Danza de esculturas: el arte de Calder llega a México
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Karen Quevedo.

Danza de esculturas: el arte de Calder llega a México

La muestra 'Calder: derechos de la danza' estará abierta al público hasta el próximo 28 de junio, en el Museo Jumex.
Karen Quevedo.
Por Karen Quevedo
17 de abril, 2015
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Calder: derechos de la danza, del 22 de marzo al 28 de junio de 2015 en el Museo Jumex. //Foto: Karen Quevedo.

Calder: derechos de la danza, del 22 de marzo al 28 de junio de 2015 en el Museo Jumex. //Foto: Karen Quevedo.

Con el nombre de Calder: derechos de la danza la Fundación Jumex Arte Contemporáneo presenta una selección de casi cien obras del artista estadounidense Alexander Calder (1898-1976). Famoso por la invención de distintos tipos de esculturas cinéticas, la exposición permite a los asistentes apreciar ésta y muchas otras facetas de su trabajo: esculturas (de alambre, varilla, lámina, madera, cuerda), pintura, maquetas y hasta joyería.

Curada por Alexander S. C. Rower, nieto del escultor y presidente de la Fundación Calder, la muestra —primera del artista en México en más de 25 años— incluye piezas que jamás habían estado en México. Por ejemplo, tres obras de 1936 de la serie de “paneles” o “marcos” con los que el artista plástico exploró el concepto de pinturas con movimiento dentro de un plano de referencia, ‘creando una coreografía de formas abstractas’: Snake and the Cross, White Panel y Red Panel.

Snake and the Cross (1936), en el Museo Jumex. //Foto: Karen Quevedo.

Snake and the Cross (1936), en el Museo Jumex. //Foto: Karen Quevedo.

Hay otras piezas incluidas que también habían tenido muy poco contacto con el público general, y no sólo en México. Como es el caso de Scarlet Digitals (1945), la cual se exhibió poco tiempo después de creada en la Galería Buchholz/Curt Valentin, en Nueva York, para luego ser resguardada en el domicilio de la familia Calder durante décadas.

Scarlet Digitals (1945). Lámina, alambre y pintura. //Foto: Karen Quevedo

Scarlet Digitals (1945). Lámina, alambre y pintura. //Foto: Karen Quevedo

Pero lo excepcional de Derechos de la danza no sólo radica en las piezas que fueron reunidas especialmente para esta ocasión. Los involucrados en la conformación de la exposición quisieron reflejar la cercanía que tuvo Calder con México y el resto de latinoamérica. De hecho, el título de la exposición está tomado de una frase en la que el escritor y crítico Juan García Ponce pondera el logro de Calder al integrar la gracia y el movimiento en una disciplina donde los volúmenes y el peso dominaban:

“ el gran artista revolucionario en el que la ingenuidad es siempre sabiduría y en el que el azar se convierte en un nuevo orden que sigue y reproduce las leyes de transformación de la naturaleza, el perpetuador de inesperadas formas de equilibrio que conquistan para la escultura los derechos de la danza”.

El crítico mexicano escribió esas palabras en 1968, cuando Calder visitó México para participar como invitado en el proyecto de la Ruta de la Amistad, con la escultura El Sol Rojo; colocada frente al Estadio Azteca. Antes, en 1961, en la Revista de la Universidad, García Ponce ya había descrito el espíritu que guiaba la elaboración de las piezas del norteamericano, a las que califica como una especie de espejos, que “son antes que nada recipientes sobre los que podemos ejercer nuestra capacidad para proporcionarnos a nosotros mismos placer estético. Calder, creador ejemplar, se limita a hacerlos posibles construyéndolos y apartándose de ellos, podríamos decir concediéndoles libre albedrío.”

El establecimiento del movimiento en las esculturas tuvo un desarrollo. En 1933 se planteó  “¿por qué no formas plásticas en movimiento? No una simple traslación o movimiento rotatorio, sino varios movimientos de diferentes tipos, velocidades y amplitudes compuestos para hacer un todo. Así como uno puede componer colores o formas, uno puede componer movimientos”.

Elephant (1928). //Foto: Karen Quevedo

Elephant (1928). //Foto: Karen Quevedo

Al principio Calder utilizaba algunos motores eléctricos y manivelas; y desde entonces Marcel Duchamp bautizaría a ese tipo de pieza abstracta como “mobile”, término que en francés indica motivo y movimiento. Posteriormente experimentó con materiales y mecanismos cada vez más sutiles, Calder consiguió que otros factores como la temperatura o incluso los cambios de humedad provocan una “reacción” por parte de las piezas.

En medio de ese trayecto llega un punto en que incluso la palabra “escultura” parece quedar rezagada para poder englobar el trabajo de Calder. En 1946, tuvo una importante exposición en la Galerie Louis Carré de París, para la cual el filósofo Jean-Paul Sartre escribió un influyente ensayo en el que anota: “si es cierto que el escultor debe infundir a la materia estática con movimiento, entonces sería un error asociar el arte de Calder con el de un escultor… No es su objetivo sepultarlo para siempre en bronce o en oro, esos materiales gloriosos y estúpidos, condenados por su naturaleza a la inmovilidad”.

Las salas 3 y 2 del Museo Jumex se arreglaron específicamente para albergar esta muestra: Tatiana Bilbao, la arquitecta que llevó a cabo dicho diseño, se inspiró en Mathias Goeritz; amigo cercano de Calder. De hecho, fue por invitación de Goeritz que en 1968 Calder participó en el conjunto escultórico que se creó en torno a las Olimpiadas de ese año.

Bañistas (1947) en el Museo Jumex. //Foto: Karen Quevedo

Bañistas (1947) en el Museo Jumex. //Foto: Karen Quevedo

La mayoría de las piezas provienen de la colección de la Fundación Calder. La exposición estará abierta al público hasta el próximo 28 de junio en el Museo Jumex, en la Ciudad de México. Si te es imposible asistir, te recomendamos el recorrido virtual.

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Covid: cómo funciona y por qué es importante la dosis de refuerzo contra la variante Ómicron

Dos dosis de la vacuna de covid ya no son suficientes para mantener al margen la nueva variante del coronavirus ómicron. ¿Cómo puede una tercera dosis darnos protección adicional?
14 de diciembre, 2021
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La muy mutada variante ómicron ha propinado un golpe serio a la habilidad de las vacunas para protegernos del contagio del virus que produce Covid.

Dos dosis de algunas vacunas no ofrecen casi ninguna protección contra una infección de ómicron, aunque todavía reducen considerablemente el riesgo de que te enfermes de gravedad y tengas que recibir asistencia hospitalaria.

Todas las vacunas se desarrollaron para combatir la primera versión del virus que surgió hace dos años.

¿Puede entonces una tercera vacuna o dosis de refuerzo de esas mismas vacunas originales marcar el cambio, o será que ómicron ya burló la protección que nos pueden dar?

Afortunadamente para nosotros, aunque que el contenido de las jeringas puede ser idéntico, una dosis de refuerzo no es simplemente más de lo mismo para el sistema inmune.

La protección que te da una tercera dosis es mayor, más amplia y con más memoria que la que tenías antes.

Escuela de covid

El sistema inmune tiene que aprender cómo se combate el coronavirus.

Una opción es que descubra cómo hacerlo sobre la marcha, cuando realmente te encuentras con el virus. Sin embargo, existe el riesgo de que se equivoque y termines seriamente grave.

Las vacunas funcionan más como asistir a la escuela: un entorno seguro donde tu sistema inmune puede aprender más sobre covid.

La primera dosis es la educación de escuela primaria que te da las bases fundamentales.

La segunda y tercera dosis son comparables a enviar tu sistema inmune a la escuela secundaria y a la universidad para profundizar dramáticamente su conocimiento. No es que se esté simplemente repitiendo la escuela primaria una y otra vez.

“El sistema inmune queda con un conocimiento y entendimiento más profundo del virus”, explicó el profesor Jonathan Ball, un virólogo de la Universidad de Nottingham, Inglaterra.

Dijo que a pesar de todo lo que se habla de los viles trucos de ómicron, un sistema inmune altamente entrenado presenta “un ambiente increíblemente difícil y hostil” para el virus y sus variantes.

Una clase de universidad

Getty Images
Una dosis de refuerzo es como enviar al sistema inmune a educarse en la universidad.

Los anticuerpos son los principales beneficiarios de esta educación.

Esas son unas proteínas pegajosas que se adhieren al exterior del coronavirus. Los anticuerpos neutralizantes pueden entorpecer el virus para que no pueda invadir tus células. Otros permanecen allí como el equivalente de una señal de luz intermitente de neón que anuncia: “maten este virus”.

Una serie de estudios de laboratorio y datos del mundo real mostraron que los anticuerpos neutralizantes que tienes después de recibir dos dosis de una vacuna de covid eran menos efectivos contra la variante ómicron.

El profesor Danny Altmann, un inmunólogo del Imperial College en Londres, dijo que quedabas con “absolutamente nada” y eras “presa fácil para una infección”.

Así que, hay que regresar a las clases.

Cada dosis de la vacuna desata otra ola de evolución de anticuerpos en el sistema inmune. Va en busca de mejores anticuerpos que puedan adherirse más firmemente al virus. Es un proceso llamado maduración de la afinidad.

“Tus anticuerpos adquieren mejor forma a medida que pasa el tiempo, se vuelven más refinados y más sofisticados”, comentó el profesor Altmann.

Si estos anticuerpos pueden adherirse más fuertemente al coronavirus, les quedaría más difícil a las mutaciones de ómicron ayudarle a liberarse. Y aunque la nueva variante ha mutado considerablemente, sigue siendo el mismo virus fundamental y tiene partes que no han cambiado nada.

Dosis adicionales de la vacuna también hacen que el sistema inmune amplíe su repertorio de anticuerpos a medida que encuentra nuevas maneras de atacar el virus.

Punto de vacunación en España, con una fila de personas esperando

Getty Images
Varios países han acelerado sus programas de vacunación contra la covid, ofreciendo en particular las dosis de refuerzo.

Cuestión de números

No se trata únicamente de la calidad de los anticuerpos, también aumenta la cantidad con las dosis de refuerzo.

“Tienes más (anticuerpos), su concentración en la sangre aumenta y no sabemos por cuánto tiempo, pero entre más veces te vacunes la memoria inmune perdura más“, señaló el profesor Charles Bangham de Imperial College.

El impacto de todo esto está claro en los mismos estudios que demostraron que dos dosis eran más débiles contra ómicron. La protección contra los síntomas de covid aumentó casi al 75% después de la tercera dosis.

En otras áreas del sistema inmune, la dosis de refuerzo también les están dando a nuestro cuerpo la delantera contra futuras variantes.

Las células B son la parte del cuerpo que produce anticuerpos en masa. Después de la dosis de refuerzo, algunas se desarrollan para producir esos anticuerpos súperpegajosos y altamente refinados. Otros pueden detectar el coronavirus, pero se mantienen sin madurar y flexibles.

“Estos pueden salir en diferentes direcciones y cuando proliferan empiezan a perseguir la nueva variante”, dijo el profesor Ball.

Y luego vienen las células T que, una vez más, se vuelven más abundantes y mejor preparadas para atacar los virus de la covid en respuesta a la dosis de refuerzo.

Ilustración de anticuerpos atacando un coronavirus

Getty Images

Las células T usan un truco diferente para detectar el virus y patrullar nuestro cuerpo en busca de cualquier señal de que las células están siendo infectadas de covid. Las células T reconocen parte del coronavirus que el mismo virus encuentra más difícil de mutar.

Así que, mientras ómicron se escabulle de nuestro sistema inmune, cada dosis de vacuna y, en efecto, cada infección, nos están dando a las defensas de nuestro cuerpo más herramientas para darle caza.

Todo esto es un buen augurio para las vacunas que nos protegen de enfermarnos gravemente.

“La inmunidad contra un virus casi nunca es absoluta -casi siempre te puedes volver a reinfectar y lo que quieres es que esa infección sea tan trivial que ni sabrás que la tienes o es muy leve”, concluyó el profesor Bangham.


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