertura de las solicitudes de los inmmigrantes.

Sin embargo, es importante destacar que se trata de una medida cautelar y se espera una apelación del gobierno federal.

Obama ya ha advertido que luchará contra cualquier ley o medida judicial que bloquee las leyes o acciones ejecutivas aprobadas durante su presidencia en temas de inmigración, salud y regulación financiera.

Una dura batalla

La Casa Blanca sostiene que forma parte de las atribuciones del presidente de EU decidir cómo aplicar las leyes migratorias.

Pero los 26 estados que han demandado a la administración creen que el mandatario se ha extralimitado en sus funciones y aseguran que los costes de implementar las medidas supondrían una carga excesiva para sus ajustados presupuestos.

Según recuerda el diario New York Times, a la oposición a las reformas también se sumaron con una declaración de carácter legal 65 miembros de la Cámara de Representantes y tres de senadores, todos ellos republicanos, que querían mostrar su apoyo a los estados demandantes.

El diario estadounidense señala que algunos expertos en leyes creen que cuando el gobierno apele, es posible que la resolución del juez Hanen sea anulada por la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito con sede en Nueva Orleans, en virtud de la supremacía federal en cuestiones migratorias.

Obama y Boehner

Obama y Boehner tienen una visión opuesta sobre el sistema migratorio de EU


Los estados demandantes alegan que Barack Obama dijo en varias ocasiones que no tiene potestad para alterar las leyes sobre inmigración.

El presidente estadounidense ha recibido el apoyo de una docena de estados, así como de los gobiernos de grandes urbes como Nueva York o Los Ángeles, que sostienen que la regularización de los indocumentados les permitirá aumentar sus ingresos gracias a los impuestos que pagarán estos nuevos residentes.

En los últimos días ha flotado en el ambiente la posibilidad del cierre del Departamento de Seguridad Interior (DHS, por sus siglas en inglés) por el fin de su actual presupuesto sin que se haya aprobado uno nuevo.

En la ley que debería liberar los fondos para el DHS para los próximos meses, los republicanos de la Cámara de Representantes incluyeron medidas para desactivar la acción migratoria de Obama.

Mientras, los senadores demócratas se niegan a aceptar la inclusión de esas cláusulas en la legislación, acusando a los conservadores de poner en peligro la seguridad nacional con el potencial cierre temporal del departamento.

El presidente del Congreso estadounidense, el republicano John Boehner, ha asegurado que si el cierre se produce, será culpa del partido de Obama.

En los dos últimos años Boehner ha estado al frente de la oposición conservadora a la reforma migratoria que había solictado Obama al Congreso de su país, mostrándose partidario de cambios puntuales de las leyes que poco tienen que ver con el proyecto de reforma aprobada por el Senado de EE.UU. con apoyo de demócratas y republicanos hace año y medio.

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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