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El falsificador que engañó a los museos durante 30 años

Mark Landis donó obras arte a museos y galerías de Estados Unidos, por lo que fue celebrado como un adinerado coleccionista de arte pero todas sus pinturas eran falsificaciones creadas por él mismo.
marklandisoriginal.com
Por BBC Mundo
6 de abril, 2015
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Landis no fue enjuiciado porque nunca recibió dinero por las obras. // Foto: marklandisoriginal.com.

Landis no fue enjuiciado porque nunca recibió dinero por las obras. // Foto: marklandisoriginal.com.

Durante décadas, Mark Landis donó obras arte a museos y galerías por todo Estados Unidos.

Fue celebrado como un adinerado coleccionista de arte pero todas sus pinturas eran falsificaciones creadas por él mismo.

Sin embargo, nunca fue enjuiciado porque no recibió pago alguno, así que no había violado ninguna ley.

“Obviamente no es un crimen regalar una pintura a un museo y me trataron como realeza. Una cosa sucedió a otra y seguí haciéndolo durante 30 años”, dice Mark Landis, uno de los falsificadores de arte más prolíficos en la historia de EE.UU.

“¿Alguna vez te han tratado como la realeza? Te puedo decir que se siente muy bien”.

La trayectoria de Landis como falsificador empezó a mediados de los años 80, cuando donó una pinturas a un museo en California diciendo que eran obra del artista estadounidense del siglo XX Maynard Dixon.

“Fue un impulso para impresionar a mi madre. Siempre admiré a los coleccionistas ricos en la televisión regalando pinturas a museos”, explica.

Los inicios: cuadros de cowboys

“Les puse el nombre de Maynard Dixon porque eso era lo que quería el museo”, dice. “Él era un artista cowboy, así que fui a la biblioteca y saqué unos libros de fotografías de indígenas estadounidenses y copié algunas de ellas”.

“Sabía que el museo quería cuadros de cowboys y eso fue lo que hice”.

Copia de una acuarela por Paul Signac
Falsificación de Mark Landis de una acuarela de Paul Signac…
Acuarela de Paul Signac
… y la obra original de Signac.

Cuando Landis era adolescente, sufrió un colapso nervioso tras la muerte de su padre y fue diagnosticado con esquizofrenia.

La terapia artística a la que se sometió reveló su talento para copiar y era capaz de producir falsificaciones a un ritmo extraordinario.

“Sé que todo el mundo habla de falsificadores que hacen todo tipo de cosas complicadas con químicos y qué sé yo”, afirma. “Yo no tengo esa paciencia. Compro mis suministros en Walmart o Woolworth, unas tiendas de bajo costo, y termino todo en una hora, máximo dos”.

“Si no logro terminar algo para cuando termine una película en la televisión, me doy por vencido”.

Haciéndose pasar por un rico benefactor, Landis donó falsificaciones a decenas de respetadas instituciones en EE.UU. hasta que, en 2008, se topó con el museo de Oklahoma City.

Matt Leininger era el administrador encargado de examinar nuevas obras de arte.

El falsificador, descubierto

“Pensamos que Landis era un coleccionista de arte muy excéntrico”, comenta Leininger. “La primera pieza que nos entregó la trajo en sus propias manos: una acuarela de Louis Valtat.

“Enmarcamos la obra de Valtat y la expusimos al lado de un Renoir en nuestra galería, sin saber que acabábamos de colgar una falsificación”.

Landis continuó enviando falsificaciones a museos y tal vez nunca hubiera sido descubierto si no hubiera ofrecido copias de las mismas obras a diferentes galerías.

“Recibimos un sobre en el correo que contenía cinco obras adicionales”, relata Leininger. Parecían ser pinturas de los artistas franceses del siglo XIX Paul Signac y Stanislas Lepine.

“Indagué un poco sobre el Signac y apareció en un informe de prensa de la Escuela de Arte de Savannah con la misma atribución: Mark Landis. No le presté mucha atención hasta que investigué sobre el Lepine y salió en un informe de prensa de la Universidad de Arte Moderno de Saint Louis con exactamente la misma atribución. Eso despertó una alarma”.

“Lancé un mensaje y, en cuestión de una hora, entre llamadas telefónicas y correos electrónicos, 20 instituciones se comunicaron conmigo preguntando quién era este tipo y qué estaba sucediendo”.

Leininger reconoce que Landis hizo buenas falsificaciones pero no resistieron un escrutinio minucioso.

Una de las donaciones era un dibujo en carboncillo supuestamente de 300 a 400 años de antigüedad. Leininger despegó la aparentemente frágil montura del dibujo esperando que se desbaratara.

“No sucedió y cuando levanté el dibujo era completamente blanco”, expresó. “Y olía a café rancio. Así que estaba aplicando café para envejecer las cosas, darles edad”.

La facilidad con la que una simple inspección reveló el fraude hace cuestionar por qué tantas instituciones se dejaron engañar tan fácilmente.

“Landis estudió las cosas bien. Conocía lo que los museos coleccionaban. Estaba muy seguro de que las obras serían aceptadas porque les venía bien a su colección”.

“Todo lo que un museo quería escuchar”

La manera en la que Landis se presentaba a sí mismo y sus donaciones también era convincente. “Decía todo lo que un museo quería escuchar”, asegura Leininger. Tenía una historia preparada sobre cómo había acumulado su colección de arte y la supuesta riqueza de su familia.

Leininger solicitó el consejo de un exagente del FBI que se especializaba en crimen de arte. Pero, como no había habido un intercambio de dinero por las falsificaciones, Landis no había violado ninguna ley.

La responsabilidad de diligencia debida recayó sobre las instituciones que aceptaron sus donaciones y si ellos expusieron las falsificaciones en sus colecciones, era problema de éstas.

Landis logró avergonzar a decenas de galerías y Leininger cree que algunos museos estaban al tanto de que Landis era un impostor pero se quedaron callados para no perder prestigio.

“¿Qué curador o director quiere admitir que aceptó falsificaciones para un museo?”, se pregunta Leininger. “Los museos no quieren publicitar esos asuntos”.

Entretanto, Landis reconoce su engaño pero afirma no sentirse mal al respecto.

“Soy como Pinocho”, dice. “Uno deja que la conciencia lo guíe. Si algo no está bien, uno más o menos sabe. A mi no me preocupaba que me enjuiciaran”.

Continuó produciendo falsificaciones, aún después de ser descubierto, y siguió haciendo donaciones a galerías que no se daban cuenta.

Es más, su producción aumentó después de la muerte de su madre en 2010.

Dos años después, el Museo de Arte de Cincinnati montó una exposición con las falsificaciones de Landis. El curador fue Leininger y la exposición se inauguró, a propósito, el 1 de abril, el Día de los Inocentes en EE.UU.

Landis fue el invitado de honor.

“Estaba realmente nervioso antes de la función porque no sabía qué esperar. Pero, cuando llegué allí, todo era muy agradable. Quedé gratamente sorprendido”, reconoce.

Landis y Leiniger se encontraron en la exposición, donde el falsificador pidió disculpas por cualquier problema que hubiese causado. Pero, ¿estaba Landis realmente avergonzado de lo que había hecho frente a un recinto lleno de sus propias falsificaciones?

“En realidad, no, salvo que algunas de ellas eran muy malas”, señala. “Por eso no quería verlas”.

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Crisis en Venezuela: qué falló en el "levantamiento" de Guaidó y López, y cómo queda ahora la oposición

Pese a las grandes expectativas creadas, el movimiento encabezado por Juan Guaidó en Venezuela obtuvo resultados menores a lo que esperaban sus seguidores. Analizamos las posibles causas y cómo esto puede afectar a las opciones de la oposición.
Getty Images
2 de mayo, 2019
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La puesta en escena generó grandes expectativas, pero tuvo resultados más modestos de lo que se esperaba.

Cuando poco antes del amanecer de este martes el líder de la oposición en Venezuela, Juan Guaidó, transmitió un mensaje acompañado de un grupo de militares llamando a los ciudadanos a salir a las calles, muchos pensaron que la crisis política venezolana podría llegar a un desenlace en cuestión de horas.

No era para menos.

Guaidó hablaba desde las afueras de la base aérea de La Carlota, una importante instalación militar ubicada en un lugar estratégico de Caracas.

Estaba acompañado de Leopoldo López, el más emblemático de los dirigentes políticos venezolanos apresados en los últimos años, quien acababa de ser liberado por los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), responsables de su custodia.

Transcurridos unos tres meses desde que Guaidó se proclamara como “presidente encargado” de la República y acusara al mandatario Nicolás Maduro de estar usurpando el poder, parecía que finalmente la oposición venezolana podría lograr su anhelado objetivo de que la Fuerza Armada Nacional (FAN) le prometiera lealtad.

Al final de la jornada, sin embargo, la situación resultó ser muy distinta.

“A las 5 de la mañana, el país pensaba que esto tendría repercusión en los cuarteles, pero a medida que avanzó el día se hizo evidente que no la tuvo. En ninguna parte del territorio nacional hubo pronunciamientos militares a favor de estos eventos”, le dice a BBC Mundo Rocío San Miguel, directora de la asociación civil Control Ciudadano.

La experta califica lo ocurrido como “un pequeño acto de rebelión militar” en el que, según estimaciones de su ONG, participaron no más de 40 efectivos, incluyendo a los 25 que durante la tarde del martes acudieron a la embajada de Brasil a buscar asilo.

San Miguel señala que todavía hay muchas dudas en torno a estos sucesos, incluyendo el alcance de la participación del Sebin, cuyo director, el general de División Manuel Ricardo Cristopher Figuera, fue destituido en la noche del martes por Maduro.

“Si el director del Sebin quería desmarcarse de Maduro, ¿por qué no hizo alguna otra acción importante como liberar a otros presos políticos? Esas son preguntas que están allí. Aún hay mucho que desentrañar”.

Según San Miguel, en cualquier caso, el balance militar es claro: no hubo un quiebre dentro de la FAN y los mandos con poder de fuego permanecieron leales a Maduro.

Desde la perspectiva política, lo acontecido fue una apuesta peligrosa para Guaidó.

Carmen Beatriz Fernández, consultora política venezolana que dirige Datastrategia y es profesora invitada de la Universidad de Navarra, España, considera que la jugada del líder opositor fue de alto riesgo.

En su opinión, más allá de que no se produjera el quiebre militar, durante esa jornada hubo otros dos eventos que pudieron golpear los ánimos de la oposición.

Se refiere a la decisión de López de acudir junto a su familia a la embajada de España en Caracas y la solicitud de asilo ante el gobierno de Brasil por parte de 25 de los militares que se unieron al líder opositor.

“Yo no diría que fue un triunfo para Guaidó”, subraya Fernández.

Juan Guaidó y Leopoldo López

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Guaidó hizo un llamado a las Fuerzas Armadas a rebelarse, pero no hubo una respuesta.

Pero ¿qué ocurrió realmente y cómo queda la oposición ahora?

Incertidumbres

Dada la naturaleza de los eventos del martes, probablemente pasará mucho tiempo antes de que se pueda conocer con precisión que sucedió.

Sin embargo, las expertas coinciden en que hubo una brecha significativa entre las expectativas y lo que realmente pasó finalmente.

¿A qué se debió?

Parecía que había un plan de quiebre mayor de la FAN que no se dio. Hay dos posibilidades: que a Guaidó lo dejaron esperando un apoyo que luego no se concretó o que él adelantara su jugada por desconfianza en sus interlocutores”, indica Fernández.

“Puede que tuviera información, como se ha rumoreado, de que los acontecimientos del 1 de mayo -lejos de lo acordado- iban a desembocar más bien en su encarcelamiento”.

La primera tesis, la de apoyos que no se concretaron, fue alimentada en parte por las declaraciones que ofreció el martes el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, quien dijo que altos funcionarios como el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, Maikel Moreno; y el general de la Guardia Nacional Rafael Hernández Dala “están de acuerdo en que Maduro debe irse”.

Este miércoles, el enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, Elliot Abrams, dijo que esos tres funcionarios participaron en reuniones con la oposición en la que se pactó una transición con garantías para que personas como Maduro pudieran irse con honor.

“Hablaron, hablaron y hablaron y cuando llegó el momento de la acción no estuvieron dispuestos a hacerlo“, afirmó Abrams en una entrevista con EFE.

Otras explicaciones como la ofrecida por el politólogo venezolano Nicmer Evans, quien es miembro del opositor Frente Amplio, apuntan más bien al hecho de que Guaidó debió adelantar la llamada Operación Libertad-como denominan al movimiento puesto en marcha contra Maduro- para anticiparse a planes del gobierno que buscaban impedir las manifestaciones organizadas para este 1 de mayo.

Una protesta en Caracas

Reuters
La jornada de protestas del 30 de abril generó varios enfrentamientos violentos entre fuerzas del orden y manifestantes.

“Se adelantó la acción de manera estratégica con el apoyo de un sector militar para mantener la posibilidad de la fuerza en la calle”, dijo Evans en sus redes sociales.

Audacia y errores

Rocío San Miguel considera que los resultados obtenidos por la oposición hasta ahora obedecen también a errores cometidos por su parte.

“Guaidó y López plantearon una jugada que no halló respuesta en el mundo militar”, destaca la experta, quien asegura que era una acción muy audaz pero en la que se dejaron por fuera elementos esenciales del mundo castrense.

“El tema militar tiene su arte, simbología, códigos y relacionamiento. Cuando las cosas en el ámbito militar no se hacen de esa manera, no se consiguen respuestas idóneas”, afirma.

Señala que la puesta en escena del martes tenía debilidades tanto en el lugar escogido para hacerlo como en el personal militar que acompañó a Guaidó y López, pues eran uniformados sin comando de tropa.

“Los efectos dominó en la Fuerza Armada ocurren cuando oficiales con mando de tropa o con poder de fuego se pronuncian o abandonan una lealtad y son seguidos por otros. Si no tienen comando ni poder de fuego, no encuentran respuesta del resto de los efectivos”, explica.

Nicolás Maduro

AFP
Maduro calificó los hechos este martes como un intento de golpe de Estado que fue “desactivado”.

Otro error, indica, fue el hecho de que hubo un pronunciamiento en la mañana tras el que, durante el día, no se hizo un balance militar.

“Cuando hay una situación de estas se hace balance y se dice: ‘Estamos contando con esto, hemos alcanzado aquello’. Es una operación en marcha”, agrega.

Una oportunidad en dos décadas

Pese a sus declaraciones, San Miguel cree que la coyuntura actual puede ser favorable para las aspiraciones de la oposición.

“Allí (en la Fuerza Armada) hay ahora como probablemente nunca antes en la historia de la Revolución bolivariana una oportunidad real para un cambio de poder, pero si se transmiten los códigos y las seguridades adecuadas para estas cosas”, advierte.

“Creo que Guaidó representa una esperanza para muchos sectores de la FAN, pero el martes se cometieron errores que se tienen que rectificar si la oposición aspira a ser una alternativa real de poder y quiere contar con la Fuerza Armada para ello”, añade.

La experta asegura que, en estos momentos, el tema esencial de la política venezolana es el militar, por lo que la oposición debería dedicarle más tiempo y esfuerzo.

Afirma que deberían enviarse mensajes más claros sobre cuál va a ser el rol de la FAN con Guaidó.

“Esa historia no se ha contado. Solo se ha simplificado con la Ley de Amnistía, pero eso no es un plan militar de gobierno hacia la Fuerza Armada y eso hay que explicárselo”, acota.

Vladimir Padrino

Getty Images
El ministro de Defensa Vladimir Padrino descartó que hubiera mandos militares acompañando a Guaidó.

Pero, en el frente civil, ¿cómo queda la oposición tras los sucesos del martes? ¿Juegan en contra del liderazgo de Guaidó estos errores y el tiempo transcurrido desde su juramentación sin que haya logrado concretar una transición?

“A eso le apuestan el gobierno de Maduro y Cuba, pero está demostrado que no es así”, responde Carmen Beatriz Fernández, quien señala que aunque tras los sucesos del martes hubo quienes pensaron que la oposición vería mellado su poder de convocatoria, asegura que en las manifestaciones de este miércoles contra el oficialismo pudo verse que eso no ocurrió.

“La oposición mantiene sus dos principales activos: su capacidad de movilización y de mantener la esperanza”, señala.

“No veo el enamoramiento que ha tenido la sociedad con Guaidó como un efecto efímero. Al contrario, es muy sólido porque cuando sociológicamente te aferras a la esperanza, no la sueltas a cambio de nada, tendría que ocurrir algo realmente muy grave”, concluye.


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