Opus Gay, la página a la que se enfrenta el Opus Dei en Chile
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Opus Gay, la página a la que se enfrenta el Opus Dei en Chile

El sitio opusgay.cl tiene enfrentados a la prelatura del Opus Dei en Chile y al Movimiento de Integración y Liberación Homosexual del país latinoamericano, que se disputan los derechos sobre este dominio de internet.
BBC
Por BBCMundo
22 de abril, 2015
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Opus Gay
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual de Chile asegura ser dueño legítimo del dominio opusgay.cl

¿Un aséptico proceso legal por una cuestión de marcas o un caso de discriminación y homofobia por parte de una institución religiosa?

La prelatura del Opus Dei en Chile presentó una demanda para que se revoque el nombre de dominio opusgay.cl del actual titular y se le asigne a la institución perteneciente a la Iglesia católica.

En su argumento, el Opus Dei alega que “el término Opus se encuentra indisolublemente ligado a la prelatura” y agrega que este “juego de palabras” crea confusión por la semejanza de pronunciación entre los términos Opus Dei y Opus Gay.

Por su parte, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, Movilh, opina que “lo que mueve al Opus Dei es una homofobia tan irracional como totalitaria, pues busca que nadie pueda inscribir nombres con el vocablo ‘Opus'”.

La demanda se interpuso en octubre de 2014 y el pasado 17 de abril el Movilh presentó su respuesta, que ahora debe ser estudiada por un árbitro.

BBC Mundo habló con los representantes de ambas posturas.

Una disputa de años

El desencuentro entre el Opus Dei en Chile y el Movilh -organización activista de los derechos LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales)- se remonta a hace más de 10 años.

En 2001, el Movilh lanzó el primer periódico de circulación nacional en Chile sobre temática de diversidad sexual, con el nombre de Opus Gay.

Según le explica a BBC Mundo el director de la organización, Rolando Jiménez, en ese momento compraron también el dominio de internet.

Javier Echevarría, prelado del Opus Dei
Desde el Opus Dei consideran que la similitud de términos confunde al consumidor.

El Opus Dei pidió en 2002 al Departamento de Propiedad Industrial chileno que prohibiera la inscripción del nombre “Opus Gay” para la publicación impresa.

La organización católica argumentó entonces en su petición que “nadie o casi nadie se siente enaltecido por ser relacionado con la homosexualidad. En general, socialmente constituye una afrenta o, al menos, un motivo de burla, que se cuestione o ponga en duda la feminidad o masculinidad de una persona”.

En un primer fallo en 2004, el tribunal le dio la razón al Movilh al sostener que “no se advierten semejanzas determinantes que pudieran impedir una eventual coexistencia pacífica de ambas (denominaciones) en el mercado”.

El Opus Dei apeló, el Movilh se quedó sin abogados por razones económicas y en 2007 el fallo fue favorable a la institución religiosa, por lo que la asociación no pudo inscribir la marca opusgay en Propiedad Intelectual.

La resolución judicial no afectó a la revista en papel porque ésta ya llevaba tiempo fuera de circulación –duró ocho meses-, pero la asociación asegura que la versión digital siguió viva en internet y que ellos son los propietarios legítimos de ese dominio en la red desde entonces.

Discrepancia de fechas

Desde la prelatura del Opus Dei aseguran, sin embargo, que el Movilh inscribió el dominio opusgay.cl en NIC Chile -el organismo responsable de ello- el 16 de junio de 2014, y no en 2002.

Michelle Bachelet
Este mes, la presidenta Michelle Bachelet promulgó la ley de Acuerdo de Unión Civil. Para los representantes del Movihl, esto demuestra que Chile es ahora otro país.

De ahí que la Prelatura presentara la demanda para apropiarse del dominio sólo en octubre del año pasado.

La institución religiosa argumenta que el Movilh no pudo registrar el dominio en 2002 porque el NIC no se creó hasta 2007, pero el Movilh replica que antes de esa fecha, los registros se hacían en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que tenía competencia para otorgar nombres de dominio.

Lo que, según el Opus Dei, fue la inscripción original del dominio en junio de 2014, el Movilh dice que fue la renovación del mismo.

“Un tema de marcas propiamente legal”

El revuelo que ha originado el caso en los últimos días ha sorprendido a la propia Prelatura, según afirma Ana María Gálmez, del departamento de Comunicaciones de la organización, en conversación con BBC Mundo.

“Esto es la segunda parte de un proceso que se cerró en 2002; es un tema de marcas propiamente legal. Las marcas no se inscribían en portales electrónicos en aquella época”, sostiene.

Gálmez defiende que la Prelatura reaccionó como se hace en estos casos, contratando los servicios de una oficina externa.

“Es un caso de propiedad intelectual, ellos crean confusión en la opinión pública pero es un tema legal, no tiene ninguna otra connotación”, subraya.

El abogado que representa al Movilh, Roberto Jorquera, del Estudio AIJ Abogados, coincide en que se trata de un juicio legítimo por tratarse de un conflicto de marcas.

Pero añade que “lo que sí es curioso es que hay otras 15 figuras que utilizan la denominación ‘Opus’ en Chile y contra ellos no han reaccionado”.

Jorquera insiste en que Opus Dei y Opus Gay tienen públicos y objetivos muy distintos y que nadie se ha confundido al respecto.

Pero la Prelatura argumenta que el nombre Opus Gay “genera confusión en el público consumidor”.

Esa misma razón es la que esgrimió el Opus Dei cuando en 2009 interpuso una demanda contra una empresa de Granada, España, que vendía camisetas y otros productos con el nombre Opus Gay.

Lo que cabe esperar

Celebración del Movihl
Los representantes del Movihl celebraron la semana pasada la aprobación de la unión civil en Chile.

En el caso de Chile, para iniciar la demanda por el dominio, el Opus Dei tuvo que pagar unos US$1.000 al organismo NIC Chile.

“En estos procesos, por rigurosidad de NIC Chile, quien cuestiona la posesión de una marca es el que tiene que financiar el proceso para llegar a instancias de la mediación”, indica Ana Gálmez, de la prelatura del Opus Dei.

El caso está ahora en manos de un árbitro dependiente del Ministerio de Economía, no en tribunales.

El abogado Jorquera señala que generalmente estos arbitrajes se prolongan durante un promedio de entre 3 y 6 meses, aunque podría haber una resolución en un plazo menor.

El director del Movilh, Rolando Jiménez, precisa que “en función de los méritos de ambas posturas, el árbitro va a dictar una sentencia.

“Si va en contra de nuestros intereses, apelaremos a instancias superiores tribunales de justicia e incluso llegaremos hasta el Tribunal Supremo de ser necesario”, dice.

Mientras tanto, el dominio sigue en poder del Movilh aunque si se tipea opusgay.cl en internet, el usuario es redireccionado a la página institucional del Movilh.

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La pesadilla de la montaña de basura tan alta como un edificio de 18 pisos en India

El primer ministro Narendra Modi anunció a principios de mes un plan para cerrar los enormes vertederos a cielo abierto en los que se acumula basura desde hace años.
19 de octubre, 2021
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Las “montañas de basura” de India pronto serán reemplazadas por plantas de tratamiento de desechos, prometió el primer ministro Narendra Modi a principios de este mes. Saumya Roy* escribe para la BBC sobre la más antigua de todas, tan alta como un edificio de 18 plantas, ubicada en la ciudad costera occidental de Bombay.

Todas las mañanas Farha Shaikh se para en la cima de una montaña de desechos de más de un siglo de antigüedad en Bombay, esperando que los camiones de basura suban.

Esta joven de 19 años ha estado hurgando en este vertedero del suburbio de Deonar desde que tiene memoria.

Normalmente recupera de entre los desechos viscosos botellas de plástico, vidrio y alambre que luego vende en los prósperos mercados de residuos de la ciudad.

Pero, sobre todo, busca teléfonos móviles rotos.

Cada pocas semanas Farha encuentra un celular “muerto” en la basura y con sus escasos ahorros lo repara.

Una vez que cobra vida, pasa las tardes viendo películas, jugando a los videojuegos, enviando mensajes de texto y llamando a sus amigos.

Cuando días o semanas después el aparato vuelve a dejar de funcionar, la conexión de Farha con el mundo exterior se desvanece.

Entonces regresa a las largas jornadas de rebuscar entre la basura, para conseguir botellas que vender y celulares que restaurar.

Deonar

Saumya Roy

Más de 16 millones de toneladas de desechos forman la montaña de basura de Deonar, ocho de ellas repartidas en una extensión de 121 hectáreas.

Los desechos se apilan hasta alcanzar una altura de 36,5 metros.

Se puede ver el mar desde la cima y sobre los sólidos montones de basura se han construido villas miseria.

Gases nocivos y contaminantes

Los desechos en descomposición liberan gases nocivos como metano, sulfuro de hidrógeno y monóxido de carbono.

Y en 2016 fue escenario de un incendio que ardió durante meses y llenó de humo gran parte de Bombay.

De acuerdo a un estudio que el regulador de polución de la India llevó a cabo en 2011, otros incendios similares contribuyeron con el 11% del material particulado que inunda el aire de Bombay, una de sus principales causas de contaminación.

Los vecinos de los alrededores llevan luchando en los tribunales desde hace 26 años, exigiendo el cierre del vertedero de Deonar.

Pero esa montaña de basura no es una excepción en el país. Una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE), un think tank independiente con sede en Nueva Delhi, identificó en toda India 3.159 montañas de este tipo que contienen 800 millones de toneladas de desechos.

Estas han sido durante años un dolor de cabeza para funcionarios y políticos.

El 1 de octubre, Modi anunció un “programa nacional de limpieza” de casi US$13.000 millones que incluirá la instalación de una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales para reemplazar gradualmente los vertederos de basura al aire libre como el de Deonar.

Pero los expertos se muestran escépticos.

“Si bien se ha logrado en ciudades más pequeñas, es difícil proporcionar una solución para las montañas de desechos a esta escala”, dice Siddharth Ghanshyam Singh, subdirector de programas de CSE.

“Se reconoce que es un problema, pero hemos aceptado que si vamos a vivir en grandes ciudades como Bombay o Nueva Delhi estas montañas de basura van a estar allí”, señala Dharmesh Shah, coordinador en el país de la Alianza Global para Alternativas de Incineradores, una coalición de grupos que abogan por la reducción de residuos.

Deonar

Reuters
La montaña de basura se incendi[o en marzo de 2016;.

Desde el año 2000, India ha aprobado regulaciones que obligan a los municipios a que procesen los desechos.

Pero la mayoría de los estados informan de un cumplimiento solo parcial y no hay suficientes plantas de tratamiento de desechos.

Bombay, la capital comercial y del entretenimiento de la India y hogar de unos 20 millones de personas, tiene una sola planta de este tipo.

Ahora hay planes para instalar una planta que convierta los residuos en energía en Deonar.

Modi dijo que espera que el plan cree nuevos empleos ecológicos. Pero esto preocupa a los recolectores como Farha que llevan toda la vida dedicados a ello.

Aunque desde el incendio de 2016 acceder a la montaña de basura de Deonar se ha vuelto más difícil.

El municipio incrementó la seguridad para evitar que los recolectores entren y provoquen incendios: las llamas derriten la basura más liviana, quedando con ello expuesto el metal que se vende a precios altos.

Los recolectores que logran colarse a menudo son golpeados, detenidos y expulsados, aunque algunos sobornan a los guardias o acceden al vertedero antes del amanecer, cuando comienzan las patrullas de seguridad.

Pero ese no es el único motivo por el que los recolectores de basura de Deonar han visto su modo de vida. Y es que ahora gran parte de la separación de residuos se hace en la ciudad.

Como consecuencia, Farha no tiene teléfono desde hace meses. Y se ve obligada a sobornar a los guardias con al menos 50 rupias (US$0,67) todos los días para entrar y trabajar en los terrenos de Deonar.

Para recuperar esto, incluso pensó en buscar entre la basura que comenzó a llegar desde las salas del hospital en las que se atendía a los pacientes de covid-19 el año pasado.

Pero su familia le pidió que no recogiera esos desechos “dañinos”.

Así que ahora se queda cerca, observando a los recolectores que usan equipo de protección para seguir recogiendo plástico bajo la lluvia para revender.

La ciudad estaba enviando basura nueva y, como lo habían hecho durante años, las montañas tenían que acomodarla y los recolectores tenían que recolectarla y revenderla.

“El hambre nos matará si no nos mata la enfermedad”, dice Farha.

*Saumya Roy es una periodista con sede en Bombay y autora del libro Mountain Tales: Love and Loss in the Municipality of Castaway Belonging (Profile Books / Hachette India).


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