La lucha de poder que puede paralizar por completo el futbol en España
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La lucha de poder que puede paralizar por completo el futbol en España

A partir del 16 de mayo no habrá futbol en el país que se vanagloria de ser el campeón de Europa, tanto de selecciones como de clubes. ¿Cómo se llegó al conflicto entre gobierno, clubes, jugadores y federación?
Por BBCMundo
8 de mayo, 2015
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Futbolistas de la selección español y de los dos equipos más poderosos de España, como Sergio Ramos, apoyan el llamado a huelga.

El balón no rodará en España a partir del próximo 16 de mayo. Es una amenaza real que surge de la lucha de poder por la distribución del dinero que se genera con la venta de los derechos de televisión de los partidos.

En una esquina del cuadrilátero coinciden la Real Federación Española de Futbol (RFEF) y el sindicato de futbolistas (AFE), que han anunciado la suspensión de todas las competiciones y convocado a una huelga indefinida a partir de la próxima semana.

En la otra esquina se posicionan el gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), y la Liga de Fútbol Profesional (LFP), que defiende los intereses de la patronal del futbol, los clubes.

La suspensión, que afectará a más de 600.000 jugadores y 30.000 partidos, dejará sin efecto la dos últimas jornadas de la actual temporada, lo que deja la incertidumbre de qué pasará con el título, las clasificaciones a competiciones europeas y los ascensos y descensos en todas las categorías.

El detonante

El gobierno español aprobó un decretó la semana pasada que regula el reparto de los derechos televisivos, que pondrá fin al actual sistema en el que los dos grandes clubes del futbol español, Real Madrid y Barcelona, negocian individualmente sus contratos dejando relegados al resto de los equipos.

La distribución de los ingresos por la venta de los derechos de televisión se hace actualmente de forma individual.

Con este modelo, para que tengan una idea, el campeón de la pasada temporada, el Atlético de Madrid, recibió menos dinero que el último de la clasificación en la Liga Premier inglesa, el Cardiff.

Madrid y Barcelona, en cambio, ocupan los dos primeros puestos de la lista de clubes más ricos del planeta que publicó esta semana la revista Forbes.

El nuevo decreto obliga a los clubes a negociar un acuerdo colectivo a partir de la temporada 2016-2017, algo similar al lucrativo modelo que se usa en Inglaterra.

La diferencia surge en los detalles de la nueva regulación, que establece que un 90% de los ingresos son para los 20 clubes de la Liga, dejando sólo un 10% para los 22 de la segunda división.

El resto de las categorías no recibirían ningún beneficio.

Todos contra todos

La suspensión anunciada por la RFEF, y que después fue secundada por el sindicato de futbolistas, es en sí una lucha de poder para ver quién dirige el futbol español.

La federación, liderada por Ángel María Villar y con la protección de la FIFA, denunció que no había sido tomada en cuenta para la redacción del nuevo decreto.

Ángel María Villar, en la foto junto al presidente de la FIFA, Sepp Blatter, cuenta con la protección del organismo internacional.

Según la RFEF, algunos de los términos del nuevo acuerdo socavan su autoridad y amenazó conque si no es tomada en cuenta para la redacción de un nuevo decreto no permitirá que se reanude el futbol en todos los torneos bajo su competencia.

El presidente de la Liga, Javier Tebas, y el presidente del CSD, Miguel Cardenal, rechazaron tajantemente la postura de Villa y la RFEF, asegurando que “no vamos a someternos al chantaje de la Federación”.

Tebas considera que el futbol español ha sido manejado de manera negligente durante los 27 años que Villar a presidio la RFEF y que es momento de modernizar los estatutos de las ligas profesionales para obtener mayores beneficios.

Si tiene que haber huelga que la haya y si quieren suspender la competición más tarde se irán de vacaciones, pero no vamos a someternos al chantaje de la Federación.

Esta lucha de poder es similar a la que ocurrió en Inglaterra en 1992, cuando se creó la Liga Premier como un ente independiente a la Asociación Inglesa de Fútbol.
Esta lucha de poder es similar a la que ocurrió en Inglaterra en 1992, cuando se creó la Liga Premier como un ente independiente a la Asociación Inglesa de Fútbol.

La posición de los futbolistas es diferente a la de la RFEF, pero coincide en su rechazo al acuerdo alcanzado entre la LFP y el gobierno.

El sindicato, que cuenta con el respaldo de los jugadores más influyentes del país, como Xavi Hernández y Gerard Piqué, del Barcelona, e Iker Casillas y Sergio Ramos, del Real Madrid, habían aprobado la huelga de futbolistas por la drástica diferencia entre lo que recibirán los clubes de la primera división y el resto de las categorías.

El sindicato de futbolista busca proteger a aquellos jugadores que participan en los niveles inferiores en la pirámide del fútbol español.

Teniendo en cuenta los continuos problemas financieros de la mayoría de los clubes de segunda y categorías inferiores, los futbolistas consideran que ellos deben recibir un porcentaje de los derechos televisivos de manera directa, entre un 1% y 1,5%.

“En la reunión de capitanes que mantuvimos el otro día se acordó que ese dinero que reclamamos es para planes de pensiones de los jugadores más modestos”, explicó Luis Rubiales, presidente de la AFE.

“O se deroga el decreto con otro que incluya las demandas que exigimos o la huelga se mantendrá”, advirtió el sindicato.

¿Cuán seria es esta postura?

Es real y es posible que el campeonato termine después de la jornada de este fin de semana, quedando en vilo la disputa de la final de la Copa del Rey, prevista para el 30 de mayo.

De mantenerse las posiciones en el campeonato, el Barcelona podría quedar a un paso de proclamarse campeón el próximo fin de semana.

Los futbolistas está de acuerdo con la venta centralizada que genere mayores ingresos para los clubes, pero creen que no se les está respetando los derechos a quienes son los principales protagonistas de toda la industria que se mueve alrededor del balón.

La última vez que una huelga paralizó el fútbol español fue en 2011.

La RFEF, por su parte, cuenta con la protección de la FIFA, el organismo que regula el futbol en el mundo y quien establece claramente que no puede haber interferencia gubernamental en las federaciones de futbol nacionales.

Su líder, Ángel María Villar, también es vicepresidente de la FIFA y aliado de Sepp Blatter, por lo que no es descabellada la idea de que la federación internacional decida suspender a España de todas las competiciones internacionales, algo que podría afectar la clasificación de la selección a la próxima Eurocopa de Francia en 2016, torneo que ganó en sus dos últimas ediciones (2008 y 2012).

Todas las partes consideran que tiene suficientes argumentos a su favor, pero de mantener sus posturas será difícil encontrar una solución al problema.

La LFP convocó a los clubes a una reunión de emergencia el próximo lunes, a la que todavía no ha sido invitada ni la RFEF ni la AFE.

Para la prensa especializada en España es probable que haya un acercamiento entre los clubes y los futbolistas, pero hay dudas si se producirá uno con la federación, teniendo en cuenta la guerra dialéctica y pública entre Tebas y Villar.

¿No habrá campeón?

No hay nada establecido en el reglamento sobre lo qué pasará si la huelga toma forma y el derecho laboral de la ley en España establece que un día en huelga es un día que no se puede recuperar.

Los aficionados parecen ser los más perjudicados por la lucha de poder en el futbol.

Sin embargo, parece impensable que la temporada termine sin un campeón o sin definirse los diferentes puestos de la clasificación, en especial los que dan acceso a las competiciones europeas y los que determinan el ascenso y descenso de categorías.

En el último antecedente, en la huelga de 2011 que afectó el primer partido de la temporada, se pudo recuperar la fecha, algo que sería posible si el paro sólo afecta una jornada.

Si la huelga se extiende es posible que no haya tiempo para jugar los partidos afectados, teniendo en cuenta que la temporada de clubes termina el próximo 6 de junio con la disputa de la final de la Liga de Campeones, sólo cinco días antes de la inauguración de la Copa América en Chile.

Con este escenario, es posible que se tome la clasificación al final de la jornada 36 (este fin de semana) como la definitiva, algo que seguramente tendrá mucha repercusión entre los equipos que salgan perjudicados, en espacial aquellos que se vean obligados a perder su lugar en primera división o los que hayan quedado a las puertas del ascenso.

Por ahora el único sector que todavía no ha levantado la voz y que parece ha sido olvidado es el de la afición.

Aquellos hinchas que cada fin de semana llenan las gradas o se sientan frente a un televisor a ver el equipo de sus amores pese al maltrato que reciben por el excesivo precio de las entradas, las limitaciones de los partidos transmitidos por cable y la locura de los horarios, establecidos para satisfacer mercados a miles de kilómetros de distancia.

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'No me veo regresando a trabajar 5 días a la semana': los cambios de actitud laboral por la pandemia

La pandemia ha impulsado modalidades de trabajo flexibles que pueden hacer que los empresarios tengan que adaptarse a la situación.
1 de abril, 2021
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Lee Harman and family

Lee Harman
Lee y Louise esperan que al compartir el cuidado de los niños a partes iguales sean un buen modelo para sus hijos.

Cuando Lee Harman preguntó por primera vez si podía pasar de una semana laboral de cinco días a una de cuatro, estaba nervioso, preguntándose qué pensarían sus colegas.

“En la construcción predominan los hombres”, señala. “Trabajar a tiempo parcial es algo que simplemente no se hacía”.

Ahora pertenece al creciente número de profesionales que han reducido su horario.

Lee, 38 años, es ingeniero civil en la empresa Skanska Costain Strabag.

En el último año ha descubierto que una semana laboral más corta es una gran ventaja.

“Así puedo gestionar mejor mis niveles de energía”, dice este padre de tres hijos.

“Un puesto de alto nivel requiere cierto grado de contemplación y espacio para pensar. Me viene muy bien, y a todo el equipo también”.

No me veo volviendo a la forma en que trabajaba antes”, afirma.

Lee cree que, debido a la crisis de covid-19, mucha gente se ha dado cuenta de que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Los colegas han empezado a preguntarle por su experiencia, planteándose si podrían hacer lo mismo.

Trabajadores desde casa

Getty Images
Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo por poder compaginar la vida personal y profesional de otro modo.

Tendencia a reducir las horas de trabajo

Puede que los altos cargos de Goldman Sachs sigan insistiendo en una semana de 95 horas, pero parece que cada vez están más lejos de la mayoría.

Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo anhelo por reducir la jornada laboral y la consideración de que trabajar a tiempo parcial no debe ser un obstáculo para hacer carrera. Un deseo que ya se percibía antes de la pandemia, pero que el modo de trabajar durante la misma ha impulsado considerablemente.

Por ejemplo, de los 2.300 trabajadores de Microsoft en Japón que en 2019 probaron a reducir su jornada semanal un día, el 92% aseguró sentirse más feliz y menos estresado con ese horario. Similares resultados mostró el experimento en Perpetual Guardian, una empresa neozelandesa.

Y una encuesta realizada por la consultora de recursos humanos Robert Half en EE.UU. mostró que el 66% de los trabajadores afirmaba querer trabajar menos de cinco días a la semana.

Otra encuesta realizada el mes pasado a 2.000 adultos de Reino Unido reveló que el 72% cree que los trabajadores a tiempo parcial deberían tener las mismas oportunidades de progresar en el trabajo que los trabajadores a tiempo completo.

Timewise, que encargó la investigación, explica que hace nueve años una encuesta similar reveló que el 72% creía que “no era posible” tener un trabajo de alto nivel a tiempo parcial.

¿Es un freno reducir la jornada?

Karen Mattison, cofundadora de Timewise, una organización que hace campaña a favor de un trabajo más flexible, asegura que el año pasado se demostró que la gente puede trabajar de forma diferente y que era hora de que los empresarios lo reflejaran en la forma de diseñar y anunciar los puestos de trabajo.

“Durante mucho tiempo hemos visto una disculpa ante el término tiempo parcial: ‘sólo estoy a tiempo parcial’. Ahora sabemos que la inmensa mayoría de la gente en Reino Unido no ve ninguna razón para que los trabajadores a tiempo parcial se vean impedidos de progresar en sus carreras”, explica.

Los trabajadores a tiempo parcial representan ya una cuarta parte de la población activa del país. Pero a menudo existe una compensación entre negociar un horario más corto y tener oportunidades profesionales.

Las madres, en particular, se han dado cuenta de que compaginar el trabajo con las exigencias del cuidado de los hijos ha supuesto un estancamiento en sus carreras, lo que ha socavado los esfuerzos por lograr la igualdad de género en los altos cargos.

Gemma Fleuren

Gemma Fleuren
Gemma Fleuren ha perseguido sus ambiciones profesionales a la vez de las familiares trabajando cuatro días a la semana.

Pero no para Gemma Fleuren.

Su actual trabajo como directora comercial en una empresa de veta de chocolate es el tercero en el que ha negociado una semana laboral de cuatro días.

Y, lejos de ver su carrera frenada, ahora es responsable de un equipo de personas y de una serie de tareas de logística, previsión de ventas y asignación de stock.

El marido de Gemma es bombero y trabaja a turnos los viernes y los fines de semana, por lo que ella se toma los viernes libres para estar con sus tres hijos.

“En puestos anteriores, me dijeron que retirara las fotos de mis hijos de mi mesa, por si enviaban un mensaje a los jefes de que no me tomaba en serio mi carrera”, explica.

Pero cuando la entrevistaron para su actual trabajo, dejó claro que aceptaría el puesto cuatro días a la semana y su empresa la ha apoyado totalmente.

“No hay preguntas sobre cómo organizas tus horas. Te juzgan por lo que consigues”, cuenta.

“El trabajo flexible es para todo el mundo, ya sea porque tienes hijos, un padre anciano que necesita tu ayuda ¡o incluso un pez dorado que necesita de cuidados especiales! El motivo es irrelevante, lo que se espera es que sea para todos”.

Incluso en períodos de mucho trabajo, como el que precede a la Semana Santa, se las arregla para mantener sus días libres.

Pero asegura que es necesario ser disciplinado para decir que no se está disponible en determinados momentos. Y no está segura de poder desempeñar su función con menos de cuatro días.

Una forma de atraer talento

Aunque algunos empresarios están dando ejemplos positivos, muchos todavía no han aceptado que ofrecer flexibilidad ayudará a atraer a los mejores talentos, afirma Timewise.

Un estudio anterior de Timewise reveló que, incluso antes de la pandemia, nueve de cada diez personas querían más flexibilidad en su próximo trabajo.

Sin embargo, en 2020 sólo el 8% de las ofertas de empleo en Reino Unido ofrecían opciones a tiempo parcial.

Mientras tanto, otros países ya están explorando la idea de reducir las semanas de trabajo.

Ardern

Getty Images
La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días.

El año pasado, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días porque ayudaría a conciliar la vida laboral y familiar, pero también porque podría impulsar el turismo interno.

España está planeando un proyecto piloto de semana laboral de cuatro días, en parte debido a los retos de la automatización.

Y Suecia ha experimentado con jornadas de seis horas.

Gemma opina que cualquiera que desee trabajar a tiempo parcial debe ser sincero con los posibles empleadores, especialmente si los cazatalentos o los reclutadores no lo apoyan.

“He tenido reclutadores que me han dicho que no están dispuestos a plantear mi patrón deseado de trabajo a su cliente, dejando que mantenga la conversación yo misma o sugiriendo que ceda en mis requisitos para asegurarme una oferta de trabajo”, dice.

“Si el reclutador no quiere tener la conversación, yo me dirigiría directamente al posible empleador para que puedas exponer tu posición con claridad”.

*Todo el contenido del texto es de la autora, excepto los datos de encuestas y experimentos referidos a países distintos del Reino Unido.


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