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Espionaje en México: hay más grupos de espías de los que imaginas, según EU

La red de espionaje que la PGR desarticuló en 2001 fue sólo una de varias que continuaron en operación a través de los años, según documentos desclasificados
Por Jesse Franzblau*
21 de mayo, 2015
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Cuando en 2001, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció la desarticulación de una red de espionaje ilegal en el Estado de México —que operaba desde 1994 e involucraba al entonces gobernador, Arturo Montiel,— en realidad, en la entidad existían otras redes de espionaje mucho más amplías, según archivos desclasificados del gobierno de Estados Unidos.

“Existen muchas otras redes unas diez células, por lo menos”, dijeron funcionarios de seguridad del Estado de México que fueron citados en un reporte de inteligencia de Estados Unidos sobre seguridad y espionaje.

Los archivos secretos —desclasificados en respuesta a solicitudes de información interpuestas por el Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en ingles)— destacan los peligros de estos programas de espionaje. Se reporta que las células de inteligencia que operaban en el Estado de México constaban de 200 empleados, contratados como policías, que monitoreaban e investigaban las actividades de “políticos, empresarios, y líderes sociales, que se opongan o critiquen a la administración de gobernador Arturo Montiel Rojas”.

Además, según los archivos, la información recabada por estas redes de espionaje fue frecuentemente “usada contra la oposición política, vendida a criminales o narcotraficantes para secuestros o chantajes y usada para solicitar sobornos en prevención de la filtración de información vergonzosa”.

Pero sobre estas otras redes de espionaje nunca hubo mayor información en México.

En el país sólo se conoció el caso de siete personas que estaban inscritas en la nómina del Gobierno del Estado de México y que al momento de su detención, en julio de 2001, contaban con bitácoras y grabaciones del entonces secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, el exsubsecretario de Gobernación, José Durán Reveles, y otros políticos tanto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como de Acción Nacional (PAN).

Pero ocho años después un juez federal los absolvió del delito de intervención de comunicaciones privadas y con ello se dio por terminado el caso de la red de espionaje a cargo del exgobernador del Estado de México, Arturo Montiel Rojas.

El hallazgo de esta única red de espionaje en el Estado de México coincidió con la llegada de Eduardo Medina Mora a la dirección del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

En ese entonces, Medina Mora aseguró que todas las actividades de escuchas telefónicas y espionaje del Centro de Inteligencia habían terminado y que comenzaba una nueva era para ese organismo.

Pero para los analistas de inteligencia del ejército estadounidense había dudas sobre la promesa de Medina Mora y el entonces presidente Vicente Fox para cambiar de manera permanente la cultura doméstica de espionaje del Cisen.

Como reportó Animal Político en marzo de este año, en el año de 2002 el gobierno estadounidense todavía recibía información sobre el vínculo de parte de funcionarios de Cisen en el tráfico ilegal de migrantes.

Los documentos del ejército norteamericano proporcionan información sobre la historia oscura del Cisen en México y hacen referencia a la época en la que éste “hizo espionaje político doméstico” y “proporcionó información para satisfacer intereses políticos especiales”.

Según los archivos, después el “Cisen también se involucró en la desaparición de izquierdistas y otros disidentes” que tuvieron actividades durante la década de 1970.

La información desclasificada también hace referencia a que tras la aparición del EZLN en 1994, “el gobierno federal, con la ayuda del Cisen, apoyó la creación de unidades de inteligencia de información y análisis en los estados que no estaban sujetos a supervisión y que fueron involucrados en escuchas telefónicas ilegales”.

El Centro de Investigación y Seguridad Nacional mexicano ha recibido apoyo sustancial de las agencias del gobierno estadounidense, particularmente desde los inicios de la Iniciativa Mérida, el programa para apoyar la Estrategia Nacional contra las Drogas en la que se han invertido casi $3 mil millones de dólares desde el 2007.

El apoyo dado al Cisen ha aumentado su capacidad para obtener y compartir información sobre los mexicanos. El gobierno estadounidense reportó en 2008 que el apoyo de la Iniciativa Mérida proporcionaría “nuevos sistemas de computación e infraestructura para ser integrados en los sistemas de telecomunicaciones del Cisen que existen en la actualidad y para incrementar la capacidad de compartir información de manera segura”.

El objetivo de dicho programa de asistencia fue conectar el sistema de datos Plataforma México con otras agencias, proporcionar información para los operativos de seguridad en México y otros “coordinados con los Estados Unidos, América Central y otros socios regionales.”

Medina Mora, quien acaba de asumir el cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), jugó un papel importante en la implementación de los programas vinculados a la Iniciativa Mérida, pues estuvo a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y la PGR cuando el gobierno estadounidense exportó tecnología para que el ejército y cuerpos policiales federales, estatales y locales, tuvieran capacidad para recolectar información de los mexicanos.

Un informe elaborado por la Casa Blanca en 2010, por ejemplo, explica que varias agencias estadounidenses apoyaron a la PGR y a la SSP en realizar escuchas telefónicas y espionaje con el fin de obtener información para investigaciones y combatir la delincuencia organizada.

La red de espionaje que se encontró y desarticuló en 2001 no fue ni el principio ni el fin del espionaje en México, pues sólo fue una parte mínima de la estructura que se tenía y se ha construido para ese objetivo, según los archivos desclasificados del gobierno estadounidense.

El espionaje en el CISEN

*Jesse Franzblau es investigador independiente y contribuye a los proyectos del National Security Archive. Sus artículos han sido publicados por Animal Político, The Nation, The Intercept, NACLA, Al Jazeera, Columbia Human Rights Law Review, freedominfo.org, entre otros medios.

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11 cosas que las "personas inteligentes" nunca dicen en el trabajo

Algunos de estos comentarios te pueden parecer inofensivos y hasta positivos, pero según Travis Bradberry, autor de "Inteligencia emocional 2.0", pueden arruinar tu carrera.
5 de julio, 2019
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Hay ciertas cosas que simplemente no deberías decir en el trabajo.

Esa es la premisa fundamental de Travis Bradberry, coautor del libro Inteligencia Emocional 2.0 y cofundador de la consultora estadounidense TalentSmart.

Son frases que tienen el poder de causar una mala impresión de tu persona, incluso aunque sean verdaderas.

“Lo peor es que no hay cómo retractarse”, le dice a BBC Mundo Bradberry.

Son una especie de “asesinos de tu carrera”, que van más allá de los comentarios fuera de lugar, las bromas impertinentes o las frases políticamente incorrectas.

“No importa lo talentoso que seas, o lo que hayas logrado, hay ciertas frases que instantáneamente cambian la forma en que te ve la gente”, argumenta, y su carga negativa puede socavar una carrera profesional de un plumazo.

Travis Bradberry

TalentSmart
Travis Bradberry

El autor dice que llegó a identificar este grupo de comentarios, luego de trabajar con clientes corporativos y hacer pruebas de inteligencia emocional a un gran número de empleados.

“Cuando la carrera de una persona se arruina, a menudo ves muchas de estas cosas presentes en sus creencias o acciones“.

¿Puede alguien entrenarse para tener inteligencia emocional y evitar esos errores?

“Absolutamente. El área del cerebro responsable de la inteligencia emocional es altamente flexible y se adapta al cambio”, explica.

“Eso significa que puedes alterar tu cerebro y aumentarla con esfuerzo y práctica”.

Estas son las frases que una persona inteligente no debería decir en el trabajo, según Bradberry.

1-“No es justo”

Todos sabemos que la vida no es justa. Pero al decirlo, da la impresión de que supones que la vida debería ser justa. Eso te hace ver inmaduro e ingenuo.

Es mejor que te centres en los hechos, que mantengas una actitud constructiva y que dejes tus interpretaciones fuera del ambiente laboral.

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Evita decir que las cosas no son justas o que vas a dar una idea “tonta”.

Podrías decir, por ejemplo: “Vi que le asignaste a Paulina ese proyecto en el que yo estaba interesado. ¿Me podrías decir qué cosas consideraste en tu decisión?. Me gustaría saber qué cosas necesito mejorar para trabajar en esas habilidades”.

2-“Esta es la manera en que siempre se ha hecho”

El cambio tecnológico está ocurriendo con tanta velocidad que incluso un proceso con apenas seis meses de antigüedad puede quedar obsoleto.

Esta frase te hace ver como flojo y resistente al cambio.

3-“No hay problema”

Cuando alguien te agradece o te pide algo, no es buena idea decir “no hay problema” porque implica que la solicitud que te hicieron podría haber sido un problema.

Puede hacer que algunas personas piensen que te impusieron hacer la tarea.

4-“Creo que… quizás esta es una idea tonta… voy a hacer una pregunta estúpida”

Estas frases deterioran tu credibilidad. Incluso aunque continúes la frase con una gran idea, muestra una falta de confianza en ti mismo, y eso hace que la gente pierda la confianza en ti.

5-“Esto solo tomará cinco minutos”

Decir eso debilita tus habilidades y da la impresión de que estás haciendo las cosas con demasiada prisa.

Es mejor decir que no tomará mucho tiempo.

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Es mejor evitar frases como “lo intentaré” o “no es mi culpa”.

6-“Lo intentaré”

Intentar suena incierto y sugiere falta de confianza en tu habilidad para desarrollar la tarea.

7-“Él es un flojo, un incompetente, un idiota”

No hay necesidad de hablar mal de los colegas. Siempre habrá gente incompetente o irrespetuosa en cualquier trabajo y es probable que sean conocidos por esas características.

Si no tienes la opción de ayudarlos o despedirlos, entonces no tienes nada que ganar criticándolos en público.

8-“Eso no está en la descripción de mi trabajo”

Aunque a veces se usa en términos sarcásticos, esta frase te hace ver como una persona que quiere hacer lo mínimo posible para seguir recibiendo el salario.

Salvo que te pidan algo que consideres éticamente inapropiado, si la solicitud es que hagas algo que te parece que va más allá de tu responsabilidad, es mejor que la completes con entusiasmo y que más tarde pidas una reunión con tu jefe para analizar cuál es tu rol dentro de la compañía y hasta dónde llegan tus funciones.

9-“No es mi culpa”

Si tienes apenas una parte de culpa porque algo salió mal, asume tu responsabilidad. Es mejor hacerse cargo.

Empleados

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“No es necesario hablar mal de los colegas”.

Si esa no es la situación, entrega una explicación objetiva y racional sobre lo que ocurrió. Apégate a los hechos y deja que tu jefe saque las conclusiones.

10-“No puedo”

Es mejor no decir que no puedes, porque los demás no querrán escucharlo. Las personas pueden interpretar que en el fondo estás diciendo “no lo haré”.

Ofrece una solución alternativa. En vez de decir lo que no puede hacer, es mejor destacar lo que sí puedes hacer. En vez de decir “no me puedo quedar hasta más tarde”, es mejor decir “puedo venir temprano en la mañana”.

En vez de decir no puedo hacer esto, es mejor decir: “Aún no lo he aprendido. ¿Hay alguien que me pueda orientar en esta ocasión?”.

11-“Odio este trabajo”

La última cosa que alguien quiere escuchar es otra persona quejándose porque odia el trabajo.

Te hace ver como una persona negativa y tira hacia abajo la moral del grupo. Los jefes saben que siempre hay posibles reemplazantes a la vuelta de la esquina.


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