La gente que se resiste a abandonar tecnologías obsoletas
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Foto: Wikimedia.

La gente que se resiste a abandonar tecnologías obsoletas

En la era de los celulares inteligentes y televisores ultraplanos, hay personas que insisten en hacer sus llamadas por teléfonos de disco instalados en sus casas y ven televisión en blanco en negro.
Foto: Wikimedia.
Por Andrew Dawkins/BBC Mundo
19 de mayo, 2015
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El teléfono de disco, la máquina de escribir o las cámaras instantáneas continúan siendo utilizados a pesar de ser tecnologías obsoletas. //Foto: Wikimedia.

El teléfono de disco, la máquina de escribir o las cámaras instantáneas continúan siendo utilizados a pesar de ser tecnologías obsoletas. //Foto: Wikimedia.

La moda es pasajera y en la tecnología, mucho más. Sin embargo, en la era de los celulares inteligentes y televisores ultraplanos, hay personas que insisten en hacer sus llamadas por teléfonos de disco instalados en sus casas y ven televisión en blanco en negro.

Lea: ¿Está obsoleto el estetoscopio, un símbolo de la medicina?

¿Por qué?

Varios de estos aficionados a la tecnología en apariencia caduca le explicaron a la BBC por qué les gusta utilizar dispositivos de antaño.

Televisión en gris

A John Thompson le gusta tanto ver la televisión en blanco y negro que logró conectar su decodificador digital en un receptor construido en 1949.

John Thompson ve sus programas de televisión en un receptor de tubos que data de 1949.//Foto: John Thompson

John Thompson ve sus programas de televisión en un receptor de tubos que data de 1949.//Foto: John Thompson

“No extraño para nada el color, pero algunas veces ver algunos deportes es un poco incómodo”, dijo.

Thompson también explicó que su empeño tiene que ver con la nostalgia y con reconocer el esfuerzo de los pioneros de la televisión.

Él creció junto a los estudios de televisión de la BBC y eso lo convirtió en un fanático de lo que ocurría dentro de aquel lugar.

Actualmente tiene 20 TVs viejas en su casa del norte de Londres, y es una de las 11.500 personas que continúa viendo su televisión en blanco y negro en Reino Unido, según datos de la oficina de registro de la licencia de televisión.

“Todavía no puedo resistirme a buscar dentro de edificios viejos con la esperanza de encontrar un televisor abandonado”, relató Thompson.

Cámaras Polaroid

La Polaroid que tengo tiene la forma de esa caricatura llamada el demonio de Tasmania“, le dijo a la BBC Laura Millward, una entusiasta de las cámaras viejas de revelado instantáneo.

La empresa Polaroid descontinuó el uso del film y ahora solo se consigue por internet.//Foto: Laura Millward

La empresa Polaroid descontinuó el uso del film y ahora solo se consigue por internet.//Foto: Laura Millward

“Cuando abres la cámara y tomas la foto, los colmillos del monstruo aparecen y eso hace que la gente sonría de forma natural”, dijo Millward.

Ella compró la cámara en una tienda de caridad hace ocho años, pero al momento de utilizarla se dio cuenta de un problema: Polaroid había dejado de producir el film y el único que había disponible –pasado de fecha de vencimiento- estaba en eBay.

“El papel todavía se podía utilizar, pero salía un poco más oscuro. Lo que era bueno a la vez, porque los colores se parecían mucho más a los de 1970″.

Durante su época de esplendor, las fotos de Polaroid aparecían ante tus ojos 20 segundos después de tomadas. Sin embargo, ahora Millward debe guardar las películas en la oscuridad de su bolso durante 40 minutos antes de que aparezcan.

¿Entonces por qué no utilizar una cámara digital?

Las cámaras Polaroid ahora son muy referenciadas, especialmente después de la aparición de la red Instagram. //Foto: Polaroid

Las cámaras Polaroid ahora son muy referenciadas, especialmente después de la aparición de la red Instagram. //Foto: Polaroid

“Porquewy cada foto es como un tesoro, inclusive si sale un poco dañada”.

Teléfono de disco

Cuando Glenys Crampton compró el hotel Birch Hall en 1981, ella pensó que el viejo teléfono que estaba en la sala era solo “un adorno”.

Este es el hotel Birch Hall, en North Yorkshire.//Imagen: Google Maps

Este es el hotel Birch Hall, en North Yorkshire.//Imagen: Google Maps

Sin embargo, ese viejo aparato que había sido instalado en 1938, continuaba funcionando.

“Cuando te hablan parece que la persona estuviera comiendo. Y algunas veces toca gritar para que te entiendan”, dijo Crampton, de 63 años.

Cuando fue instalado, hace ya más de 80 años, era el único teléfono en la localidad de North Yorkshire y fue puesto en la sala para que la gente lo utilizara.

Aunque tuvo un reemplazo al poco tiempo que Crampton se hizo con la casa, ella decidió conservarlo.

Y a pesar de necesitar reparaciones ocasionales, el teléfono continúa siendo utilizado.

Los celulares sentenciaron a muerte a los teléfonos de disco en las casas.//Foto: Wikimedia

Los celulares sentenciaron a muerte a los teléfonos de disco en las casas.//Foto: Wikimedia

“No tenemos señal del celular en esta parte de la ciudad. Algunas veces la gente me pide utilizarlo. Así que lo dejamos ahí para que la gente haga uso de él”, relató.

Y añadió: “Me encanta como suena. Se puede escuchar un pequeño timbre hasta que se detiene. Me parece fabuloso tener un teléfono viejo que todavía funciona”.

Máquina de escribir

Cuando el periodista Terry Cringle inició su carrera de periodista en 1948, las notas se tenían que escribir a mano.

Pero sus padres le regalaron una máquina de escribir portátil y lo inscribieron en un curso para aprender a usarla, que por entonces estaba “lleno de chicas”.

Terry Cringle tiene 84 años y se siente más "libre" cuando usa su máquina de escribir. //Foto: Manx Radio

Terry Cringle tiene 84 años y se siente más “libre” cuando usa su máquina de escribir. //Foto: Manx Radio

Ahora con 84 años, y con miles de modelos de computadores y procesadores de texto disponibles, él prefiere escribir sus notas en su vieja máquina de escribir, a pesar de que hace mucho ruido.

“Soy un dinosaurio. Pertenezco al siglo XX”, dijo Cringle, quien presenta el programa de nostalgia en una estación radial.

Cringle continúa haciendo el primer borrador de su programa en su vieja máquina de escribir Olympia.

“Es más fácil para mí escribir en esta máquina. Y me recuerda a las salas de redacción llenas de humo y llenas de conversaciones“, dijo.

“Algunas veces me parece que las computadoras han hecho que las personas dejen de hablar y maldecir en las redacciones. Ya nada es como antes”.

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#YoSoyAnimal
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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