El joven que se hizo multimillonario por portarse mal en el colegio
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El joven que se hizo multimillonario por portarse mal en el colegio

Jack Cator, de 26 años, acaba de vender su empresa de internet Hide My Ass por 60 millones de dólares, y todo partió de una idea que tuvo cuando estaba en el bachillerato.
HMA
Por BBCMundo
18 de mayo, 2015
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Jack cator
Jack Cator se hizo millonario a los 26 años, después de vender su empresa “Hide My Ass” en US$60 millones.

Pocas personas pueden decir que se portaron mal en el colegio y, como consecuencia directa, a los 26 años se han convertido en multimillonarios.

El británico Jack Cator es una de esas personas: su fortuna proviene en parte de sus momentos de indisciplina en el bachillerato.

En 2005, cuando tenía 16 años, Cator estaba cansado de que su escuela en la ciudad británica de Norfolk hubiera instalado programas en los computadores que bloqueaban el acceso a internet, para evitar que los estudiantes pudieran bajar canciones y jugar en línea.

Entonces, con su empírico -pero profundo- conocimiento de programación y código se las ingenió para hackear el sistema.

“Pensé que sería divertido saltarme los filtros impuestos por el colegio”, le dijo Cator a la BBC.

Para “saltarse” esos filtros utilizó un sitio en línea que le permitió “disfrazarse” de un perfil autorizado y de esa forma esquivar los programas que bloqueaban el sistema instalado por el colegio.

Todo esto lo logró conectándose a un servidor remoto –ubicado fuera del país- que le permitió navegar de forma anónima y privada. Estos sitios en línea proveen a los usuarios de algo llamado Red Privada Virtual, VPN por sus siglas en inglés.

Sin embargo, a pesar de lograr su objetivo de burlar las barreras impuestas por el colegio, no estaba muy contento con los proveedores de VPN: no eran fáciles de usar y tenían muchos avisos publicitarios.

Jack Cator
HMA permite el acceso a sitios de internet bloqueados en algunos países.

Entonces decidió crear su propio servidor.

Le llevó sólo una tarde, sentado en el sillón de la casa de sus padres. Y le puso un nombre provocador: Hide my Ass(“Esconde mi trasero”).

Miremos qué pasó más tarde: en menos de 10 años Cator logró transformar su idea en una empresa, y en una muy rentable: acaba de venderla en US$60 millones.

HMA, que Cator convirtió en uno de mayores proveedores de VPN en el mundo sin la necesidad de inversionistas, fue comprada por el desarrollador de software AVG.

Por ese dinero, AVG se quedó con una compañía con más de dos millones de clientes, una renta anual de US$3 millones y ventas por más de US$16 millones.

Mientras que Cator continuará como director ejecutivo de HMA.

Volverse viral

Pese a ser un colegial de 16 años, Cator ya sabía entonces sobre el arte oscuro de hacer dinero promoviendo sitios en internet y sabía que HMA podía convertirse en un fenómeno comercial.

Así que comenzó a dar a conocer su sitio en foros de internet para crear algo de ruido alrededor de su idea.

La forma en que HMA hace dinero es un término que se conoce como “marketing de afiliados” (affiliate marketing, en inglés).

En lenguaje más simple esto significa que Hide My Ass obtiene una comisión de los sitios de internet cuando alguien los visita a través de HMA y compra algo en ellos.

En menos de un mes de funcionamiento, HMA logró conectar a miles de usuarios alrededor del mundo y logró en su primer año una facturación de US$22.000.

Nuestro nombre ha sido fundamental. Una vez que escuchas ‘Esconde mi trasero’, es imposible olvidarlo

Jack Cator, fundador de HMA

“Me sorprendió cómo ocurrió todo. Nunca escribí un plan de negocios o algo parecido”, relató Cator.

Y añadió: “Lancé el sitio en una sola tarde. Si la gente piensa que es una buena causa, lo comparten. Y así ocurrió”.

Con su negocio andando, Cator terminó la escuela y se inscribió en la universidad para estudiar computación.

Pero en 2009 decidió dejar de estudiar para ponerse a manejar HMA a tiempo completo y añadió un servicio pagado que ahora tiene más de 200.000 usuarios.

Número al que se le unen los casi dos millones que utilizan la versión básica, que es gratuita.

Tercerización necesaria

Con esos dos movimientos, HMA comenzó a crecer. Y comenzó a necesitar gente.

El modo de contratación se hizo acorde al negocio: a ninguno de sus nuevos empleados los contactó por teléfono y ni mucho menos habló con ellos en persona. Entre ellos, un desarrollador de sitios en internet que vivía en Kiev, Ucrania y un gerente de servicio al cliente de Belgrado, Serbia.

Todo se hizo por correo electrónico desde su casa en Norfolk.

“Yo realmente recomiendo la ruta de la tercerización, porque no cuesta mucho, no necesitas mantener una oficina y uno puede encontrar gente con mucho talento”, señaló.

Hide My Ass
HMA ahora tiene su oficina central en un barrio de Londres.

Sin embargo, mientras la compañía crecía, él pronto se dio cuenta de las limitaciones de esa forma de hacer negocios.

“Lo cierto es que me arrepiento un poco de no haber instalado una oficina y convertirla en una compañía como debía un poco antes”, anotó.

“Cuando tu empresa crece de forma acelerada llega un punto en que contratar a gente de manera remota no es lo ideal. Hay muchas cosas que requieren un nivel de confianza distinto”, añadió el joven empresario.

Ese golpe de realidad vino cuando uno de sus contratistas en el extranjero intentó crear una compañía rival.

La realidad lo obligó a tomar ciertas decisiones. Decidió hacer todo en la oficina central y a algunos ayudantes freelancers los convirtió en miembros de tiempo completo.

También se mudó a Londres, donde montó su cuartel general en el barrio de Soho, mientras creaba sucursales en Belgrado y Kiev, con sus colaboradores de confianza al frente.

Actualmente HMA tiene 100 empleados y es posible que duplique sus ingresos este año.

Bloqueo interno

Los proveedores de VPN como HMA les ofrecen a sus usuarios algunas ventajas.

Además del acceso a sitios de internet que están bloqueados en algunos países, también los protege de los piratas informáticos que quieren quedarse con sus detalles personales o averiguar dónde viven.

China
En países como China e Irán las compañías de Red Virtual Privada, VPN, están prohibidas.

Sin embargo, las compañías de VPN –las cuales están bloqueadas en países como China e Irán- también son objeto de críticas.

Así como permiten proteger algunos perfiles en internet, también pueden ser usadas por criminales para cubrir sus huellas en la red.

Cator insiste en que HMA no es más vulnerable a un abuso que otras compañías de internet y que su empresa ha estado siempre abierta a responder a los requerimientos de la policía.

Con la popularidad de su empresa ahora reafirmada por la compra de AVG, Cator tiene la seguridad de que no solo ha sido exitoso por el servicio que ofrece.

“Nuestro nombre ha sido fundamental. Una vez que escuchas ‘Esconde mi trasero’, es imposible olvidarlo”, concluyó.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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