Cómo saber si te están robando el wifi y consejos para evitarlo
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Cuartoscuro

Cómo saber si te están robando el wifi y consejos para evitarlo

Si la velocidad de tu conexión inalámbrica a internet es menor a la que debería, puede que tengas a un intruso en tu red de wifi.
Cuartoscuro
Por BBC Mundo
12 de mayo, 2015
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Si la conexión a internet se vuelve lenta, alguien podría estar usándola sin tu autorización. // Foto: Cuartoscuro.

Si la conexión a internet se vuelve lenta, alguien podría estar usándola sin tu autorización. // Foto: Cuartoscuro.

Son las 9 de la noche y como todos los días te dispones a ver un nuevo capítulo de tu serie favorita en la computadora. Pero como cada día, la señal inalámbrica de conexión a internet parece ralentizarse en ese mismo momento.

“No es normal que vaya tan lento”, piensas. Y tu sensación de relax empieza a disiparse. Te desesperas. “No se carga”, exclamas, mientras pulsas las teclas con insistencia. “¿Por qué no se carga?”. Y sin nadie que te responda, te enojas.

Si te encuentras en esa situación con frecuencia, quizás deberías pensar que alguien más se está conectando a tu red wifi sin que lo sepas.

¿Pero cómo saberlo? Y, sobre todo, ¿cómo evitarlo?

Te lo contamos paso a paso.

1. Sospecha

La primera pista ya la tienes: tu internet se vuelve más lenta a ciertas horas del día y lo hace de forma recurrente.

Y la segunda te la dará tu router. Apaga completamente todos los dispositivos inalámbricos de la casa. Si la luz del aparato destinada al wifi, a veces indicada como WLAN, sigue parpadeando, sospecha. Podría ser víctima de un ladrón de red.

2. Descubre al ladrón

Ya tienes la sospecha, así que ahora debes descartar otras opciones, como que estés usando una red inalámbrica con poca velocidad y haya demasiados ordenadores conectados a ella, o incluso existan obstáculos físicos que te impidan sacarle el máximo provecho.

Para ello los expertos recomiendan instalar en la computadora, teléfono inteligente o tableta un programa que indique los dispositivos conectados a la red de esa manera.

Lea también: El peligro de usar wi-fi en lugares públicos

Existen varias opciones gratuitas en el mercado, como Fing, para dispositivos móviles con los sistemas operativos tanto Android como iOS; Network, Discovery o Net Scan exclusivamente para Android; y IP Network Scanner o iNet para iOS.

Y también hay opciones para computadoras de escritorio: Angry IP Scanner o Wireshark para varias plataformas y Wireless Network Watcher y Microsoft Network Monitor para aparatos de la compañía de Bill Gates.

Todos estos programas indican cuántos dispositivos están conectados a la red inalámbrica, y cada uno identificado con una dirección IP, una etiqueta numérica que hace referencia a una interfaz y que es asignada por el router, y la dirección MAC. Esta última identifica de forma única la tarjeta de red y no depende del protocolo de conexión utilizado ni de la red. Suele ser asignada por el fabricante y difícilmente puede cambiarse.

Así que, si el programa que decidiste utilizar indica que hay más dispositivos que los tuyos conectados al wifi, hay ladrón a la vista.

3. Averigua si se conectó antes

Los programas mencionados detectan posibles intrusos, pero sólo si están utilizando la red en ese mismo instante.

Sin embargo, hay formas de saber si se conectaron durante el resto del día.

Para ello necesitas cierta información del router: la dirección IP, una serie de números separados de tres en tres por puntos.

Esta cifra se puede encontrar en el manual del aparato. Si no, la puedes buscar.

Si tienes un equipo Mac, haz clic sobre el icono del wifi, en la parte inferior de la pantalla. Del menú que se despliegue elige Abrir Centro de redes y recursos compartidos, y después Conexión de área local o Conexión de red inalámbrica. Al pulsar Detalles se abrirá otra ventana. La dirección IP identificada como Puerta de enlace predeterminada IPv4 es la dirección IP de tu router.

Y si estás utilizando una computadora con Windows, dirígete al buscador y escribe “ipconfig/all”, después Conexión LAN inalámbrica y por último Dirección física. Así obtendrás la dirección del router.

Lea también: El aparato que impide que te espíen por wifi

Una vez hayas conseguido ese número, deberás introducirlo en el navegador. Así accederás a la web del router.

Tras escribir tu contraseña, te encontrarás con un registro de las conexiones que se hicieron hasta ese momento a tu red wifi.

4. Protege tu red

Quizá dejaste la red inalámbrica de tu casa abierta para que se conecten todos los miembros de la familia. O quizá no fue un despiste tuyo, sino que algún vecino utilizó una de las diversas aplicaciones disponibles para descubrir las claves wifi.

Fuera como fuera, que tengas un intruso en la red podría acarrearte más problemas de las que en un principio podrías pensar. Podrían tener acceso a información que tengas almacenada en las computadoras conectadas, y en el más extremo de los casos, podrían cometer un delito en tu nombre, como descargar pornografía infantil, por ejemplo.

Para evitarlo, lo primero que deberías hacer es cambiar la contraseña que la red inalámbrica tiene por defecto, sustituyéndola por otra más compleja.

Lea: Las 10 peores contraseñas de 2014 (y sencillos trucos para mejorarlas)

En ese sentido, James Lyne, de la compañía experta en seguridad de internet Sophos, recomendaba a BBC Mundo evitar poner una sola palabra y favorecía lacombinación de letras y números.

“Es más seguro ‘MeGustaBBCMundo123’ que ‘BBCMundo'”, señaló.

Para el experto, otro truco para una contraseña segura sería pensar en la letra de tu canción favorita y escoger una estrofa. “Tu contraseña será así mucho más larga y realmente difícil de descifrar”.

Una vez cambiada esta clave, también podrías configurar el router para que sólo permita que se conecten dispositivos con unas direcciones MAC concretas.

Con ello harás más difícil el acceso a tu red wifi, y quizá no tendrás que preocuparte porque no se carga tu serie favorita.

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Lo que los últimos estudios revelan sobre cuántas horas de sueño necesitas para pensar y sentirte mejor

Lograr dormir las horas suficientes de forma regular es crucial para mantener el funcionamiento normal del cerebro, así como para mejorar el estado de ánimo y el comportamiento tanto de niños como de adultos.
Por Barbara Jacquelyn Sahakian, Jianfeng Feng y Wei Cheng / BBC News Mundo
6 de mayo, 2022
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La mayoría de nosotros tiene problemas para pensar claro después de pasar una noche de mal sueño, con la mente nublada y la incapacidad de funcionar como de costumbre en la escuela, la universidad o el trabajo.

Podrás notar que no te concentras bien o que tu memoria no está en su punto. Como quiera que sea, décadas de mal sueño pueden potencialmente producir una disminución cognitiva.

El mal sueño también afecta el estado de ánimo y el comportamiento de las personas, ya sean niños o adultos. De manera que, ¿cuánto sueño necesita nuestro cerebro para poder operar apropiadamente a largo plazo? Nuestra nueva investigación, publicada en Nature Aging, ofrece una respuesta.

El sueño es un componente importante para mantener el funcionamiento normal del cerebro. El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño. Además de remover los desperdicios tóxicos y fortalecer nuestro sistema inmune, el sueño también es clave para la “consolidación de la memoria”, durante la cual nuevos segmentos de recuerdos basados en nuestras experiencias son transferidos a nuestra memoria de largo plazo.

Una cantidad y calidad óptima de sueño nos permite tener más energía y mejor bienestar. Posibilita el desarrollo de nuestra creatividad y pensamiento.

Investigadores que observaron a bebés entre los tres y 12 meses notaron que un mejor sueño está asociado a mejores resultados de comportamiento en el primer año de vida, como la habilidad de adaptarse a nuevas situaciones o la regulación eficiente de la emoción.

Hay importantes cimientos fundamentales para el conocimiento, incluyendo la “flexibilidad cognitiva” (que nos permite cambiar de perspectiva fácilmente), y que están vinculados al bienestar posterior en la vida.

La regularidad del sueño parece estar conectada a la “red neuronal por defecto” (RND), que involucra a las regiones que están activas cuando estamos despiertos pero sin que estemos haciendo una tarea específica, como cuando descansamos mientras nuestra mente vaga.

Esta red incluye regiones que son importantes para la función cognitiva, como la corteza cingulada posterior (que se desactiva durante las funciones cognitivas), los lóbulos parietales (que procesan la información sensorial) y la corteza frontal (implicada en la planeación y cognición compleja).

Ilustración con la silueta de un hombre dormido y el cerebro y sistema nervioso superpuesto

Getty Images
El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño.

Hay señales de que, en adolescentes y adultos jóvenes, el mal sueño puede estar asociado con cambios de conectividad dentro de esta red. Esto es importante porque nuestros cerebros todavía se están desarrollando hasta entrada la adolescencia y en la temprana adultez.

La alteración de esta red puede entonces tener un efecto colateral en la cognición, como la interferencia en la concentración y el procesamiento basado en el recuerdo, así como en procesos cognitivos más avanzados.

La alteración de los patrones de sueño, incluyendo la dificultad de caer y permanecer dormido, son características significativas del proceso de envejecimiento. Estas alteraciones del sueño son candidatos altamente verosímiles a ser contribuyentes a la disminución cognitiva y los desórdenes psiquiátricos en gente mayor.

Siete horas, pero no más ni menos

Una mujer de mediana edad con dificultades para dormir

Getty Images
Todos reaccionamos diferente a la falta de sueño.

El objetivo de nuestro estudio es conocer mejor el vínculo entre el sueño, la cognición y el bienestar.

Encontramos que tanto el sueño insuficiente como el excesivo contribuían a una deficiencia en la función cognitiva de una población de mediana a avanzada edad de 500 mil adultos tomados del UK BioBank (un banco de datos biomédicos en Reino Unido).

Sin embargo, no estudiamos a los niños ni adolescentes, y como sus cerebros todavía se están desarrollando, es posible que requieran diferente duración de sueño óptimo.

Uno de nuestros descubrimientos clave fue que siete horas de sueño cada noche era óptimo, con más o menos que eso aportando menos beneficios en cognición y salud mental.

De hecho, encontramos que las personas que durmieron esa cantidad tuvieron en promedio mejores resultados en exámenes cognitivos (incluyendo velocidad de procesamiento, atención visual y memoria) que aquellos que durmieron más o menos. Los individuos también necesitan consistentemente siete horas de sueño, sin mucha fluctuación en duración.

Dicho eso, todos respondemos ligeramente diferente a la falta de sueño. Descubrimos que la relación entre la duración del sueño, la cognición y la salud mental estaba mediada por la genética y la estructura cerebral.

Observamos que las regiones del cerebro más afectadas por la privación de sueño incluían el hipocampo, bien conocido por su papel en el aprendizaje y la memoria, y las regiones de la corteza frontal, implicada en el control vertical de la emoción.

Una doctora examina a un hombre mayor

Getty Images
La privación del sueño puede afectar el aprendizaje y la memoria.

Pero, aunque la falta de sueño puede afectar nuestros cerebros, también puede ocurrir a la inversa.

Es posible que el encogimiento asociado con la edad de las regiones del cerebro involucradas en la regulación del sueño y la vigilia contribuya a los problemas para dormir más adelante en la vida. Puede, por ejemplo, reducir la producción y secreción de melatonina, una hormona que ayuda a controlar el ciclo de sueño, en adultos más viejos.

Este descubrimiento parece sustentar otra evidencia que sugiere que hay un vínculo entre la duración del sueño y el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y demencia.

Mientras siete horas de sueño son óptimas para protegernos contra la demencia, nuestro estudio indica que dormir lo suficiente también puede ayudar a aliviar los síntomas de la demencia protegiendo la memoria.

Esto realza la importancia de monitorear el sueño en pacientes mayores con desórdenes psiquiátricos y demencia para poder mejorar sus funciones cognitivas, salud mental y bienestar.

Cómo mejorar nuestro sueño

Un buen comienzo es asegurarnos de que la temperatura y la ventilación en nuestros dormitorios sean buenas: deberían estar frescas y aireadas.

También podrías evitar beber mucho alcohol y no ver películas de terror u otro contenido alarmante antes de irte a la cama. Idealmente, deberías estar en un estado calmado y relajado cuando intentas entrar en sueño. Pensar sobre algo agradable y relajante, como la última vez que estuviste en la playa, funciona para muchos.

Una mujer de espaldas dentro de un mar cristalino observando una idílica isla en la distancia

Getty Images
Piensa en un momento agradable que tuviste para relajarte y poder dormir.

Soluciones tecnológicas como las apps o dispositivos personales también pueden beneficiar la salud mental, así como registrar el sueño y garantizar la consistencia de la duración del sueño.

Para disfrutar la vida y funcionar óptimamente en la vida diaria, podrías entonces monitorear tus propios patrones de sueño para asegurarte de que estás obteniendo siete horas de sueño de manera regular.

*Barbara Jacquelyn Sahakian es profesora de Neuropsicología Clínica y Christelle Langley es investigadora asociada de posdoctorado en Neurociencia Cognitiva, ambas de la Universidad de Cambridge; Jianfeng Feng es profesor de Ciencia y Tecnología para la Inteligencia Inspirada en el Cerebro y Wei Cheng es principal joven investigador de Neurociencia, ambos de la Universidad de Fudan. Su artículo original fue publicado en The Conversation, cuya versión en inglés puedes leer aquí.


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