El mayor mito de las computadoras
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Tomada de Kickstarter

El mayor mito de las computadoras

Tom Chatfield, de BBC Future, habló con el autor Nicholas Carr sobre los peligros de una excesiva automatización, que trata en su libro The Glass Cage: Where Automation is Taking Us (La jaula de cristal: donde nos lleva la automatización).
Tomada de Kickstarter
Por Tom Chatfield / BBC Mundo
16 de mayo, 2015
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C.H.I.P. se puede conectar a pantallas y computadoras convencionales de forma simple. // Foto:  Tomada de Kickstarter.

C.H.I.P. se puede conectar a pantallas y computadoras convencionales de forma simple. // Foto: Tomada de Kickstarter.

Teléfonos inteligentes, robots y computadoras nos ofrecen hacer nuestras vidas incluso más eficientes, pero ¿qué estamos perdiendo al aceptar esta seductora promesa?

Tom Chatfield, de BBC Future, habló con el autor Nicholas Carr sobre los peligros de una excesiva automatización, que trata en su libro The Glass Cage: Where Automation is Taking Us (La jaula de cristal: donde nos lleva la automatización).

Para aquellos que se sienten incómodos sobre los efectos de la tecnología sobre nuestras mentes y nuestras vidas, Carr es una de las voces más mesuradas.

Un mito sobre la tecnología

Tom Chatfield: Creo que lo que intentas hacer en el libro es destruir un mito: desmantelar la simplicidad de la asunción de que la tecnología sirve para hacernos las cosas más fáciles, y que esto es algo bueno, y punto.

Nicholas Carr: Tanto en el nivel personal como en el institucional, hemos asumido que la eficiencia y la conveniencia son siempre buenas, y que maximizar esas cosas es siempre un objetivo que merece la pena.

Me parece que es una forma de pensar inocente cuando se reflexiona sobre la tecnología en todas sus formas: en particular, cuando pensamos sobre la automatización de las computadoras, pero también cuando pensamos sobre nuestros propios deseos y nuestra experiencia de la vida y del mundo.

TC: Sin embargo, muchos tecnólogos están atados a una perspectiva utilitarista, que defiende que nuestros peores errores se producen al negar la eficiencia y la lógica, y que no sabemos qué es bueno para nosotros.

Así que, según esta perspectiva, la gran tarea de la tecnología es identificar nuestras irracionalidades y los huecos en nuestro pensamiento, y crear sistemas que los compensen. ¿Se equivocan?

NC: Puedes programar computadoras para que hagan ciertas cosas, y las harán perfectamente bien una y otra vez. No puedes esperar que los seres humanos tengan ese tipo de precisión.

Así que esa es una parte del asunto. Pero la otra es ir todavía más lejos y decir que los seres humanos son tan esencialmente imperfectos que necesitamos reducir su papel lo máximo posible y hacer que las computadoras hagan lo máximo que les es posible.

No se trata solo de intentar remediar las imperfecciones humanas, también se trata de pensar que si podemos eliminar a los humanos del cuadro y dejar que las computadoras lo hagan todo, estaremos mucho mejor.

TC: No suena como una buena idea. ¿Pero hay algún tipo de automatización “buena”?

NC: Creo que la pregunta trata un tema fundamental: la pregunta no es si debemos automatizar tareas sofisticadas, sino cómo utilizamos la automatización, cómo debemos usar las computadoras para complementar el conocimiento humano, para compensar las debilidades y fallos en el pensamiento y el comportamiento humano, y además asegurarnos de que maximizamos nuestro conocimiento llegando a niveles superiores.

No queremos ser tan dependientes del software que esto nos convierta en observadores de pantallas y simples revisores de listas de verificación.

Las computadoras pueden jugar un papel muy importante, porque tenemos fallos: tenemos sesgos y podemos olvidar información importante. Pero el peligro es pasar de eso a dejar que las computadoras lo hagan todo, un camino que me parece equivocado.

¿Acabarán las computadoras con la necesidad de las personas?

TC: Al contrario que en los videojuegos, el mundo real no es un lugar en el que el trabajo duro siempre gana, no es un mundo justo o equilibrado.

Quizás lo alarmante es que hay cada vez más y más contextos en los que lo que es bueno para la gente –psicológicamente, personalmente e incluso en términos de supervivencia- no coincide con lo que las corporaciones y las naciones necesitan para tener éxito.

¿Le preocupa que las computadoras acaben reemplazando a las personas?

NC: Una de las cosas más alarmantes que me encontré cuando investigaba para el libro fue un artículo de un estratega militar sobre cómo, a medida que las computadoras participan cada vez más en la guerra, puede que no quede un rol para los humanos.

Toda va tan rápido que los humanos, simplemente, no pueden manejar la toma de decisiones.

Creo que es algo que estamos viendo no solo en la guerra, sino en muchos otros aspectos de la vida, como el mundo financiero, por ejemplo.

La velocidad a la que las computadoras pueden comprar y vender instrumentos financieros ha hecho obsoletos a los seres humanos.

Lo que sucede entonces es que no solo pierdes las fortalezas que distinguen a la inteligencia humana, la habilidad de las personas para cuestionarse lo que están haciendo de una forma imposible para las computadoras, sino que también estás haciendo avanzar estos sistemas de manera irreflexiva, asumiendo que la velocidad de la toma de decisiones es lo más importante.

Y luego te encuentras que no puedes retroceder, incluso si descubres que tiene fallos horribles.

Una vez que reconstruyes completamente una esfera de actividad alrededor de las computadoras, se vuelve muchas veces imposible dar marcha atrás y reinsertar a una persona en el proceso.

Creo que en esas circunstancias es muy fácil perder de vista que somos animales: somos criaturas desarrolladas a través de los siglos y de la evolución por vivir en el mundo.

Nuestro papel como seres humanos y nuestra satisfacción y realización están vinculadas con nuestra experiencia del mundo, que tiene su propio ritmo y su propia velocidad.

Así que cuando nos ponemos, con nuestras limitaciones pero también con nuestras capacidades físicas, al lado de computadoras que pueden ser tan rápidas y tan precisas, es muy fácil decir, bueno, dejemos que la computadora defina nuestra experiencia.

Perdemos de vista el hecho de que, si delegamos en las computadoras, podemos acabar creando un mundo y una experiencia para nosotros que, realmente, no nos enriquezca demasiado.

La jaula de cristal: donde nos lleva la automatización, de Nocholas Carr.

La jaula de cristal: donde nos lleva la automatización, de Nocholas Carr.

¿Cómo deberíamos automatizar el mundo?

TC: Creo que necesitamos una actitud participativa y crítica hacia la tecnología, pero me preocupa cuando la gente comienza a obsesionarse con la dificultad y con la “autenticidad” anti-tecnológica.

NC: Sí, y no se puede simplificar la complejidad. Estaba haciendo una entrevista sobre el libro y me preguntaron por la gente que trabaja en fábricas horribles de despiece de carne.

Y contesté que yo no digo que no haya un papel para la tecnología que nos ahorra trabajo, lo que digo es que podemos hacer esto de forma sabia, o lo podemos hacer a lo bruto.

Lo podemos hacer de una manera que entienda el valor de la experiencia humana y la realización, o de una forma que solo entienda el valor como la capacidad de las computadoras.

El futuro

TC: Entonces, ¿hacia dónde nos dirigimos?

NC: Thomas Hughes, un historiador de la tecnología que murió el año pasado, hablaba del concepto de “momentum tecnológico”: la tecnología, una vez se inserta en nuestras estructuras y procesos sociales, toma su propio impulso y nos arrastra con ella.

Así que puede ser que la trayectoria haya sido ya definida, que vayamos a seguir andando el camino que hemos empezado, sin cuestionar la dirección que estamos tomando.

No lo sé. Lo mejor que puedo hacer es intentar pensar con la mayor claridad posible sobre estas cosas, porque parecen complicas y confusas.

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Mark Brown, “el hombre que mató a Plutón” y nos dejó con sólo 8 planetas

Plutón solía ser el noveno planeta de nuestro Sistema Solar hasta que el autor de “Cómo maté a Plutón y por qué se lo merecía” descubrió el planeta enano Eris.
21 de noviembre, 2020
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“Durante 76 años, fue considerado como el noveno planeta de nuestro sistema solar, pero hoy, los científicos han degradado a Plutón por ser demasiado pequeño”.

Con esas palabras dio la periodista de la BBC Fiona Bruce la noticia que estaba dando la vuelta al mundo el 24 de agosto de 2006, provocando una ola de indignación generalizada.

Mientras los encargados de actualizar la información en enciclopedias y libros de texto se echaban las manos a la cabeza, en internet se multiplicaban memes en los que Plutón aparecía expresando emociones iban desde la ira hasta la soledad, pasando por la tristeza.

Y el responsable de la tragedia tenía nombre: Mike Brown, astrónomo del Instituto de Tecnología de California conocido como CalTech.

Se había especializado en el estudio del cinturón de Kuiper, una banda de cuerpos astronómicos que quedaron tras la formación del Sistema Solar.

En 2005, Brown y su equipo encontraron un objeto llamado Eris y ese hallazgo selló el destino de Plutón.

“De no haber sido por Eris -le dijo Brown a la BBC- Plutón posiblemente habría sido barrido debajo de la alfombra para siempre. Aunque desde principios de la década de 2000, los astrónomos tenían claro que Plutón era parte del cinturón de Kuiper, también estaba claro que nadie realmente quería cambiar su estatus ya que sería difícil y problemático”.

Los astrónomos no tenían muchas ganas de pelear con el público y realmente no había una razón imperiosa para cambiar el Sistema Solar, explicó el científico.

Sistema Solar con Plutón

Getty Images
Durante gran parte del siglo XX, el Sistema Solar era así.

“Así no tuviera sentido en términos científicos, estaba bien que se quedara así. El problema es que, después de que descubrimos a Eris y nos dimos cuenta de que este es más masivo que Plutón, no quedó otro remedio que hacer algo”.

Ese ‘algo’ fue finalmente fue decidido por la Unión Astronómica Internacional en agosto de 2006 después de que decidieran definir qué es un planeta.

“Algo grande”

Aunque en esta historia Mike Brown interpreta el rol del malo, la verdad es que nunca tuvo nada en contra de Plutón… todo lo contrario.

“Recuerdo que cuando era pequeño tenía un póster en mi pared con todos los planetas, sus órbitas y hasta algunos asteroides. El artista había imaginado la superficie de Plutón con unas agujas que se levantaban hacia el cielo y eran tan delicadas que parecía que si las tocabas se romperían…

“¿Cómo no me iba a fascinar un lugar tan distante, extraño y delicado? Plutón era uno de mis favoritos cuando era niño“.

El ahora planeta enano fue descubierto en 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde Tombaugh.

Sabías que.... . [ 2.380 km es su ancho, lo que equivale a medio EE.UU. o 2/3 de la Luna ],[ 248 años terrenales equivalen a 1 año plutoniano ],[ 5 lunas y una de ellas, Caronte, es tan grande que Plutón y Caronte se orbitan entre sí como un planeta doble ], Source: Source: NASA, Image:

Los astrónomos lo habían estado buscando desde el hallazgo de Neptuno en 1846 por el francés Urbain Le Verrier. Se pensaba que “algo grande” estaba atrayendo gravitacionalmente a Neptuno y a su vecino Urano, afectando la forma de sus órbitas.

“El estadounidense Percival Lowell, quien lo llamaba ‘Planeta X’, fundó un observatorio completo para buscarlo: el observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona”.

Un accidente

Lowell falleció sin encontrarlo pero el observatorio continuó la búsqueda observando el área donde él había predicho que debería haber un planeta.

“En 1930 Tombaugh encontró un puntito de luz moviéndose. Que se moviera significaba que era parte del sistema solar; que lo hiciera lentamente significaba que estaba muy lejos”, explica Brown.

Clyde W. Tombaugh

Getty Images
El mismo año en el que degradaron a Plutón, cenizas de su descubridor Clyde W. Tombaugh fueron enviadas al espacio en la misión New Horizons, destinada a explorar el planeta enano.

“Si asumes que debe haber un planeta y encuentras algo, supones que eso es lo que debe ser.

“La predicción de Lowell no fue incorrecta, pero se basó en datos incorrectos. Resulta que las órbitas de Urano y Neptuno no están perturbadas en absoluto; ambos planetas están exactamente donde se supone que deben estar. Pero la gente no lo sabía en ese momento.

El descubrimiento de Plutón fue un accidente total“.

“Quedé boquiabierto”

En la década de 1930, no existían criterios para comparar el descubrimiento de Tombaugh, ni una definición de lo que era un planeta.

El concepto era algo vago: un planeta era, generalmente, algo dominante y redondo en el Sistema Solar.

Entonces, cuando Brown y su equipo descubrieron a Eris en 2005, y revelaron que era más grande que Plutón, fue evidente que las cosas no podían seguir así.

“Se formó un comité, el comité se disolvió y se formó un nuevo comité y el nuevo comité se disolvió. Finalmente la Unión Astronómica Internacional, la autoridad para hacer este tipo de cosas, formó otro comité con científicos e historiadores que preparó una propuesta para la reunión de 2006”.

Brown no quería involucrarse.

Imagen de Plutón enviada por New Horizons

NASA
El futuro de Plutón estaba en juego… (Imagen de NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute)

“De hecho, me escondí con mi familia en una pequeña isla en el noroeste del Pacífico donde asumí que nadie me encontraría. Pero, en el transcurso de esta reunión de la Unión Astronómica Internacional, me encontraron y mi teléfono comenzó a sonar…

“La propuesta era que Plutón conservaría su condición de planeta, Eris sería un planeta, la serie de asteroides sería un planeta y la luna de Plutón sería un planeta.

“Quedé boquiabierto: es la propuesta más loca que he visto en mi vida“.

Caso cerrado

De no haber sido por él, Plutón sería lo que tantos habíamos aprendido que era: el noveno planeta de nuestro Sistema Solar.

Pero el autor de “Cómo maté a Plutón y por qué se lo merecía” no se quedó callado.

“Estaban a punto de decir que había descubierto a un planeta -Eris-, lo que me habría convertido en el único descubridor de planetas con vida y por ende famoso, pero argumenté firmemente que eso no tenía sentido.

Sabías que.... . [ Es el único mundo (hasta ahora) nombrado por una niña de 11 años ],[ Venetia Burney de Oxford, Inglaterra, sugirió en 1930 que lo llamaran como el dios romano del inframundo. ],[ Corazón de hielo Plutón tiene un glaciar en forma de corazón más grande que Texas. ], Source: Source: NASA, Image:

“No descubrí un planeta. Descubrí este pequeño cuerpo genial que es el objeto más masivo que conocemos del cinturón de Kuiper, y eso es muy asombroso, pero simplemente no tiene la escala de un descubrimiento planetario.

“Mi argumento finalmente prevaleció abrumadoramente en la votación que tuvo lugar en la Unión Astronómica Internacional, y eso fue todo: Plutón dejó de ser un planeta.

“Yo diría que Plutón nunca lo fue. El caso se cerró y Plutón nunca volverá a ser un planeta”.

Sentimientos encontrados

La Unión Astronómica Internacional, por primera vez, precisó una definición de planeta.

Para ser un planeta, un objeto debe orbitar alrededor del Sol, ser redondo y haber despejado su vecindario, en otras palabras, no tener otros objetos cerca. En esa última condición falló Plutón.

“En el momento en que sucedió, fue emocionante; no era una decisión fácil de tomar y los astrónomos tomaron la correcta. Fue asombroso, en realidad nunca hubiera predicho que iba a suceder“.

Pero, por más que Brown intentara explicar lo sucedido, la gente se enfureció.

Sistema Solar con Plutón

Getty Images
Nada volvería a ser igual… de repente, esta profesora estaba errada.

“Ese primer año, me enviaban mensajes groseros de odio. Recibí amenazas de muerte reales”.

Al astrónomo la llamó la atención que la gente tuviera sentimientos tan fuertes respecto a Plutón.

A pesar de todo, no se arrepiente.

Fue y sigue siendo científicamente correcto. Es el esquema de clasificación correcto para nuestro sistema solar e importa pues nos permite entender realmente cómo es.

“Así que estoy encantado de haber tenido algún papel en ayudar a que el Sistema Solar se describiera de la manera correcta para los científicos y el público”.

¿Y cómo es esa descripción?

“Creo que la mejor descripción del Sistema Solar es: 8 planetas gigantes, una banda de asteroides entre Marte y Júpiter y una banda de objetos fuera de Neptuno en el cinturón de Kuiper”.


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