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Disminuyen 1.2% los ingresos en los municipios con más homicidios en México

Además de afectar el ingreso de los municipios, la violencia provoca una disminución de las personas autoempleadas, indica un estudio del Instituto para la Seguridad y Democracia.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
3 de abril, 2015
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La inseguridad tiene consecuencias, como costos altos en términos del Producto Interno Bruto (PIB), del gasto público, del desarrollo económico local, del desempeño laboral y educativo e incluso de la esperanza de vida. // Foto: Cuartoscuro.

La inseguridad tiene consecuencias, como costos altos en términos del Producto Interno Bruto (PIB), del gasto público, del desarrollo económico local, del desempeño laboral y educativo e incluso de la esperanza de vida. // Foto: Cuartoscuro.

La violencia generada por los cárteles de la droga y su lucha por el territorio en México ha generado cambios en las economías locales. A mayor violencia, menos oportunidades de empleo y de crecimiento en los municipios con más homicidios dolosos.

Así lo concluye el estudio “Una aproximación a los costos de la violencia en México” realizado por el Instituto para la Seguridad y Democracia (INSYDE) en el que se explican los impactos cuantitativos del crimen organizado en las localidades.

El documento indica que el aumento de un homicidio por cada cien mil habitantes en zonas de tráfico de drogas disminuye los ingresos municipales en 1.2%. Además, se incrementó alrededor de 1.5% la proporción de personas desocupadas en un municipio durante 2013.

El estudio agrega que la violencia relacionada con el narcotráfico no tiene necesariamente un efecto lineal sobre el desempeño económico sino que existe cierto umbral a partir del cual se contrae la actividad económica. Después de una reiterada situación de violencia, tanto empresas como individuos cambian sus decisiones para el mediano y largo plazos, lo que incluye su localización, inversión y producción.

De acuerdo con el análisis, hubo una disminución de entre dos y tres puntos porcentuales de la proporción de personas en un municipio trabajando en el mismo trimestre debido a la violencia.

También se reporta un incremento de cerca de 1.5% en la proporción de personas desocupadas en un municipio y hubo una disminución de cerca de 0.4 puntos porcentuales de la proporción de personas propietarias de un negocio en un municipio violento.

Otro de los efectos por el aumento de homicidios es una disminución de la proporción de personas autoempleadas en 0.5 puntos porcentuales, según refiere el estudio de INSYDE.

Los municipios de estados como Guerrero, Michoacán, Tamaulipas y Jalisco concentran el mayor número de homicidios en el país, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, por lo que incluso, fueron señalados por el presidente Enrique Peña Nieto, como zonas prioritarias de atención.

El estudio refiere que durante los enfrentamientos entre carteles las organizaciones criminales se convierten con frecuencia en “los poderes de facto, lo que significa que nadie está por encima de ellas”. Esto quiere decir que el crimen organizado permite, por ejemplo, “qué candidato es electo como presidente municipal, a quién se nombra como jefe de la policía, qué noticias se reportan e incluso qué festividades se celebran”.

De ahí que la inseguridad ciudadana tiene consecuencias significativas para la sociedad, con costos altos en términos del Producto Interno Bruto (PIB), del gasto público, del desarrollo económico local, del desempeño laboral y educativo e incluso de la esperanza de vida.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo calculó que, tan solo en el año 2000, el total de las pérdidas económicas en México a causa de la violencia fue de 12.3% del PIB total, lo que representaba, por ejemplo, 65% del gasto programable en 2006.

Hacia finales de 2011, un estudio realizado por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), calculaba el costo que este fenómeno genera en México en 15% del PIB.

En tanto, en el Informe de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe “Seguridad Ciudadana con rostro humano: diagnóstico y propuestas para América Latina”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, realizó un ejercicio de análisis sobre los años de vida perdidos por causa de los homicidios, es decir, el impacto que tiene la violencia letal en la expectativa de vida.

En 2009, la región perdió 331 millones de años de vida, si se considera la pérdida en la expectativa de vida y la población. Colombia perdió 16 meses de expectativa de vida, El Salvador 21 meses, Guatemala 17 meses, Venezuela 20 meses. Para México representó la pérdida de seis meses de vida. Al estudiar el efecto de las muertes por homicidio en la expectativa de vida, es importante tomar en cuenta su repercusión en el ingreso que cada país dejó de percibir.

El estudio concluye que la inseguridad en México ha ido escalando a niveles que hoy “son en verdad alarmantes y que afectan las actividades diarias de las personas en su vida, su patrimonio, su libertad y su salud”. De ahí que la violencia y el crimen constituyen la mayor preocupación de muchas comunidades en el país, por encima de temas como el empleo y la salud. En resumen, los datos ilustran un círculo vicioso: con la inseguridad se incrementan la pobreza y la desigualdad, con lo que se genera más crimen y violencia.

A continuación puedes consultar el estudio “Una aproximación a los costos de la violencia en México”:

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Los países en los que la gente pasa más tiempo en las redes sociales

Los usuarios de internet pasan más de seis horas en línea por día, y un tercio de ese tiempo se dedica a las redes sociales, según un estudio llevado a cabo en los 45 mercados más grandes del mundo. ¿Pero qué ocurre en concreto en América Latina?
15 de septiembre, 2019
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A nivel global el tiempo dedicado a las redes sociales ha aumentado en promedio casi un 60% en los últimos siete años.

La firma de investigación con sede en Londres GlobalWebIndex analizó datos de 45 de los mercados de internet más grandes del mundo y estimó que el tiempo que cada persona dedica a los sitios o aplicaciones de redes sociales pasó de unos 90 minutos por día en 2012 a 143 minutos en los primeros tres meses de 2019.

Pero existen grandes variaciones de uso a nivel regional y nacional.

En América Latina, por ejemplo, donde estánlos mayores usuarios de redes sociales del mundo, la media de tiempo de pantalla diario es de 212 minutos.

Mientras que el promedio regional más bajo proviene de América del Norte, con 116 minutos.

Uso de redes sociales. Tiempo de pantalla diario en minutos. Datos que muestran cuánto tiempo pasan diariamente las diferentes regiones del mundo en las redes sociales .

Filipinas, por su parte, es el país donde los usuarios pasan más tiempo en las redes sociales: 241 minutos al día, lo que contrasta con los 45 minutos diarios de promedio en Japón.

Pero dos países latinoamericanos —Brasil y Colombia— completan el podio de los más enganchados a las redes sociales, con 225 y 216 minutos diarios de promedio, respectivamente.

Mientras que Argentina —que con 207 minutos ocupa el quinto lugar mundial— y México —que con 190 minutos llega en octavo puesto— completan un top 10 con marcado acento latinoamericano.

Los países "más sociales". Promedio diario de tiempo de pantalla. .

Lo más sorprendente del estudio, sin embargo, tal vez sea que la encuesta practicada a unos 1,8 millones de personas también reveló que el tiempo de pantalla se mantuvo igual o disminuyó en casi la mitad de los países estudiados (20).

GlobalWebIndex dice que los datos sugieren que “muchos usuarios de internet tienen una mejor conciencia del tiempo que pasan mirando las pantallas”.

“Los usuarios de internet ahora pasan más de seis horas en línea por día, y un tercio de ese tiempo se dedica a las redes sociales“, le dijo a la BBC Chase Buckle, gerente de tendencias de la compañía, a la BBC.

“El alcance de la presencia de las redes sociales en nuestra vida cotidiana se ha convertido en un tema candente por causa del continuo escrutinio en torno a los incidentes de privacidad de alto perfil y las responsabilidades de moderación de contenido”, explicó Buckle.

“La cantidad de tiempo que pasamos a diario en las redes sociales es uno de los indicadores más visibles de su presencia, y el crecimiento de las herramientas de bienestar digital en los teléfonos inteligentes solo ha aumentado la visibilidad de esta presencia“, agregó.

Los países que bajan

De las naciones encuestadas, Tailandia obtuvo la mayor caída en el uso diario de las redes sociales: su tiempo promedio de pantalla cayó de 194 minutos a 171 minutos entre 2018 y 2019.

En Vietnam, el uso diario cayó 10 minutos en comparación con el año pasado.

Indonesia, Bélgica, Ghana y Estados Unidos también mostraron fuertes reducciones.

Jugador de rugby argentino haciéndose una selfie con fans

Getty Images
Argentina, con 207 minutos ocupa, el quinto lugar mundial.

La tendencia, sin embargo, no parece haber llegado a América Latina.

En México el tiempo de pantalla solo se redujo en cuatro segundos durante los primeros tres meses de 2019 en comparación con 2018.

Y durante el mismo período el tiempo dedicado a las redes sociales aumentó en Brasil, Colombia y Argentina (en seis, dos y 10 segundos respectivamente).

De hecho, el uso de redes sociales está en aumento en la mayoría de los países encuestados. Y en algunos de ellos ha aumentado significativamente.

El usuario promedio en China, por ejemplo, ahora pasa 139 minutos al día en las redes sociales: 19 minutos más que en 2018.

Mientras que el uso diario aumentó en 14 minutos en Arabia Saudita y 13 en Turquía.

Superaplicaciones

Según Buckle, parte de este aumento tiene que ver con el hecho de que en Asia el panorama de las redes sociales “es bastante único”.

“Las ‘superaplicaciones’, aplicaciones de redes sociales que van mucho más allá del rol de una plataforma de redes sociales en el sentido occidental, son muy populares”, explica.

Filipinos pegados a sus celulares en un tren en Manila

Getty Images
Filipinas es el país del mundo que más tiempo pasa conectado a las redes sociales: más de cuatro horas diarias en promedio.

“Les permiten a los usuarios no solo conectarse con sus pares, sino también hacer todo tipo de cosas, desde pagar facturas de servicios públicos a reservar restaurantes, pedir taxis y hacer compras”, detalla.

Y como ejemplo ofrece a WeChat, que en China domina el panorama de las redes sociales.

“Cada vez más actividades migran constantemente a la aplicación, dando a los consumidores más y más razones para utilizar las redes sociales para navegar en su vida cotidiana“, le dice a la BBC.

Impulso juvenil

El aumento del tiempo dedicado a las redes sociales parece estar impulsado por su uso por parte de un grupo demográfico específico: personas de 16 a 24 años.

Ellos son los que pasan más tiempo por día en línea: GlobalWebIndex registró su uso diario de redes sociales en poco menos de 180 minutos en promedio en 2018.

Y los jóvenes argentinos de los 16 a 24 años tienen el promedio de uso más alto del mundo: nada menos que 257 minutos diarios conectados al día.

Generación Z. La población de 16 a 24 años fue la que pasó más tiempo conectada a las redes sociales en 2018. [ 175 minutos Promedio global de este grupo de edad en 2018. ] [ 257 minutos Argentinos de 16 a 24 años, el promedio más alto del mundo. ], Source: Fuente: GlobalWebIndex, 2019, Image: Screen showing loads of emoticons

Por lo demás, cuanto más joven es la población de un país, mayor es el tiempo de uso general del mismo, razón por la cual los países de mercados emergentes lideran las clasificaciones de “tiempo dedicado en línea”.

“En comparación con otros grupos de edad, los usuarios jóvenes por lo general son los más comprometidos. Y la realidad es que seguirán siendo los más comprometidos“, cree Buckle.

Esto, sin embargo, plantea importantes retos.

Los expertos han advertido que un mayor tiempo de pantalla está relacionado con una serie de problemas de salud mental.

“Las investigaciones sugieren que las personas que pasan más tiempo en las redes sociales son menos felices”, dice Ashley Williams, profesora asistente de la Harvard Business School.

El uso excesivo de la tecnología puede ser problemático. En casos extremos, está relacionado con la depresión, los accidentes e incluso la muerte”, alerta.

Gen Z

Getty Images
La población entre los 16 y los 24 años de edad es la que más usa redes sociales.

Pero los riesgos potenciales también parecen haber provocado cambios de comportamiento: las aplicaciones de “bienestar digital”, que limitan o rastrean el tiempo de pantalla, también están en aumento.

Y el estudio GlobalWebIndex mostró que los usuarios “pesados” de las redes sociales, incluyendo los más jóvenes, son más propensos a usar esas herramientas.

Alrededor del 30% de los usuarios de entre 16 y 24 años reportó alguna forma de monitoreo de su tiempo de pantalla, el porcentaje más alto de cualquier grupo de edad.

“Son expertos en tecnología digital, lo que también les permite regular más fácilmente su tiempo de pantalla digital”, explica Buckley.

“Más de dos tercios de los de entre 16 y 24 admiten que están constantemente conectados en línea, pero más de un tercio también dice que la tecnología hace la vida más complicada. Todavía hay una clara conciencia del impacto de la tecnología en sus vidas “, señala.

¿Tiempo ideal?

No hay un “número mágico” oficial para el tiempo que las personas deben pasar en línea.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió sus primeras pautas de tiempo de pantalla en abril pasado, y estaban dirigidas a niños menores de cinco años.

Un estudio de la Universidad de Pensilvania publicado en diciembre pasado encontró que limitar el uso de las redes sociales a 30 minutos al día mostró “reducciones significativas en la soledad y la depresión” en un grupo de 143 estudiantes que participaron en un experimento.

Pero algunos expertos creen que el problema es más complejo.

“Las redes sociales son increíblemente diversas: diferentes sitios que ofrecen una serie de características diferentes. Esto hace que sea extremadamente difícil generalizar sobre los efectos de las redes sociales”, explica Andy Przybylski, un psicólogo experimental del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford.

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