Directivos de OHL planearon sobornar a magistrados mexicanos, según nuevas grabaciones filtradas
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Foto: Cuartoscuro/Archivo.

Directivos de OHL planearon sobornar a magistrados mexicanos, según nuevas grabaciones filtradas

Nuevas grabaciones revelaron que Pablo Wallentin, directivo de la compañía española, sugirió hacer los pagos.
Foto: Cuartoscuro/Archivo.
Por Redacción Animal Político
26 de mayo, 2015
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Un nuevo audio filtrado reveló que directivos de la compañía OHL planearon sobornar a magistrados mexicanos. De acuerdo con la grabación publicada en YouTube, los involucrados son Pablo Wallentin, uno de los principales directivos de la empresa y quien ya dejó su cargo, y el director jurídico de la compañía española, Gerardo Fernández.

“¿Cuánto hay que darle a los magistrados?”, se escucha decir a Wallentin.“Pues yo creo que una manita”, respondió Fernández. Hasta el momento, ninguno de los dos ha confirmado o negado la autenticidad de la grabación.

En otro momento, cuando Wallentin cuestiona cómo hacer los pagos, Fernández responde: “no hay otra forma. O se hace como siempre, o no hay otra forma”. 

En varias partes de la grabación, Wallentin hace alusiones a que su “jefe”.

Sobre el Viaducto Bicentenario, el tema que inició la polémica con OHL en México, luego de que las primeras grabaciones filtradas evidenciaran supuestos sobrecostos en la obra, Wallentin dice sobre las tarifas: “Estamos metiendo un gol, estamos poniendo tarifas del año siguiente”. 

La tarde de este martes 26 de mayo, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó en comisiones solicitar un informe sobre la construcción del Viaducto Bicentenario y las presuntas irregularidades en las que incurrió la empresa española OHL.

Los legisladores dieron un plazo de 15 días a todas las dependencias involucradas en la construcción para que les envíen los datos, de acuerdo con un reporte del diario Reforma.

Así, la Secretaría de la Función Pública (SFP) debe informar sobre las investigaciones relacionadas con la construcción de la vialidad, mientras que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y Banobras deben realizar un informe sobre todos los proyectos en donde exista participación de esta empresa.

Hace poco más de una semana, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, anunció la renuncia de su responsable de Comunicaciones por un caso de presunta corrupción con la empresa española OHL, responsable de la construcción y la gestión de importantes carreteras de la capital mexicana y de la zona conurbada.

En conferencia de prensa, Ávila dio a conocer la salida de su gabinete de Apolinar Mena Vargas porque su gobierno consideró ilegal que utilizara su cargo para pedir favores a OHL, concesionaria de varias autopistas mexiquenses, con el fin de que le ayudaran a obtener un par de habitaciones en un hotel de lujo en el Caribe mexicano.

Además informó que la Contraloría del estado le impuso una multa de 189.000 pesos (unos 12.600 dólares) como sanción económica por la violación de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos.

La renuncia se da una semana después de que la dimisión del responsable de OHL en México, Pablo Wallentín, involucrado en el mismo caso por supuestas prácticas irregulares.

El escándalo con la constructora española se debió a una serie de audios divulgados en redes sociales a principios de mayo y retomados por la prensa local en los que se escucha al secretario de Comunicaciones del Estado de México hablar con un directivo de OHL sobre unas vacaciones que tomaría y que se sugiere serían pagadas por la empresa.

En otra de las conversaciones se escucha a dos supuestos ejecutivos de la constructora mientras conversan sobre supuestos amaños para incrementar tarifas del llamado Viaducto Bicentenario, una vialidad de peaje que concesionó el Estado de México a esa compañía.

Mena Vargas había negado que OHL le hubiera pagado sus vacaciones, aunque reconoció que entró en contacto con uno de los directivos para que le ayudara con la contratación de un paquete de un hotel propiedad de la empresa, y que ésta sí le ofreció cubrir los gastos, pero que él se negó. También aseguró que no se ha modificado el título de concesión de la empresa para incrementar las tarifas en el Viaducto Bicentenario.

Después del escándalo, el Congreso del Estado de México ordenó la realización de una auditoría a las empresas que realizan la construcción del Circuito Bicentenario para deslindar responsabilidades y garantizar que las inversiones que el gobierno ha realizado sean transparentes.

El gobernador Eruviel Ávila añadió que las investigaciones que lleva a cabo su gobierno sobre este caso se realizan en colaboración con las autoridades federales y dos despachos privados.

Con información de AP y Reforma (suscripción necesaria). 

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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