Ex presidente Morsi de Egipto es condenado a muerte
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Ex presidente Morsi de Egipto es condenado a muerte

Morsi, el primer presidente egipcio elegido libremente en las urnas, fue derrocado por el ejército en julio de 2013 tras días de protestas masivas de egipcios que reclamaban su salida debido a sus medidas divisivas.
Por AP
16 de mayo, 2015
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Foto Foreign Policy Initiative

Foto Foreign Policy Initiative

Un tribunal egipcio condenó a muerte al expresidente islamista Mohamed Morsi y a más de 100 personas por su participación en una fuga masiva en una cárcel registrada durante el alzamiento de 2011 que derrocó a Hosni Mubarak y luego llevó al poder al movimiento islamista de Morsi.

En lo que parece ser la primera respuesta violenta a la sentencia, presuntos milicianos islámicos en la península egipcia del Sinaí balearon a tres jueces y su conductor, quienes viajaban en un automóvil por la ciudad de al-Arish, según funcionarios de seguridad que hablaron a condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con los medios de comunicación.

Como es habitual en Egipto al emitir una pena de muerte, el juez Shaaban el-Shami remitió la condena de Morsi y las demás personas a la principal autoridad religiosa del país, o mufti, para que aporte su opinión, que no es vinculante. La próxima audiencia quedó fijada para el 2 de junio.

Morsi, el primer presidente egipcio elegido libremente en las urnas, fue derrocado por el ejército en julio de 2013 tras días de protestas masivas de egipcios que reclamaban su salida debido a sus medidas divisivas. Su sucesor, Abdul Fatá el Sisi, era el jefe del Ejército en ese momento y lideró el golpe. El Sisi se postuló para la presidencia el año pasado y ganó las elecciones de forma abrumadora.

Además de Morsi, fueron condenados a muerte un total de 105 acusados por la fuga carcelaria. La mayoría fueron juzgados y condenados en ausencia, como es el caso de unos 70 palestinos. Las personas juzgadas en ausencia en Egipto reciben nuevos juicios automáticos al ser detenidos.

Los partidarios de Morsi y de su ahora ilegalizada Hermandad Musulmana corearon “abajo, abajo el gobierno militar”, luego de que se anunció el veredicto en la sala del tribunal, una antigua aula reconvertida de la academia de Policía en un suburbio al este de El Cairo.

Durante el proceso, la fiscalía alegó que miembros armados del grupo palestino Hamas entraron en Egipto durante el alzamiento de 18 días a través de túneles ilegales bajo la frontera de Gaza y la zona controlada por Egipto de la península del Sinaí.

Aprovechando el caos del alzamiento popular, los milicianos se abrieron paso por la fuerza en varias cárceles y liberaron a Morsi, a más de otros 30 líderes de la Hermandad y a unos 20.000 presos, según la fiscalía. Varios guardas de prisiones murieron y parte de las cárceles asaltadas resultó dañada.

El derrocado expresidente ya cumplía una sentencia de 20 años de prisión tras su condena el 21 de abril en relación a la muerte de manifestantes ante un palacio presidencial en El Cairo en diciembre de 2012.

Operarios de Jezbolá y Hamas que habían sido declarados culpables y condenados a penas de cárcel por cargos relacionados con terrorismo también se fugaron de la cárcel en 2011.

Cientos de manifestantes murieron durante el levantamiento y los manifestantes atacaron decenas de estaciones de policía en todo el país. Los medios de comunicación progubernamentales sostienen que las fugas de la cárcel y los ataques a las comisarías fueron parte de un complot de la Hermandad para extender el miedo y el caos para asegurar la caída de Mubarak.

Morsi eludió la pena de muerte en otro caso instruido por el-Shami relacionado con las acusaciones de que durante el año que estuvieron en el poder, Morsi, varios de sus asesores y líderes de la Hermandad Musulmana supuestamente entregaron secretos de estado a grupos extranjeros como Hamas y el libanés Jezbolá. Un total de 16 líderes y asesores de la Hermandad fueron condenados a muerte en ese caso. El veredicto para Morsi por esas acusaciones se anunciará el 2 de junio.

 

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Elecciones en EU: los votantes a quienes no les gustan ni Trump ni Biden

A medida que aumentan los esfuerzos para convencer a los votantes indecisos, no todos están contentos con la opción que se les ofrece.
13 de septiembre, 2020
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Post it con caras tristes y una pregunta

Getty Images
No todos están contentos con los candidatos a las elecciones de Estados Unidos.

En la recta final de una elección polémica en Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump y Joe Biden están haciendo un último esfuerzo para mostrar su respaldo y convencer a los votantes indecisos.

Pero no todo el mundo está contento con las alternativas que se les ofrecen.

A menos de dos meses para el final de la campaña, los dos partidos principales han promocionado la contienda de noviembre como “la elección más importante de nuestra vida” y anunciaron récords de recaudación de fondos en las últimas semanas.

Los observadores políticos predicen un gran aumento en la participación general, pero muchos votantes aún no están seguros de si votarán por el presidente en funciones Donald Trump, el candidato demócrata Joe Biden o por cualquier otra persona.

Estoy desilusionado con esta elección”, dice Samian Quazi, un enfermero psiquiátrico de 32 años de edad residente en Houston.

“Realmente no tenemos buenas opciones. Ninguno de los candidatos está abordando realmente ningún problema ni ofrece ninguna esperanza para que este país mejore la vida de las personas”, añade.

Imagen de promoción con Joe Biden y Donald Trump

BBC
Ni Joe Biden, ni Donald Trump

Quazi ha votado regularmente en elecciones anteriores. Dijo que lo hizo por los candidatos del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2016 y los comicios de mitad de período de 2018, pero se ha vuelto desconfiado después de ver perder a su candidato preferido, el izquierdista Bernie Sanders, en las primarias del Partido Demócrata a principios de este año.

“Fue un ejemplo de los poderes fácticos que controlan el acceso a los medios en este país sin querer ver amenazados sus intereses económicos”, analiza.

Me pregunto si Estados Unidos todavía está tratando de ser una democracia, cuando en realidad es una plutocracia”, dice Quazi.

“Cuando se trata de cambios económicos y estructurales reales que posiblemente podrían amenazar el control que tienen sobre nuestro país, hay una reacción dura y expulsan a cualquiera que materialmente pudiera cambiar nuestras vidas”, opina.

Poca participación

La desconexión política en Estados Unidos ha llevado a bajas tasas de participación de votantes en relación con el resto del mundo, en elecciones recientes en el rango del 50-60%.

Pegativas de Yo voté en inglés.

Reuters
La participación de la gente en las elecciones en Estados Unidos es baja en comparación con otros países.

La participación general de votantes entre los países de la OCDE es de aproximadamente el 70% e incluso muchos países en desarrollo tienden a ver tasas de participación más altas que las observadas en la mayoría de las elecciones estadounidenses.

Aproximadamente el 64% votó en las elecciones de 2008 entre Barack Obama y John McCain, pero la participación cayó a un mínimo de 20 años durante las elecciones de 2016 a solo el 55%.


Candidatos de otros partidos para las elecciones presidenciales de 2020

Jorgensen_Hawkins_West_De-La-Fuente_Blankenship

Getty/Reuters
  • Jo Jorgensen, Libertarian Party (Partido Libertario)
  • Howie Hawkins, Green Party (Partido Verde)
  • Kanye West, Birthday Party (Partido Fiesta de Cumpleaños)
  • Rocky De La Fuente, Alliance and Reform Parties (Partido Alianza y Reformas)
  • Don Blankenship, Constitution Party (Partido de la Constitución)

Según un estudio publicado en febrero por la organización sin fines de lucro Knight Foundation, de tendencia izquierdista, casi la mitad de los votantes elegibles, o cerca de 100 millones de personas, no participan en las elecciones.

“Es un grupo muy grande y es la mitad del país, por lo que es diverso”, dijo Eitan Hersh, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Tufts y asesor académico del informe de la Fundación Knight.

“La falta de compromiso tiene que ver con que la gente no se sienta conectada con el sistema electoral y no piensa que es importante“, agrega.

Algunos países con mayor participación, como Bélgica y Chile, implementaron alguna forma de voto obligatorio, que tuvo un impacto dramático en la participación.

Un hombre con mascarilla inserta su voto en un buzón del correo para las elecciones en Estados Unidos.

Reuters
Existen varios factores que hacen que la gente vote menos en Estados Unidos.

Otros, como Australia y Alemania, han conquistado a nuevos votantes mediante el registro automático de votantes u otro tipo de iniciativas.

En Estados Unidos, sin embargo, votar y registrarse para votar son más una responsabilidad individual.

Durante las últimas décadas, muchos estados han dado prioridad a mejorar el acceso a las urnas, lo que incluye permitir el registro de votantes el mismo día, mantener abiertos los lugares de votación por más tiempo y ampliar las opciones de votación anticipada o por correo.

¿Por qué la gente no va a votar?

Según Hersh, la enorme importancia que se le da a mejorar el acceso de los votantes y a eliminar otras barreras estructurales no tiene un impacto significativo en la participación de los votantes.

Las razones de por qué hay bajas tasas de participación “tiene mucho más que ver con lo que le importa a la gente y lo que los motiva”.

Él predice que, a medida que la política en Estados Unidos se vuelve más nacionalizada y partidista, más personas pueden desvincularse del proceso político.

“Solía ocurrir que los votos para una legislatura estatal no estaban muy correlacionados con los votos para presidente, porque son temas diferentes”, describe.

Partidarios de Trump y Biden.

Reuters
Hay estadounidenses a quienes no les gustan ni Trump ni Biden.

“En esta era votar por alguien que se postule para el concejo municipal podría ser un referéndum sobre Trump en la cabeza de la gente”, opina.

Señala que hacer de la política una lucha entre el bien y el mal está desvinculado de la realidad de dirigir un gobierno.

Mucha gente simplemente no está interesada. Al igual que en cualquier deporte, cuanto más se centra en una rivalidad, más divertido es para las personas a las que les gusta ese deporte, pero a otros les parece una parte extraña de la vida que no es para ellos”, compara.

“Votar de buena fe”

Hrant Papazian, de 52 años, es una de esas personas a quienes no le interesa ir a votar

Como inmigrante armenio que creció en el Líbano durante una guerra civil que duró tres décadas, Papazian cumplió 18 años en California y ha vivido allí desde entonces, pero nunca ha votado.

Afirma que votar puede hacerte sentir bien y empoderado, pero cree que el status quo siempre permanecerá intacto.

“No tengo ganas de seguirle el juego. No creo que alguna vez se nos ofrezcan candidatos que estén interesados en la salud de la sociedad. No puedo imaginar que el sistema produzca políticos por los que yo pueda votar de buena fe”, afirma.

Hrant Papazian

Courtesía Hrant Papazian
Hrant Papazian no confía en el sistema político.

Papazian, que trabaja como profesor de informática de secundaria, sabe que su opinión sobre la votación suena radical, pero se mantiene firme en su resistencia a un sistema político que, según él, está en declive.

Se supone que la democracia mejorará, pero creo que es lo contrario, empeora con el tiempo. Y cuanto más grande es el país, más heterogéneo es, menos sostenible es. Nos estamos dividiendo en tribus más pequeñas y eso hace nos sea más fácil de controlar y mantenernos en este camino que va cuesta abajo lentamente”, analiza.

“La única forma de lograr un cambio real es que boicoteemos”, sugiere.

“No habrá grandes cambios”

Algunos votantes primerizos ya están desilusionados con el sistema.

Grace Link, de 20 años, es una estudiante universitaria de Wisconsin. Quiere votar en su primera elección presidencial, pero no está contenta con sus opciones.

“Es muy fácil ver cuando el dinero y el poder dentro de un partido entran en juego para callar a los jóvenes”, advierte.

“Básicamente, nos sentimos culpables de votar por Joe Biden y por quien elija el Partido Demócrata cuando, durante la temporada de primarias, los jóvenes fueron ignorados de manera abrumadora“, asegura.

Grace Link

Courtesía Grace Link
Grace Link dice que no hay representación para los jóvenes.

Link argumenta que la nominación de Joe Biden refleja un sistema que prioriza las necesidades de los votantes blancos de clase alta por sobre otros, incluidos los votantes jóvenes con una creciente deuda de préstamos estudiantiles como ella.

“Gran parte de su discurso, especialmente hacia los jóvenes, es que pueden empujar (a Biden) más a la izquierda, mientras que con Trump no pueden hacerlo. En el corto plazo, los próximos cuatro años pueden ser mejores, pero en el largo plazo, no habrá grandes cambios“, concluye.


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