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4 días de peregrinación para exigir justicia y seguridad en los Altos de Chiapas
15 mil indígenas de Simojovel y los pueblos aledaños llegarán a Tuxtla para exigir al gobierno estatal que combata la criminalidad, el narcotráfico y el alcoholismo que acecha sus municipios.
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Por Majo Siscar
27 de marzo, 2015
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La foto de Juan Gómez -camisa roja abierta, collares y sombrero de ranchero- está en un espectacular de 3 por 5 metros en la plaza del chiapaneco pueblo de Simojovel. Su imagen es acompañada por una felicitación a los vecinos con motivo de las últimas fiestas navideñas. Juan Gómez es un cacique local y exalcalde priista. Su padre también fue alcalde. Ahora contiende por una candidatura a diputado federal. A los pies del espectacular, desde la iglesia, el párroco Marcelo Pérez lo acusa de ser el jefe del narcotráfico en el municipio y el causante de todos sus males.

Simojovel vive una oleada de criminalidad acentuada por el flujo de drogas, armas y trata de personas. Hartas, cerca de 15 mil personas, la mayoría indígenas del municipio y los pueblos aledaños, llegaron a Tuxtla Gutiérrez después de cuatro días de caminata para hacerse oír en la capital del estado. Ciento cincuenta kilómetros a pie para intentar que el ejecutivo que preside Manuel Velasco los escuche. “La única arma que nos queda al pueblo es caminar”, dice Pedro Arriaga, Vicario Episcopal de la zona tzotzil. Los caminantes son pobladores de la zona agrupados en la organización Pueblo Creyente que reúne a los feligreses de la diócesis de San Cristóbal de las Casas.

La marcha empezó el lunes en Simojovel bajo el llamado del párroco local. El Padre Marcelo, de origen tzotzil como la mayoría de la población de esa parte de la región norte de Chiapas,  denuncia que llegó al municipio hace tres años y se encontró con las quejas de los vecinos. “La gente contaba muchas injusticias, asesinatos y secuestros y les dije, vayan al Ministerio Público, y me decían que si denunciaban los mataban”, explica el religioso.

Esta es la sexta marcha que convoca en dos años. La indignación creció a partir del asesinato de una anciana el 14 de septiembre de 2013. La degollaron para robar su casa.

“Aquí hay asaltos, muertos, secuestros, balaceras, prostitución de niñas y mucha droga”, asevera una maestra jubilada que no se suma a la marcha por cuestiones de salud. “Se sabe quiénes son los delincuentes pero la policía municipal no hace nada”, agrega.

“El problema es la corrupción, los Gómez controlan el municipio y a los policías, ellos controlan el narcotráfico, el tráfico de armas, permiten las cantinas aunque no tengan permiso y la autoridad no hace nada”, señala el padre Marcelo. El cura exige el cierre de las cantinas, donde acusa que se da la venta de droga y prostitución de mujeres, muchas de ellas centroamericanas. Además hace énfasis en el tema porque el alcoholismo es un problema común en la región. “Hicimos un encuentro de mujeres y ellas dijeron que la causa de su sufrimiento era el alcoholismo. Es el origen del maltrato, rompe el tejido social y del hogar”.

El 11 de marzo pasado, ya con el anuncio de la peregrinación, el gobierno estatal clausuró 14 cantinas en Simojovel y al día siguiente volvieron a amenazar al párroco. Marcelo Pérez ha denunciado amenazas desde que empezó las movilizaciones.

El 7 de diciembre de 2014 el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) solicitó medidas cautelares para el cura ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por “riesgo a su vida, seguridad e integridad personal”. La causa, decía el Frayba en su solicitud, fue “evidenciar públicamente la situación de violencia, en un contexto de impunidad y corrupción en la región de Simojovel” y el haber “afectado intereses económicos y políticos de autoridades municipales, estatales, personas militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pequeños empresarios y de la delincuencia organizada”.

Sin embargo, Marcelo Pérez no se rinde. “No encontramos respuesta del gobierno estatal ni federal. Así que volvimos a convocar. Porque así como están las cosas está a punto de convertirse en Ayotzinapa, en Michoacán. Hay secuestros y es la misma policía ministerial”, alega.

Edgar Álvarez es profesor de Educación Física en la secundaria de Simojovel desde hace 14 años. Su condición le ayuda a sobrellevar la marcha, el convencimiento hace la otra parte. “Yo he tenido alumnos de 12 años que ya consumen drogas, no puede ser”, se indigna. Lo empezó a ver hace 3 o 4 años cuando descubrió los primeros alumnos que fumaban marihuana e incluso que consumían coca. “No hay seguridad, los vendedores de droga venden en el parque como si nada, hace poco dispararon ahí y hay gente armada en las comunidades”.

A la peregrinación, que salió de Simojovel hacia Tuxtla, se sumaron en el camino las parroquias de los municipios de Amatán, Bochil, El Bosque y Pueblo Nuevo Solistahuacán. La organización Las Abejas, que agrupa a las víctimas de Acteal, también apoyó la caminata.

Los últimos tres años que lleva el padre Marcelo en Simojovel coinciden con una burbuja económica en torno al ámbar. La extracción de este mineral es la principal fuente de ingresos del municipio, pero su exportación era escasa hasta que llegaron los comerciantes chinos. El mercado de lujo de China compra a cinco veces su precio anterior una variedad de escasa. Aún así, el poder adquisitivo de mineros y artesanos aumentó en muy poco tiempo.

Juana, artesana que regenta una tienda de joyería de ámbar en el centro de Simojovel, pule en su taller una piedra. Si le rasura un pedacito más podría llegar a la pureza que exigen los chinos. De conseguirlo, un pedazo de ámbar de cuatro gramos que vendería en menos de cien pesos, si lo deja en un gramo y medio de amarillo puro le pagaran alrededor de 300 pesos.

El ámbar amarillo -sin manchas, ralladuras, insectos o lluvia- que antes valía 15 pesos el gramo ahora se vende a 220 pesos. Si la esfera es de más de un gramo el precio por gramaje va aumentando.

Afuera de la tienda de Juana, una camioneta de alta gama cruza el pueblo, la maneja un adolescente. “Eso es la burbuja del ámbar, ganan mucho dinero y se lo gastan en mejorar su casa pero también en carros, alcohol, droga y putas, pero están en su derecho”, explica Jorge Balcázar, quien hasta diciembre era el director del Museo del Ámbar en la población.

El Padre Marcelo insiste en que el principal problema es la corrupción. “No por el hecho de tener muy o poco dinero se generan vicios o corrupción. Puede haber un boom económico pero si las autoridades impartieran justicia sería otra cosa”, concluye el cura.

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Cómo se frenó la hiperinflación en Venezuela (y por qué no es tan buena noticia)
Durante varias semanas entre febrero y marzo, la tasa de inflación en Venezuela redujo de forma notable su ritmo de crecimiento, según las estimaciones. Sin embargo, algunos economistas consideran que las causas de ese fenómeno son preocupantes.
19 de abril, 2019
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Es una buena noticia. Pero podría no durar mucho. La hiperinflación que sufre Venezuela desde finales del año 2017, la mayor actualmente en el mundo, registró una marcada desaceleración durante varias semanas entre los meses de febrero y marzo pasado, según las estimaciones de las firmas de análisis.

Desde el inicio de este proceso la inflación diaria registrada en ese país se ubicaba en un promedio de 2,9% diario pero durante esas semanas mencionadas anteriormente descendió hasta el 0,7% diario.

Venezuela no publica datos oficiales de inflación desde hace años.

En medio de esa desaceleración hubo productos cuyo precio llegaron a estancarse y, en algunos casos, como en el de los embutidos, los quesos y otros productos perecederos, incluso descendió al ser ofrecidos a la venta con fuertes descuentos.

Es un motivo de alivio y de pequeño respiro para los venezolanos, que encaran numerosos problemas de diversa índole por la crisis económica que sufre el país.

Algunos expertos, sin embargo, no creen que esto sea el inicio del fin de la hiperinflación.

“Eso es algo que puede considerarse como un síntoma bueno, pero se produjo por las causas equivocadas y es algo que no se puede prolongar en el tiempo”, advierte Tamara Herrera, directora de la consultora Síntesis Financiera, a BBC Mundo.

Pero, ¿exactamente qué ocurrió?

Medidas radicales

A finales de 2018, la inflación en Venezuela crecía a una tasa superior al 100% mensual. A partir de 50% es cuando pasa de inflación a hiperinflación.

En enero llegó a superar el 200% como consecuencia de una fuerte devaluación de la moneda aplicada por el gobierno: la tasa de cambio oficial se ubicó por encima de la registrada en el mercado paralelo, el más usado tradicionalmente por el control cambiario que impone el gobierno chavista.

Como consecuencia de ello, las ventas de los comercios de desplomaron en enero y siguieron cayendo aún más el mes siguiente.

“Ese proceso continuó en marzo, cuando se produjo la gran crisis eléctrica que acentuó la situación depresiva por las bajas ventas y es un factor adicional de parálisis”, afirma Herrera.

Señala que la caída del consumo llevó a la acumulación de inventarios y obligó a empresas y comercios a reducir precios para poder cobrar y seguir operando, en un momento en el cual la banca no estaba ofreciendo créditos.

Según Herrera y otros expertos, esta imposibilidad de acudir al sistema financiero fue un elemento fundamental en la desaceleración de la hiperinflación.

Desde septiembre pasado, el Banco Central de Venezuela decidió aumentar de forma progresiva el encaje o reserva legal (el porcentaje de los depósitos recibidos por las entidades financieras y que por ley estas no pueden utilizar).

La principal finalidad de esta reserva es contar con fondos que permitan evitar una crisis de liquidez. Sin embargo, en el contexto de la política monetaria también suele utilizarse para restringir el crédito y así reducir la inflación. Al final de cuentas, si las personas y las empresas disponen de menos dinero tienen que limitar sus gastos.

En el caso de Venezuela, la decisión de las autoridades fue llevar el encaje legal hasta el 100%, el máximo nivel posible y uno que -según Herrera- no tiene precedentes.

De esta forma, las entidades financieras vieron severamente restringida su capacidad para otorgar créditos.

El Banco Central de Venezuela presentó esta medida como parte de la política de intervención en el mercado cambiario que prevé ejecutar en coordinación con el Poder Ejecutivo, dentro del “Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad” anunciado por el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Así, con la restricción de la liquidez se estaría apuntando a reducir la cantidad de bolívares circulantes y disponibles para comprar dólares.

De esta manera, se intentaría evitar que la moneda venezolana se siguiera devaluando, lo que también es una fuente importante de inflación en un país en el que gran parte de los productos que se consumen son importados.

Algunos economistas, sin embargo, no consideran esta política como la más apropiada.

El gobierno entendió que la hiperinflación es un problema monetario pero, en lugar de asumir el costo y dejar de emitir dinero inorgánico (que es la raíz principal de la hiperinflación), sigue emitiendo dinero por su cuenta pero obliga a la banca a que deje de prestar”, señala a BBC Mundo Guillermo Arcay, economista de Ecoanalítica y profesor de Macroeconomía de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

Arcay afirma que el BCV aumenta la masa monetaria en promedio en 18% mensual.

Aunque el fenómeno de la hiperinflación es relativamente reciente en Venezuela, ese país registra altas tasas de inflación desde hace varios años, algo que muchos economistas atribuyen al hecho de que el elevado gasto público se financia por la vía de la emisión de dinero inorgánico, esto es, que no tiene su correspondiente respaldo.

Esa visión, sin embargo, ha sido rechazada de forma reiterada por el oficialismo.

“La causa determinante de la hiperinflación en Venezuela no es el aumento de la cantidad de dinero, es la manipulación política y criminal del tipo de cambio“, escribió en un análisis en noviembre pasado la economista Pascualina Curcio, quien fue viceministra del gobierno de Maduro y es profesora de la Universidad Simón Bolívar de Caracas.

El gobierno venezolano acusa de los problemas de escasez e hiperinflación a una guerra económica desatada en su contra por parte de la oposición y de Estados Unidos, quienes a su vez, achacan estos problemas a las malas políticas y a la supuesta corrupción del Ejecutivo venezolano.

El gobierno de Estados Unidos impone sanciones a Venezuela, incluidas al sector petrolero, clave de la economía del país.


El bolívar no aguantó mucho

Por Guillermo Olmo, corresponsal del BBC News Mundo en Venezuela

En un país como Venezuela, en el que las autoridades no difunden datos sobre el comportamiento de la economía, la cotización del bolívar frente al dólar en el mercado paralelo se ha convertido en uno de los pocos indicadores fiables para la mayoría.

Durante los meses de febrero y marzo, al contrario de lo que había sido la tónica de los últimos años, la cotización del “bolo”, como conocen los venezolanos a su moneda, se mantuvo relativamente estable.

Un dólar se cambiaba aproximadamente por 3.500 bolívares, y así fue durante varias semanas, como resultado, según los expertos, de las medidas drásticas de contracción de la liquidez aplicadas por el gobierno de Nicolás Maduro.

Pero, como temían los especialistas, su efecto ha sido efímero.

Esta semana el dólar ya se estaba cambiando por más de 5.000 bolívares. Todo parece indicar que, de nuevo, el bolívar cae sin freno.


Graves consecuencias

Aunque las estimaciones de los analistas indican que la hiperinflación registró una desaceleración y que, incluso, hubo productos que llegaron a bajar de precio, Arcay asegura que se trató de un fenómeno efímero y que la gente no lo pudo apreciar en su vida cotidiana.

“En este proceso, el ingreso de las personas se mantuvo igual en términos nominales, por lo que -en realidad- su calidad de vida siguió deteriorándose a un paso rápido“, apunta.

Destaca que otra de las herramientas que usó el gobierno de Maduro fue rezagar el gasto fiscal, evitando desde enero decretar aumentos de salarios en el sector público, pese a que en lo que va de año la inflación acumulada ya debe superar el 500%.

El gobierno de Maduro volvió a devaluar el tipo de cambio oficial esta semana, lo que usualmente anticipa un aumento de la inflación.

Tamara Herrera apunta a un pronóstico sombrío.

“Esto es algo que no se puede repetir de forma reiterada porque vas a llevar al quiebre a las empresas y a los comercios. Entonces, vas a llegar al fin de la hiperinflación por la vía de la liquidación de la actividad económica. Le bajaste la fiebre al enfermo pero lo hiciste a costa de llevarlo a un estado precomatoso“, concluye.


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