"Nada más oía cómo zumbaban las balas", dice policía que participó en el enfrentamiento de Michoacán
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Omar Sánchez de Tagle

"Nada más oía cómo zumbaban las balas", dice policía que participó en el enfrentamiento de Michoacán

Habitantes de las poblaciones cercanas a el Rancho El Sol, localizado entre Ecuandureo y Tanhuato, Michoacán, desconocen qué fue lo que pasó y aseguran que nunca vieron a las personas que murieron en su interior.
Omar Sánchez de Tagle
Por Omar Sánchez de Tagle y Carlos Arrieta. Enviados Tanhuato.
24 de mayo, 2015
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El mayor enfrentamiento ocurrido hasta la fecha entre un grupo delictivo y cuerpos policiacos no cuenta con testigos que narren lo ocurrido, pues El Rancho El Sol se encuentra incrustado en un punto ciego de la autopista México-Guadalajara, mejor conocida como la carretera de Occidente.

La historia de dicho rancho y de sus dueños es incluso desconocida por autoridades y pobladores cercanos, y sobre lo que ocurría al interior sólo se sabe que por un tiempo se vendía alfalfa y otros cuentan que incluso ese terreno ya había sido incautado por las autoridades.

Es de resaltarse que las poblaciones mas cercanas están a cinco, 10 y 15 kilómetros y en ninguna de ellas se registró el ruido de los balazos, pese a que el enfrentamiento duró alrededor de tres horas.

“Pues por estos lados no escuchamos ni los silbidos de los balazos, acá estuvo todo tranquilo nos enteremos por el movimiento que hubo en la tarde de los policías pero nada mas”, cuenta uno de los pobladores de Ecuandureo, la población más grande y cercana al lugar en el que murieron 43 personas.

El Rancho del Sol pertenece con sus 112 hectáreas a dos municipios: Tanhuato y Ecuandureo y los pobladores niegan conocer no solo el lugar, sino el tipo de actividades que se realizaban al interior del rancho, incluso aseguran que nunca vieron rondar a las personas que murieron en su interior.

“Mire aquí en Ecuandureo, somos una población en la que todos nos conocemos, en la cabecera municipal debemos de ser unas tres mil personas y cada que viene alguien por estos rumbos nos damos cuenta que son nuevos, esos del rancho nunca se pararon por estos lados y la verdad en donde está ubicado es difícil acceder a pie, pues se trata de la autopista federal”, detalló Jesús Infante, presidente municipal de ese  municipio.

El Rancho está en medio de la nada, pero colocado justo en un punto estratégico del kilómetro 370 de la carretera de cuota México-Guadalajara, cuando se pasa por este punto sólo ve que se trata de un terreno más y pese a que se ve desde la carretera, la arboleda que tiene en su interior impide ver las dos construcciones que hay en su interior.

Recorriendo los distintos poblados, la gente asegura que quienes estaban en el rancho no eran personas de su comunidad, “por acá nunca se pararon ni a comprar tortillas o comida nunca los vimos, así como estamos platicando con usted, que es extraño, ellos también los hubieramos visto” explica una señora del poblado de Ecuandureo.

Es así que el mayor enfrentamiento se desarrolló en medio de un punto ciego para los pobladores e incluso para las autoridades municipales.

Por la madrugada de este sábado hubo necesidad de contar con seis camioetas para poder sacar los cuerpos de los 42 presuntos delincuentes muertos, mismos que fueron llevados al Servicio Médico Forense de Morelia.

De hecho, al mediodía del sábado comenzó la entrega de cuerpos a los familiares que pudieran presentarse.

En tanto, al interior del rancho se siguen realizando investigaciones, peritajes y cada dos horas los cuerpos policíacos intentan hacer un “barrido de las 112 hectáreas” para encontrar mas elementos de las actividades que se realizaban al interior.

También durante la madrugada fueron retirados los ocho vehículos que fueron calcinados, que daban detalle del tamaño de batalla que hubo al interior, y que de acuerdo a los policías que custodían el rancho quedaron calcinados producto de la explosión de granadas.

Los rastros del enfrentamiento

Al interior del rancho y desde la distancia se puede observar que la policía colocó las marcas del lugar en el que los cuerpos quedaron esparcidos en los campos de alfalfa, en algunas zanjas y en una casa y bodega que hay al interior.

Incluso, en una de las rejas que está en uno de los costados del rancho se puede observar cómo uno de los presuntos delincuentes trató de huir dejando un rastro de sangre al interior y exterior del predio.

Al recorrer gran parte de las 112 hectáreas que tiene este rancho, se pueden observar los terrenos áridos que lo rodean y cómo es que en su interior había campos cuidados de alfalfa.

A las afueras del terreno sólo se pueden observar pequeños rastros del enfrentamiento y tan solo restos de cartuchos percutidos que aún no han sido localizados por las autoridades.

La tarde de este sábado se logró ver a la distancia que el incendio de la bodega retomó vida hasta que fue controlado por los cuerpos policiacos que resguardan la zona.

Aún buscan armas, cuerpos o presuntos criminales

Durante el recorrido, uno de los oficiales que resguardan el lugar y que fue testigo de los acontecimientos, reveló el miedo que sintió al enfrentar al grupo armado, pese a que solamente iba de apoyo.

En uno de los accesos —ubicado al oriente de la propiedad y por el que presumen, era la entrada y salida de los civiles armados para no ser detectados por las autoridades– el oficial explicó que durante la agresión la  adrenalina de los policías sube considerablemente y lo único en lo que piensan es protegerse.

“Está cabrón. Yo nada más oía cómo zumbaban las balas y lo malo es que nosotros llegamos cuando estaba todavía la balacera”, expresó el elemento, quién detalló que los presuntos criminales estaban parapetados al interior de la casa, localizada al sur de la propiedad, y de la bodega, ubicada al sur-poniente.

Por la tarde arribaron al menos cuatro vehículos con personal militar hasta el Rancho del Sol, el cual, la mayor parte del tiempo, estuvo vigilado por elementos de la Fuerza Ciudadana (estatal).

Otro policía del mismo acceso, construido con malla ciclónica, explicó las acciones que en ese momento se realizaban al interior del rancho.

Armado con un fusil AR-15, un arma corta y su chaleco antibalas, el oficial aclaró, que la orden que tenían de sus superiores era que nadie entrara al predio, ya que “lo que hay ahí adentro es prácticamente pura basura”.

“Hemos estado peinando la zona porque todavía nos encontramos armas, casquillos, cargadores, porque lo importante es que si nos encontramos un arma, imagínese, alguien más se la puede encontrar. Ahí adentro hubo detonaciones de granadas en las camionetas, entonces no podemos dejar nada”, dijo.

“Igual, andamos peinando el área por si encontramos incluso hasta un cuerpo o a lo mejor alguna otra persona salió huyendo y por ahí anda, entonces, pues no podemos dejar entrara a nadie y es por eso que estamos resguardando el lugar”, agregó.

En la puerta principal, se aprecia una cámara de vigilancia donde se postraron tres patrullas para controlar el acceso a la propiedad. En tanto, al interior, permanecían los patrullajes en vehículos oficiales y otros automóviles particulares, que recorrían los caminos de terracería.

Afuera, sobre la carreta federal, convoyes del Ejército Mexicano, de la Marina Armada y de la Policía Federal, circulaban sobre el tramo Ecuandureo-Tanhuato, sin que pareciera que formaban parte del grupo de seguridad que resguardaba el lugar.

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Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
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Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


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