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Se tambalean 62 proyectos de seguridad por recortes para 2016

Antes de la crisis se calculaba contar con más de 15 mil millones de pesos para la construcción de buques, compra de aeronaves y ampliación de cárceles, entre otros.
Cuartoscuro
Por Arturo Ángel
3 de abril, 2015
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Los recortes que el gobierno prepara para el 2016 pondrán en jaque la viabilidad y continuidad de 62 proyectos de inversión vinculados con temas de seguridad, a los cuales ya se les había asignado un presupuesto estimado antes de la caída de los precios del petróleo y otros factores que han mermado las finanzas públicas.

Dichos proyectos, según había calculado el gobierno antes de la crisis, tendrían un flujo de recursos que superaría los 15 mil 300 millones de pesos  y comprenden desde la adquisición y renta de aeronaves, hasta la construcción de buques, la  compra de insumos para actividades operativas y de inteligencia, y la ampliación de centros penitenciarios.

Esta asignación virtual de recursos para 2016 fue incluida en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2015 diseñado por la Secretaría de Hacienda y aprobado el año pasado, sin embargo, como la misma dependencia ya adelantó, las nuevas circunstancias obligarán a partir de un presupuesto base cero.

El documento de los pre criterios presupuestales enviados por Hacienda al Congreso advierte que la administración pública federal realizará una reingeniería integral que abarcará la estructura programática y calendario de ejecución de proyectos.

Animal Político revisó los proyectos de inversión relacionados con temas de seguridad. En el rubro de Defensa Nacional se tenían estimados  poco más de 7 mil millones de pesos para 16 acciones en el 2016; en Marina son seis mil 442 millones para 36 programas; Gobernación tenía previstos mil 701 millones en siete proyectos y la PGR 89 millones para otros tres pendientes.

Algunos de los proyectos más onerosos en riesgo
Proyecto Partida estimada para 2016 (en millones de pesos)
Adquisición de equipos y materiales para operaciones tácticas (Sedena) 2 mil 489
Compra de vehículos Humvee todo terreno (Sedena) 1 mil 305
Construcción hospital Naval 2do Nivel (Semar) 912
Construcción de 4 Busques de Vigilancia Oceánica 646
Expansión  del CEFERESO 4 Noroeste 602

Los recortes que se tienen previstos para el próximo año no solo alcanzarán a los proyectos de inversión sino también al gasto corriente. Se tiene previsto, según el informe enviado por Hacienda a los Diputados, reducciones de 200 millones de pesos en servicios de inteligencia y de 140 millones de pesos en subsidios de seguridad para estados o municipios.

Querían buques, Humvees y aviones…

Tanto la Secretaría de la Defensa Nacional como la de Marina esperaban poder desembolsar el próximo año centenares de millones de pesos destinados a fortalecer sus flotas aéreas, terrestres y marítimas. La mayoría de dichas adquisiciones están inscritas o proyectadas en contratos multianuales.

Una de las inversiones más importantes proyectadas es la adquisición de nuevos vehículos tipo Humvee todo terreno multipropósito, para lo cual se tenía pensada una inversión de más de mil 300 millones de pesos en 2016.

La intención del Ejército Mexicano es renovar anualmente la flota de Humvees con los que cuenta y que ya cumplieron su vida útil. Por lo menos el próximo año pretendía comprar 500 de estos vehículos al fabricante en los Estados Unidos.

Otra inversión importante es la renta de seis helicópteros de fabricación europea EC 725 Súper Cougar, por los cuales se debería pagar casi 430 millones de pesos el año que viene. El Ejército utiliza este tipo de aeronaves para transporte de personal y para operaciones de alto impacto, sobre todo de fuerzas especiales.

La Fuerza Aérea Mexicana también esperaba otra aeronave de transporte militar C-295 de fabricación española, las cuales son utilizadas para sustituir a los grandes pero viejos modelos Hércules y Antonov, además de varias aeronaves pequeñas y helicópteros para trabajos de entrenamiento y capacitación.

Para una mejor vigilancia aérea, el Ejército tenía pronosticado desembolsar casi 365 millones de pesos en el arrendamiento de cuatro radares tridimensionales de largo alcance, así como nuevos equipos de comunicaciones, logística y demás que se incorporaría al llamado Sistema de Administración del Espacio Aéreo.

La Armada de México esperaba contar por su parte con por lo menos 646 millones de pesos en 2016 para impulsar la construcción de cuatro buques de vigilancia oceánica con una capacidad de desplazamiento de mil 680 toneladas y los cuales cuentan, cada uno, con su propia patrulla interceptora y helicóptero. Además se tenía previsto gastar 211 millones en embarcaciones de alta velocidad y 453 millones en patrullas costeras.

Varias de estas embarcaciones ya se encuentran en desarrollo, pero se requiere del financiamiento estimado para continuar con su manufactura.

La Armada también tenía pronosticadas inversiones relacionadas con actividades de seguridad nacional e interior, por ejemplo 128 millones de pesos para sistemas de vigilancia marítima, de tres millones de pesos para la construcción de un campo de entrenamiento de tiro virtual y de 12 millones de pesos para el desarrollo de un hardware especializado para el Alto Mando.

… también hospitales y reclusorios

No todas las inversiones que se tenían programadas eran para naves y coches. La Armada, por ejemplo, tenía programada como su inversión más fuerte para 2016 la construcción de un Hospital General Naval de Segundo Nivel, el cual contaría con 70 camas, dos quirófanos, 26 consultorios y otros servicios generales.

Además se preveía invertir en un nuevo centro oncológico de casi dos mil metros cuadrados anexo al actual Hospital General Naval de Alta Especializada en la Ciudad de México, así como un laboratorio de Biología Molecular y de Bioseguridad nivel III, también anexo al mismo complejo hospitalario.

Todo lo anterior requeriría un flujo económico  superior a los mil millones de pesos según las estimaciones que hizo la Secretaría de Hacienda antes de que se anunciaran los recortes y reorganización del presupuesto para el próximo año.

En tanto, para combatir el problema de la sobrepoblación penitenciaria, Gobernación preveía desembolsar en 2016 más de 600 millones de pesos para la construcción, ampliación y adecuación de un nuevo módulo integral en el centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) Número Cuatro Noroeste, lo que permitiría ampliar la capacidad de dicha cárcel hasta los 2 mil 300 reos de baja, mediana y alta seguridad.

Otras inversiones que se tenían pensadas  el próximo año era la edificación de nuevas estancias para reos de alta peligrosidad en el complejo de Islas Marías, lo cual requeriría de al menos 368 millones de pesos, además de la remodelación del CEFERESO Número 5 en Veracruz con el objetivo de incrementar su capacidad hasta tres mil 55 espacios,  lo que costará 263 millones de pesos en 2016.

Hasta ahora el gobierno federal no ha detallado la cancelación oficial de ninguno de estos programas de inversión, sin embargo, la cantidad de recursos que realmente reciban o incluso su posible reprogramación se conocerán en el proyecto de presupuesto que Hacienda mande al Congreso en septiembre.

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G. D. Olmo

Crisis en Venezuela: Guanta, la ciudad invisible que vive bajo una nube tóxica

Los habitantes de Guanta, junto al Parque Nacional Mochima, una de las maravillas de la costa venezolana, viven expuestos a la contaminación que emite una fábrica de cemento propiedad del Estado situada en las inmediaciones. Las infecciones respiratorias son frecuentes allí.
G. D. Olmo
13 de agosto, 2019
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Guanta está allí. Aunque apenas se la ve.

Desde el mirador de El Morro, situado en el otro frente de la bahía, las luces de sus farolas titilan bajo una nube situada a baja altura.

Es una nube distinta a las demás, más espesa, más pesada.

Si se sigue el rastro con la mirada, la vista intuye la fuente que la emite, la planta cementera de Pertigalete, situada a pocos kilómetros de Guanta y en la zona del Parque Nacional Mochima, uno de los paraísos naturales que abundan en la costa de Venezuela.

Aunque al forastero pueda sorprenderlo, los alrededor de 45.000 habitantes que se estima que tiene Guanta están habituados a vivir en un ambiente saturado de los residuos de caliza y esquisto que la planta, propiedad del Estado, utiliza para producir cemento.

Como la mayoría de sus vecinos, Gerardo Serra, de 77 años, barre a diario su casa, por dentro y por fuera.

“Aquí hay que estar siempre limpiando. Hay días en que el polvo tapa completamente el cerro”, asegura, escoba en mano, mientras señala a la montaña que se yergue frente a su casa en la urbanización Pamatacualito.

“A todos nos preocupa vivir con este problema; es una queja de todo el pueblo, pero…”

Guanta.

G. D. Olmo
Gerardo Serra, como muchos otros vecinos de Guanta, barre a diario el frente de su casa para evitar que se acumule el polvo de la cementera.

En Guanta el polvo lo impregna todo, sobre todo en la época del año en la que llueve menos.

Árboles y plantas, chamizos, cabinas telefónicas, automóviles… Nada se libra de las partículas.

Otra vecina que prefiere no ser identificada muestra los azulejos del patio de su casa, afeados por costras de un material blanquecino. Dice que, cuando llueve, con el agua caen también los materiales que emanan de Pertigalete. Si no alcanza a limpiarlos antes de que se seque el suelo, los restos se solidifican y quedan ahí para siempre.

Mapa

Alamy

Es lo que le ha pasado al auto que descansa en su garaje, cubierto por una suciedad que ya no cede.

Muchos en la zona cubren sus vehículos con fundas de plástico para evitar que les pase lo mismo.

Guanta.

G. D. Olmo
Los vecinos se quejan de que cuando llueve caen residuos del cielo, que, al secarse forman una capa de cemento sobre automóviles, casas y vegetación.

Problemas respiratorios

Pero hay cosas que no se pueden cubrir, como los pulmones de la gente.

En el Centro de Diagnóstico Integral de El Chorrerón, la doctora al frente del servicio de guardia atiende, sobre todo, pacientes afectados por problemas respiratorios.

“Infecciones respiratorias, bronquiolitis y neumonías son lo más frecuente aquí”, me cuenta.

“Esta semana hemos tenido entre 30 y 40 casos. Quienes más sufren son los lactantes y los pacientes asmáticos”.

Este es uno de los centros sanitarios de Venezuela en los que trabajan médicos cubanos y a diario los pacientes aguardan junto a retratos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Fidel Castro a recibir su tratamiento.

Últimamente no resulta fácil.

Guanta.

G. D. Olmo
La planta debería contar con unos filtros que redujeran su efecto contaminante, pero están dañados y no cumplen su función.

“Ahora no tenemos apenas antibióticos”, afirma la doctora, antes de mostrar los nebulizadores a los que necesitan conectarse los enfermos, para los que con frecuencia tampoco hay recargas.

Los problemas respiratorios de los vecinos han sido una constante en los 8 años que lleva trabajando aquí. “Al ser la contaminación el origen del problema nunca pudimos ofrecer una solución definitiva, pero antes, al menos, podíamos tratar a la gente; ahora ya no”, lamenta.

“Quienes más sufren son los lactantes y pacientes asmáticos”.

BBC Mundo intentó sin éxito obtener la versión de las autoridades y los responsables de la planta sobre el problema de la contaminación.

Ni su propietaria, la estatal Venezolana de Cementos (Vencemos), ni el alcalde de Guanta, ni el Ministerio de Comunicación, responsable de dar información en nombre del gobierno, respondieron a la solicitud de comentarios.

No es la doctora la única que ha notado los efectos que aparentemente tiene sobre la salud de la gente la contaminación de la fábrica de Pertigalete.

“Cuando vivía en Guanta me levantaba todas las mañanas con una reacción alérgica”, recuerda Manuel Fernández, uno de los asesores que colaboró en la elaboración de un informe con el que el diputado opositor Armando Armas, elegido en el Estado Anzoátegui, denunció la acción contaminante de la cementera.

El informe encontró que, debido al polvillo, de cada 10 niños atendidos en el ambulatorio David Zambrano, el principal centro sanitario de la localidad, 6 lo eran por problemas respiratorios o cutáneos.

Los problemas respiratorios eran también una de las causas más frecuentes por las que los adultos acudían al médico.

Guanta.

G. D. Olmo
En este centro médico de Guanta, en el que trabajan médicos cubanos, no hay antibióticos para responder a las infecciones respiratorias.

La planta perteneció a la compañía mexicana Cemex hasta que en 2008 el entonces presidente Hugo Chávez ordenó la expropiación de la empresa, con el argumento, entre otros, de que no cumplía sus obligaciones sobre protección medioambiental.

Quienes mejor la conocen son sus trabajadores, algunos de los cuales conversaron con BBC Mundo bajo condición de anonimato. Aseguran que varios de sus representantes sindicales han sido “secuestrados” e intimidados por parte de los servicios de seguridad.

“El problema de la contaminación siempre existió, pero se ha agravado desde la expropiación por la falta de mantenimiento”.

Sin filtros

Según el relato de los empleados, los filtros que deben succionar los residuos que genera el proceso de producción del cemento están dañados y ya no cumplen su función, por lo que ahora salen al aire sin control.

Paradójicamente, aunque seis de sus siete hornos están parados y la producción ha caído a mínimos históricos, ahora contamina más que nunca.

“La tecnología está obsoleta y eso está provocando un daño ambiental incalculable”, denuncian los empleados, que reclaman al gobierno que invierta en el mantenimiento de la planta para hacerla sostenible, en lo económico y en lo ambiental.

Guanta.

G. D. Olmo
En las mismas aguas a las que vierte la planta se bañan los turistas que llegan al paradisíaco Parque Nacional Mochima.

La zona en la que se ubica la planta tiene un alto valor ecológico. Se trata del Parque Nacional Mochima, casi cien mil hectáreas de “bahías, playas, islas, golfos y ensenadas de grandes maravillas naturales”, privilegiada por una “exuberante diversidad biológica”, de acuerdo con la descripción del Instituto Nacional de Parques.

Se trata de un paraíso al que tradicionalmente acudían turistas de todo el país para disfrutar sus vacaciones, aunque la crisis actual de Venezuela haya hecho caer drásticamente el flujo de visitantes.

“Nunca lo arreglarán”

Manuel Fernández asegura que “la empresa no solo contamina el aire, sino también los acuíferos”, una denuncia secundada por Antonio Oteiza, presidente de la asociación Movimiento Ecológico, que afirma: “Hace tiempo comprobamos que el polvo está cubriendo los corales”.

El problema, dice Fernández, ha alcanzado ya a otras poblaciones de la cercana Gran Barcelona, una de las mayores concentraciones urbanas de Venezuela, en la que muchas comunidades viven de la pesca.

Barcelona

G. D. Olmo
Según sus críticos, la planta está contaminando todo el norte del Estado Anzoátegui. También cercana Barcelona donde algunas de las comunidades más desfavorecidas se buscan la vida pescando en el río Neverí.

Según la oficina del diputado Armas, que ahora vive fuera del país a causa de lo que sus colaboradores describen como “persecución gubernamental”, ya en 2011 se elevó una queja a la Asamblea Nacional, que ordenó realizar un estudio sobre el impacto medioambiental de la cementera.

Nunca llegó a realizarse.

Tampoco se cumplieron las directrices que en 2014 dio el Ministerio de Medio Ambiente para reducir los daños provocados por la planta, ni las reiteradas promesas de las autoridades locales de destinar a tal fin fondos de la petrolera estatal PDVSA.

A estas alturas, muchos en Guanta creen más probable que la planta acabe cerrando por su inoperatividad antes de que se subsanen los problemas que la han vuelto tan nociva.

La mujer que no quiso identificarse resume ese sentir: “Eso no lo van a arreglar. Si quisieran hacerlo, ya lo hubieran hecho”.


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