Más efectivo que el CV: cómo obtener un empleo vía Twitter
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Más efectivo que el CV: cómo obtener un empleo vía Twitter

Incluso el currículo moderno, de apenas una página, es largo comparado con la nueva técnica para contactar con potenciales empleadores: el mensaje de 140 caracteres. Aquí los consejos de BBC Capital para sacarle provecho.
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Por BBCMundo
12 de mayo, 2015
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Una persona escribiendo un tuit en una tableta

Cuando Justin Rogers decidió que no quería seguir siendo un ingeniero de software, empezó a usar Twitter para encontrar otras opciones.

Rogers contactó con Interexchange, una compañía que ayuda a anglohablantes a conseguir trabajo de profesores de inglés en todo el mundo.

“Parecería que en Twitter las compañías todavía se preocupan por responder”, dice Rogers, que se mudó a Vietnam desde Texas, Estados Unidos, el año pasado.

Aunque la gente que busca empleo necesita más de 140 caracteres para conseguir uno, la plataforma permite a sus usuarios contactar con reclutadores y ejecutivos directamente para establecer nuevos contactos y enterrarse de nuevas posiciones, afirman los expertos.

Dos personas que se dan la mano con un fondo de palabras asociadas a las redes sociales

Una de cada diez compañías en EE.UU. usaron la red social para encontrar empleados el año pasado.

El año pasado, un 13% de compañías estadounidenses afirmaron que usaron Twitter para encontrar empleados, según un estudio en el que se incluía a más de 1.600 empresas.

Lo que sí y lo que no

Qué hacer

  • Retuitear un mensaje de un alto cargo de una empresa para demostrar que la estás siguiendo.
  • Responder a un tuit con una respuesta ingeniosa.
  • Contactar a ejecutivos de la empresa con el nombre de posibles interesados en sus tuits.

Qué NO hacer

  • Pedir trabajo via Twitter.
  • Intentar conectarse en Linkedin después de tan solo unas pocas conversaciones en Twitter.
  • Compartir información de tu aplicación de empleo en Twitter.
  • Gracias a ese mensaje, Rogers enseña ahora varios cursos de inglés en Hanoi, Vietnam.

“Es increíblemente no jerárquico”, afirma Joshua Waldman, autor del libro “Buscando un trabajo en redes sociales para tontos”.

“Es mucho más fácil entablar conversaciones con altos ejecutivos a través de Twitter que en cualquier otra plataforma”, añade.

Una persona con un papel con hashtag sobre la cabeza

Tuitear que uno está postulando a un puesto de trabajo específico es un error.

Opciones de trabajo en tiempo real

Grandes multinacionales como Disney o Starbucks usan cuentas de Twitter específicas para publicar oportunidades de empleo y entablar conversaciones con posibles trabajadores en todo el mundo.

Cuando estas empresas evalúan a los posibles candidatos, sus cuentas de Twitter suelen ser un lugar importante donde mirar: allí pueden ver cosas que no son observables en un simple C.V., afirma Waldman.

“Se trata de exponerse y demostrar a través de Twitter que uno es una persona inteligente: hay que mostrar la personalidad”, añade.

Formas de destacar

Por esto hay que crear la biografía sea tanto profesional como informal.

Mezclar intereses relacionados con tu carrera y hobbies fuera del trabajo ayuda a que tu perfil sea más interesante.

Pero aunque entablar relaciones con una compañía es buena idea, hay que tener en cuenta que hay una línea que no hay que cruzar.

“En algunos casos tuitear que se está aplicando para un trabajo es un error”, dice Waldman.

En vez de esto, es importante mencionar que te gustaría trabajar en un lugar o mostrar interés de una forma más informal, pero no hay que resaltar públicamente que se ha aplicado a un puesto.

Los candidates deben recordar también que los sistemas de mensajería en este tipo de plataformas no son tan seguros como mandar un correo electrónico.

Sutilmente

Para encontrar trabajos hay que usar las etiquetas correctas, para lo que herramientas como Hootsuite o Tweetdeck son muy útiles.

Una joven escribiendo en una tableta
La biografía debe ser tanto profesional como personal.

Cuando encuentres algo que te interese, piensa cuidadosamente tu mensaje.

Hay que evitar mensajes que trasmitan sensación de estar desesperado por hacer contacto, como por ejemplo pedir direcciones de correo electrónico directamente, afirma Waldman.

Escribir con tan poco espacio puede ser complicado, así que hay que tomarse su tiempo.

Además es importante no reflejar opiniones en temas complicados que puedan suponer un problema.

Construir contactos

Pero no todo se reduce a buscar puestos de trabajo disponibles: simplemente conectar a través de Twitter puede ayudar a construir conexiones que serán potencialmente importantes.

Ilustración de ejecutivos con nube de símbolos asociados a internet
Después de todo, Twitter es una “red” de contactos. Úsala inteligentemente.

Hay que ser proactivo, pero cuidadoso a la vez, a la hora de usar Twitter para contactar ejecutivos de empresas, señala Colin Sloman.

Este director de una firma de consultoría londinense se reúne regularmente con posibles candidatos con los que ha iniciado una relación a través de la red social.

Cuando conectes con otro usuario, hay que empezar por señalar un tuit como favorito o retuitear algo en vez de hablar directamente.

“La aproximación tiene que ser sutil, dice Sloman. En algunos días uno de estos tuits puede provocar una conversación”, dice.

Otra manera es dirigirse a los ejecutivos a través de mensajes directos y preguntar por sus correos electrónicos antes de hablar públicamente.

“Hay que conseguir permiso formal para hablar con ellos”, dice Waldman, que añade que puede llevar hasta dos semanas desarrollar una relación duradera a través de la red social.

Pero, según los expertos, el esfuerzo invertido vale la pena.

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Prueba del coronavirus: para qué sirven y para qué no los distintos tests de la covid-19

Existen multitud de pruebas para saber si estamos infectados de coronavirus o lo hemos estado en el pasado. ¿Para qué sirve cada una? ¿Qué información nos dan?
26 de noviembre, 2020
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Conforme avanza la pandemia la población se va anegando en una terminología médica que hace menos de un año desconocía.

Los términos anticuerpo, antígeno y PCR son ya habituales en las conversaciones, aunque muchas veces no se tenga clara la utilidad y la repercusión de cada uno de ellos en la salud individual y colectiva.

La introducción reciente de nuevas pruebas diagnósticas como la prueba de detección de antígenos, más fiable ahora que al inicio de la pandemia, ha hecho que se amplíe el número de herramientas disponibles para la detección de infecciones por SARS-CoV-2.

Con ello, aumenta la necesidad de disponer de guías que ayuden a decidir qué prueba se debe realizar en cada caso particular y cómo interpretar sus resultados.

Entornos diferentes necesitan pruebas diferentes

Son muchas las situaciones en las que es necesario aplicar pruebas diagnósticas pero, en líneas generales, podemos plantear los siguientes escenarios:

  • El cribado masivo de la población asintomática.
  • El cribado de la población de alto riesgo (por ejemplo, en residencias de la tercera edad y a personal sanitario).
  • La investigación de los contactos estrechos que ha tenido una persona infectada.
  • El diagnóstico clínico de una persona sintomática.
  • El seguimiento de la severidad de la enfermedad una vez diagnosticada o de la duración de la infectividad del paciente.
  • El estudio serológico poblacional de infecciones pasadas.

Hasta la fecha ninguna prueba diagnóstica cumple los requerimientos para ser aplicada con fiabilidad en todos y cada uno de estos escenarios.

Esta situación ha generado mucha confusión en la interpretación de los resultados obtenidos por las distintas pruebas en cada uno de estos escenarios. No solo entre la población sino a veces entre los propios sanitarios.

Cada prueba, con sus limitaciones, puede tener utilidad en un entorno concreto y es necesario conocerlas para poder tomar las decisiones clínicas oportunas en función de sus resultados.

En la siguiente tabla se muestra un resumen de las situaciones clínicas donde se puede aplicar cada prueba y cuáles, dentro de las aplicaciones recomendadas, son aquellas situaciones donde hay más probabilidad de que se obtenga un falso positivo (un positivo en personas no infectadas) o un falso negativo (un negativo en personas que sí están infectadas).

Todo esto asumiendo que no ha habido errores en la toma de muestras, su transporte y el procesado preanalítico.

Pruebas que detectan infección pasada o en fases finales

Las pruebas serológicas consisten en la detección de anticuerpos (IgM, que indica infección resolviéndose, e IgG, que indica infección pasada). Pueden ser útiles en las encuestas epidemiológicas a nivel poblacional en las que se quiere evaluar la prevalencia de personas que han estado en contacto con el virus.

En concreto, los anticuerpos IgM aparecen a los 6-7 días del inicio de la infección y se detecta mayor positividad a los 15 días. Alrededor del día 20 desde el inicio de los síntomas ya no se detectan.

Los anticuerpos IgG aparecen aproximadamente a los 15 días del inicio de la infección y confieren probable inmunidad (aunque en la actualidad se desconoce por cuánto tiempo).

Este es el caso de las encuestas de seroprevalencia realizadas en España desde el Instituto de Salud Carlos III y en las que se pudo conocer la prevalencia y características de la población que se había contagiado durante la primera ola de la pandemia, a través de la medición de los anticuerpos IgG .

Tubo con muestra para prueba molecular de covid-19

Getty Images
Si te has hecho la prueba contra el covid-19, ¿sabes qué tipo de análisis te has hecho?

Sin embargo, estas pruebas tienen un uso muy limitado (si es que tienen alguno) en la evaluación de la infección activa, a pesar de que con este fin se estén aplicando erróneamente en algunas comunidades autónomas y en otros ámbitos.

Además, tienen importantes limitaciones, especialmente las relacionadas con la presencia de resultados falsos positivos por su reacción cruzada con otros virus.

Existen diferentes técnicas para la determinación de anticuerpos: ELISA (Enzima-Inmunoensayo) y CLIA (Quimio-luminiscencia) (pruebas de referencia para la determinación de anticuerpos) e inmunocromatografía (o también llamada prueba rápida).

Los resultados de las pruebas de ELISA/CLIA son cuantitativos. Es decir, se indica el título (o número) de anticuerpos presentes.

Por otra parte, los resultados de las pruebas rápidas son cualitativos (presencia o ausencia de anticuerpos).

La sensibilidad y especificidad es mayor en las pruebas de ELISA y CLIA que en las pruebas rápidas. No obstante, dada la facilidad de realización de las pruebas rápidas (muestra de sangre capilar frente a suero o plasma y menor complejidad en su realización), se ha extendido su uso, sobre todo en laboratorios privados, a pesar de la mayor probabilidad de resultados falsos negativos y positivos.

Pruebas que detectan infección activa

Entre las pruebas para detectar la presencia del virus, el uso de la PCR -que detecta el genoma viral- se ha establecido como la prueba de oro para la detección de infección activa.

Entre sus limitaciones, además de la complejidad en términos de equipamientos de laboratorio, coste y tiempo, hay que destacar los falsos negativos que pueden depender del inicio de los síntomas o la carga viral, así como falsos positivos en función de las características del entorno en que se realizan y la dinámica temporal de la infección.

En general, en personas con baja probabilidad de estar infectadas (como ocurre en los cribados de población general) aumenta la probabilidad de obtener falsos positivos.

Por otro lado, un resultado positivo semanas después de la aparición de los síntomas puede ser debido a la detección de fragmentos no viables del virus en personas que ya no tienen capacidad infecciosa.

Dentro de esta categoría de pruebas infección activa se encuentran las nuevas pruebas de detección de antígenos que se consideran “rápidas y baratas”.

Detectan la presencia de proteínas virales de SARS-CoV-2 y tienen las ventajas de dar resultados en 15-30 minutos y poderse realizar fuera del ámbito del laboratorio clínico, en el ámbito cercano al paciente.

Su recibimiento por parte de la población y la clase política ha sido entusiasta.

No obstante, su sensibilidad (especialmente en poblaciones asintomáticas) es menor a la de la PCR, con una mayor tasa de falsos negativos, por lo que un resultado negativo en alguien con sospecha de estar infectado necesita confirmación con una determinación por PCR.

Raspado nasal para aplicar una prueba molecular de covid-19 a un paciente.

Getty Images
La prueba molecular se aplica sobre muestras del tracto respiratorio del paciente.

La OMS y el ECDC han recomendado su uso en ámbitos donde no es posible realizar la PCR o se necesita un resultado rápido para la toma de decisiones clínicas (aislamiento, hospitalización, inicio de tratamiento específico, etc.), aun señalando que deben realizarse dentro de los 5 días desde el comienzo de los síntomas.

Estas pruebas no se aconsejan para la detección de personas infectadas entre los casos asintomáticos, ya que su rendimiento diagnóstico en esta población es bajo.

Los estudios en estas poblaciones en nuestro país (España) sitúan su sensibilidad entre el 45% y 57% (un estudio que la eleva hasta al 79%, pero en una población con una prevalencia de enfermedad muy alta).

En el caso de los niños sintomáticos, con una sensibilidad en torno al 62 %, también podría ser preferible la PCR.

Pruebas en farmacias y administradas por los propios pacientes

Algunas pruebas de infección pasada (anticuerpos) se han empezado a comercializar en las farmacias comunitarias para su uso por los propios pacientes tras prescripción médica.

Igualmente, algunas Comunidades Autónomas -regiones en España- y colegios farmacéuticos han abierto el debate sobre la realización de pruebas de antígenos en las farmacias comunitarias.

Una práctica que ya se da en países como Francia, un país con un sistema sanitario muy diferente al español.

En el Sistema Nacional de Salud español (no tanto en las aseguradoras privadas) las pruebas de antígenos están disponibles en los centros de atención primaria y hay que evaluar cuidadosamente la necesidad de remitir a las farmacias comunitarias una prueba que puede hacerse inmediatamente en el propio centro.

No obstante, en la situación tan excepcional que estamos viviendo, y con la necesidad de ampliar la capacidad de detección del virus, son iniciativas a evaluar.

Pese a las discusiones en los medios sobre las competencias de cada profesión y el lugar de realización de las pruebas, el problema importante se debe centrar en el hecho de que una prueba diagnóstica exige una interpretación rigurosa de sus resultados en función de la situación clínica del paciente o la persona en que se realiza.

Esto es lo que se debe asegurar en cada caso.

El hecho de que una prueba pueda dar falsos positivos y negativos no significa que no sea útil, sino que debe ser realizada en el entorno en el que es más útil y ser interpretada teniendo en cuenta la información clínica del paciente y la prevalencia de la infección en el ámbito de actuación.

Por tanto, las iniciativas en las que es el propio paciente el que recoge el test de anticuerpos en la farmacia para hacerlo en su casa puede llevar a múltiples situaciones confusas.

Estas suponen un riesgo tanto para la salud individual como para la colectiva.

Interpretación apropiada de pruebas imperfectas

Buena parte del lío en torno a las pruebas de covid-19 deriva de la confusión entre asintomáticos y presintomáticos, del valor informativo de cada prueba en la dinámica temporal de la infección y del falso discurso de “cuantas más, mejor”.

Al mismo tiempo se olvida que, como en cualquier otra enfermedad, la medicina científica exige el uso de la prueba adecuada, en la persona adecuada y en el momento adecuado.

Más allá de la confusión, el uso de pruebas diagnósticas de covid-19 requiere no olvidar algunas reglas de extrema importancia:

  • Las personas con síntomas o que sean contacto estrecho de caso de covid-19, aunque sean asintomáticas, deben ser aisladas y controladas por los servicios de atención sanitaria. Todo esto aunque los resultados de sus pruebas, sean cuales sean, den negativo.
  • Un resultado negativo de una prueba de antígenos (o una PCR) no excluye el desarrollo de enfermedad o la posibilidad de contagiar (especialmente en los días inmediatamente siguientes). Tampoco permite relajar ninguna medida de distanciamiento social (mascarillas, distancia, aforos, etc.).
  • Una prueba de anticuerpos positiva no es un pasaporte biológico. No garantiza que una persona concreta haya pasado la infección o que no la pueda volver a contraer, sobre todo si se ha llevado a cabo mediante test rápidos.

* Blanca Lumbreras es catedrática de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Miguel Hernández y Salvador Peiró es investigador de Fisabio Salud Pública.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver la versión original aquí.


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