Ser ingeniera en los tiempos de Agustín Lara
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Ser ingeniera en los tiempos de Agustín Lara

Leda Speziale, de padre italiano y madre mexicana, nació en DF en 1928, desafió las “buenas costumbres” al no dedicarse al hogar, a la crianza de hijos y optar, en su lugar, por estudiar una “carrera de hombres”. Se convirtió en la undécima mujer en graduarse como ingeniera en México. Y a sus 86 años se mantiene en activo como maestra emérita de la UNAM.
Por Gabriela Gutiérrez M.
8 de marzo, 2015
Comparte
inge

La familia Speziale San Vicente, a principios de los 50. Leda es la segunda de izquierda a derecha. //Foto: Especial

Cuando Leda Speziale y su hermana Concepción se atrevieron a continuar con sus estudios tras concluir la secundaria, vecinos y amigos, alarmados, advertían a su padre, Leonardo Speziale,  que si se los permitía las estaría lanzando a “la perdición”. Estudiar no era asunto de mujeres.

Era 1944, los mexicanos reventaban las taquillas de los cines para ver a Dolores del Río interpretar a una madre soltera que hacía toda clase de sacrificios para sacar adelante a su hijo en Las abandonadas. Agustín Lara, Pedro Infante y Jorge Negrete comenzaban a escribir su historia de ídolos, mientras que la joven Leda Speziale, de apenas 16 años, cursaba la preparatoria, pese a los malos presagios caer en “la perdición” de aquellos conocidos.

Leda fue la única mujer en su generación de preparatoria –que entonces duraba dos años–. Delgada, menudita, con el cabello rizado, que aún conserva, parlanchina y amiguera. Su femineidad, adornada por una sonrisa y una falda de color clara, contrasta con los trajes oscuros y rostros sobrios de sus compañeros, demasiado serios para ser, la mayoría, apenas unos adolescentes.

En una de las fotos que conserva como un tesoro se nota un un joven y apuesto maestro, serio como el resto de los varones. Se trata de Javier Barros Sierra, rector de la UNAM en 1968, célebre por marchar junto con los estudiantes, en septiembre de ese año, días antes de “La masacre de Tlatelolco”, en protesta por la ocupación del Ejército de Ciudad Universitaria (CU).

Aquella fotografía sería un augurio de las muchas otras de la vida profesional de Leda, en las que la mayor parte de las veces se destacaría por ser la única mujer y sobresalir en un mundo que, aún hoy sigue siendo un Club de Toby, con sólo 3 mujeres de cada 10 graduados en ingeniería.

inge_a

Leda Speziale sentada junto a su profesor Javier Barros Sierra en la Escuela Nacional Preparatoria en 1944. //Foto: Especial

A Leda le tocó abrir paso a las aproximadamente 15 mil mujeres que se gradúan cada año en México. La primera fue Concepción Mendizabal, en 1930. Concepción Speziale también se graduó, pero de la carrera de Filosofía.

Cuando a Leda se le dice que fue una rebelde, ella se apura a desmentirlo: “Los rebeldes son revoltosos, yo sólo fui una adelantada”. De plática seductora y voz cálida, Leda muestra sus fotos, organizadas por etapas: la vida familiar, la escolar, la profesional y la social. “Yo no iba en contra de las normas sociales, hice lo que me tocó. Solo tuve la suerte de contar con padres sin prejuicios estúpidos, que me dijeran que por ser mujer, no debía estudiar o levantarle el plato a mis hermanos”.

Como recién graduada, un amigo recomendó a Leda para trabajar con una empresa española. El trabajo era suyo, pero cuando supieron que se se trataba de una mujer, la oferta fue retirada.

Leda consiguió trabajo en la Dirección General de Obras del Valle de México, después en la Secretaría de Recursos Hidráulicos y en la Dirección de Obras de Ciudad Universitaria.

La maestra

inge_b

Leda Speziale en Ciudad Universitaria, 2014. //Foto: Especial

Leda Speziale es una de las maestras más largas en la UNAM, con 55 años frente a un grupo, impartiendo materias como Álgebra Lineal y Geometría Analítica, entre otras. “Unos 20 mil…”, resuelve la mujer pequeña desde su oficina en Ciudad Universitaria, al intentar estimar el número de alumnos que han tomado sus clases. Entre ellos, se dice como una leyenda, estuvo el magnate Carlos Slim. “Si fui o no maestra de Slim, es algo que no me afecta”, dice sin el menor interés.

En el portal MisProfesores.com, donde los estudiantes universitarios evalúan a sus profesores, los estudiantes alertan sobre la maestra: “La Dama de Hierro de la UNAM” y alertan: “no apto para flojos y mediocres”. A la par de comentarios que la califican como “la mejor profesora” de la carrera.

La fama de la maestra Speziale la precede en los pasillos de la UNAM: “si quieres las cosas fáciles no te inscribas con Leda”, dice Alexis, un alumno de la carrera de Ingeniería en Electrónica. “Sólo los buenos se inscriben con Leda”, responde otro.

Leda comenzó a dar clases de matemáticas a los 18 años “a las niñas bien” de la Academia Oxford. Desde entonces, hace 68 años, su trayectoria docente ha permanecido prácticamente ininterrumpida, salvo breves periodos.

La familia

inge_c

Leda Speziale e Ignacio Guzmán contrajeron matrimonio el 22 de noviembre de 1954. //Foto: Especial

A sus 86 años no se le escapa una sola fecha ni siquiera un nombre. Pasa las imágenes mientras les pasa lista –como buena maestra– de los que viven y de los que han muerto.

“Mi papá pensaba que me iba a quedar para vestir santos”, recuerda Leda, cuando un amigo le presentó a otro joven ingeniero, Ignacio Guzmán, con quien se casó el 22 de noviembre de 1954, a los 26 años.

Leda no duda en describir a Ignacio como “el amor de su vida”, del que enviudó en 1979, tras concebir a cuatro hijos: Ignacio, Marco, Leda y Claudia.

Ignacio también fue un “adelantado”, lejos del machismo predominante de los sesentas y setentas, apoyó a Leda en que estudiara en 1966 una Maestría en Ingeniería con especialidad en Estructuras, la cual evalúa los suelos y materiales: “¿Cómo vas a permitir que tu esposa tenga más estudios que tú?”, le decían sus amigos. Pero a él no le importaba.

Era la década de los 60, Los Beatles eran apenas un rumor para un México que fragmentaba por la mitad a sus 30 millones de habitantes entre lo rural y lo urbano. El rock & roll era cosa del demonio y de desfiguros, mientras que el bolero predominaba en las fiestas de adultos. Y las mujeres ingenieras sonaban a leyenda.

Cuando “Nacho” murió en 1979, Leda supo que no habría alguien más que ocupara su lugar. Continuó despertando cada mañana, como hasta ahora, para ir a la UNAM y formar a los nuevos ingenieros. Y cuando una alumna muestra inquietud sobre las desventajas de ser mujer en una carrera de hombres, Leda solo sonríe.

Las primeras mujeres ingenieras graduadas

  • 1930 Concepción Mendizabal
  • 1938 Laura Cuevas Bulnes
  • 1939 María del Carmen Grimaldo y Cantero
  • 1943 Ángela Alessio Robles (hija del general Vito Alessio Robles).
  • 1944 Elia Mendieta Márquez
  • 1944 Angelina Pérez López de Hinojosa Franco
  • 1946 Ana María Cavero del Valle
  • 1946 Amalia Cavero Villanueva
  • 1947 María Elena Barraza Gutiérrez
  • 1947 Graciela López Núñez.
  • 1954 Leda Speziale San Vicente
  • 1954 California Odha Zertuche Díaz
  • 1956 Enriqueta García Amaro
  • 1969 María Luisa Silva Puga

Fuente: Gaceta Digital de la Facultad de Ingeniería.

Libros que ha escrito

Elda Speziale es coautora de Álgebra I y Álgebra Lineal, actuales libros de texto de la Facultad de Ingeniería.

Premios y reconocimientos

  • Premio a la Docencia en Ingeniería Civil, 1997.
  • Premio Universidad Nacional en el área de docencia en ciencias exactas, 1999.
  • Medalla al Mérito Académico de la AAPAUNAM, 2000.
  • En 1988 obtuvo la beca del Programa de Cooperación Interuniversitaria ALE de la Agencia Española de Cooperación Internacional, en la Universidad Politécnica de Valencia, España.
Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Quiénes son las pocas e ilustres mujeres que dan nombre a cráteres de la Luna

La Luna tiene 1.577 cráteres con nombres de personas, pero solo 26 corresponden a mujeres de la vida real. Te explicamos a qué se debe y te presentamos a algunas de estas pocas "mujeres de la Luna".
6 de marzo, 2021
Comparte

La Luna tiene miles de cráteres, pero ¿sabías que algunos de ellos llevan el nombre de personas?

A 1,577 cráteres lunares se les ha dado el nombre de científicos, ingenieros y exploradores distinguidos… pero solo 26 de ellos honran a mujeres reales.

Aquí analizamos quiénes son esas mujeres y por qué hay tan pocas.

¿Quién tiene un cráter con su nombre?

John Lennon

Getty Images
La mayoría de los cráteres lunares con nombre homenajean a científicos, pero se hizo una excepción para el músico John Lennon.

La mayoría de los cráteres con nombre homenajean a personas de la vida real que lideraron el camino, como científicos y filósofos, pero también hay algunos dioses y diosas, así como criaturas mitológicas.

Platón (filósofo), Galileo Galilei (astrónomo) e Isaac Newton (matemático) son algunos de los pensadores notables inmortalizados con un cráter en su honor.

Como excepción, al famoso músico John Lennon se le dio su propio cráter en el área conocida como Lacus Somniorum o “Lago de los Sueños”, en lo que se conoce como el lado terrestre de la Luna (porque siempre es visible desde la Tierra).

Pero tendrías que realizar una investigación exhaustiva para encontrar a una mujer reconocida de manera similar, ya que menos del 2% de los cráteres lunares con nombre rinden tributo a mujeres científicas.

Y lo que es más, casi todos los cráteres “femeninos” se encuentran en el lado lejano de la Luna, fuera de la vista de la Tierra, en la llamada “cara oculta”..

¿Quién elige los nombres?

Luna llena con muchas características lunares visibles, como cráteres, crestas y mares.

Getty Images
Platón e Isaac Newton también tienen cráteres en la Luna que llevan sus nombres.

“La Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) tiene la responsabilidad de aprobar los nombres de los elementos astronómicos desde 1919, pero algunos de los nombres en la Luna se remontan a poco después de que Galileo Galilei hiciera sus maravillosos dibujos de características lunares que vio a través de su telescopio ”, explica Megan Donahue, presidenta de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

“En 1651, el astrónomo italiano Giovanni Riccioli fue el primero en comenzar a nombrar las características de la Luna”, señala por su parte Tayyaba Zafar, un astrónomo de Pakistán que ahora es profesor titular en la Óptica Astronómica de Australia.

“Hay que decir que Riccioli nombró un cráter en su honor, y de los 147 que etiquetó con nombres de humanos solo dos correspondían a mujeres y una de ellas podría no haber sido una persona real: Hipatia existió de verdad, pero Santa Catalina de Alejandría tal vez no”, agrega Donahue.

En los siglos que siguieron, las características lunares fueron nombradas a medida que fueron descubiertas, principalmente celebrando el trabajo de científicos masculinos y figuras históricas, porque “en ese momento las mujeres a menudo se veían excluidas de la educación y la formación formales”, dice Zafar.

A veces, mantener registros de quién tiene su nombre en la Luna se vuelve confuso y las cifras parecen contradictorias.

De hecho, si miras un atlas lunar, encontrarás un total de 1.608 cráteres con nombre, pero de estos “solo 1.577 tienen nombres de personas reales. Y aunque hay 38 pequeños cráteres de especial interés con nombres de pila femeninos, el número de cráteres lunares que llevan el nombre de mujeres científicas, ingenieras o exploradoras específicas es 26 “, según la IAU.

¿Por qué tan pocos llevan el nombre de mujeres?

Reproducción de una antigua cartografía lunar: 1707, Mapa de la Luna de Homann y Doppelmayr, basado en Riccioli

Getty Images
Giovanni Riccioli, quien logró asegurar un cráter para él y 144 para otros hombres, solo encontró a dos mujeres dignas del honor (y una de ellas ni siquiera era real) .

El siglo XX trajo un frenesí lunar que alcanzó su punto máximo a fines de la década de 1950 hasta principios de la de 1970 (con Estados Unidos y la Unión Soviética compitiendo por ser los primeros en llegar a la Luna).

“Hubo algo de caos nombrando las partes de la Luna, por lo que en 1973 la IAU creó un comité para poner orden“, dice la astrónoma Rita Schulz, presidenta de la Nomenclatura del Sistema Planetario de la IAU.

Se decidió que los rasgos lunares solo se nombrarían si existía una necesidad científica para hacerlo.

“Los nombres antiguos se mantendrían, pero a partir de entonces, para que tu nombre llegara a la Luna, tenías que ser científico o explorador polar, y tenías que estar muerto“, explica Schulz.

Algo más sucedió que explica en parte por qué persistió la brecha de género en la superficie lunar: “Originalmente, la IAU decidió que las características de la Luna llevarían el nombre de hombres, y las de Venus, de mujeres“, cuenta Schulz.

Este reglamento ya no se mantiene, pero la desigualdad sí: “En los últimos 30 años solo siete cráteres han sido nombrados en honor a mujeres. Cuando se fundó la IAU, menos del 2% de los cráteres tenían nombres femeninos. Un siglo después, la cifra sigue siendo la misma“, afirma Zafar.

¿Importa?

El ascenso de la Tierra, fotografiado por el Apolo 11 en julio de 1969.

Getty Images
La Unión Soviética fue la primera en llegar a la Luna en 1959, pero Estados Unidos envió la primera misión tripulada, que aterrizó en la Luna en julio de 1969.

Pero ¿realmente importa que tan pocas mujeres tengan un cráter con su nombre en la Luna?

¡Absolutamente!“, defiende la astrónoma chilena Maritza Soto Vásquez, quien a los 25 años descubrió su primer planeta y a los 31 acaba de descubrir el cuarto.

“Si queremos que más mujeres se involucren en la ciencia, la visibilidad es quizás uno de los factores más importantes”, indica.

“Cuando las niñas piensan en lo que quieren estudiar, necesitan ver modelos a seguir que se parezcan a ellas“.

Una luna llena anaranjada, con una mujer frente a ella, con los brazos en alto.

Getty Images
Se presume que la Luna es ‘femenina’ en muchas culturas e idiomas, entonces, ¿por qué las mujeres no tienen tantos cráteres nombrados en su honor como los hombres?

En la actualidad Soto Vásquez realiza una investigación postdoctoral adicional en la Universidad Queen Mary de Londres y se apasiona por el tema de las mujeres en la ciencia.

“Puede que no haya una persona que les diga ‘No puedes ser científica porque eres mujer’, pero hay muchos mensajes pequeños que pueden dejar una fuerte impresión cuando eres joven, como querer estudiar ciencias en la escuela, pero no ver a otras mujeres en clase o en los libros de texto“, agrega.

A Vicky Chu, de la Organización Nacional del Espacio de Taiwán, también le gustaría ver más mujeres en la superficie lunar y está de acuerdo en que la visibilidad ayudaría a atraer más mujeres a estudiar ciencias.

“Definitivamente ayuda, especialmente para los estudiantes de la escuela secundaria y la universidad”, opina.

Ser reconocido y tomado en cuenta tiene un efecto dominó“, dice Tayyaba Zafar. “La comunidad científica debe reconocer a las mujeres para dar el ejemplo a la sociedad y fomentar un entorno de trabajo inclusivo, solidario y flexible”.

La agencia espacial estadounidense, NASA, anunció recientemente sus planes de regresar a la Luna para 2024, y esta vez están enviando a una mujer, además de un hombre, en el primer aterrizaje con humanos desde 1972.

Mientras tanto, celebremos a algunas de las mujeres que tienen un cráter con su nombre…

La cosmonauta soviética Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, frente a la cápsula Vostok 6, junio de 1963.

Getty Images
Valentina Tereshkova es la única mujer viva que tiene un cráter lunar que lleva su nombre.

Valentina Tereshkova (nacida en marzo de 1937)

“En la Tierra, hombres y mujeres corren los mismos riesgos. ¿Por qué no deberíamos correr los mismos riesgos en el espacio?”, planteó la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la única mujer viva que tiene un cráter lunar con su nombre, por su excepcional contribución a la ciencia.

En 1963, Tereshkova hizo historia cuando se convirtió en la primera mujer en ir al espacio.

Sigue siendo la única mujer en volar al espacio sola, y la más joven (tenía 26 años en ese momento).

“Una vez que has estado en el espacio, aprecias lo pequeña y frágil que es la Tierra”, reflexionó a su regreso.

Durante su misión a bordo de la cápsula espacial Vostok 6, Tereshkova pasó casi tres días orbitando la Tierra 48 veces.

“Cualquiera que haya pasado algún tiempo en el espacio lo amará por el resto de su vida”, dijo.

Tereshkova estaba ansiosa por tener otra misión, pero esa fue la primera y la única. “Después de estar una vez en el espacio, tenía muchas ganas de volver allí. Pero no sucedió”, lamentó.

En cambio, la cosmonauta viajó por el mundo como embajadora de la ciencia soviética y más tarde se convirtió en política y representante en la Duma estatal rusa.

“No se puede negar el gran papel que han desempeñado las mujeres en la comunidad mundial. Mi viaje fue un impulso más para continuar con esta contribución femenina“, expuso.

Su cráter está en el lado lejano de la Luna, en el margen occidental del Mare Moscoviense.

Hipatia (murió en 415 d.C.)

Fue una matemática, astrónoma y filósofa que nació en algún momento entre los años 350 y 370 d.C. en Alejandría, cuando Egipto era una provincia del Imperio Romano de Oriente.

Retrato de Hipatia

Getty Images
Una mujer educada que cayó en desgracia con la autoridad religiosa de Alejandría.

Se la considera la primera mujer en la historia que se dedicó profesionalmente a la ciencia, a pesar de que la mayoría de las mujeres de su época no tenían acceso a la educación.

Su padre, Theon, astrónomo y director de la famosa Biblioteca de Alejandría, se aseguró de que aprendiera de los mejores de Alejandría.

Aunque la mayor parte del trabajo científico de Hipatia se ha perdido, los estudiosos modernos piensan que debe haber sido significativo porque otros autores lo comentaron ampliamente.

Sabemos que escribió el Canon Astronómico (un tratado de astronomía), varias tablas astronómicas y comentarios sobre textos clásicos.

Pero Hipatia tuvo un final trágico cuando se peleó con el obispo de Alejandría y, como resultado, fue asesinada por una turba de cristianos.

Casi dos mil años después, la figura de Hipatia se convirtió en un ícono de los derechos de las mujeres y una fuente de inspiración para el movimiento feminista.

Riccioli nombró un cráter en su honor en 1651, pero en 1973 la IAU movió el nombre de Hipatia a otro cráter más pequeño al suroeste del mar de la Tranquilidad. Sigue siendo uno de los pocos cráteres “femeninos” del lado terrestre de la Luna.

Antonia Caetana de Paiva Pereira Maury (1866-1952)

También conocida simplemente como Antonia Maury, fue una astrónoma estadounidense y una de las mejores de su generación.

Antonia Maury

Harvard College Observatory
Maury fue una de las mujeres astrónomas que trabajaron como “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Formó parte de las Harvard Computers, un grupo de mujeres astrónomas y “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Maury fue la primera persona en estudiar las binarias espectrales, el nombre dado a un par de estrellas que están tan juntas que desde la Tierra no se pueden distinguir a simple vista.

También ideó un sistema para medir el espectro de radiación electromagnética de las estrellas, que la IAU todavía utiliza hasta el día de hoy.

Aunque Antonia Maury nació en Nueva York, fue nombrada en honor a su abuela materna (Antonia Caetana de Paiva Pereira Gardner Draper), hija de un médico de la corte portuguesa que huyó a Brasil para evitar las Guerras Napoleónicas.

Después de su muerte a los 86 años, la IAU le dio el nombre de Maury a un cráter junto al “Lago de los Sueños” (Lacus Somniorum), al noreste cerca del borde del disco visible.

Kalpana Chawla (1962-2003)

“El camino de sueño a éxito existe. Ojalá tengas la visión para encontrarlo, el coraje para emprenderlo y la perseverancia para seguirlo”, dijo Kalpana Chawla, la primera mujer de origen indio en ir al espacio.

Kalpana Chawla

Getty Images
Kalpana Chawla fue la primera mujer india en ir al espacio

Chawla, o “Montu”, como solía llamarla su familia, nació en India y desde muy joven le fascinaba volar.

Su familia dice que cuando tenía 3 años eligió el nombre Kalpana, que significa “imaginación”, como su nombre formal.

Fue una de las primeras mujeres en graduarse en ingeniería aeronáutica en la Facultad de Ingeniería de Punjab y en 1982 se mudó a EE.UU. para estudiar dos maestrías, un doctorado en ingeniería aeroespacial y unirse a la NASA.

Su primer vuelo como astronauta e ingeniera fue en el transbordador espacial Columbia en 1997, como operadora de un brazo robótico.

En 2003, Chawla fue uno de los siete miembros de la tripulación que murieron en el desastre del Columbia, cuando la nave espacial se desintegró durante su reingreso a la atmósfera terrestre.

Su cráter, ubicado en el lado opuesto de la Luna, está al lado del cráter L. Clark, en honor a Laurel Clark, otra astronauta que murió en la misma misión.

Annie Jean Easley (1933-2011)

El 1 de febrero de 2021 Easley se convirtió en la mujer más reciente en tener un cráter con su nombre.

Retrato de la científica informática, matemática e ingeniera estadounidense Annie Easley en el Centro de Investigación Lewis de la NASA (más tarde Centro de Investigación Glenn), Brook Park, Ohio, década de 1960.

Getty Images
Annie Jean Easley, tuvo una educación segregada e hizo campaña contra la discriminación por raza, género y edad.

Easley fue una de las primeras afroestadounidenses en trabajar como científica informática en la NASA (cuando la agencia todavía se llamaba NACA) y la matemática se convirtió en científica espacial.

Pero cuando era niña, obtener una buena educación no fue fácil. Easley creció en el sur de EE.UU. antes de que surgiera el movimiento por los derechos civiles, lo que significó que las escuelas y universidades estaban segregadas.

Su madre la animó a ser ambiciosa, pero le dijo que tendría que trabajar más duro, porque las escuelas para niños afroestadounidenses a menudo ofrecían una matrícula más baja.

Durante su carrera de 34 años en la NASA, Easley desarrolló códigos de computadora, trabajó en tecnologías de energía y ayudó a sentar las bases tecnológicas para futuros lanzamientos de transbordadores espaciales.

A lo largo de su vida, hizo campaña para que los estudiantes de minorías y las mujeres siguieran estudios en las llamadas carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y trabajó para abordar la discriminación dentro de la NASA.

El Easley es un pequeño cráter (de menos de 10 km de ancho) en el lado opuesto de la Luna.

Easley creía en el trabajo en equipo y a menudo expresaba admiración por aquellos con quienes trabajaba.

Su página en el sitio web de la NASA dice: “Muchos de los que la conocieron dirían que no fue solo el trabajo que hizo lo que marcó la diferencia; fue su energía y actitud positiva lo que tuvo un tremendo impacto en el Centro”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=J-7hKPwfNM0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.